¿Por qué la Sagrada Familia permaneció en Belén después del Nacimiento?

Jesús nació en una especie de establo, esto se deduce directamente del Evangelio: … y lo acostó en un pesebre,… (Lc 2, 7). Sin embargo, pronto encontraron el cobijo en una casa, según consta en Mt 2, 11 respecto a la adoración de los Magos: Y entrando en la casa,… Los pastores evidentemente adoraron al Mesías en la noche del Nacimiento, según se desprende de las palabras del ángel: … hoy os ha nacido… Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2, 12).

Pero San Lucas, que era tan preciso: Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. (Lc 2,2), no habla nada en esos días sobre los Magos de Oriente, aunque refiere a la circuncisión y a la presentación en el Templo.

De las palabras de San Mateo: Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, en tiempo del rey Herodes. Por entonces unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén, preguntando:

Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: (Dos traducciones de Mt 2, 1), se desprende que los tres sabios llegan a  Belén tiempo después del Nacimiento.

¿Pero por qué la Sagrada Familia decide quedarse por todo ese tiempo en Belén? ¿No tenían su casa en Nazaret? Para ellos no había ninguna necesidad de permanecer en Belén ni en Judea. Trabajo, casa, todo estaba en Galilea. Es una incógnita, pero es un hecho de que permanecieron en Judea hasta la persecución de Herodes.

En la obra de Maria Valtorta consta la respuesta. Zacarías, sacerdote y primo de María, insiste en que el futuro Mesías debe permanecer cerca del Templo, porque eso es lo que conviene a su misión.

Ni la Virgen ni San José piensan así, sin embargo, obedecen al sacerdote (¡de la Antigua Alianza!) por lo que el sacerdote es, no por lo que el sacerdote sabe. Toda una lección sobrenatural respecto a la obediencia y la estima que se debe prestar a los sacerdotes.

Pero hay más. Fue Dios quien predispuso la providencia de tal manera que por medio de la obediencia de la ¡Virgen! y San José al sacerdote (en una materia que no era pecado pero en la que evidentemente pensaban de forma diferente), sea más fácil huir hacia Egipto desde Judea que desde Galilea (para ser atendidos por la hospitalaria diáspora judía) en la hora de la matanza de los niños de pecho decretada por Herodes.

Abajo sigue la lectura.

¡Feliz Navidad!

Veo la larga sala donde presencié el encuentro de los Magos con Jesús y su acto de adoración. Comprendo que me encuentro en la casa hospitalaria que ha acogido a la Sagrada Familia. Asisto a la llegada de Zacarías. Isabel no está. La dueña de la casa sale presurosa, por la terraza que circunda la casa, al encuentro del huésped que está llegando… Le acompaña hasta una puerta y llama; luego, discreta, se retira.

José abre y, al ver a Zacarías, exulta de júbilo. Lo pasa a una habitacioncita pequeña, de las dimensiones de un pasillo.

– María está dándole la leche al Niño. Espera un poco. Siéntate, que estarás cansado – Y le deja sitio en su recostadero, sentándose a su lado.

Oigo que José pregunta por el pequeño Juan, y que Zacarías responde:

– Crece vigoroso como un potrillo. De todas formas, ahora está sufriendo un poco por los dientes. Por eso no hemos querido traerlo. Hace mucho frío. Así que tampoco ha venido Isabel. No podía dejarlo sin la leche. Lo ha sentido mucho; pero, ¡está siendo una estación tan fría…!

– Sí, efectivamente, muy fría – responde José.

– Me dijo el hombre que me enviasteis que cuando nació el Niño estabais sin casa. ¡Lo que habréis tenido que pasar!…

– Sí, verdaderamente lo hemos pasado muy mal; pero era mayor el miedo que la precariedad en que nos encontrábamos. Teníamos miedo de que esta precariedad le pudiera perjudicar al Niño. Y los primeros días tuvimos que pasarlos allí. A nosotros no nos faltaba nada, porque los pastores habían transmitido la buena nueva a los betlemitas y muchos vinieron con dones. Pero faltaba una casa, faltaba una habitación resguardada, un lecho… y Jesús lloraba mucho, especialmente por la noche, por el viento que entraba por todas partes. Yo encendía un poco de fuego, pero poco, porque el humo le hacía toser al Niño… y así el frío seguía. Dos animales calientan poco, ¡y menos todavía en un sitio donde el aire entra por todas partes! Faltaba agua caliente para lavarlo, faltaba ropa seca para cambiarlo… ¡Oh! ¡Ha sufrido mucho! Y María sufría al verlo sufrir. ¡Sufría yo… conque te puedes hacer una idea Ella, que es su Madre! Le daba leche y lágrimas, leche y amor… Ahora aquí estamos mejor. Yo había hecho una cuna muy cómoda y María había puesto un colchoncito blando. ¡Pero la tenemos en Nazaret! ¡Ah, si hubiera nacido allí, habría sido distinto!

– Pero el Cristo tenía que nacer en Belén. Así estaba profetizado.

María ha oído que hablaban y entra. Está toda vestida de lana blanca. Ya no lleva el vestido oscuro que tenía durante el viaje y en la gruta. Con este de ahora está enteramente blanca, como ya la he visto otras veces; no lleva nada en la cabeza. En sus brazos sí, a Jesús, que está durmiendo, satisfecho de leche, envuelto en sus blancos pañales.

Zacarías se alza reverente y se inclina con veneración. Luego se acerca y mira a Jesús dando señales de un grandísimo respeto. Está inclinado, no tanto para verlo mejor, cuanto para rendirle homenaje. María se lo ofrece. Zacarías lo toma con tal adoración que parece como si estuviera elevando un ostensorio. Efectivamente, está cogiendo en brazos la Hostia, la Hostia ya ofrecida, que será inmolada sólo cuando se haya dado a los hombres como alimento de amor y de redención. Zacarías devuelve Jesús a María.

Se sientan. Zacarías refiere de nuevo — esta vez a María — el motivo por el cual Isabel no ha venido, y cómo ello la ha apenado.

– Durante estos meses ha estado preparando ropa para tu bendito Hijo. Te lo he traído. Está abajo, en el carro».

Se levanta y va afuera. Vuelve con un paquete voluminoso y con otro más pequeño. De uno y de otro — José enseguida lo ha liberado del grande — saca inmediatamente los presentes: una suave colcha de lana tejida a mano, pañales y vestiditos.

Del otro, miel, harina blanquísima, mantequilla y manzanas, para María, y tortas amasa- das y cocidas por Isabel y muchas otras cositas que manifiestan el afecto maternal de la agradecida prima hacia la joven Madre.

– Le dirás a Isabel que le quedo agradecida, como también a ti. Me habría gustado mucho verla, pero comprendo las razones. También me hubiera gustado ver de nuevo al pequeño Juan…

– Lo veréis para la primavera. Vendremos a veros.

– Nazaret está demasiado lejos – dice José.

-¿Nazaret? Pero si debéis quedaros aquí. El Mesías debe crecer en Belén. Es la ciudad de David. El Altísimo lo ha traído, a través de la voluntad de César, a nacer en la tierra de David, la tierra santa de Judea. ¿Por qué llevarlo a Nazaret? Ya sabéis qué es lo que piensan los judíos de los nazarenos. El día de mañana este Niño deberá ser el Salvador de su pueblo. La capital no debe despreciar a su Rey por el hecho de despreciar a su ciudad de proveniencia. Vosotros sabéis como yo lo insidioso que es en sus razonamientos el Sanedrín y lo desdeñosas que son las tres castas principales… Además aquí, no lejos de mí, podré ayudaros bastante, y podré poner todo lo que tengo no tanto de cosas materiales cuanto de dones morales — al servicio de este Recién Nacido. Y cuando esté en edad de entender me sentiré dichoso de ser maestro suyo, como de mi hijo, para que así, incluso, cuando sea mayor, me bendiga. Tenemos que pensar en el gran destino suyo, y que, por tanto, debe poderse presentar al mundo con todas las cartas para poder ganar fácilmente su partida. Está claro que Él poseerá la Sabiduría, pero el solo hecho de que haya tenido a un sacerdote por maestro le hará más acepto a los difíciles fariseos y a los escribas, y le facilitará la misión.

 

María mira a José, José mira a María. Por encima de la cabeza inocente del Niño, que duerme rosado y ajeno a lo que le rodea, se entreteje un mudo intercambio de preguntas. Son preguntas veladas de tristeza. María piensa en su casita; José, en su trabajo. Aquí habría que partir de cero, en un lugar en que, apenas unos días antes, nadie los conocía. En este lugar no hay ninguna de esas cosas amadas dejadas allí, y que habían sido preparadas para el Niño con gran amor.

Y María lo dice:

-¿Cómo hacemos? Allí hemos dejado todo. José ha trabajado para mi Jesús sin ahorrar esfuerzo ni dinero. Ha trabajado de noche, para trabajar durante el día para los demás y ganar así lo necesario para poder comprar las maderas más bonitas, la lana más esponjosa, el lino más cándido, para preparar todo para Jesús. Ha hecho colmenas, ha trabajado hasta de albañil para darle otra distribución a la casa, de forma que la cuna pudiera estar en mi habitación hasta que Jesús fuese más grande, y que luego pudiese dar espacio a la cama; porque Jesús estará conmigo hasta que sea un jovencito.

– José puede ir a recoger lo que habéis dejado.

-¿Y dónde lo metemos? Como tú sabes, Zacarías, nosotros somos pobres. No tenemos más que el trabajo y la casa. Y ambos nos dan para tirar adelante sin pasar hambre. Pero aquí… trabajo encontraremos, quizás, pero tendremos que pensar de todas formas en una casa. Esta buena mujer no nos puede hospedar permanentemente, y yo no puedo sacrificar a José más de lo que ya lo está por mí.

-¡Oh, yo! ¡Por mí no es nada! Me preocupa el dolor de María, el dolor de no vivir en su casa…

Le brotan a María dos lagrimones.

-Yo creo que debe amar esa casa como el Paraíso, por el prodigio; que allí tuvo lugar en Ella… Hablo poco, pero entiendo mucho. Si no fuera por este motivo, no me sentiría afligido. A fin de cuentas, lo único es que trabajaré el doble, pero soy fuerte y joven como para trabajar el doble de lo acostumbrado y cubrir todas las necesidades. Si María no sufre demasiado… si tú dices que se debe hacer así… por mí… aquí estoy. Haré lo que estiméis más justo. Basta con que le sea útil a Jesús.

– Ciertamente será útil. Pensad en ello y veréis los motivos.

Se dice también que el Mesías será llamado Nazareno… – objeta María.

– Cierto. Pero, al menos hasta que se haga adulto, haced que crezca en Judea. Dice el Profeta: “Y tú, Belén Efratá, serás la más grande, porque de ti saldrá el Salvador”. No habla de Nazaret. Quizás ese apelativo se le dará por un motivo que desconocemos. Pero su tierra es ésta.

Tú lo dices, sacerdote, y nosotros… y nosotros con dolor te escuchamos… y seguimos tu consejo. ¡Y qué dolor!…

¿Cuándo veré aquella casa donde fui Madre?- María llora quedo. Y yo entiendo este llanto suyo… ¡Vaya que si lo entiendo!

La visión me termina con este llanto de María.

Dice luego María:

– Sé que comprendes mi llanto. De todas formas, me verás llorar más intensamente.

Por el momento voy a aliviar tu espíritu mostrándote la santidad de José, que era hombre, o sea, que no tenía más ayuda de su espíritu que su santidad. Yo, en mi condición de Inmaculada, tenía todos los dones de Dios; no sabía que lo era, pero en mi alma éstos eran activos y me daban fuerza espiritual. Él, sin embargo, no era inmaculado. La humanidad estaba en él con todo su peso gravoso, y debía elevarse hacia la perfección con todo ese peso, a costa del esfuerzo continuo de todas sus facultades por querer alcanzar la perfección y ser agradable a Dios.

¡Oh, sí, verdaderamente santo era mi esposo! Santo en todo, incluso en las cosas más humildes de la vida: santo por su castidad de ángel, santo por su honestidad de hombre, santo por su paciencia, por su laboriosidad, por su serenidad siempre igual, por su modestia, por todo.

Esa santidad brilla también en este hecho acaecido. Un sacerdote le dice: “Conviene que te establezcas aquí”; y él, aun sabiendo que su decisión le acarreará el tener que trabajar mucho más, dice: “Por mí no es nada. Lo que me preocupa es el sufrimiento de María. Si no fuera por esto, yo, por mí, no me afligiría; es suficiente con que le sea útil a Jesús”. Jesús, María: sus angélicos amores. Mi santo esposo no tuvo otro amor en este mundo… y se hizo a sí mismo siervo de este amor.

Lo han hecho protector de las familias cristianas, de los trabajadores, de muchas otras categorías (moribundos, esposos…); pues bien, a mayor razón, debería hacérsele protector de los consagrados. Entre los consagrados de este mundo al servicio de Dios, quienquiera que sea, ¿habrá alguno que se haya ofrecido como él al servicio de su Dios, aceptando todo, renunciando a todo, soportándolo todo, llevando todo a cabo con prontitud, con espíritu gozoso, con constancia de ánimo como él? No, no lo hay.

Y observa otra cosa; o, mejor, dos.

Zacarías es un sacerdote; José, no. Y, sin embargo, observa cómo él, que no lo es, tiene su espíritu en el Cielo más que quien lo es. Zacarías piensa humanamente, y humanamente interpreta las Escrituras, porque — no es la primera vez que lo hace

se deja guiar demasiado por su buen sentido humano. Ya fue castigado por ello, pero vuelve a caer en lo mismo, aunque menos gravemente. Ya respecto al nacimiento de Juan había dicho: “¿Cómo podrá ser esto, si yo soy viejo y mi mujer estéril?”.

Ahora dice: “Para allanarse el camino, el Cristo debe crecer aquí”; y piensa — con esa pequeña raíz de orgullo que persiste incluso en los mejores — que él le puede ser útil a Jesús — no útil como quiere serlo José (sirviéndole), sino útil siendo maestro suyo (!) . Dios le perdonó de todas formas por la buena intención; pero, ¿necesitaba, acaso, maestros el “Maestro”?

Traté de hacerle ver la luz en las profecías, mas él se sentía más docto que yo y usaba a su modo esta impresión suya. Yo habría podido insistir y vencer, pero — y ésta es la segunda observación que te presento — respeté al sacerdote; por su dignidad, no por su saber.

 

Por lo general, Dios ilumina siempre al sacerdote. Digo “por lo general”. Es iluminado cuando es un verdadero sacerdote. No es el hábito el que consagra; consagra el alma. Para juzgar si uno es un verdadero sacerdote, debe juzgarse lo que sale de su alma. Como dijo mi Jesús: del alma salen las cosas que santifican o que contaminan, las que informan todo el modo de actuar de un individuo. Pues bien, cuando uno es un verdadero sacerdote, generalmente siempre Dios le inspira. ¿Y los otros, que no son tales?: tener con ellos caridad sobrenatural, orar por ellos. Y mi Hijo te ha puesto ya al servicio de esta redención, y no digo más. Alégrate de sufrir porque aumenten los verdaderos sacerdotes.

 

Descansa en la palabra de aquel que te guía. Cree y presta obediencia a su consejo. Obedecer salva siempre. Aunque no sea en todo perfecto el consejo que se recibe.

