Creación y evolución. Sobre el pecado original

Se ha hablado sobre la evolución y el diseño inteligente. Se ha hablado sobre la evolución desde una perspectiva de compatibilidad con el cristianismo. Pero existen también aquellos que creen que Dios creó el mundo, las especies, y especialmente al hombre, directamente. Se les suele denominar “creacionistas” y los hay protestantes de distintas denominaciones, por ejemplo aquí (Creation), pero también católicos, por ejemplo aquí (The Kolbe Center for The Study of Creation).

Yo me incluyo entre aquellos católicos que creen que Dios en su omnipotencia creó el mundo ex nihilo directamente. Considero tal creencia coherente con la Escritura, enseñanza por unanimidad de los Padres de la Iglesia, Tradición y el Magisterio de la Iglesia desde el principio hasta hoy y hasta el día del Juicio Final. Si quieren llamarme creacionista, hacedlo, pero más bien piensen en lo que acabo de decir, detesto los “ismos”.
Con lo cual considero contraria a la fe la afirmación de Ayala respecto al creacionismo, que recogió Daniel Iglesias en un comentario:

1) Consideremos primero el darwinismo de Francisco José Ayala.

Según la Wikipedia: “En Darwin y el diseño inteligente (2007) Ayala afirma que el evolucionismo y el catolicismo son compatibles, pero no el creacionismo, que haría de Dios el primero y mayor abortista, ya que el evolucionismo explica el problema del mal en el mundo como imperfección en busca de perfección, mientras que el creacionismo parte del principio opuesto, de la idea de que el ser humano ya es perfecto de por sí y diseñado por el Creador, aun cuando más de 20 millones de abortos espontáneos ocurren cada año, debido al diseño deficiente del sistema reproductivo humano.”

Porque, evidentemente, él no puede decir que el creacionismo es incompatible con el catolicismo, mejor dicho con la fe católica. “ismos” dejemos para el cientifismo, socialismo, ecologismo, pacifismo, y los demás sistemas que pretenden meter a los hombres en sistemas colectivos con creencia impuesta y manipulada. Soy libre. Yo creo. Dios me hizo libre. Me da la fe y la razón para conocerlo y amarlo. Solamente Él merece la fe.

Partiremos de la fe dada por Dios, su Palabra, la ciencia de los hombres usada con la razón dada por Dios a todo hombre. Los que creemos en Dios tenemos que “cuidar de jardín”, conocer este mundo en sus leyes, servirse de ellas para su gloria y nuestro bien. El ser creyente y creacionista no le impedía Luis Pasteur ser un meritorio biólogo. Pero primero la fe, porque la verdad de Dios no falla. Algo así:

Recordemos, conviene hacerlo, algunas afirmaciones magisteriales:

Dios creó todas las cosas “en su sustancia,” de la nada ( ex nihilo ) en el principio (de Letrán IV, el Concilio Vaticano I).
Génesis contiene la historia real – narra las cosas que realmente sucedieron.(Pío XII)
Génesis no contiene mitos purificados. (Pontificia Comisión Bíblica 1909)
Adán y Eva fueron los verdaderos seres humanos-los primeros padres de toda la humanidad. (Pío XII)
Poligenismo (muchos “primeros padres”) contradice la Escritura y la Tradición y es condenado. (Pío XII, 1994 Catecismo, 360, nota 226: Tobías . 08:06-la “de un antepasado” mencionado en el Catecismo sólo podría ser Adán)
El “principio” del mundo sobreentiende la creación de todas las cosas, la creación de Adán y Eva y la Caída (Jesucristo [ Marcos 10:06], el Papa Inocencio III, el Beato Papa Pío IX, Ineffabilis Deus ).
Varios sentidos se emplean en la Biblia, pero el sentido literal obvio debe ser creído a menos que dicta la razón o la necesidad lo requiera (León XIII,Providentissimus Deus ).
Adán y Eva fueron creados en un paraíso terrenal y no hubiera conocido la muerte si hubieran permanecido obediente (Pío XII).
El pecado original es una condición defectuosa heredada de Adán y Eva (Concilio de Trento).
El Universo sufre dolores de parto desde el pecado de desobediencia de Adán y Eva. (Romanos 8, el Concilio Vaticano I).
Debemos creer cualquier interpretación de la Escritura que los padres enseñan por unanimidad sobre un asunto de fe o moral (Concilio de Trento, Concilio Vaticano I y Concilio Vaticano II).
La existencia histórica del Arca de Noé es considerada como de lo más importante en la tipología, como elemento central de la Redención. (1566 Catecismo del Concilio de Trento )
La evolución no debe ser enseñada como un hecho, pero en cambio los pros y los contras de la evolución deben ser enseñados.
La investigación de la “evolución” en humanos se permitió en 1950, pero el Papa Pío XII temía que la aceptación del evolucionismo podría afectar negativamente a las creencias doctrinales.
(Pío XII, Humani Generis )

