La cara oculta de Medjugorje (IV). Un alto en el camino

Magna est veritas et praevalebit

El objetivo de esta serie no es estar en pro o en contra de algo o alguien, sino en defender la verdad. Veritas liberabit vos. En la fe católica no se puede construir nada que no se base en la verdad. Allí no puede haber compromisos.

No es una serie anti franciscana, Dios me libre. Mi madre pertenecía a la tercera orden franciscana, he crecido en una parroquia franciscana, sigo teniendo amigos franciscanos en Bosnia-Herzegovina y aquí. La gran mayoría de los franciscanos en Herzegovina está en la comunión con su obispo. Uno de los primeros estudios críticos con respecto al fenómeno de Medjugorje fue escrito por un franciscano oriundo de Medjugorje, profesor de teología en los EE. UU. y misionero, fra Ivo Sivric.

Su libro editado en francés (ahora publicado en inglés también) se titula precisamente como el título de esta serie, La cara oculta de Medjugorje. Para escribirla el autor realizo ocho largas estancias en Medjugorje, consultando 200 fuentes. Decía sencillamente, si Usted quiere opinar sobre Medjugorje, lea primero estos argumentos, haga el favor. Lo mismo decía el obispo Zanic con respecto a su libro: todo el mundo que quiera opinar sobre Medjugorje que lea primero este libro. Aquí aportaremos de lo más importante de este libro, y otros libros y documentos, así como mis testimonios y reflexiones personales.

Yo solamente puedo decir una cosa: gracias a Dios que nos dio a obispos como los que tuvimos en estos momentos delicados. Decía el recién nombrado obispo Mons. Peric en una entrevista en el 1992: “Que no se considere esto como una posición rígida, sino un digno respeto de la Iglesia y de sus decisiones… nada le compromete tanto (a la Iglesia) como la desobediencia, el cisma, la rebeldía humana del “no” de sus propios hijos. Y nada le da el sello del amor y la aureola de la santidad como la obediencia. Sé que no es moderno y cómodo hablar de la obediencia, pero, si hablara de un modo diferente, me alejaría de la obediencia de Cristo y de su Espíritu.”

Esta postura le produjo, unos meses más tarde, el secuestro por parte de unos mil fieles durante ocho horas. No le dejaron salir del coche y lo zarandearon. Pero siguió. Yo quisiera que todas las conferencias episcopales tuvieran al menos un obispo-roca como este, un obispo que prefiere morir antes que fallar a su ministerio. Y de hecho fue así. “Es bueno dar a conocer las obras de los justos”, y por eso contaré una anécdota que me toca de cerca (de la que el obispo no habló nunca), al estar involucrado un familiar mío. Un día le pide la entrevista un hombre de una parroquia conflictiva. El tema es quién administra esa parroquia, franciscanos o el clero secular. El obispo le saca el decreto papal y le dice que le toca llevarlo a cabo, es la ley que le compromete en cuanto a su ministerio pastoral. Este hombre le saca la pistola y se la pone encima de la mesa, diciendo: “pero esta es mi ley”. El obispo le sonríe y le dice que está dispuesto a morir por cumplir con su ministerio. El hombre no llega a ser tan animal y se va. En los días sucesivos tiene pesadillas, no puede dormir, ve siempre la cara del obispo que sonríe. Le cuenta lo sucedido a un tío mío. Este le aconseja que vaya otra vez a ver al obispo, a confesarse con él y pedirle perdón. El hombre lo hace así y las pesadillas cesan.

Es decir, el obispo de Mostar no es un amargado, un rígido, un hombre sin sentimientos. Se toma en serio su pastoral, y punto. Si hubiésemos tenido allí un hombre pusilánime, indeciso, de decisiones débiles,… se podría producir un desastre a nivel eclesial universal del cual costaría mucho trabajo salir. Porque la gente hace esto, se va a un polideportivo en Milán a ver al vidente Ivan, ¿a ver qué? ¿Cómo entra en el trance?

¿Habéis visto cuánta gente va a ver a un vidente? Pero la verdad no se alcanza mediante las mayorías. Ni con sentimentalismos absurdos podemos llegar a ninguna parte. ¿Sabíais que un libro de sor Emmanuel, una religiosa francesa que reside en Medjugorje (sin licencia del obispo), se vende en Italia con un pañuelito? El pañuelito sirve para secarse las lágrimas…. (¡?) La verdad tampoco se alcanza incluso si las personas de la Iglesia, como el cardenal Schönborn, cometan imprudencias.

Por las cuales ha tenido que ser amonestado por el mismo Papa. Pero la verdad prevalecerá.
Una cosa más. Hemos tratado el tema de la obediencia. Me he referido a la obediencia debida en la Iglesia, la obediencia que obliga a un sacerdote, y más si cabe a un religioso. El obispo tiene toda la potestad, que le viene de Dios mismo, de conceder o retirar las licencias eclesiásticas en su diócesis. Él tiene que gobernarla en el nombre de Jesucristo, y en comunión con el Papa. Por eso Jesucristo no puede contradecirse, no puede ser que Cristo diga “Quien a vosotros escucha, a mí me escucha”, y que su Madre, la que dice “Haced lo que él os diga”, aconseje lo contrario. Dios no se puede contradecir. Nadie ha mandado a esos frailes pecar, cuando la obediencia no tendría sentido. El límite de la obediencia es el pecado. De hecho, el Código del Derecho Canónico considera, por ejemplo, nula aquella confesión en la que se sugerirían actos deshonestos. No estamos hablando de eso, estamos hablando que a un obispo se le niega la potestad dada por Dios. Es un asunto gravísimo, por eso he puesto aquellos ejemplos de santa Gema, entre otros tantos que podía haber puesto desde la teología mística.

Pero no es solo este caso, el de la obediencia. En los próximos post abordaremos otros temas, a saber:
2) Mensajes no coherentes con la doctrina católica.
3) Mensajes que contienen disparates, espirituales y humanos.
4) El tema de los videntes.
5) Los pronunciamientos de la Iglesia con respecto a este fenómeno.
6) Reflexiones en torno a los principales protagonistas de este drama.
7) ¿Por qué cuajó Medjugorgje? Razones de su aceptación.
8) Reflexión final respecto a las perspectivas de salida de las dificultades creadas.
Cada uno de los puntos puede necesitar más de un post.

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One thought on “La cara oculta de Medjugorje (IV). Un alto en el camino

  1. Mi apoyo al Obispo de Mostar, Monseñor Peric. Todo esto me parece una majadería. Parece mentira que el Vaticano lo esé consintiendo….Ánimo, Sr. Obispo. Que prevalezca la sensatez y la VERDAD.

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