Tú has visto que nosotros obedecimos, y el fruto fue bueno. Verdad es que Herodes se limitó a ordenar el exterminio de los niños de Belén y de los alrededores. Pero, ¿no habría podido, acaso, Satanás llevar estas ondas de odio, propagarlas, mucho más allá de Belén, y persuadir a un mismo delito a todos los poderosos de Palestina para lograr matar al futuro Rey de los judíos? Sí, habría podido. Y esto habría sucedido en los primeros tiempos del Cristo, cuando el repetirse de los prodigios ya había despertado la atención de las muchedumbres y el ojo de los poderosos. Y, si ello hubiera sucedido, ¿cómo habríamos podido atravesar toda Palestina para ir, desde la lejana Nazaret, a Egipto, tierra que daba asilo a los hebreos perseguidos, y, además, con un niño pequeño y en plena persecución? Más sencilla la fuga de Belén, aunque — eso sí — igualmente dolorosa.

La obediencia salva siempre, recuérdalo; “y el respeto al sacerdote es siempre señal de formación cristiana. ¡Ay — y Jesús lo ha dicho — ay de los sacerdotes que pierden su llama apostólica! Pero también ¡ay de quien se cree autorizado a despreciarlos!, porque ellos consagran y distribuyen el Pan verdadero que del Cielo baja. Este contacto los hace santos cual cáliz sagrado, aunque no lo sean. De ello deberán responder a Dios. Vosotros consideradlos tales y no os preocupéis de más. No seáis más intransigentes que vuestro Señor Jesucristo, el cual, ante su imperativo, deja el Cielo y desciende para ser elevado por sus manos. Aprended de Él. Y, si están ciegos, o sordos, o si su alma está paralítica y su pensamiento enfermo, o si tienen la lepra de unas culpas que contrastan demasiado con su misión, si son Lázaros en un sepulcro, llamad a Jesús para que les devuelva la salud, para que los resucite.

Llamadlo, almas víctimas, con vuestro orar y vuestro sufrir. Salvar un alma es predestinar al Cielo la propia. Pero salvar un alma sacerdotal es salvar un número grande de almas, porque todo sacerdote santo es una red que arrastra almas hacia Dios, y salvar a un sacerdote, o sea, santificar, santificar de nuevo, es crear esta mística red. Cada una de sus capturas es una luz que se añade a vuestra eterna corona.

Vete en paz.

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Rosario por España. De momento Murcia, Sevilla y Madrid, el día 12 de cada mes

Levanto los ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio? (Sal 120, 1)

 

España vive una situación extremadamente difícil. O Dios le ayuda, o termina muy mal. Hay que hacer muchas cosas buenas y constructivas, esmerarse en lo bueno y no desesperar, pero lo más importante para los cristianos es implorar la ayuda al único que puede darla.

En este año de la fe, en el cual se concederán indulgencias plenarias por asistir en los actos de testimonio público de la fe organizados por las distintas diócesis, me parece elogiable que un grupo de católicos decida haga sencillamente esto: implorar al Señor en una plaza pública.

Me llegó el aviso por correo el mes pasado y pensé: iré aunque fuéramos dos o tres. Para mi sorpresa una cien personas más o menos asistieron al acto. Sin exageraciones, breve, conciso y claro. Todo se desarrollo con normalidad y serenidad, entrañable y acogedor, en 25 minutos. Con mucho gusto repetiré cada vez que pueda.

La iniciativa empezó en Murcia, pero ya veo que lo mismo se anuncia en Sevilla y Madrid.

No ha sido coser y cantar para organizarlo, ha costado su trabajo, pero lo más importante es que la gente a respondido. Muchos preguntaron: “¿esto se va a repetir?” Pues va a ser que sí. Y si va tener lugar en su localidad, tal vez dependa de usted.

Copio del Rosario por España:

CINCO MISTERIOS POR CINCO CAUSAS.
Cada misterio del Rosario se ofrecerá por una necesidad específica de nuestro país:
1º Misterio: Por la conversión de España, de sus gobernantes y jueces, para que las leyes defiendan los Derechos de Dios en nuestra Patria, como mejor garantía de los verdaderos derechos del hombre.

2º Misterio:º- Por el fin del aborto y de toda la legislación que atenta contra la Familia, y contra la Vida desde su concepción hasta el fin natural de la misma.

3º Misterio:– Por la unidad y la paz de España, y por la conversión de los que quieren romper esta “Tierra de María”; por la Juventud Española para que, libre de prejuicios, descubra la grandeza histórica de nuestra Patria.

4º Misterio:– Para que el aumento de la Fe Católica en España traiga consigo el fin de la crisis económica, y a nadie le falte el sustento y una vivienda digna.

5º Misterio:– Por el Clero Español, en sus sacerdotes y obispos, y por las almas consagradas para que, fieles a su vocación, sean testigos del Evangelio y pilares de la Tradición Católica de nuestro Pueblo; y para que promuevan la Consagración  a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

“EN EL ROSARIO ESTÁ CIFRADA LA SALVACIÓN DE ESPAÑA“. San Antonio Mª Claret

12 DE DICIEMBRE, A LAS 20:00 H, PLAZA DEL TRIUNFO DE SEVILLA, PRIMER ROSARIO POR ESPAÑA

Sevilla también tendrá su primer “Rosario por España” el próximo dia 12 de Diciembre, agradecemos el compromiso de los compañeros sevillanos y os esperamos a todos en la Plaza del Triunfo (Junto a la Catedral) de la capital hispalense a las 20.00h.

12 DE DICIEMBRE, A LAS 20:00 H, PLAZA DE COLÓN DE MADRID, PRIMER ROSARIO POR ESPAÑA

Por primera vez, la iniciativa del “Rosario por España” llega a Madrid, queremos agradecer el compromiso y firmeza mostrada por los voluntarios que se han ofrecido para promover la iniciativa en la capital de España, deseamos que la convocatoria sea un éxito y para ello animamos a todos los madrileños a rezar el Rosario por la única España posible, aquella que está cimentada sobre los valores de la Fe y la Tradición católica de nuestra Patria.

12 DE DICIEMBRE, A LAS 20:00 H, FRENTE A LA CATEDRAL DE MURCIA, 2º ROSARIO POR ESPAÑA

Tras el éxito del Primer Rosario por España que celebramos en Murcia el mes pasado, animamos a convertir esta segunda convocatoria en un éxito aun mayor, y que cada día participen más murcianos de esta devoción tan necesaria para nuestra Patria.

Aquellas organizaciones o particulares que quieran colaborar en la campaña de difusión o adherirse al acto pueden contactar con nosotros en: rosarioxesp@hotmail.es
http://xn–rosarioporespaa-crb.blogspot.com.es/

¿Camino de Sodoma en Francia? No, porque no

Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han
cometido abominación;
(Levítico, 20:13)
No caminéis según las costumbres de las naciones que yo voy a expulsar
ante vosotros; pues, porque han obrado así, yo estoy asqueado de
ellas.
Pero a vosotros os he dicho: «Poseeréis su suelo, el que yo os daré en
herencia, tierra que mana leche y miel.» Yo soy Yahveh, vuestro Dios,
que os ha separado de estos pueblos.
(Levítico, 20:23-24)

“Dirumpamus vincula eorum et proiciamus a nobis iugum ipsorum!”

“Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo.”(Ps. 2, 3)

 

En Francia, el domingo pasado, en la manifestación de LGBT:

Texto pancarta portada por un niño:

La p… en el culo o no, queremos igualdad de derechos.

 

El ojo que todo lo ve no puede creer que en Francia la propuesta de así llamado matrimonio homosexual sufrió un revés el mes pasado. François

decide comunicar quiénes son los indeseables. Con respecto a esa iniciativa, el gobierno socialista de Francia anunció la creación de un “Observatorio Nacional de Laicidad”, una iniciativa que en la práctica se traduciría en una violación a la libertad religiosa con la deportación de musulmanes, judíos y cristianos que sean considerados portadores de una “patología religiosa”.

Por lo que el presidente Francois Hollande, que en su campaña electoral ofreció legalizar las uniones homosexuales equiparadas al matrimonio, dijo el pasado 10 de diciembre que en el año 2013 se establecerá el citado Observatorio.

Este organismo, señala un comunicado oficial de la presidencia, “tendrá como tarea formular propuestas sobre la transmisión de la ‘moral pública’ para darle un lugar digno de ella en la escuela”.

¿Eso era vuestra dignidad en la escuela? ¿Enseñar la argumentación de tipo polla-culo a un niño de diez años para que lleve pancartas de esas? No andáis lejos en España:

Van más allá de lo que uno se lo puede imaginar. El proceder está bien planificado, de menos a más, por fin dejar la puerta entreabierta para luego tenerla abierta de par en par. Ejemplos innumerables: primero divorcio, luego aborto, eutanasia, etc., etc. La metodología es ¿y por qué no?, tienen el derecho a rehacer su vida, a abortar si la madre está en peligro de muerte, en el caso de una violación, para luego terminar en todo para tod@s.

Decía Hollande cuado preparaba su gran asalto el año pasado, durante su discurso en la Logia del Gran Oriente, que “las grandes victorias de la izquierda siempre han sido precedidas por un movimiento social”.

Cierto, solamente que ese cambio primero fue preparado por ellos, para luego ser asumido por los gobernados.

Utilizaremos para mostrarlo un ejemplo del otro lado ideológico (eso supuestamente) y del charco. La Gran Logia de Missouri consiguió que 150.000 niños y adolescentes tengan implantado un microchip con el fin de poder localizarlos para evitar secuestros y tragedias.

¡Lo de esconderse es cosa del pasado!

¿Qué es lo siguiente? Desde luego, es buena pregunta. Uno teme la respuesta de lo más aterrador. Los hay que no se paran ni ante pedofilia. Todo un movimiento social quiere su legalización. En Wikipedia encontramos sus señas (la misma página enfrancés es aun más fuerte, con resultados de investigaciones de profesores universitarios, reseñas de “prestigiosos” autores a favor, etc.):

El movimiento activista pedófilo, referido por algunos partidarios como el «movimiento del “amor” hacia los niños», es un movimiento social que abarca una variedad amplia de opiniones y aboga por la aceptación social de la atracción romántica de los adultos hacia los niños (véase pedofilia) y por ciertos cambios en las leyes criminales y respuestas culturales que conciernen a la pedofilia. En la actualidad gran parte de la sociedad pretende criminalizar estas conductas, por considerar que incitan o apoyan a un delito criminal.

Las metas del activismo pro-pedofilia incluyen:

  • La derogación de las leyes de edad de consentimiento, a efectos de eliminar de la legislación el uso de la edad como un criterio válido para identificar el abuso sexual infantil o, como una medida provisoria, la disminución progresiva de esa edad.
  • La eliminación de la clasificación de la pedofilia como una parafilia por parte de la Organización Mundial de la Salud, la American Psychiatric Association (Asociación Americana de Psiquiatría) y otras instituciones reconocidas.

En el 1989, la socióloga estadunidense Mary de Young analizó la literatura publicada por organizaciones pedófilas para divulgación pública. Ella descubrió que las organizaciones pedófilas estudiadas usaban las siguientes estrategias para promover la aceptación pública de la pedofilia o la legalización del sexo adulto-niño:

  • Adopción de terminología con valor neutral. Según Herdt, un antropólogo que ha estudiado el sexo entre los adultos y los niños en otras culturas, los defensores de la pedofilia necesitan sustituir términos “embotados y anticuados” como pedofilia y abuso cuando se discute de sexo entre “una persona que no ha alcanzado la edad adulta y una que ya la tiene”. Por otra parte, las palabras que incluyen términos como “niño” o “niñez”, que denotan el desarrollo psicológico deben “ser evitadas a toda costa”.14
  • Redefinición del término “Abuso sexual infantil”. Otro tema que se repite entre los que intentan ganar la aceptación social para la pedofilia es la necesidad de redefinir o restringir el uso del término “abuso sexual de un niño”, recomendando llamar sexo infante-adulto al encuentro de un niño “con reacciones positivas” en vez de abuso.(Rind et al, 1998). Por ejemplo, Gerald Jones (1990), erudito vinculado al Instituto para el Estudio de Mujeres y Hombres en Sociedad (Institute for the Study of Women and Men in Society) en la Universidad del Sur de California, sugirió que la “intimidad entre las generaciones” no debe ser considerada sinónimo de abuso sexual del niño. Según ello, la “diferencia crucial se basa en la reciprocidad y el control” (p.278). Jones sugirió que “la atracción entre generaciones de la parte de algunos adultos podría constituir “orientación (sexual)” basada en un estilo de vida, al contrario de un trastorno patológico” (p.288).
  • Promover la idea de que los niños pueden consentir el sexo con adultos. El concepto de ‘niño’ como pareja sexual junto con la descriminalización de relaciones sexuales consensuales es quizás el cambio principal buscado por los defensores del fenómeno.15 Para contradecir las discusiones de desarrollo de que los niños no pueden dar su consentimiento, David L. Riegel (2000) indica en su libro Understanding Loved Boys and Boylovers que “cualquier persona que sostenga la idea de que un muchacho joven no puede dar consentimiento alguno debe comenzar por ponerse en los zapatos del muchacho”.

Lo de la pancarta llevada por ese niño no es ninguna casualidad.

En definitiva, no les cuesta trabajo conseguir que la muchedumbre piense lo que ellos quieran que piense. Y si la cosa no sale, si hay que deportar o desterrar, a hacerlo sin contemplaciones. El mencionado Observatorio tiene por objetivo precisamente eso: señalar lo que es correcto y lo que hay que seguir; indicar lo detestable y lo incorrecto para desterrarlo. Meter miedo y producir el efecto de coacción mediante la estrategia de palo y zanahoria. Veamos otra vez unos ejemplos, partiendo de sus propias palabras y acciones.

Resalta el Ministro del Interior Francés, Manuel Valls –cuyo gobierno permite la pornografía con muchachas de 18 años de edad–, sobre la misión del Observatorio que este se enfocará en extremistas de todos los credos y puso como ejemplo al grupo lefebvrista Civitas, cuyas acciones consideró “en los límites de la legalidad“, cuando ha protestado en más de una ocasión contra el aborto, la ley de uniones gay y en defensa de la libertad religiosa.

 

Les duele que lo masivas que han sido las protestas y que incluso hubo homosexuales declarados que claramente las apoyaron, además de que el Arzobispo de Paris ha sido posiblemente la persona más señalada. De allí procede la calificación de “ultracatólicos” etc. dada a todos que se opusieron a la propuesta de ley. En otras palabras, “pórtate bien, no sea que seas como uno de estos”, parece que es lo que se quiere decir.

De allí la calificación de los enemigos de la modernidad: “los creacionistas en Estados Unidos y en el mundo islámico, los extremistas musulmanes y los católicos ultratradicionalistas y los judíos ultraortodoxos quieren vivir separadamente del mundo moderno”.

¿Y cuál es vuestra modernidad? ¿Liberté, egalité, fraternité,.. abominaté?

Hace un año y medio comenté sobre el rechazo a la gay pride en Croacia.

El vídeo que puse ya no está en youtube, está censurado.

Las páginas que piden la legalización de relaciones sexuales con menores (o sea, pedofilia) funcionan perfectamente, pero que diez mil personas no quieran una gay pride en sus calles, eso no se puede permitir que sea visto siquiera. Croacia ya formará parte de la UE, y las protestas serán muy vigiladas. En nombre de Croacia (la verdad que me congratula que casi 40% de los croatas votó el no al ingreso a la UE en el referéndum) sus gobernantes habrán firmado lo que se les pidió, a cambio el general Gotovina, que ayer fue calificado de criminal a diestro y siniestro (francamente creo que no tuvo la responsabilidad por los hechos que se les imputaban) fue absuelto sin cargo alguno. Ahora sí. También se le promete a Croacia que recibirá indemnización por la agresión sufrida (la que tendrá que pagar Serbia, no sea que, ya veremos). Ayer no, hoy sí, según.