Ahora hablaremos en términos científicos. Las páginas creacionistas abundan en argumentos en contra de la evolución. Algunas están resumidas en un vídeo que hemos comentado en uno de los post de Daniel Iglesias, aportado por el comentarista Koko (ha aportado otros dos buenos enlaces: “Acerca de la evolución” y“Evolucionismo: ¿dogma científico o tesis teosófica?”). El vídeo dura una hora, pero recomiendo que se vea entero y que lo guardéis como material útil, sobre todo desde los minutos veinte en adelante. No obstante comentaré mediante imágenes sacadas del mismo algunas cuestiones, otras añadiré, son argumentos habituales de los críticos, mejor dicho de los que no aceptan la evolución como explicación del origen de las especies.

Se acusa a los creacionistas que manipulan la información respecto a la edad de la tierra. Veamos si eso es cierto. Empezamos por la columna geológica. En resumen, la teoría de los estratos geológicos afirma que los estratos geológicos de la superficie terrestre se han formado durante millones, miles de millones de años. Dicen que en el fondo del mar se van acumulando estratos firmes con un espesor de algunos milímetros al año, de allí que todo procede por una acumulación realizada durante millones de años. No tengo nada en contra que en el fondo del mar se depositen “estratos” de unos milímetros al año, o menos de uno. Pero los estratos dan otras evidencias.

Pueden ser, y de hecho está comprobado actualmente en la naturaleza y en el laboratorio, depositados como restos de material firme arrastrados por el agua. En tal caso, los estratos son formados según la configuración común de cada clase de mineral arrastrado. Y lo más importante, pueden ser depositados distintos estratos en muy poco tiempo. Especificaré lo anterior con más detalle:

En 1687 el médico y naturalista danés Nicolai Steno (también llamado Niels Stensen) tras realizar un intenso estudio de campo a través de cuevas, minas, fallas, etc. escribió un libro, de titulo De Solido Intra Solidium Naturaliter Contento Dissertationis Prodromus. Llamado “el Prodromus”, en el que proponía las leyes básicas de la estratigrafía: 1) Cada estrato ha sido formado al depositarse un fluido sobre una superficie subyacente. 2) Cada estrato es continuo y aproximadamente horizontal. 3) La superposición de los estratos se realiza a través de las edades. 4) Cualquier desviación es debida a alteraciones posteriores, terremotos, erupciones volcánicas etc. En 1785 James Hutton, considerado el fundador de la geología moderna, hizo modificaciones a esta hipótesis, indicando que el interior de la Tierra está caliente y que ese calor es el motor que impulsa la formación de nuevas rocas, pero mantenido la idea básica de Steno de la superposición y continuidad de los estratos por todo el mundo. Esta teoría se denominó Plutonista en contraste con la Neptunista, que hasta entonces consideraba que todas la rocas se depositaron a la vez en el transcurso de una inmensa inundación, el Diluvio Universal. En 1830, el escocés Charles Lyell observó los restos que se iban depositando en el agua, en Auvergne (Francia), y estimó que anualmente se depositaba un microestrato de espesor inferior a un milímetro. Esto llevaba a concluir que las formaciones de estratos habían necesitado millones de años. La identificación de estratos por los fósiles que contienen, realizada por geólogos como William Smith, Georges Cuvier, Jean d’Omalius d’Halloy . a principios del siglo XIX, posibilitó dividir la historia de la Tierra, según ellos, con gran precisión. También les permitió correlacionar los estratos a lo largo y ancho del mundo. Estos geólogos pensaban que si dos estratos distantes en el espacio o diferentes en su apariencia contienen los mismos fósiles, tenían la práctica seguridad de haber sido depositados al mismo tiempo. Los estudios comparativos de los estratos y fósiles de Europa que se realizaron entre 1820 y 1850 dieron lugar a la secuencia de períodos geológicos que se ha estado utilizando hasta el día de hoy.

