Joven Stepinac. Cartas a la novia (V). La primavera

Antes de recibir la carta de Marija, Alojzije escribe el 4 de enero:

“No sé si has recibido mi segunda carta. En ella Te indiqué que vendría el día 6 para formalizar el noviazgo. Pero tengo que decirte que debo aplazar tal acontecimiento, debido a un motivo. Esta semana vuelve de Delnice la viuda de Marko y se queda en Krasic. Por eso me aconsejé con mis padres – no sea que ella pudiera entender que me alegro por la muerte de mi hermano y deseo por ello casarme cuanto antes – por lo que decidimos aplazar nuestra boda para la Resurrección. La verdad que eso me pesará pero al mismo tiempo me servirá para poder arreglar por lo menos el jardín y algunas otras cosas.
Te pido, mi querida Marija, que no vengas durante este tiempo a Krasic. Esforcémonos los dos, Tú y yo, en no dar ningún motivo a chismorreos, hasta que el sacerdote de Dios no bendiga nuestra unión delante del altar. Nosotros celebraremos nuestra boda apacible y dignamente, como corresponde a los cristianos. Si no Te escribo con más frecuencia, no Te molestes por ello, porque realmente mi amor creció hacia Ti desde que me respondiste y pienso que me traerás la bendición de Dios. Veo que no te aflige la preocupación por la riqueza como puedo observar en cualquier parte. He aquí que empezaron ahora las ofertas de matrimonios en Krasic. Créeme, querida Marija, que no solamente que sean ridículas, sino es más, son asquerosas, indignas de un cristiano. Pero – hoy el dinero es dios. Una avaricia sin límites se apoderó de la gente de forma que no cuidan ninguna otra cosa. Nosotros nos cuidaremos de ello, y en vez de eso, oraremos y trabajaremos. Deseándote todo bien de Dios, Te saluda cordialmente – Lojzek.”

La carta lleva un postscriptum, sería una lástima omitirlo:

“Esta segunda carta entrégala a Tu padre. En la primera carta has expresado la esperanza que no me voy a considerar Tu señor, sino un compañero de Tú a Tú. ¡No tengas miedo! Aunque la Escritura dice que el marido es la cabeza de la mujer y de la familia, en ningún lugar afirma que la mujer sea la esclava del marido. Y sabes que yo también son un cristiano y que el marido y la mujer deben tener una convivencia llena de amor y ayudarse mutuamente con el fin de alcanzar su meta final para la que estaban creados – ¡el Cielo!”

Esta carta es una joya en la que reluce la finura del alma de Alojzije. Quiere casarse cuanto antes, pero renuncia a ello debido al dolor de su cuñada, para que no se le entienda mal. Alojzije no es importante, no es el primero, sabe ponerse en segundo plano, el sacrificarse es algo natural para él. ¡Nadie debe ser molesto por su boda y por eso la aplaza! La característica de la gente excepcional, y Alojzije ya lo era entonces.
Le pide que no venga a su pueblo ni de visita. ¿Por qué? Para que ni la sombra de duda no caiga sobre la blancura de su velo. ¿Cuántos siglos han pasado desde esto? ¿Diez? Esto parece la delicadeza incomprensible para hoy en día. Por lo menos, quedémonos con el respeto entre los novios. No, el amor no se desinflará así, todo lo contrario.
Le asquean los acuerdos matrimoniales en su pueblo. Aquí sale el idealista, un hombre honrado, un hombre puro en todos los sentidos. Es rico, pero detesta el matrimonio como contrato de compraventa. Ya entonces verá la amenaza del materialismo, la deshumanización que hay que combatir. En tanta estima tenía este hombre el matrimonio, que luego como obispo dirá que la ley del divorcio será más devastadora para Croacia, que una guerra. Y él sí que vivió las dos guerras mundiales y sabía de lo que hablaba.