Los vídeos “incorrectos” censurados, los niños con pancartas del fin del mundo a palmaditas por la calle (más imágenes de la manifestación aquí.).

Encuentro otra vez en wiki la  definición del cristiano fundamentalista. Al mismo nivel coloca el creer que el mar se abrió a las palabras de Moisés y la fe en la virginidad de María. Es decir, si no quieres ser fundamentalista en definitiva no debes creer el 90% de los dogmas de la Iglesia. La presión la ponen los otros, ellos. No me extraña que con esa presión más de uno termine titubeando, como con miedo a levantar la voz. Es lo que se pretende. Mirando esto, ¡menos mal que la Iglesia ha determinado un número de dogmas como cuestiones indiscutibles! ¡Menos mal! Si no fuera por eso, más de uno incluso de los buenos católicos terminaría creyendo lo que sea. En estas cosas se ve como los dogmas son en realidad un servicio y un cuidado especial que la Madre dispensa a sus hijos, no sea que se pierdan. Todo lo contrario de lo que se pretende difundir desde los sectores quinto columnistas de la Iglesia.

No debe haber diálogo con vosotros. Con vosotros no, cerdos, que después de recibir lo santo os volveríais en contra para pisotear.

Mt 17:20 (21) sigue siendo la Palabra de Dios. Necesidad imperiosa de su predicación

Las armas de combate del cristiano

Pero, frente a este odio satánico contra la religión, que recuerda al misterio de iniquidad de que habla San Pablo (II Tes. 2, 7), los solos medios humanos y las providencias de los hombres no bastan: y Nos, Venerables Hermanos, creeríamos ser indignos de Nuestro apostólico ministerio si no tratáramos de señalar a la humanidad los maravillosos misterios de luz que esconden en sí ellos solos la fuerza para subyugar a las tinieblas. Cuando el Señor, descendiendo de los esplendores del Tabor, devolvió la salud al joven maltratado por el demonio, que sus discípulos no habían podido curar, a la humilde pregunta de éstos: ¿Por qué causa no lo hemos podido nosotros echar?, contestó con las memorables palabras: Esta casta no se arroja sino mediante la oración y el ayuno. (Mt 17, 18-20)

(Caritate Christi Compulsi, Carta Encíclica sobre la crisis material y espiritual del mundo actual  y su remedio: la reparación al Sagrado Corazón de Jesús, 3 de mayo de 1932)

Estaba leyendo estas palabras de Pío XI cuando me dije: “espera, esta cita del Evangelio no me suena haberla leído hace tiempo; voy a ver si en alguna edición de la Biblia o Nuevo Testamento viene reflejada”.

Busqué en las últimas ediciones de la Biblia y NT; lo que encontraba era más o menos lo siguiente: la frase en el mejor de los casos fue indicada al píe de la página, pero se añadía – este verso no viene en los manuscritos más antiguos y/o, probablemente ha venido aquí del Evangelios de San Marcos. (Siendo cierto que en lugar correspondiente del Evangelio de San Marcos no venía la palabra ayuno.)

Para abreviar la cuestión, en las ediciones no tan recientes de la Biblia, en la Vulgata y también en la Biblia ortodoxa rusa (con texto idéntico a la de Vulgata), sí venía la mencionada cita. Y, como vemos, el mismo pontífice la cita en un documento solemne de no hace tanto tiempo.

¿Qué ha pasado pues? ¿Mt 17, 20 ha dejado de ser la Palabra de Dios? Por mucho que intenten algunos y lo llamen como les plazca o se vayan por los cerros de Úbeda,Mt 17, 20 no ha dejado de ser la Palabra de Dios. En efecto, ni siquiera los que editan el NT con estas indicaciones lo afirman así – ¡Dios nos libre!, no lo dicenexplícitamente, pero en la práctica esa afirmación es implícita desde la perspectiva de muchos que lo leen.

A mí como cristiano no me interesa si un texto aparece en este o en otro manuscrito; si en un manuscrito temprano o más tardío; si en la mayoría de ellos o tan solamente uno… lo que me importa, lo único que me importa es lo que la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo como es, aceptó y admitió en el Canon de las Escrituras, con todos los textos que consideraba que debía incluir. Y, una vez admitidos, no deben moverse de allí.

Pero como comenté, muy lamentablemente, de hecho y en términos prácticos para muchas personas, Mt 17, 20  sí dejó de ser la Palabra de Dios. Lo que está a píe de página de aquella manera, ¿quién sabe qué es? Proceder de esa manera debilita enormemente la fe de los fieles en la Palabra de Dios, algo cuya importancia, más que importancia, algo esencial para los cristianos, porque, como sabemos, la fe se recibe por la escucha de la Palabra de Dios. ¿Qué es entonces la Palabra de Dios, es lógico que uno se pregunte, o lo perciba como por ósmosis? ¿Algo que evoluciona, algo que depende de la calidad de texto, de la frecuencia de su aparición en los mejoresmanuscritos, etc.?

Nada de eso debe importarme, no hay textos mejores o peores. Toda la Escritura es obra del Espíritu Santo, su verdadero autor (Dei Verbum, por enésima vez). Y esteverdadero autor inspiró a su vez a la Iglesia para decir qué es y qué textos son la Palabra de Dios. Y eso ya no se debe tocar.

Hace cuatro días, o sea unos ochenta años que para la Iglesia son cuatro días, Pío XI en dos encíclicas suyas de máxima importancia como son la mencionada Caritate Christi Compulsi y Divini Redemptoris (1937, sobre comunismo ateo) basa su invitación a combatir los males de la sociedad de entonces en primer lugar en estos textos evangélicos, a partir de los cuales arranca su disertación sobre la necesidad, urgencia y conveniencia de ese proceder.

En cambio hoy… silencio en el valle de las lágrimas. Dolor, mucho dolor, pero la medicina no se proporciona, no se predica. ¿Cuándo alguien os ha invitado a penitencia o mortificación activa, os la ha sugerido en una homilía? Nunca, tal vez entonces tampoco (cierto, en términos generales, luego hablaré de alguna excepción).

Tanto es así que, en la práctica, a la oración por aquí y por allá sí se invita; pero al ayuno, como no sea casi por cumplir con ocasión de dos días cuaresmales, como que no. Mejor dicho: no, nunca lo oiréis.

¿Quién es el que tiene el máximo interés en que estas palabras no estén el NT? El diablo. Porque, si esta clase de demonios es expulsada únicamente por la oración y el ayuno, es lógico que al diablo, que no quiere ser expulsado, no le interese que se hable de ello. Obviamente, los cristianos no deben secundar la voluntad del padre de la mentira.

Pasaré a continuación a comentar brevemente los bellísimos párrafos, sobre todo de CCC y dos breves de DR de Pío XI. Es un texto tan hermoso, tan acertado, tan de aplicación en hoy en día que me parecía conveniente dejarlo a disposición de los lectores. Con que uno solo, tal vez tú, querido lector, o tú, distraído autor, decidas de aplicarlo en tu miserable vida tan necesitada de divino auxilio, me doy por satisfecho con largueza.

El contexto social en el que se escribe la encíclica:

Introducción

La caridad de Cristo Nos impulsó a invitar con Nuestra Encíclica “Nova impendet” del 2 de Octubre pasado a todos los hijos de la Iglesia Católica, y a todos los hombres de corazón, a agruparse en una santa cruzada de amor y de socorro para aliviar en algo las terribles consecuencias de la crisis económica en que se debate la humanidad; y en verdad con admirable y concorde arranque contestó a Nuestro llamado la generosidad y actividad de todos.

Mas el malestar ha ido creciendo, el número de los desocupados en todas partes ha aumentado, y de ello aprovechan los partidos de ideas subversivas para intensificar su propaganda; por lo que el orden público se encuentra amenazado cada vez más y el peligro del terror o de la anarquía, se cierne siempre mayor sobre la actual sociedad. En tal estado de cosas, la misma caridad de Cristo Nos estimula a dirigirnos de nuevo a vosotros, Venerables Hermanos, a vuestros feligreses, a todo el mundo, para exhortar a todos a unirse y a oponerse con todas sus fuerzas a los males que oprimen a toda la humanidad, y a aquellos aun peores que la amenazan.

1. La crisis financiera y económica

2. Lamentable estado de cosas.

Si recorremos con el pensamiento la larga y dolorosa serie de males que, triste herencia del pecado, han señalado al hombre caído las etapas de su peregrinación terrenal,desde el diluvio en adelante, difícilmente nos encontraremos con un malestar espiritual y material tan profundo, tan universal, como el que sufrimos en la hora actual; hasta los flagelos más grandes, que han dejado ciertamente en la vida y en la memoria de los pueblos huellas indelebles, cayeron ora sobre una nación ora sobre otra. En cambio, ahora la humanidad entera se encuentra tan tenazmente agobiada por la crisis financiera y económica, que cuanto más se agita, tanto más indisolubles parecen sus lazos; no hay pueblo, no hay Estado, no hay sociedad o familia, que en una u otra forma, directa o indirectamente, más o menos, no sientan su repercusión.Los mismos, escasos por cierto en número, que parecen tener en sus manos, junto con las riquezas más grandes, los destinos del mundo; hasta aquellos poquísimos, que con sus especulaciones han sido o son en gran parte la causa de tanto malestar, son ellos mismos con frecuencia sus primeras y más dolorosas víctimas, que arrastran consigo al abismo las fortunas de innumerables otros; verificándose así en modo terrible y en todo el mundo, lo que el Espíritu Santo proclamara para cada uno de los pecadoresCada cual es atormentado por las mismas cosas con las que ha pecado. (Sab. 11. 17)

Lamentable estado de cosas, Venerables Hermanos, que hace gemir Nuestro corazón de padre y Nos hace sentir siempre más íntimamente la necesidad de imitar, en Nuestra pequeñez, el sublime sentimiento del Corazón Sacratísimo de Jesús: Tengo compasión de este pueblo. (Marc. 8, 2)

Después de citar las palabras de Mt 17, 18-20:

a) La oración y espíritu sobrenatural

Plácenos, Venerables Hermanos, que estas divinas palabras se deben aplicar exactamente a los males de nuestros tiempos, que sólo por medio de la oración y de la penitencia pueden ser conjurados.

Teniendo presente, pues, nuestra condición de seres esencialmente limitados y absolutamente dependientes del Ser Supremo, recurramos, antes que nada, a la oración. Sabemos por la fe cuál sea el poder de la oración humilde, confiada, perseverante; a ninguna otra obra piadosa fueron jamás acordadas por el Omnipotente Señor tan amplias, tan universales, tan solemnes promesas como a la oración: Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y os abrirán. Porque todo aquel que pide recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá (Mat. 7, 7-8). En verdad, en verdad os digo, que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá (Juan 16, 23).

9. Llamado mundial a una campaña de piedad. 

¿Y qué motivo más digno de nuestra plegaria, y más relacionado con la persona adorable de Aquél, que es el único mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hecho hombre (I Tim. 2, 5)que implorarle la conservación sobre la tierra de la fe en el solo Dios vivo y verdadero?

La oración no es un cuento, no es fútil, es algo real y eficaz, enseña a poner el orden en las cosas creadas por parte del hombre; aprende a que lo importante es la vida eterna a la que el buen uso de esta debe llevar:

La oración quita el obstáculo dando el recto concepto de los bienes reales. 

La oración, además, quitará de en medio, precisamente, la causa misma de las actuales dificultades, más arriba indicadas por Nos, a saber: la insaciable ambición de los bienes terrenales. El hombre que ruega mira arriba, es decir, a los bienes del cielo que medita y desea, todo su ser se hunde en la contemplación del admirable orden creado por Dios, que no conoce el frenesí de los acontecimientos ni se pierde en fútiles competencias de siempre mayor velocidad; y entonces, casi por sí solo, se restablecerá aquel equilibrio entre el trabajo y el descanso que con grave daño de la vida física, económica y moral, falta en absoluto a la moderna sociedad. Y si aquellos que por la superproducción industrial han caído en la desocupación y en la miseria, quisieran dar el tiempo conveniente a la oración, el trabajo y la producción volverían bien pronto a sus límites razonables, y la lucha que ahora divide a la humanidad en dos grandes campos de combate por los intereses  transitorios, quedaría absorbida en la noble contienda por la adquisición de bienes celestiales y eternos.

10. Prepara para los santos deseos de paz del alma y de las naciones. 

En esta forma se abriría camino también a la tan suspirada paz, como muy brillantemente lo señala San Pablo, en la página donde une precisamente el precepto de la oración con los santos deseos de paz y de la salvación de todos los hombres. Recomiendo, pues, en primer lugar, que se hagan súplicas, oraciones, votos, acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en alto puesto, a fin de que tengamos una vida quieta y tranquila en el ejercicio de toda piedad honestidad. Esto, en efecto, es cosa buena y agradable a los ojos de Dios, Salvador nuestro, el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (I Tim. 2, 1-4). 

Hombres que en toda nación ruegan mismo Dios por la paz sobre la tierra, no pueden ser al mismo tiempo portadores de discordia entre los pueblos; hombres que se dirigen en su plegaria a la Divina Majestad no pueden fomentar aquel imperialismo nacionalístico que de cada pueblo hace su propio Dios: hombres que miran al Dios de la paz y de la caridad (II Cor. 13, 11)  que a El recurren por medio de Cristo, que esnuestra paz (Efes. 2, 14), no encontrarán descanso hasta que la paz, que no puede dar el mundo, descienda del Dador de todo bien, sobre los hombres de buena voluntad (Luc. 2, 14).

La paz sea con vosotros (Juan 20, 19. 26), fue el saludo pascual del Señor a sus Apóstoles y primeros discípulos; y este saludo de bendición, desde aquellos tiempos primitivos hasta nuestros días, jamás ha faltado en la sagrada liturgia de la Iglesia, y hoy, más que nunca, debe confortar y reanimar de nuevo los exacerbados y oprimidos corazones humanos.

Sobre la necesidad de la penitencia, de la que nadie habla. No pertenece al pasado; no es antigualla, es bíblico, es de Dios, es querida y promovida por Dios; Dios quiere que se le suplique, que se expíe por los pecados propios y ajenos; no es pelagianismo, es implorar a Dios, movidos por el Espíritu Santo, a que nos salve y venga a nuestro encuentro, el único capaz de construir la ciudad, sin el cual el hombre se cansa en vano:

La penitencia

11. La primera predicación de Jesús avivaba el espíritu de penitencia

Mas a la oración hay que agregar también la penitencia, el espíritu de penitencia, la práctica de la penitencia cristiana. Así nos lo enseña el Divino Maestro, cuya primera predicación fue, precisamente, la penitencia: Empezó Jesús a predicar y decir: Haced penitencia (Mat. 4, 17). Así nos lo enseña también toda la tradición cristiana, toda la historia de la Iglesia; en las grandes calamidades, en las grandes tribulaciones del Cristianismo, cuando era más urgente la necesidad de la ayuda de Dios, los fieles espontáneamente, o, lo que era más frecuente, siguiendo el ejemplo y la exhortación de sus sagrados Pastores, han echado mano de las dos valiosísimas armas de la vida espiritual: la oración y la penitencia. Por aquel sagrado instinto, del que casi inconscientemente se deja guiar el pueblo cristiano cuando no ha sido extraviado por los sembradores de cizaña y que por otra parte no es otra cosa que aquel sentimiento de Cristo (I Cor. 2, 16), de que nos habla el Apóstol, los fieles siempre han experimentado en tales casos la necesidad de purificar sus almas del pecado mediante la contrición de corazón, con el sacramento de la reconciliación; y de aplacar la Divina Justicia aun con externas obras de penitencia.

Penitencia como medio de expiación. 

Bien sabemos y con vosotros, Venerables Hermanos, deploramos, que en nuestros días la idea y el nombre de expiación y de penitencia, en muchos han perdido en gran parte la virtud de suscitar aquellos arranques del corazón y aquellos heroísmos de sacrificio que otrora sabían infundir, mostrándose a los ojos de los hombres de fe como marcados por un carácter divino a imitación de Cristo y de sus Santos: ni faltan quienes quieran eliminar las mortificaciones externas, motejándolas de antiguallas; sin hablar del moderno hombre autónomo, que desprecia la penitencia como expresión de índole servil, y es así lógico que cuanto más se debilite la fe en Dios, tanto más se confunda y desvanezca la idea de un pecado original y de una primitiva rebelión del hombre contra Dios, y, por tanto, se pierda aun más el concepto de la necesidad de la penitencia y de expiación.

Pero nosotros, Venerables Hermanos, debemos, en cambio, por Nuestra obligación pastoral, tener bien en alto estos nombres y estos conceptos y conservarlos en su verdadero significado, en su genuina nobleza y más todavía en su práctica y necesaria aplicación a la vida cristiana.

12. Separación inadmisible. 

A ello nos incita la defensa misma de Dios y de la Religión, que venimos amparando, porque la penitencia es por su naturaleza un reconocimiento y restablecimiento del orden moral en el mundo, fundado en la ley eterna, es decir, en Dios vivo. Quien da a Dios la cumplida satisfacción por el pecado, reconoce en ello la santidad de los supremos principios de la moral, su fuerza interior de obligación, y la necesidad de una sanción contra sus violaciones.

El peligro de separar moral y religión. 

Y es en verdad uno de los más peligrosos errores de nuestra época el haber pretendido separar la moral de la religión, quitando así la solidez de toda base para cualquier legislación. Error intelectual éste, que podía quizás pasar desapercibido y aparecer menos peligroso cuando se limitaba a pocos y la fe en Dios era aún patrimonio común de la humanidad y tácitamente se presumía también aceptada por aquellos que no hacían de ella profesión declarada.

La penitencia como arma contra impiedad. 

Mas hoy, cuando el ateísmo se difunde entre las masas del pueblo las consecuencias prácticas de ese error se tornan terriblemente tangibles y entran en el campo de la tristísima realidad. En lugar de las leyes morales que se desvanecen junto con la pérdida de la fe en Dios, se impone la fuerza violenta que pisotea todo derecho.

La lealtad y corrección de antaño en el proceder y en el comercio mutuo, tan celebrada hasta por los retóricos y poetas del paganismo, da lugar ahora a las especulaciones sin conciencia tanto en los negocios propios como en los ajenos.

Y, en efecto, ¿cómo puede mantenerse un contrato cualquiera, y qué valor puede tener un tratado, donde falta toda garantía de conciencia? ¿Y cómo se puede hablar de garantía de conciencia, donde se ha perdido toda fe en Dios, todo temor de Dios? Desaparecida esta base, cualquier ley moral cae con ella, y no hay remedio alguno que pueda impedir la gradual, pero inevitable ruina de los pueblos, de las familias, del Estado, de la misma civilización humana.

La oración y penitencia no ahogan la alegría; el Papa elogia el sublime ejemplo de San Francisco:

14. El eco de un cántico. 

También para los hombres individualmente es la penitencia base y vehículo de paz verdadera, alejándolos de las riquezas terrenales y caducas, elevándolos hacia los bienes eternos, dándoles aún en medio de las privaciones y adversidades una paz que el mundo con todas sus riquezas y placeres no puede darles. Uno de los cánticos más serenos y jubilosos que jamás se oyera en este valle de lágrimas ¿no es acaso el célebre “Cántico al Sol” de san Francisco? Pues bien; quien lo compuso, quien lo escribió, quien lo cantó, era uno de los más grandes penitentes, el Pobrecito de Asís, que nada absolutamente poseía sobre la tierra y llevaba en su cuerpo extenuado los dolorosos estigmas de su Señor Crucificado.

La súplica del Papa es repetida casi en los mismos términos cinco años más tarde (DR):

61. Pero si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan sus centinelas (Sal 126,1).Por esto os exhortamos con insistencia, venerables hermanos, para que en vuestras diócesis promováis e intensifiquéis del modo más eficaz posible el espíritu de oración y el espíritu de mortificación.

62. Cuando los apóstoles preguntaron al Salvador por qué no habían podido librar del espíritu maligno a un endemoniado, les respondió el Señor: Esta especie [de demonios] no puede ser lanzada sino por la oración el ayuno (Mt 17,20). Tampoco podrá ser vencido el mal que hoy atormenta a la humanidad si no se acude a una santa e insistente cruzada universal de oración y penitencia; por esto recomendamos singularmente a las Ordenes contemplativas, masculinas y femeninas, que redoblen sus súplicas y sus sacrificios para lograr del cielo una poderosa ayuda a la Iglesia en sus luchas presentes, poniendo para ello como intercesora a la inmaculada Madre de Dios, la cual, así como un día aplastó la cabeza de la antigua serpiente, así también es hoy la defensa segura y el invencible Auxilium Christianorum. (Divini Redemptoris, Pío XI, Carta Encíclica sobre comunismo ateo, 19 de marzo1937)

¿Y qué decimos ahora, dónde estamos? En ninguna parte estamos.

Pero siempre dispuestos a tornar a los orígenes, a ser radicales según la voluntad de Dios. Volvamos pues.

SEGUNDA PARTE: un caso concreto y algunas consideraciones prácticas.

Me dirán seguramente algunos, ¿pero si esto precisamente se predica en Medjugorje?

Cierto, y ese es su éxito, y esa es la clave de su éxito. Las cosas como son. Sobre los abusos y errores he escrito bastante, pero esto es también cierto y es de justicia reconocerlo. Ya dije que si se centrara en esto, sería algo impresionante. Algunos dirán, ¿solamente eso? ¿Os parece poco? No hace falta más, y si se aplicara esto y se llevara a la práctica por un número cada vez mayor de personas, el mundo y la Iglesia recibiría un don inmenso.

Lo cierto es que creo que el mundo de hoy necesita de penitencia si cabe más que en los años treinta del siglo pasado. ¿Y quién invita a ello, dónde están los que lo predican? Como estas cosas evidentemente molestan sobremanera al demonio, no es nada raro que se meta en medio. De allí que hay que rechazar lo suyo; aceptar lo de Dios.

Algunas consideraciones prácticas

Comentar la dedicación a la oración, penitencia y mortificación en la dirección espiritual. Si no, como en definitiva se combate al diablo, sin el auxilio divino y dirección adecuada uno perderá por goleada contra el más listo.

Como decía Francisca Javiera del Valle, la mortificación nunca falla, con la penitencia hay que llevar cuidado: puede generar soberbia (con esto no se ha dicho que no se haga).

El principal ayuno es de pecado, mortal por supuesto, pero también y especialmente en contra de pecado venial deliberado; goce en las imperfecciones conocidas que no se quieran evitar.

Las pequeñas mortificaciones, cuyo principal apóstol fue Santa Teresita del Niño Jesús, nunca fallan; fortalecen el carácter, doblegan el yo, crean a personas recias con capacidad de sufrimiento no declarado y voluntariamente soportado por amor a Dios y al prójimo.

Hacerlas que no se noten, según la recomendación del Señor unge tu cabeza con óleo para que no se ve…a. No obstante, es inevitable que de algunas cosas se percaten las personas más allegadas; por eso no hay que dejar de ofrecer a Dios sacrificios, incomprensiones e incomodidades.

No quejarse del calor, del frío, confiar en Dios en momentos desesperados…

El ayuno hace que una persona sea templada, alegre, que sepa desprenderse de lo superfluo, que no tenga deseos ni aspiraciones vanas,…

…………………

Y lo que ustedes propongan.

Esta casta no se arroja sino mediante la oración y el ayuno.

Yo advierto a todos los que escuchan las palabras proféticas de este Libro: “Si alguien pretende agregarles algo, Dios descargará sobre él las plagas descritas en este Libro. Y al que se atreva a quitar alguna palabra de este Libro profético, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad santa, que se describen en este Libro”. (Ap. 22, 18-19)

Erdogan en Sarajevo, Muslim Demographics y más cosas

En septiembre de este año ocurrió una cosa curiosa en Sarajevo. En su visita a la antigua provincia del Imperio Otomano, el presidente de Turquía invitó a las mujeres bosnias a tener como mínimo cinco hijos. Su argumento se apoyaba en el hecho de que ningún gran país avanzó económicamente sin el aumento de la población. Sin población, decía, no hay ni producción, ni consumo. Si no hay gente, tampoco hay talentos ni potencial alguno.

Hasta allí, su argumento era sostenible. Históricamente, así es y así ha sido. Lo curioso es que hasta de algunos medios oficiales croatas de Croacia criticaban a Erdogan por alentar un desastre humano ya que tal aumento poblacional es insostenible. Lo de siempre. Desde Serbia se apuntaba más certeramente, señalando las notas imperialistas de Erdogan al resaltar sus afirmaciones de que Bosnia-Herzegovina sigue siendo una provincia turca más.

Pero Erdogan, nosotros nos entendemos. ¿O es que me dirá usted que a este señor la camisa que más le gusta es esta preferida camisa azul, por tener tantos colorines?

Todos de Bosnia-Herzegovina le hemos entendido, señor Erdogan. Usted hará que las mujeres musulmanas reciban dinero por tener hijos, esa es la promesa suya. Porque entonces, definitivamente y en poco tiempo Bosnia-Herzegovina se convertirá otra vez en una provincia turca más. Su gran amigo, EE. UU., le facilitará toda la tarea necesaria, no se preocupe; nosotros lo entendemos y lo asumimos.

Naturalmente, que un político de importancia de Erdogan diga tales órdagos imperialistas, no trascenderá jamás a este lado de Europa.

            Sin embargo, en el sínodo de obispos el cardenal Turkson presentó el siguientevídeo

Que es una reflexión de las más elementales y evidentes. Para no ver otra vídeo, dejo la opción de unas cuantas imágenes que no requieren comentarios:

Irán 1970

Irán ahora

Cairo University 1959

Cairo University 2004

Amsterdam 1980

Amsterdam 2010

Resumiendo de forma bastante válida:

El Concilio Vaticano II decía que los pastores deben tener en cuenta los estudios sociológicos sobre la actualidad.

De cajón. Pero para los pastores en la realidad eso no es cierto. Al parecer ni eso se puede. En todo caso, según de qué hablamos. Si hay que hablar de lo que gusta a los que son de fuera, entonces lo que haga falta. Pero si se salen de las coordenadas permitidas, ataque con morteros. Al día siguiente el cardenal pidió la disculpa. ¿De qué?

Todo un presidente de un país importantísimo como lo es Turquía promete ayuda a las mujeres musulmanas bosnias, con el evidente afán colonizador, y no tiene que disculparse. Y aquí un cardenal, en una reunión con los hermanos en el episcopado, comenta un tema de máxima importancia y se le acusa de que quiere cruzadas.

Si a alguien le pica lo que tú estás diciendo honestamente, buscando la verdad y mirando las cosas como son sin colorearlas a gusto de necesidades de momento, que se rasque. Es la solución tan acorde con el libre y saludable intercambio de ideas.

Hace poco en la República (fue reproducido por RL), el obispo de Banja Luka de Republika Srpska (ente serbio de Bosnia-Herzegovina que ocupa el 49% del territorio del país) comentaba que en su diócesis el número de católicos (que prácticamente en su totalidad son croatas) bajó de 158.000 a 11.800 en veinte años, desde el inicio de la guerra hasta ahora. En este caso los principales culpables de estalimpieza étnica de facto aunque no siempre sea ejercida de forma brutal, son los serbios de Bosnia. Pero ellos se “escudan” en lo siguiente: afirman que a los serbios los echaron de Krajina croata, por lo que no quieren a los croatas en su parte de Bosnia-Herzegovina que les toca. Tampoco quieren a los musulmanes, porque a los serbios los echaron de Kosovo los musulmanes albaneses con la ayuda de los aviones y misiles de la OTAN.

Los musulmanes de la parte musulmana y croata (es la denominada Federación de Bosnia-Herzegovina, el restante 51% del territorio) no quieren a los croatas. Dicen: los serbios tienen su estado, los croatas el suyo, ¿y los musulmanes? Es decir, croatas fuera, como no quieran ser musulmanes, claro está. El problema es que esos croatas de Bosnia-Herzegovina son descendientes de los croatas católicos que se establecieron en ese territorio del estado croata originario desde el siglo séptimo; han aguantado lo habido y por haber: los venecianos arrasaron con los montes para sus barcos (por eso son tan pelados los montes de Herzegovina, Montenegro y Dalmacia), luego vinieron los turcos y se quedaron un buen rato, hasta cinco siglos. ¡Pero estos católicos son descendientes de los supervivientes de toda aquella época! Luego vinieron en el siglo pasado las guerras balcánicas, la primera y la segunda guerra mundial. Por la hambruna de entre las dos guerras se fueron 250.000 croatas nada más que a Argentina. Luego el comunismo. Pero siempre quedaba la gente allí, algo, pero quedaban.

Y ahora, con estas guerras de “creación nacional de estados” desaparecieron, totalmente desaparecieron comunidades enteras, pueblos enteros de regiones que ocupaban durante siglos. ¿Por qué? Porque tu nacionalidad se ha convertido en acusación principal. Por ser croata, serbio, musulmán en el territorio que no te toca, eres culpable y no deseable. Solamente por eso. Con la diferencia de que de los musulmanes sur correligionarios sí se acuerdan; de los otros, los recuerdos son emotivos. Recordad todo esto, los aficionados a los nacionalismos, por desgracia los ciegos entre los católicos, por mucho cargo que lleven. Una encíclica de Pío XI que citaré bastante aquí, Caritate Christi Compulsi (1932), viene como al dedillo en todo este menjunje. Sí, en 32 se dijo esto:

Nacionalismo exagerado

“Porque abusando del legítimo amor a la patria y llevando a la exageración aquel sentimiento de justo nacionalismo, que el legítimo orden de la caridad cristiana no sólo no desaprueba sino que regulándolo, lo santifica y le da vida; este mismo egoísmo al insinuarse en las relaciones entre pueblo y pueblo, no hay exceso que no parezca justificado, y lo que entre los individuos sería por todos juzgado reprobable se considera lícito y digno de encomio cuando es ejecutado en nombre de tan exagerado nacionalismo. En lugar de la gran ley del amor y de la fraternidad humana, que abraza a todos los individuos y todos los pueblos, y los enlaza en una sola familia, con un solo Padre que está en los cielos, entra en mala hora el odio que arrastra a todos a la ruina. En la vida pública se pisotean los sagrados principios que eran el sostén de toda convivencia social; se alteran los sólidos fundamentos del derecho y de la lealtad sobre los que debería basarse el Estado, se violan y se cierran las fuentes de aquellas antiguas tradiciones que en la fe en Dios y en la fidelidad a su ley veían las bases más seguras del verdadero progreso de los pueblos.”

Y en 34 habéis tenido esto:

¿No tenéis suficiente, necios? No vale que luego digáis “no hemos querido esto”. Eso también es una realidad, y si no la tenéis en cuenta, sois irresponsables. Y si sois pastores, es poco decir.