Por fin, se desquita un poquito. Por dos veces dice “querida Marija”, todo un éxito para el aparente hielo de Lojzek. Y dice, ¡por fin!, que su amor creció por ella. Marija, sin duda alguna, responderá con un cántico por ello, ¡si es lo que esperaba oír!
Por último, aquí se ve aquel Stepinac que vive de la Escritura. Atiende con amor la petición de Marija de no ser su señor, o sea déspota, recuerda la autoridad del marido de la que habla la Palabra de Dios, pero al mismo tiempo dice que “en ningún lugar dice la Escritura que la mujer debe ser la esclava del marido”. Eso es la reflexión del que bebe de la Palabra de Dios, y la conoce: “ningún lugar”, es decir, la ha estudiado entera y sabe que en “ningún lugar”. “Convivencia llena de amor”, es el lenguaje de los Patriarcas del Antiguo y de los santos del Nuevo Testamento. La gente hecha de esta madera tarde o temprano termina en los altares, es solamente cuestión de tiempo.
Esta carta provoca el cántico en el corazón de Marija. Le responde con una carta larga, florida y provocativa. Por fin consiguió su efecto, la estrategia fue maestral. Es que debe tener motivos para abrir su corazón. Y aquí va:

“¡Mi querido Lojzek!
Nunca diría que bajo aquella corraza de hielo se encontraría un alma tal cordial y agradable, como ahora la estoy conociendo. De Tus palabras brota el calor de modo que cada vez me conquistas más y más hacia Tí. Yo necesito el calor como todo ser viviente, especialmente si se trata de una mujer.
Perdona, primero tendría que contestar a Tu carta. Casi me agrada que hayas aplazado la boda, porque mi dote – aunque no va a ser abundante – a pesar de todo pide mucho tiempo en acabarlo y yo quiero prepararlo yo misma, por lo menos en parte. No pediré el favor a nadie, pero si alguien se ofrece – eso es distinto. Y luego – Te lo tengo que decir con sinceridad, se me helaba el corazón al pensar que pronto tendría que abandonar el hogar de mis padres, en el que viví sin preocupación alguna. Otra vez algo me empuja que todo sea cuanto antes. ¡Lo que Dios quiera!
Es muy delicada Tu observación respecto a mi venida a Krasic. Si Tú supieras cuanto me echa para atrás vivir en otro lugar, y el miedo que me invade al pensar en ello, no tendrías que ni decírmelo. Me dan cosa la gente de allí, mientras el mismo Krasic, como mi lugar natal, tengo en mi corazón. Por eso Te pido que me tranquilices: ¿está segura nuestra residencia en la cercanía del (río) Kupa? Me gustaría estar cuanto más lejos de la gente, ¡y allí es tan bonito! No me entiendas mal, que tal vez debido a los Tuyos no quisiera estar en la misma Krasic.