En la noticia sobre el obispo Komarica un comentarista decía: “no se preocupe Sr. Obispo, no le olvidaremos”. Corta el rollo hombre, si lo vais a olvidar a la mañana siguiente. Lo que podéis hacer es ir a Medjugorje, no para buscar el baile del sol, sino para rezar el rosario como Dios manda y estar bien en la misa, y luego gastar algún euro en la economía local que es muy útil y sirve para sostener una comunidad en la lucha por la supervivencia más crítica que nunca. Como por otro lado, salvando las distancias, es muy importante, siempre que se pueda, viajar a Tierra Santa porque de esa manera se apoyan los cristianos locales.

El obispo comenta que un alto representante de la administración occidental le espetó: “me importáis a lo máximo lo que los caballos en un establo”.


[¿Qué significa “el resto del mundo”?]

Ya está demostrado de sobra: medio Chipre ya no está, se lo han llevado los turcos hace décadas y nadie les ha dicho ni hecho nada. Siempre diálogo, diálogo y mientras tanto en el Líbano los cristianos han pasado en cuarenta años de la mayoría a una exigua minoría de 20% más o menos. Asistimos a otra desaparición silenciada a la que mundo cínicamente da la espalda. Algún día nosotros seremos testigos mudos del destino que nos aguarda, como estos cristianos libaneses con ocasión de la reciente visita del Papa.

Hace pocos días Luis Fernando escribía, con ocasión de la aprobación del “matrimonio gay” que lo que falta es la persecución. Sin duda, pero ya está aquí. Primero, lo que les pasa a nuestros hermanos en el Oriente, nos debe pasar de alguna manera a nosotros. Segundo, en el Occidente la persecución ya está servida. En EE. UU. ya está en marcha hace tiempo: a los cristianos se les quiere obligar a cumplir con las leyes inicuas.

Lo que ocurre en Argentina, no tiene nombre. La chusma de la peor calaña intenta invadir las catedrales, ocuparlas y profanarlas. Es espantoso comprobar la ausencia total de esta información en los medios de comunicación. La situación me recuerda a las palabras de Pío XI en la encíclica Caritate Christi Compulsi (Carta Encíclica sobre la crisis material y espiritual del mundo actual  y su remedio: la reparación al Sagrado Corazón de Jesús,  1932): “Aprovechando de tanta estrechez económica y de tanto desorden moral, los enemigos de todo orden social, llámense comunistas o tengan cualquier otro nombre  —y es éste el mal más terrible de nuestros tiempos— audazmente se dedican a romper todo freno, a despedazar todo vínculo de ley divina o humana, a empeñar abierta o secretamente la lucha más encarnizada contra la religión, contra Dios mismo, desarrollando el diabólico programa de arrancar del corazón de todos, hasta de los niños, todo sentimiento religioso, porque saben perfectamente que, arrancada del corazón de la humanidad la fe en Dios, podrán conseguir todo lo que quieran.Y así vemos hoy lo que jamás se vió en la historia, desplegadas al viento sin reparo alguno las satánicas banderas de la guerra contra Dios y contra la religión, en todos los pueblos y en todas las partes de la tierra.

 

Un hecho agrava más la situación: la confusión de algunos pastores, o no sé qué. A estos fieles, en su mayoría jóvenes, que en la clara minoría desafiaron a los mayoritarios profanadores no permitiéndoles entrar en un lugar sagrado con sus blasfemas intenciones y propósitos, pero no pegándoles con las cadenas sino rezando Avemarías, exponiéndose a que les hagan pintadas feministas, comunistas, etc. en su ropa, y cosas peores como se puede ver en el vídeo, ¡les reprochó su obispo por haber hecho esto, él opta por el diálogo con los profanadores (la información del blog de Andrés Beltramo)!

No es la pregunta si algunos han perdido la fe, sino algo peor porque es de menor grado, la pregunta es si hemos perdido la razón. Sr. Obispo, usted tendría que estar allí el primero, antes que nadie. Y si le hacen pintadas, o peor no quiera Dios si le matan, hasta su sotana la guardaremos como reliquia muy preciada, siendo orgullosos de nuestro obispo. ¿Pero así? Pastor, ¿por qué nos amarga nuestra existencia ya muy amarga? Si usted saliera el primero, le aseguro que no le faltaría ni un pelo porque un tropel de creyentes saldría a defender a su obispo con orgullo, a precio de su vida y con mucha honra. Y de esta manera, por colmo criticados, estos jóvenes se sienten como radicales y encima señalados. De allí que también por eso son pocos.

No obstante, usted debe saber que ante la defensa de la profanación del Cuerpo de Cristo, no hay potestad alguna, solo la del Dios supremo, a la que hay que obedecer sin pestañear. Y por ella hay que estar donde hay que estar.

¿Cómo pues, hay que esperar que este mundo de esta parte va a mover un solo dedo para proteger a los cristianos en vía de extinción? El tiempo en el que a Pío XI le tocó guiar a Domus Israel es muy parecido a este. De allí que estas palabras suyas de la misma encíclica resuenan como recién pronunciadas:

a) El movimiento ateo organizado

Nunca han faltado los impíos, ni nunca faltaron tampoco los ateos; pero eran relativamente pocos y raros, y no osaban o no creían oportuno descubrir demasiado abiertamente su impío pensamiento, como parece pretende insinuar el mismo inspirado Cantor de los Salmos, cuando exclama: Dijo el necio en u corazón: Dios no existe. El impío, el ateo, uno entre muchos, niega a Dios, su Creador, pero en lo íntimo de su corazón. Hoy, en cambio, el ateísmo ha invadido ya grandes multitudes pueblo: con sus organizaciones se insinúa ya en las escuelas públicas, se manifiesta en los teatros y para difundirse se vale de apropiadas películas cinematográficas, del fonógrafo, de la radio; con sus propias tipografías imprime folletos en todos los idiomas; promueve especiales exposiciones y públicas manifestaciones, ha constituido partidos políticos propios, instituciones comerciales y militares propias. Este ateísmo organizado y militante trabaja incansablemente por medio de sus agitadores, con conferencias e ilustraciones, con todos los medios de propaganda oculta y manifiesta, entre todas las clases, en todas las calles, en todo salón, dando a ésta su nefasta actividad la autoridad moral de sus mismas universidades, y estrechando a los incautos con los potentes vínculos de su fuerza organizadora. Al ver tanta laboriosidad puesta al servicio de una causa tan inicua, Nos viene, en verdad, espontáneo a la mente y a los labios el triste lamento de Cristo: Los hijos de ente siglo son en sus negocios más sagaces que los hijos de la Luz.

b) Calumniando a la Religión

5. Propaganda infernal. 

Además, los corifeos de toda esta campaña de ateísmo, sacando partido de la actual crisis económica, con dialéctica infernal, buscan la causa de esta miseria universal. La Santa Cruz de Nuestro Señor, símbolo de humildad y pobreza, es colocada junto con los símbolos del moderno imperialismo, como si la Religión estuviese aliada con esas fuerzas tenebrosas, que tantos males producen entre los hombres.

 

Así intentan, y no sin éxito, el ligar la guerra contra Dios con la lucha por el pan de cada día, con el ansia de poseer un terreno propio, de tener salarios convenientes, habitaciones decorosas, en resumen, un estado de vida que convenga al hombre. Los más legítimos y necesarios deseos, como los instintos más brutales, todo sirve para su programa antirreligioso; como si la ley divina estuviese en contradicción con el bienestar de la humanidad y no fuese por el contrario su única y segura tutela; como si las fuerzas humanas, por los medios de la moderna técnica, pudieran combatir las fuerzas divinas para introducir un nuevo y mejor orden de cosas.

c) Actividad funesta de las sociedades secretas

Ahora bien; millones de hombres, en la creencia de luchar por la existencia, se aferran con todo a tales teorías en una total negación de la verdad y gritan contra Dios y la Religión. Y estos asaltos no van solamente dirigidos contra la religión católica, sino contra todos los que aun reconocen a Dios como Creador del cielo y de la tierra, y como absoluto Señor de todas las cosas. Y las sociedades secretas, que están siempre prontas para apoyar la lucha contra Dios y contra la Iglesia, de cualquier lado venga, no cesan de excitar cada vez más este odio insano, que no puede traer ni la paz ni la felicidad a ninguna clase social, sino que conducirá ciertamente todas las naciones a la ruina.

Así esta nueva forma de ateísmo, mientras desencadena los más violentos instintos del hombre, con cínico descaro, proclama que no podrá haber ni paz ni bienestar sobre la tierra, mientras no se haya desarraigado hasta el último vestigio de religión, y no se haya suprimido su último representante. Como si con ello pudiere sofocarse el admirable concierto, con el cual lo creado canta la gloria del Creador.

*

¿Cómo, pues, esperar algo de este lado si es de aquí de dónde proceden tantos morteros mortíferos?

Delante de nuestros ojos está machacada una nación entera ante un silencio sepulcral, o mejor bajo la adecuada cobertura mediática:

Han convertido a Siria al basurero de lo peor:

Obama y Romney debatían sobre la seguridad de las embajadas americanas con ocasión de secuestro, violación y ejecución de su embajador en Libia. Podían haber reflexionado más que “Los mismos, escasos por cierto en número, que parecen tener en sus manos, junto con las riquezas más grandes, los destinos del mundo; hasta aquellos poquísimos, que con sus especulaciones han sido o son en gran parte la causa de tanto malestar, son ellos mismos con frecuencia sus primeras y más dolorosas víctimas, que arrastran consigo al abismo las fortunas de innumerables otros; verificándose así en modo terrible y en todo el mundo, lo que el Espíritu Santo proclamara para cada uno de los pecadores: Cada cual es atormentado por las mismas cosas con las que ha pecado (Sab. 11, 17). “(Pío XI, CCC)

¿De quién pues esperar de esta gente que quiere obstinadamente que la religión sea asunto de sacristía? Veo esta gente en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima de Damasco:

descendientes de cristianos que han permanecido en este territorio difícil durante siglos; hasta hoy. Lo que va a ser mañana, apoyando nuestros gobernantes el fin de la civilización,

no lo sabemos. Dios haga que sobrevivan. Nuestros gobernantes, de estos países que se llaman libres, son los que destrozan una civilización entera.

[Septimius Odeanathus
Emperor of Palmyra
Monuments of Syria
Are victims of terrorism
Stop stealing our history
]

No veo sino de lo más justo oponerse a estos planes diabólicos.

Me recuerdan estas imágenes y peticiones a otras escena de la historia.

Hace pocos días en el entierro de una chica cristiana asesinada, su padre decía:

Las palabras del padre en el funeral de la muchacha de 18 años, Pascal Claude Zarzar, asesinada por un francotirador en Aleppo, Siria.

En el ámbito cristiano, me gustaría hacer hincapié en un punto: Nosotros, los cristianos de Siria no dejaremos nuestra tierra santa, la tierra que fue defendida por la sangre de nuestros abuelos. Nadie va a proteger a los cristianos de Siria, sino nuestros hermanos musulmanes en nuestro país. El Occidente sigue afirmando que protegerá a los cristianos, pero esto es una gran mentira, Occidente va a vender a los cristianos y el Oriente por el dinero y el petróleo.
Tú eres mi amor hermoso, inocente y puro como nuestra madre Siria. Te mataron por el nombre de la oscuridad como mataron a Siria; os afligieron como lo hicieron con Siria.

Tanto que hablan de diálogo, pues aquí lo tienen, los cristianos van unidos a aquellos musulmanes que los toleraron durantes siglos como en muy pocos sitios:

En un taxi de Damasco

No me verás a mí con las dos cosas, pero con el crucifijo defendería con mucha honra a aquellos musulmanes que no son asesinos como estos:

Hay una parte sana de la humanidad que intentará oponerse a los tics nerviosos de las almas ambulantes por lugares tenebrosos:

[NOT
Ready to die
In your war
LaDonna, Persian Shiran, Israeli
]

pero contra este espíritu únicamente sirven oración y ayuno (Cfr. Mt 17, 20) a lo que estamos llamados como cuando más:

Pero ahora, Señor, somos el más pequeño

de todos los pueblos:

hoy estamos humillados por toda la tierra

a causa de nuestros pecados.

 

En este momento no tenemos príncipes,

ni profetas, ni jefes;

ni holocausto, ni sacrificios,

ni ofrendas, ni incienso;

ni un sitio donde ofrecerte primicias,

para alcanzar misericordia.

 

Por eso, acepta nuestro corazón contrito

y nuestro espíritu humilde,

como un holocausto de carneros y toros

o una multitud de corderos cebados.

 

Que este sea hoy nuestro sacrificio,

y que sea agradable en tu presencia:

porque los que en ti confían

no quedan defraudados.

 

Ahora te seguimos de todo corazón,

te respetamos y buscamos tu rostro. (Dan 3)

No sueño con una victoria terrenal, ahora mismo no, ni siempre será ni de lejos lo más importante; solo espero que en mayor número posible vayamos con la dignidad de los hijos de Dios hacia el Reino, sin perder la vista a Dios mismo, su Madre y el premio que nos aguarda.

[Con ocasión de la visita del Papa a Líbano]

Maranatha, ven Señor Jesús.

Un aspecto a evitar en las universidades católicas. Perspectiva desde la DSI

La acción caritativa de la Iglesia y de sus instituciones, su intervención en la sanación de las estructuras sociales como de las mismas sociedades pertenece a su legado y podemos decir que forma parte de su misión evangelizadora. Los pueblos bárbaros fueron evangelizados por la Palabra, tanto como por la caridad y predicación y vida de la justicia y caridad. De allí, que la Iglesia promueva las universidades, escuelas, hospitales y las demás instituciones caritativas es de lo más habitual para la misma.

En la época moderna, en los últimos dos siglos, se hicieron decididos movimientos de los que no simpatizan con la idea cristiana en la dirección de apartar a la Iglesia de estas tareas. Durante el siglo XIX, rabiosamente anticlerical, se llegó a prohibir la actuación pública de la Iglesia vía centros educativos, sanitarios, etc. Se pretendió que sea el Estado quien va a asumir toda acción asistencial, si tal circunstancia fuese posible. Esta situación se prolongó en el siglo XX, llevando la iniciativa a su totalidad en los países del Este.

Pasado el tiempo de una confrontación y persecución abierta, hemos llegado a la situación actual. Parece que vivimos un periodo de tolerancia y respeto hacia las actividades sociales de la Iglesia, pero no es precisamente así.

Existe una trampa en esta época neoliberal que cada vez más se descubre con más nitidez. A la Iglesia se le permite tener sus instituciones, en concreto las educativas, pero salvo en el caso de determinados colegios la enseñanza no es subvencionada (y cuando lo es, es de forma insuficiente por lo que hay que recurrir a una financiación externa, normalmente de los padres).

Uno puede decir: “ni falta que hace”, pero esa postura es equivocada. Es de justicia que el Estado subvencione las actividades legítimas de los ciudadanos. Y si no, que no les pida los impuestos. Porque si no, ¿para qué los quiere? Se supone que es para dar servicio. Pero ese servicio se lo da la sociedad a sí misma, y es de justicia que tal derecho sea reconocido y apoyado.

En caso contrario, es de aplicación el principio liberal: sálvese quién pueda. Si te lo puedes pagar, mejor para ti. Y si no, te daremos una enseñanza pública, pero en esa,mando yo. Y tragarás lo que te ponga y lo que te determine. Los pudientes podrán ir a sus colegios, junto con los hijos de los poderosos y políticos de turno, pero a la mayoría los adoctrinaré yo y moldearé de ellos una sociedad para mí, a mí servicio.

En esta escena entra la Iglesia, porque este es el mundo en el que le ha tocado vivir hoy. Se le permite tener las universidades católicas, por ejemplo. Pero me pregunto, ¿para quién la universidad católica? ¿Es acaso para los menos pudientes, para los que tienen recursos escasos y no han sido agraciados por una posición económica decorosa, para las familias numerosas, para…? No, no y no. Es así, te guste o no.


Un sistema de becas ayuda algo, pero es claramente escaso (becas que son principalmente del Estado, siendo deseable que sean también de la Iglesia). He dicho que es justo que la administración pública apoye estas instituciones al menos tanto como a las “públicas” (como si los de la Iglesia no fueran “públicas”), porque es de justicia reconocer que las instituciones educativas de la Iglesia ofrecen un servicio a la sociedad. Se debe respetar su libertad de acción y financiarla. Debe ser una línea de exigencia de estas instituciones.

Mientras tanto, funcionan como funcionan. Para los más adinerados. Esa es la realidad, nos guste o no, y eso no se puede consentir. ¿Hemos olvidado acaso laopción preferencial por los pobres, una de las ideas más genuinamente evangélicas asumida por los obispos latinoamericanos y promovida universalmente por Juan Pablo II en el Sínodo del 85? Volveremos más adelante sobre el tema.

El peligro no termina allí. Una de las características de la organización de nuestra sociedad actual es la privatización del poder; es decir, la autoridad legítima del estado ha sido suplantada por los organismos privados controlados por un puñado de personas. Lo veremos en el perfecto banco de pruebas que son paísuchos del Este, por variar un poco. Albania, un país con escasos tres millones de habitantes, tiene seguramente al menos un récord: el de las universidades privadas. Las hay 48, y toca más o menos una universidad por cada 60.000 personas. ¿Y dónde está el problema? El problema está que tienes un título, sin asistir siquiera a la universidad por supuesto, por unos diez mil euros (más sobre la noticia aquí).

Es decir, la universidad se ha convertido en un negocio. ¿Creéis que esto inquieta a los de “este lado”? En absoluto, les encanta y si pudieran harían lo mismo. Pastuki tiene sus principios universales y los occidentales son también gente de carne y hueso. Y si no, vamos a comprobarlo nada menos que con Umberto Bossi, el polémico líder de la Liga Norte, partido identitario italiano que no te abandona:

No le daban asco a Umberto los problemáticos albaneses (unos cuantos de ellos) con los que no les importaba cerrar el trato de la compra de un título universitario para su hijo Renzo,

para lo que tuvo que matricularlo en la universidad incluso antes de que terminara el bachillerato. Por supuesto, sin saber ni papa de albanés ni haber pisado jamás el suelo de Albania. Todo lo cual provocó la dimisión de la joven promesa de la Liga Norte.
Bueno, por allí por lo menos dimiten de vez en cuando, por aquí Cubero se va a un prostíbulo con su hijo, insulta a los policías diciéndoles que tienen que estar a su servicio, y sigue de senador. Simplemente está dicho para que no cantemos la victoria antes de tiempo.

Por cierto, por si a alguien le interesa, en Herzegovina también tenemos la primera universidad privada, aunque del precio os tenéis que enterar llamando a la oficina o mandando un correo, no os puedo dar más información por el momento. Puede ser una muestra valiosa esta facultad de la misma universidad, llamada Facultad de Ciencias Sociales de Milenko Brkic (o sea, es suya, como si fuera una carnicería en la plaza de abastos). Fíjate si en España he visto cosas, pero algo tan bestia no he visto aún. Hombre, el prestigio es el prestigio y no se gana fácilmente.

Sarna y amargura aparte, es un fenómeno demasiado extendido. Hace no mucho un amigo me comentó que visitando a un médico procedente de un país latinoamericano este le mandó un medicamento para la fiebre, del que luego en la farmacia le dijeron que se trata de un fármaco de veterinaria. Habría que ver el título correspondiente. En fin.

Volvamos ahora al tema de las universidades católicas. Lo anteriormente dicho nos advierte del peligro real, la realidad supera la ficción, de influencias nocivas para las mismas. De facto, nuestras universidades en la mayoría de casos, por no decir todos, son privadas. Eso quiere decir que se cobra por matricularse. Y el dinero es muy malo, no olvidemos eso. Con razón advertía San Don Bosco en su lecho de muerte a sus continuadores: “mirad estas manos, han pasado millones de liras por ellas, sin haberse pegado ninguna”. El principal problema aparece cuando es posible matricularse en esas universidades, pagando como es normal, sin ser posible matricularse en alguna universidad estatal, o cualquiera con cierto prestigio. Por cuestión de una nota inferior normalmente. En tal caso la universidad se convierte en una vía de negocio cuyos clientes son mejores pagadores, sin más. Es una vía de obtención de título con más facilidad.

El resultado es un enriquecimiento rápido y el flujo importante de dinero, que es peligroso. Puede ser muy apetitoso manejar una universidad así, y como última consecuencia puede producir una rebelión frente a la jerarquía que legítimamente debe vigilar las instituciones católicas en virtud de la autoridad que le proviene de Cristo. Así que los pastores pueden tener no un instrumento de evangelización, sino un problema importante sobre la mesa.

El que subestime estos problemas que recuerde las palabras de San Pablo:
“De ahí, las discusiones interminables de hombres corrompidos y sin escrúpulos que ven en la religión un negocio.” (1ª Tim 1, 5)
“Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males; algunos, por codiciarlo, se han apartado de la fe y se han acarreado a sí mismos muchos sinsabores.” (1ª Tim 1, 10)

¿Y cómo salir de esta situación? En primer lugar, hemos dicho que es totalmente justo que el estado financie estas universidades en la igualdad de condiciones que las “públicas” ya que estas también lo son. Pero si no ocurre tal caso, lo cual estamos viendo que es la realidad, es la Iglesia misma la que debería dar acceso a estas instituciones a la parte de población económicamente más desfavorecida. Los donativos y limosnas deben ser también para esto, en la medida de lo posible. Esto es una tarea de toda la Iglesia. No puede consentir que esta educación vaya solamente a la parte más pudiente. Es triste que sea así. Pío XI en Divini Illius Magistri (encíclica sobre la educación cristiana de la juventud) lanza un ideal: todos los niños católicos en las escuelas católicas. O sea, que la juventud católica no se vea privada de la educación católica. Que eso sea una meta para la Iglesia, que provea que eso pueda ser así.

Tristemente podemos constatar que eso todavía no se ha cumplido, no hoy en día. Tal vez menos que ayer, día tras día. La cuarta Conferencia general del Episcopado latinoamericano celebrada en Santo Domingo ilumina la opción preferencial por los pobres con un aspecto práctico: «La opción preferencial por los pobres incluye opción preferencial por los medios para que la gente salga de su miseria, y uno de los medios privilegiados para ello es la educación católica». La Iglesia necesita sanar también las estructuras temporales mediante la evangelización. No puede ser simplemente “caridad” entendida como la entrega de latas de sardinas a los pobres. Otra vez Pío XI en Quadragesimo Anno (1931) subraya: “Era un estado de cosas al cual con facilidad se avenían quienes, abundando en riquezas, lo creían producido por leyes económicas necesarias; de ahí que todo el cuidado para aliviar esas miserias lo encomendaran tan sólo a la caridad, como si la caridad debiera encubrir la violación de la justicia, que los legisladores humanos no sólo toleraban, sino aun a veces sancionaban.”

San Pablo recuerda a los corintios: “Y si no, hermanos, considerad quienes habéis sido llamados, pues no hay entre vosotros muchos sabios según los criterios del mundo, ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Al contrario, Dios ha escogido lo que el mundo considera necio para confundir a los sabios; ha elegido lo que el mundo considera débil para confundir a los fuertes; ha escogido lo vil, lo despreciable, lo que no es nada a los ojos del mundo para anular a quienes creen que son algo.” (1ª Cor 1 26-28)

Había ciertamente entre los primeros cristianos ciudadanos romanos destacados, entre todos los grupos sociales. Sin embargo, el atractivo del Evangelio conquistó para sí lo más despreciado de la sociedad. Podemos decir que en los siglos subsiguientes Europa era cristiana en cuanto la idea cristiana tomaba cuerpo entre amplias partes de la sociedad. Si no conseguimos que el mensaje del Evangelio se difunda entre los pobres, no hacemos nada. Jamás evangelizaremos o reevangelizaremos países antaño cristianos.

Está bien evangelizar a los que tienen, a los que pueden pagarse los estudios y masteres caros. Pero si eso no hace que estos no se miren el ombligo y utilizan solamente para su provecho, en vez de revertir el bien recibido en la sociedad, más vale no hacerlo.

En Solicitudo Rei Socialis Juan Pablo II recuerda, asume el concepto de estructuras de pecado, que deben ser evitadas mediante la acción constructiva de toda la Iglesia. Se recuerda la enseñanza conciliar y siempre evangélica de atención especial a los pobres que interpela siempre y siempre debe ser un asunto pendiente:

“Siendo así que esta misión continúa y desarrolla a lo largo de la historia la misión del mismo Cristo, que fue enviado a evangelizar a los pobres, la Iglesia debe caminar, por moción del Espíritu Santo, por el mismo camino que Cristo siguió, es decir, por el camino de la pobreza, de la obediencia, del servicio, y de la inmolación de sí mismo hasta la muerte, de la que salió victorioso por su resurrección. Pues así caminaron en la esperanza todos los Apóstoles, que con muchas tribulaciones y sufrimientos completaron lo que falta a la pasión de Cristo en provecho de su Cuerpo, que es la Iglesia. Semilla fue también, muchas veces, la sangre de los cristianos.” (Ad Gentes, 5)

“Pues como Cristo recorría las ciudades y las aldeas curando todos los males y enfermedades, en prueba de la llegada del Reino de Dios, así la Iglesia se une, por medio de sus hijos, a los hombres de cualquier condición, pero especialmente con los pobres y los afligidos, ya ellos se consagra gozosa.” (AG, 12)

“Inflámense en el mismo celo los religiosos y religiosas e incluso los laicos para con sus conciudadanos, sobre todo los más pobres.” (AG, 20)

“Expliquen la doctrina cristiana con métodos acomodados a las necesidades de los tiempos, es decir, que respondan a las dificultades y problemas que más preocupan y angustian a los hombres; defiendan también esta doctrina enseñando a los fieles a defenderla y propagarla. Demuestren en su enseñanza la materna solicitud de la Iglesia para con todos los hombres, sean fieles o infieles, teniendo un cuidado especial de los pobres y de los débiles, a los que el Señor les envió a evangelizar.” (Christus Dominus 13)

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo.” (Gaudium et Spes, 1)

Y especialmente para el tema que tratamos:
“El Santo Concilio exhorta encarecidamente a los pastores de la Iglesia y a todos los fieles a que ayuden, sin escatimar sacrificios, a las escuelas católicas en el mejor y progresivo cumplimiento de su cometido y, ante todo, en atender a las necesidades de los pobres, a los que se ven privados de la ayuda y del afecto de la familia o que no participan del don de la fe.” (Gravissimum educationis, 9)

El tiempo nuestro cada vez más empieza a parecerse a novecento. Los dos últimos siglos llevan una marca de la explotación burguesa de los obreros que dejaron de ser considerados como personas, tratados exclusivamente como el sujeto de asqueroso término de mano de obra. El resultado fue la descristianización progresiva de las amplias capas sociales condenadas no a la digna pobreza, sino a la inhumana miseria. Leon XIII lo recoge en Rerum Novarum:

“Como quiera que sea, vemos claramente, y en esto convienen todos, que es preciso dar pronto y oportuno auxilio a los hombres de la ínfima clase, puesto caso que inicuamente se hallan la mayor parte de ellos en una condición mísera y calamitosa.”(Rerum Novarum, 2)

“Júntase a esto que los contratos de las obras y el comercio de todas las cosas está casi todo en manos de pocos, de tal suerte que unos cuantos hombres opulentos y riquísimos han puesto sobre los hombros de la multitud innumerable de proletarios un yugo que difiere poco de los esclavos.” (Rerum Novarum, 2)

Es duro vivir en estas condiciones, y si se prolonga su estado produce el alejamiento de Dios. Estas palabras del Pontífice me invocaron la poesía de un poeta croata, Dobriša Cesarić, de las décadas entre Rerum Novarum y Quadragesimo Anno. Describía a perfección el lamentable estado del proletariado. Reproduzco aquí la traducción de la parte de sus poesías Vagoneros y Suburbio:

Nosotros habitamos en vagones
Que nunca viajan.
En un rincón tenemos la cama,
Y la cocina está en el otro.

Y nuestra calle es larga,
Larga,
Con nombre extraño:
Vía abandonada.

Y el jardín tiene nuestra casa:
En medio de la vía zarzas,
Para que jugando en ella los niños
Olviden el hambre y el llanto.
….
El domingo, cuando pare el trabajo,
Eh, entonces la miseria bebe, bebe;
Alguien empieza a cantar con voz ronca,
Otro a pegar a su mujer.

Alcohol mata… sabemos, oh sabemos.
Sabemos que alcohol hace daño,
Pero vodka, vodka, vodka acá,
Porque el consuelo no lo encuentro en el agua.

Ahora es verano… grande, dorado.
Se van los ricos de la ciudad
A buscar el descanso por el mundo,
Pero nosotros estamos allí, nosotros los esclavos del trabajo.

Y nuestros ojos se siguen apagando,
Sudan en el trabajo nuestras manos;
En vez de nosotros viajaron por el mundo,
Nuestras casas.

Domingo. Triste. Sabemos, oh sabemos,
Sabemos que alcohol hace daño,
Pero vodka, vodka, vodka acá,
Porque el consuelo no lo encuentro en el agua.

———–

Suburbio

Y cuando aparezca alguna guapa,
Un miserable amenaza a otro
Enamorados de todo el contorno
Desgastan los zapatos tras ella,
Pero goza de ella un joven de la ciudad,
Dejando a ella, y al crío también.

Habla el hombre vestido con ornamentos
– Después de una comida copiosa –
Que Jesús, el rey de los pobres,
Les llevará a la vida eterna,
Y que vivirán entre los ángeles,
Y que serán felices.

Y si allí llegaste paseando
En un día soleado,
Con sonrisa en la cara y luz en el alma,
Saldrás fuera de allí sin ellas,
Y jamás querrás renovar la alegría –
Jamás.