En cuanto a la boda, me hablas como desde el alma. A mi también me gustaría que todo fuera apacible y como desapercibido.
De alguna manera siento como un pesar, un pesar grande. Los míos se fueron a Samobor, mientras que Lina y yo estamos solos en la casa. Conseguí convencer a mi madre para que se fuera para allá, ya que desde hace 20 años no ha estado allí. Te diré algo. Tú has hecho como un mago respecto a mi corazón. Y no se sabe a quién has conquistado más. Mi madre está casi enamorada de Ti, de mi padre no debo ni hablar. Los muchachos están simpatizando cariñosamente con su futuro cuñado, mientras que solamente Andela no lo puede aceptar. Mientras era todavía una niña, se hablaba de mi posible casamiento a lo que ella dijo, que con quién me caso yo, ella también. Le dije que entonces yo tendría que morir, y contestó que pues ella igual. De alguna manera difícilmente Te perdonará el hecho de que me quitas de su lado, porque me ha querido más que a mamá. Hoy no se fue a Samobor solamente porque yo tampoco me iba.
Me consuelas agradablemente: ‘Si no Te escribo con más frecuencia…’. Sé que tienes mucho trabajo y siento que Te esfuerzas tanto mientras que yo robo los días a Dios, pero, sin embargo, no me olvides, porque yo necesito mucha ternura y cercanía, mucha, mucha,…
Entonces, me dices que ahora en Krasic es el tiempo de los contratos de compraventa. Eso es triste. Estoy segura que Tú no te casas conmigo por dinero, porque no lo tengo, y me alegra que me crees que la razón por la que decidí casarme contigo, no es el dinero de los Tuyos – sino Tú mismo.
Tú vas al encuentro del futuro lleno de confianza.¡ Que el Señor Te de las fuerzas para que siempre Te mantengas en ese niveau!
[Antes, casi hasta la época de los años setenta, en los ambientes culturales de Yugoslavia se mantenía el tono intelectual con las pequeñas pizcas de francés en el lenguaje habitual. Algo así se puede observar con especial hincapié en las novelas de Dostoievski, Tolstoi, y otros escritores del Este. Los pequeños granos del latín se utilizaban para tonos más formales. Hoy, en vez de ir hacia delante, vamos hacia la región neandertal. Somos unos ignorantes del latín, y nos quejamos porque algunos documentos de la Iglesia están escritos en latín e italiano, y preguntamos: ¿dónde está el español? Pienso que las dos versiones son correctas, deberíamos saber el latín, pero como de facto somos neo-neandertales gracias a la destrucción logsiana del Rubalkeitor, deben tener compasión de nosotros y publicar en español.] Y cuando haya que apoyarme a mí, ¡no dejes que tropiece! Mi deseo es ser como debería ser, es decir como quisiera ser, pero vendrán, indudablemente vendrán, muchos momentos de debilidad y tentación. Por eso Te pido, ¡que me seas bueno, que seas un caballero para mí! Del marido depende mucho cómo va a ser la mujer, y viceversa.
Acabo de abstraerme un poco y olvidarme de terminar la carta. Te miraba cómo trabajas y te esfuerzas en la hacienda. Tú solo… y me dabas pena… Jm, entonces Tu amor despertó hacia mí desde que te escribí. O sea, ¿antes no hubo nada, nadita?
A aquella carta anterior no te he respondido, porque pensaba que vendrías como lo habías dicho. Por lo demás, no hay nada que responder, porque Tú mismo me respondes. Sin embargo hay un punto respecto al cual te responderé. Me pides que no deje un solo día sin visitar una iglesia dedicada al Corazón de Jesús. Si eso fuera posible, lo haría con mucho gusto, pero está lejos de mi casa. A pesar de ello, en cuanto pueda suelo ir, ya que a la iglesia siempre iba con mucho gusto. Es verdad, no soy como Tú, hay momentos que podría aprovechar mejor, pero no lo consigo. Yo no rezo mucho, más bien poco, pero con gran confianza. Una cosa más. Con más confianza me acerco a la Madre de Dios que a Jesús. Dios tiene que ser el primero para todos, pero mi más querida, mi más queridita es mamaíta María. Solamente por medio de ella yo sigo hacia Dios.
Tal cual me confesé ayer con un confesor jesuita. Me quejé que no puedo conseguir rezar como quisiera, y él se adelantó diciéndome que tampoco hay necesidad de rezar mucho. Finalmente Te diré que no me gusta escribir ni predicar sobre estas cosas, pero Te lo dije como lo siento,¡ para que sepas qué salvaje tienes!
¡Ay, cuánto me he extendido! ¿Te aburro acaso, di?… ¡Mi querido – in spe – novio! Entonces, ¿cuándo vendrá el tiempo en el que ya no habrá necesidad de decir ‘in spe’?
Ahora ya no se me pide ninguna respuesta más. Saluda a Tus padres. A Ti especialmente Te saluda y quiere – Tu Marija.
P.S. – Lo nuestro, ¿es todavía un secreto en Krasic? Si puedes, mantenlo bajo secreto, eso es mi ardiente deseo. ¡Si pudiera aparecer allí arriba sin que nadie lo supiera!

Bien, la primavera está en su cumbre. Pero ahora enseguida empezarán ciertas preguntas, por supuesto, de Marija. ¿Pero qué novio es este? ¿Qué es lo que está pasando? Y, lo que su intuición femenina vislumbraba al principio, lo verá muy pronto con claridad. Alojzije no era para ella, ni para ninguna. Alojzije era para Dios.

Y será ella el instrumento providencal de Dios para indicar el camino a Alojzije, pero no sin sacrificio. He adelantado un poco la historia, pero no lo he dicho todo en absoluto. Estas cosas se hacen con alma sangrando, y mucho queda por aprender de los nobles de espíritu.
En las próximas entradas.

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