Es fácilmente entendible lo que luego pasó: los comunistas se llenaron las filas con estos hombres dispuestos a todo. Pío XI hace reflexionar (1931) sobre el particular:

“Por tanto, venerables hermanos, podéis comprender con cuánto dolor vemos que, sobre todo en algunas regiones, no pocos hijos nuestros, de quienes no podemos persuadirnos que hayan abandonado la verdadera fe y perdido su buena voluntad, dejan el campo de la Iglesia y vuelan a engrosar las filas del socialismo: unos, que abiertamente se glorían del nombre de socialistas y profesan la fe socialista; otros, que por indiferencia, o tal vez con repugnancia, dan su nombre a asociaciones cuya ideología o hechos se muestran socialistas.
Angustiados por nuestra paternal solicitud, estamos examinando en investigando los motivos que los han llevado tan lejos, y nos parece oír lo que muchos de ellos responden en son de excusa: que la Iglesia y los que se dicen adictos a la Iglesia favorecen a los ricos, desprecian, a los obreros, no tienen cuidado ninguno de ellos; y que por eso tuvieron que pasarse a las filas de los socialistas y alistarse en ellas para poder mirar por sí.
Es, en verdad, lamentable, venerables hermanos, que haya habido y aun ahora haya quienes, llamándose católicos, apenas se acuerdan de la sublime ley de la justicia y de la caridad, en virtud de la cual nos está mandado no sólo dar a cada uno lo que le pertenece, sino también socorrer a nuestros hermanos necesitados, como a Cristo mismo; ésos, y esto es lo más grave, no temen oprimir a los obreros por espíritu de lucro. Hay además quienes abusan de la misma religión y se cubren con su nombre en sus exacciones injustas, para defenderse de las reclamaciones completamente justas de los obreros. No cesaremos nunca de condenar semejante conducta; esos hombres son la causa de que la Iglesia, inmerecidamente, haya podido tener la apariencia y ser acusada de inclinarse de parte de los ricos, sin conmoverse ante las necesidades y estrecheces de quienes se encontraban como desheredados de su parte de bienestar en esta vida. La historia entera de la Iglesia claramente prueba que esa apariencia y esa acusación es inmerecida e injusta: la misma encíclica cuyo aniversario celebramos es un testimonio elocuente de la suma injusticia con que tales calumnias y contumelias se han lanzado contra la Iglesia y su doctrina.”
(QA, 50)

Y no es que, ni mucho menos, que Pío XI no lo tenía claro. Es conveniente leer estas sentencias suyas:

“Si acaso el socialismo, como todos los errores, tiene una parte de verdad (lo cual nunca han negado los Sumos Pontífices), el concepto de la sociedad que les es característico y sobre el cual descansa, es inconciliable con el verdadero cristianismo. Socialismo religioso, socialismo cristiano, son términos contradictorios: nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero.” (QA, 48)

Y también respecto a socialismo moderado:

“No vaya, sin embargo, a creer cualquiera que las sectas o facciones socialistas que no son comunistas se contenten de hecho o de palabra solamente con esto. Por lo general, no renuncian ni a la lucha de clases ni a la abolición de la propiedad, sino que sólo las suavizan un tanto.
Ahora bien, si los falsos principios pueden de este modo mitigarse y de alguna manera desdibujarse, surge o más bien se plantea indebidamente por algunos la cuestión de si no cabría también en algún aspecto mitigar y amoldar los principios de la verdad cristiana, de modo que se acercaran algo al socialismo y encontraran con él como un camino intermedio.
Hay quienes se ilusionan con la estéril esperanza de que por este medio los socialistas vendrían a nosotros. ¡Vana esperanza! Los que quieran ser apóstoles entre los socialistas es necesario que profesen abierta y sinceramente la verdad cristiana plena e íntegra y no estén en connivencia bajo ningún aspecto con los errores.
Si de verdad quieren ser pregoneros del Evangelio, esfuércense ante todo en mostrar a los socialistas que sus postulados, en la medida en que sean justos, pueden ser defendidos con mucho más vigor en virtud de los principios de la fe y promovidos mucho más eficazmente en virtud de la caridad cristiana.
Pero ¿qué decir si, en lo tocante a la lucha de clases y a la propiedad privada, el socialismo se suaviza y se enmienda hasta el punto de que, en cuanto a eso, ya nada haya de reprensible en él? ¿Acaso abdicó ya por eso de su naturaleza, contraria a la religión cristiana?
Es ésta una cuestión que tiene perplejos los ánimos de muchos. Y son muchos los católicos que, sabiendo perfectamente que los principios cristianos jamás pueden abandonarse ni suprimirse, parecen volver los ojos a esta Santa Sede y pedir con insistencia que resolvamos si un tal socialismo se ha limpiado de falsas doctrinas lo suficientemente, de modo que pueda ser admitido y en cierta manera bautizado sin quebranto de ningún principio cristiano.
Para satisfacer con nuestra paternal solicitud a estos deseos, declaramos los siguiente: considérese como doctrina, como hecho histórico o como “acción” social, el socialismo, si sigue siendo verdadero socialismo, aun después de haber cedido a la verdad y a la justicia en los puntos indicados, es incompatible con los dogmas de la Iglesia católica, puesto que concibe la sociedad de una manera sumamente opuesta a la verdad cristiana.”
(QA, 46)

¡Qué poco se hace caso a los Pontífices! Parece un deporte de muchos católicos. ¡Y qué poco se enseña esto, y que poco se procura llevar a práctica! En la década de los sesenta y setenta, hasta ochenta, la Teología de Liberación cometió los mismos errores, llegando a extremos inimaginables. Camilo Torres dejó su vestimenta sacerdotal

por el atuendo guerrillero

Parece que la petición de retorno, escrita cuarenta años antes, a los hijos descarrilados hecha por Pío XI fue profética:

“No obstante, aun cuando, afligidos por la injuria y oprimidos por el dolor paterno, estamos tan lejos de repeler y rechazar a los hijos lastimosamente engañados y tan alejados de la verdad y de la salvación, que no podemos menos de invitarlos, con toda la solicitud de que somos capaces, a que vuelvan al seno maternal de la Iglesia. ¡Ojalá presten oído atento a nuestras palabras! ¡Ojalá vuelvan al lugar de donde salieron, esto es, a la casa paterna, y perseveren en ella, donde tienen su lugar propio, es decir, en las filas de aquellos que, siguiendo afanosamente los consejos promulgados por León XIII y por Nos solemnemente renovados, tratan de renovar la sociedad según el espíritu de la Iglesia, afianzando la justicia y la caridad sociales!.
Persuádanse de que en ninguna otra parte podrán hallar una más completa felicidad, aun en la tierra, como junto a Aquel que por nosotros se hizo pobre siendo rico, para que con su pobreza fuéramos ricos nosotros; que fue pobre y trabajador desde su juventud; que llama a sí a todos los agobiados por sufrimientos y trabajos para reconfortarlos plenamente con el amor de su corazón; que, finalmente, sin ninguna acepción de personas, exigirá más a quienes más se haya dado y dará a cada uno según sus méritos.”
(QA, 51)

Me resumió bien el descarrilamiento de la Teología de Liberación un sacerdote, ahora profesor en una universidad eclesial, comentándome que se dio cuenta de ello una vez que pasó un mes en Lima atendiendo a los pobres de los suburbios. Le vino una vez una mujer (no son casos aislados) a pedir ayuda. Tenía cinco hijos, pero todos de padres distintos. Se decía a sí mismo: ¿pero cómo me pudieron engañar así los “teólogos” de liberación? Si nosotros no somos capaces de mantener y apoyar mediante la predicación, cercanía, instrucción, sacramentos, la familia como principal institución, ¿de qué cambios sociales vamos a hablar?

Y ya lo advertía Leon XIII:
“En opinión de algunos, la llamada ‘cuestión social’ es solamente ‘económica’, siendo, por el contrario, ciertísimo que es principalmente moral y religiosa y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión. Aumentad el salario al obrero, disminuid las horas de trabajo, reducid el precio de los alimentos; pero si con esto dejáis que oiga ciertas doctrinas y se mire en ciertos ejemplos que inducen a perder el respeto debido a Dios y a la corrupción de costumbres, sus mismos trabajos y ganancias resultarán arruinados. La experiencia cotidiana enseña que muchos obreros de vida depravada y desprovistos de religión viven en deplorable miseria, aunque con menos trabajo obtengan mayor salario. Alejad del alma los sentimientos que infiltró la educación cristiana; quitad la previsión, modestia, parsimonia, paciencia y las demás virtudes morales, e inútilmente se obtendrá la prosperidad, aunque con grandes esfuerzos se pretenda.” (Leon XIII, Graves de communi)

Pío X, Singulari quadam: “La cuestión social y las controversias que en ella se enlazan relativas a la naturaleza y la duración del trabajo, a la fijación del salario, a la huelga, no son puramente económicas ni susceptibles, sin más, de ser resueltas fuera de la autoridad de la Iglesia.”

Benedicto XVI, en Jesús de Nazaret I, habla con gran elocuencia sobre el mismo asunto comentando la tentación de Jesús:

“«Si eres Hijo de Dios…»: ¡qué desafío! ¿No se deberá decir lo mismo a la Iglesia? Si quieres ser la Iglesia de Dios, preocúpate ante todo del pan para el mundo, lo demás viene después. Resulta difícil responder a este reto, precisamente porque el grito de los hambrientos nos interpela y nos debe calar muy hondo en los oídos y en el alma. La respuesta de Jesús no se puede entender sólo a la luz del relato de las tentaciones. El tema del pan aparece en todo el Evangelio y hay que verlo en toda su amplitud. Hay otros dos grandes relatos relacionados con el pan en la vida de Jesús. Uno es la multiplicación de los panes para los miles de personas que habían seguido al Señor en un lugar desértico. ¿Por qué se hace en ese momento lo que antes se había rechazado como tentación? La gente había llegado para escuchar la palabra de Dios y, para ello, habían dejado todo lo demás. Y así, como personas que han abierto su corazón a Dios y a los demás en reciprocidad, pueden recibir el pan del modo adecuado. Este milagro de los panes supone tres elementos: le precede la búsqueda de Dios, de su palabra, de una recta orientación de toda la vida. Además, el pan se pide a Dios. Y, por último, un elemento fundamental del milagro es la mutua disposición a compartir. Escuchar a Dios se convierte en vivir con Dios, y lleva de la fe al amor, al descubrimiento del otro. Jesús no es indiferente al hambre de los hombres, a sus necesidades materiales, pero las sitúa en el contexto adecuado y les concede la prioridad debida. Este segundo relato sobre el pan remite anticipadamente a un tercer relato y es su preparación: la Ultima Cena, que se convierte en la Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Jesús mismo se ha convertido en grano de trigo que, muriendo, da mucho fruto (cf. Jn 12, 24). El mismo se ha hecho pan para nosotros, y esta multiplicación del pan durará inagotablemente hasta el fin de los tiempos. De este modo entendemos ahora las palabras de Jesús, que toma del Antiguo Testamento (cf. Dt 8,3), para rechazar al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). Hay una frase al respecto del jesuíta alemán Alfred Delp, ejecutado por los nacionalsocialistas: «El pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante de todo es la fidelidad constante y la adoración jamás traicionada». Cuando no se respeta esta jerarquía de los bienes, sino que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por el hombre que sufre, sino que se crea desajuste y destrucción también en el ámbito de los bienes materiales. Cuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente en nombre de asuntos más importantes, entonces fracasan precisamente estas cosas presuntamente más importantes. No sólo lo demuestra el fracaso de la experiencia marxista.
Las ayudas de Occidente a los países en vías de desarrollo, basadas en principios puramente técnico-materiales, que no sólo han dejado de lado a Dios, sino que, además, han apartado a los hombres de Él con su orgullo del sabelotodo, han hecho del Tercer Mundo el Tercer Mundo en sentido actual. Estas ayudas han dejado de lado las estructuras religiosas, morales y sociales existentes y han introducido su mentalidad tecnicista en el vacío. Creían poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en vez de pan. Está en juego la primacía de Dios. Se trata de reconocerlo como realidad, una realidad sin la cual ninguna otra cosa puede ser buena. No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la Bondad misma, el Bien.”

Efectivamente, la opción preferencial por los pobres. Pero en esa idea lo esencial es la opción. ¿Qué opción? Si no es evangélica, no sirve, aunque tenga a los pobres por objeto. Ni tampoco servirá si, siendo el mensaje íntegro (hablo solamente de este mensaje, los otros se dan excluidos por definición), este prescinde de los pobres en primer lugar.

“Lo mejor que le puede pasar al proletariado es que desaparezca”, sentencia Pío XI. Ya antes decía Leon XII: “Por lo cual a la propiedad privada deben las leyes favorecer, y en cuanto fuere posible, procurar sean muchísimos en el pueblo los propietarios.” (Rerum Novarum, 35) Efectivamente, en esa línea debe ir la acción de la Iglesia, luchar en contra de la miseria, enseñando a vivir en la santa pobreza, haciendo uso templado de los bienes de este mundo. Hay varios modos legítimos de combatir la deplorable situación de tantos: el de la instrucción, religiosa y profesional (en su sentido más amplio) y mediante la estructuración de los débiles en las organizaciones de apoyo mutuo y defensa y promoción de sus derechos.

“Cierto es que hay ahora un número mayor que jamás hubo de asociaciones diversísimas, especialmente de obreros. De muchas de ellas no este lugar de examinar de dónde nacen, qué quieren y por qué caminos van. Créese, sin embargo, y son muchas las cosas que confirman esta creencia, que las gobiernan, por lo común, ocultos jefes que las dan una organización que no dice bien con el nombre cristiano y el bienestar de los Estados, y que, acaparando todas las industrias, obligan a los que con ellos no se quieren asociar a pagar su resistencia con la miseria. Siendo esto así, preciso es que los obreros cristianos elijan una de dos cosas: o dar su nombre a sociedades en que se ponga a riesgo su religión, o formar ellos entre sí sus propias asociaciones y juntar sus fuerzas de modo que puedan animosamente libertarse de aquella injusta e intolerable opresión. Y que esto último se deba absolutamente escoger, ¿quién habrá que lo dude di no es el que quiera poner en inminentísimo peligro el sumo bien del hombre?” (Rerum Novarum, 40)

Las universidades entrar en el campo de la instrucción. No son las únicas. Pondré el ejemplo que tal vez sorprenda a alguno.

En su libro de memorias “Un mar sin orillas”, un sacerdote del Opus Dei, Rodríguez Pedrazuela cuenta el gran afecto que sentía Oscar Arnulfo Romero hacia el Opus Dei desde su juventud, cuando lo conoció. Romero se sintió muy próximo espiritualmente con el Opus Dei, colaboró activamente con sus empeños apostólicos y participó en muchas de sus actividades formativas hasta el mismo día de su muerte
Durante el tiempo en que era Vicario General de San Miguel recibía cordialmente en su parroquia a los sacerdotes del Opus Dei que iban a verle, y se dirigía espiritualmente con uno de ellos, participando en sus afanes evangelizadores.
Por ejemplo, ayudó especialmente los miembros del Opus Dei a la puesta en marcha de la primera residencia universitaria del Opus Dei en El Salvador, Doble Vía, que se inauguró en marzo de 1960. El propio Romero, que valoraba mucho el carisma del Opus Dei, llevó personalmente a dos jóvenes conocidos suyos a esa residencia: Carlos Espina y Elmer Ávila.
En 1970 le nombraron Obispo de la diócesis de Santiago de María y tuvo que viajar a Italia. Fue a conocer a san Josemaría a la sede central del Opus Dei en Villa Tevere.

San Josemaría estuvo conversando con gran afecto con él; y como conocía bien su trabajo y la situación de tensión que se vivía en El Salvador, se preocupó y puso los medios para que le ayudaran a descansar durante aquellos días en la Ciudad Eterna.

Cinco años después, el 12 de julio de 1975, tras el fallecimiento del fundador, Romero –que tenía gran afecto por san Josemaría y valoraba el alcance de su mensaje en la Iglesia- escribió esta carta al Papa solicitando la apertura de su Causa de Beatificación y Canonización:
“Beatísimo Padre:
Muy reciente aún el día del fallecimiento de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, creo contribuir a la mayor gloria de Dios y al bien de las almas solicitando a Vuestra Santidad la pronta apertura de la causa de beatificación y canonización de tan egregio sacerdote.
Tuve la dicha de conocer a Monseñor Escrivá de Balaguer personalmente y de recibir de él aliento y fortaleza para ser fiel a la doctrina inalterable de Cristo y para servir con afán apostólico a la Santa Iglesia Romana y a esta parcela de Santiago de María que Vuestra Santidad me ha confiado.
Conozco desde hace años la labor del Opus Dei aquí en El Salvador y puedo dar fe del sentido sobrenatural que lo anima y la fidelidad a la doctrina del Magisterio eclesiástico que lo caracteriza.
Personalmente, debo gratitud profunda a los sacerdotes de la Obra a quienes he confiado con mucha satisfacción la dirección espiritual de mi vida y de otros sacerdotes.
Personas de todas clases sociales encuentran en el Opus Dei orientación segura para vivir como hijos de Dios en medio de sus obligaciones familiares y sociales. Y esto se debe sin duda a la vida y doctrina de su fundador”.

Dos años después, en 1977, nombraron a Romero Arzobispo de El Salvador.

Mons. Fernando Sáenz –actual Arzobispo de El Salvador, y sucesor de Romero- era entonces Vicario Delegado del Opus Dei en aquel país y le invitaba regularmente a las convivencias para sacerdotes que organizaba cada mes la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

[Juan Pablo II, rezando ante la tumba del Arzobispo Romero]
“El día 24 de marzo de 1980 -recordaba Mons. Sáenz- tuvimos una de esas convivencias. Al principio habíamos previsto otra fecha, pero Mons. Romero me pidió que la cambiáramos porque no le venía bien y tenía mucho interés en asistir a aquel encuentro. Cambiamos de fecha y la fijamos para el día 24.
Hacía las 10.30 de la mañana aquel día fui a recogerle a las oficinas del Arzobispado, que estaban situadas entonces en la actual sede del Seminario Menor. Le saludé y me dijo que acababa de recibir un documento sobre la formación de los seminaristas en el llamado Curso Propedeútico. Deseaba que aprovecháramos aquel encuentro sacerdotal para estudiar y comentar el documento.
Fuimos en carro hasta la playa de San Diego, donde nos habían prestado una casa para la convivencia. Sin embargo, a pesar de las previsiones que se habían hecho, hubo una confusión, y cuando llegamos la casa estaba cerrada. Decidimos sentarnos sobre la hierba del pequeño jardín y comentamos aquel documento a la sombra de unas palmeras. A continuación extendimos un mantel sobre el suelo y disfrutamos de una agradable comida y de un rato de sobremesa. Al poco llegó el guardián de la casa, que se excusó por lo sucedido y nos trajo unas sillas.
Durante aquella tertulia hablamos de cuestiones muy diversas. Entonces era frecuente que las guerrillas urbanas ocuparan los templos, y Mons. Romero nos dijo que estaba preocupado por la custodia de los vasos sagrados y los ornamentos litúrgicos de la catedral, que eran antiguos y de gran valor histórico, Le sugirió a un sacerdote que los custodiara en un lugar seguro mientras durara la situación de desorden.
Y seguimos conversando sobre asuntos variados. Recuerdo que le propuso al párroco de San José de Guayabal que cultivara maíz y frijoles en el entorno de su parroquia, para que pudiera servir de aprovisionamiento al seminario. Luego hablamos del Padre Pío, de los cristeros mexicanos, etc.
A las tres nos sugirió que acabáramos la reunión, porque debía regresar a la ciudad, donde tenía un compromiso. Y hacia las tres y media lo dejé en el Hospital de la Divina Providencia”.
Tres horas más tarde, a las seis y cuarto, mientras celebraba la Santa Misa, Romero era asesinado. Le habían disparado desde el exterior del templo.
Miles de personas velaron su cadáver en la Basílica del Sagrado Corazón y unas cincuenta mil acudieron a su funeral en la catedral. Mientras se celebraba, estalló una bomba en los alrededores, entre tiroteos y ráfagas de ametralladora, a causa de la cual murieron 27 personas y más de doscientas resultaron heridas.

A partir de entonces, su figura sería cada vez más conocida en todo el mundo.

http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/romero.htm

Buen pastor vio por dónde hay que ir: enseñar religión y virtudes al pueblo, mantenerse fiel a Roma, enseñar a trabajar, a estudiar, a ser casto, a ser útil y vivir para los demás. Aprender a cocer, cocinar, cuidar de los hijos, oficio que permita desenvolverse. Muy fácil y parece tan difícil de llevar a cabo, no sé por qué.

El mundo gime pidiendo ayuda. “Las tinieblas se extendieron mientras crucificaban a Jesús.” (Breviario Viernes Santo) Pero sin Jesús no pueden tener luz. Y los de Jesús se la tienen que dar, esa es su misión.

Abrumados por la crisis económica, un grupo de griegos crea una comunidad casi autosuficiente:

(Vídeo tomado del blog movimientoantinwo.) No van a aguantar mucho. Es una muestra de la búsqueda alternativa al sistema financiero que ahoga. Los cristianos no pueden encoger los hombros ante esta situación. Los peregrinos de San Miguel de los que hablé en el artículo sobre el Crédito Social son una muestra de lo que la luz de la fe puede aportar en esta dirección. Crean comunidades y grupos de personas que intercambian bienes y servicios con de facto un dinero alternativo.

“Muy de alabar son algunos de los nuestros, que, conociendo bien lo que de ellos exigen los tiempos, hacen experiencias y pruebas de cómo podrán con honrados medios mejorar la suerte de los proletarios, y haciéndose sus protectores, aumentar el bienestar, así de sus familias como de los individuos,…” (Rerum Novarum, 41)

Conclusión: no nos casemos con nadie: “No pidió auxilio ni al liberalismo ni al socialismo; el primero se había mostrado completamente impotente para dirimir legítimamente la cuestión social, y el segundo proponía un remedio que, siendo mucho peor que el mismo mal, arrojaría a la sociedad humana a mayores peligros.” (Pío XI, Quadragesimo Anno, 3)

No sé cuál de los dos sistemas hoy en día es más nocivo, si el de liberalismo o socialismo. Posiblemente con la decaída del socialismo, el peligro de la confusión de liberalismo sea mayor entre los que se consideran católicos fieles e íntegros. En resumen es el paganismo vs. idea y vida cristiana.

Y lo nuestro tiene energías propias, las de Dios, para amar el mundo apasionadamente hasta las últimas consecuencias.

Tots som catalans. Un viaje temerario hacia lo (des)conocido

Sordos, oíd, y ciegos, ved. (Is 42, 18)

La permanencia de un estado, o la independencia de una parte suya, no es la Palabra de Dios. No hay nada “definitivo” sobre ello, pero…

Cuando durante siglos se forja una historia común, se estrechan los lazos hasta de parentesco y, y sobre todo, cuando durante dos milenios se recibe la misma sabia del Evangelio sobre un territorio geográficamente muy compenetrado, cuando durante siglos se forja una mentalidad muy similar… decir “que me voy” me atrevo a decir que ataca tanto a la fe, como a la razón.

¿Pero a dónde vais? Os queréis ir, los que lo hacéis, en el peor momento histórico. Sois débiles, sin una identidad nacional clara, es más bien artificial. ¿Es que los turbantes son lo vuestro? Os habéis vuelto locos.

Como consta en mi biografía, desde finales de 89 vivo en España. Cuando volví en verano del 90 a mi tierra, y cuando vi los tambores de los movimientos independentistas, les hice la misma pregunta a mis amigos: ¿os habéis vuelto locos? ¿Qué precio estáis dispuestos a pagar? ¿50.000 muertos por cada lado, 100.000? ¿Cuál es vuestro límite? Se quedaron pensando un momento, pero me respondieron: “exageras como siempre, esto aquí no pasará”. Algunos no viven para contar lo que pasó después.

Mis cuatro hermanos en la trinchera, todos. Uno por poco tiempo, pero todos. El resto, durante todo el tiempo de la guerra, que eran años. Gracias a Dios ninguno falleció, uno solamente fue herido en el brazo, pero no demasiado. Nada más que de la trinchera de un hermano mío sacaron veinte cadáveres.

Parece mentira que no podían entender que a la mentalidad balcánica, apacible en tiempos de paz, como le toques las narices, explota como un barril de pólvora, como con razón llamaron a nuestra región.

Yo, a muchas de mis incomprensiones por parte de ciertos lectores, añado también esta: siendo croata declarado, no comunista por supuesto (un buen número de croatas sí lo era), era pro Yugoslavia. Porque era hermoso sentarse en un coche y poder plantarse en cualquier punto de ese bello país tal sólo con el documento de identidad. Desde la cercanía de Tesalónica hasta los Alpes, desde el Adriático hasta la Panonia húngara.

Tenía un hermoso país, ahora tengo un basurero. Welcome to banana country!, es la letra de una canción bosnia de ahora. Me siento en el coche en Mostar, y a media hora estoy en la frontera como un tonto, esperando…

¿Por qué les molestaron los serbios con los que me llevaba yo tan bien? Eran para mí más cercanos que los croatas de Zagorje (noroeste Croacia), a los que veía con bastante influencia germánica, mientras nosotros éramos más eslavos. Y por lo que nos miraban un tanto por encima del hombro. No me molestaban tanto hasta el punto de que visitaba a un pope ortodoxo por si podíamos hacer alguna actividad juntos.

Con los musulmanes otro tanto. Mientras estaban vigilados con la dura mano de Tito, eran muy secularizados; lo cual a ellos le sentaba el mar de bien.

Naturalmente que éramos distintos, pero se podía vivir. Es falso cuando se diga lo contrario.

Empezaron entonces a venir aquellos “defensores de los derechos de los pueblos”. Los albaneses a la par con eslovenos, croatas y serbios por otro lado, luego se apuntaron también los musulmanes; vamos, que no falte nadie en la fiesta.

Que si los derechos históricos, que si nos derrumban los monumentos, que si esto, que si lo otro… No era fácil quedar inmune a tanta propaganda. Después de una década de la promoción nacionalista que seguía la muerte de Tito (especialmente en ese periodo, antes era muy difícil), entró el odio entre la gente. El odio y la no tolerancia. Todo molestaba, que si nos va mal porque los otros gastan demasiado, si estuviéramos nosotros aparte, ya verías lo bien que iríamos.

Han pasado más de veinte años. Croacia todavía no ha igualado su PIB del año 90. Sí, guerra de cuatro años y todo lo que tú quieras, pero es que ahora tienes tu ejército, tu policía, tu sanidad, tu educación… todo tuyo,… pero no aguantas. No tienes cuerpo para encajar golpes de contrariedad. Te has quedado muy flaco y cualquier cosa te perturba, te sirve de lastre, te cansa. Un incendio, y lo tienes que apagar tú. Una inundación desastrosa, y le tienes que hacer frente con una migaja de cuatro millones y medio de habitantes. No eres nadie.

Ni siquiera en deporte ya podemos hacer gran cosa. Antes Jugoplastika sufría más para ganar a Partizan de Belgrado, que ganar la Eurocopa de baloncesto. Y viceversa. Ahora juega en la final, para entendernos, Barcelona contra Badalona, y ninguna hace gran cosa ya.

¿El turbante se va a integrar? Serás tonto si te lo crees. No, tonto no, lo siguiente. En un espacio reducido, jamás. En un espacio reducido le das la oportunidad para que eso mañana sea suyo. En un espacio más amplio, tienes más recursos, más reservas. De la otra forma, no.

En Yugoslavia los musulmanes eran minoría más bien humilde que esperaba algún favor. En Bosnia-Herzegovina son luego a luego jefes que no quieren otra cosa que mandar. Estamos a punto que sea así del todo. Y eso le espera a Cataluña, según la ley de gravedad.

Cuando ya empezó la guerra, y los morteros serbios caían sobre Mostar debido a la fuerza de la pólvora y de la gravedad, los croatas fueron los primeros que se organizaron y les hicieron frente, no había otra ya. A los musulmanes también se les ofrecieron las armas y formaban parte de las unidades croatas de HVO. Una noche, en la guarnición norte de Mostar, unos soldados musulmanes les abrieron la puerta de la guarnición a los combatientes musulmanes independientes. Estos entraron y degollaron, es que degollaron a 99 croatas. Degollaron a los compañero de armas de los que abrieron la puerta. Un primo mío huyó a nado cruzando el río Neretva, con el cadáver de un amigo a sus espaldas. Lo trajo lleno de balas, resulta que muerto le salvó la vida.

Desde entonces no les doy la espalda a los musulmanes nunca. No quiero. Vosotros haced lo que os plazca, pero a mí dejadme en paz.

Cuando las tensiones nacionalistas en Yugoslavia alcanzaron niveles preocupantes, Juan Pablo II mandó a un cardenal, no recuerdo cuál (el hecho está narrado en un libro de Weigel), a que le transmita su opinión sobre el terreno respecto a lo que ocurre en Yugoslavia, y al mismo tiempo que intente promover el clima de la conciliación. El cardenal le contestó al volver: “Santo Padre, al bajar del tren en Zagreb, me parecía estar en Viena; en cambio en Belgrado, me parecía que estoy en Estambul.” ¡Qué opinión tan pobre y superflua. Se daba por hecho que la independencia de ciertas regiones es inevitable.

El estado de Vaticano fue el primero en reconocer la independencia de Eslovenia y Croacia. Se creía que eso va a contribuir a terminar con el conflicto, ya guerra abierta que asolaba a Croacia a finales de 91, pero no fue así. Luego le esperaba el turno a Bosnia-Herzegovina con sus casi dos millones de desplazados forzados, decenas de miles de muertos (hablan de hasta 200.000 en toda antigua Yugoslavia, la gran mayoría en BH). ¿Y los católicos de Bosnia-Herzegovina? De los 850.000 han reducido su presencia a la mitad, siendo el grupo poblacional más sufrido y desplazado proporcionalmente. Ahora mismo, como una muestra, he oído (y fácilmente podría ser verdad) que hay más chinos en Sarajevo que croatas. Mira como nos comprenden:

[Una pelota hecha en China, con un escudo croata y nombre: Serbia. Un insulto a la inteligencia y a nuestras tradiciones. De allí la respuesta debajo de la foto: ¡Chinos, largo a Japón!

Aquí reproducida en cirílico en una pared:

Una respuesta sarcástica y de pena negra, tan común en los Balcanes, los dos países están en un peligro de guerra inminente.]

Si, el Vaticano fue el primero, junto con Alemania (Nota: Debo aclarar que sí en el 90 estuve en contra de la independencia, en el otoño-invierno del 91 sí la apoyaba, al ver machacadas ciudades croatas.
El hecho es que desde esta perspectiva se ve más fácilmente que la concesión de la independencia a Croacia y Eslovenia no contribuyó para nada al desarrollo posterior de la situación. Eso es lo que hizo preguntarse al mismo Juan Pablo II si el reconocimiento fue prematuro o acertado, por lo que por todas las fuerzas intentó promover la reconciliación y convivencia entre las naciones de la ex Yugoslavia.
). Si fuera el último, cuando ya lo ha hecho todo el mundo y no hay otra, bueno, pero así… Creo que debe servir de lección para que en estas cosas la Iglesia se mantenga al margen, sirviendo solamente como la levadura de salvación y consuelo para las gentes. No entrar en juegos independentistas.

Recordadlo bien.

El concepto cristiano es de la universalidad, no de la globalización. Una familia humana unida en la diversidad, no una aldea global, superflua e inculta. Os recordaré una observación de Messori respecto a que, por orden del Rey, ningún seminarista se pudo ordenar en Lima en 1595 sin hablar quechua. La opresión administrativa y un estado no tolerante con la diversidad es una idea napoleónica, no tradición cristiana.

Bien, ahora os toca jugar a vosotros.

Y a mis hijos.