Los organismos de una célula “primitivos” se suponía que habrían evolucionado de el Precambriano y que toda la familia (Phyla) de animales evolucionó en el período Cámbrico, incluso los vertebrados. La era Mesozoica habría sido la era de los grandes reptiles, con aves y mamíferos proliferándose en el Período Terciario. Esta escala especula que el hombre evolucionó en la época del Pleistoceno del Período Cuaternario, o en la época Pleistocena del próximo Terciario. Estas eras están tabuladas en coloristas tablas que relacionan capas con épocas millonarias de años. Pero faltaba un detalle, esta especulación no había sido probada nunca en un laboratorio, algo comprensible pues en los siglos XVIII y XIX no tenían la tecnología necesaria para realizarlo. Mientras tanto los paleontólogos, al encontrar un fósil en un determinado estrato, consultaban en la columna geológica (Berthault G., Analysis of the main principles of stratigraphy on the base of experimental data. “Journal of Lithology and Mineral Resources”, Institute of Geology, Russian Academy of Sciences. (Vol. 37. September/October 2002, pp 442-446) y extraían de ella la millonada de años de antigüedad para dicho fósil.

En 1980, en el estado de Washington (USA), tuvo lugar una gran erupción volcánica. El volcán Mount St Helens explotó. Esta catástrofe local proporcionó un laboratorio sedimentológico natural. La primera explosión fue lateral, lo cual unido a un corrimiento de tierras ocasionó que el agua del Lago Spirit se proyectase hacia la cima de una montaña próxima. Al volver a bajar, el agua arrastró la ladera entera. La aglomeración del material trasladado era de un espesor de hasta 100 metros. Detrás de este material se acumuló el agua mezclada con ceniza volcánica, formando un nuevo lago. Al cabo de unas semanas, la presión ejercida por esta agua “lechosa” sobre el nuevo terreno ocasionó la ruptura de éste y el vaciamiento del lago. El derramamiento de esta agua lechosa por el valle causó más daños que la propia erupción inicial. Apareció un cañón de 40 metros de profundidad en el nuevo terreno. Cuando todo se estabilizó, resultó que la masa terrestre recién acumulada había formado capas. Y he aquí que se produjeron estratos horizontales.

Si no fuera por el hecho de que sabemos que la acumulación ocurrió aproximadamente en 36 horas, mediante la columna geológica dataríamos estos estratos en millones de años. Esta catástrofe movió a los científicos a estudiar el mecanismo de formación de estratos en laboratorios hidráulicos.

Cuando el agua arrastra una mezcla de varios materiales, va segregándolos durante el proceso. Esto puede observarse cómodamente tras una ventana en el laboratorio. El mayor de estos laboratorios pertenece a la Universidad del Estado de Colorado, y es allí donde se han hecho los descubrimientos más importantes en este campo. Esto ha llevado al desarrollo de una nueva disciplina, la Paleohidráulica. Se puede intentar reproducir en laboratorio las condiciones hidráulicas que actuaron sobre las mezclas de material recogidas en el campo para obtener secuencias estratigráficas similares a las de la naturaleza. Por las simulaciones realizadas en laboratorio queda de manifiesto que los estratos no están asociados a ninguna cronología. Lo que realmente resulta es que cuando el agua arrastra algo, primero suelta los elementos más pesados, después los medianos y finalmente las partículas más pequeñas, que circulan por encima de las mayores alcanzando un desplazamiento más largo. Este derrame de materiales ocurre simultáneamente, no son necesarios millones de años. El resultado de una inundación es que lo que se transporta más lejos se deposita más lejos y en consecuencia más profundamente. La reducción posterior de la velocidad de la corriente provoca que las partículas pequeñas se depositen finalmente. En realidad, un cambio en la velocidad de la corriente hace que se forme una capa encima de otra ya depositada, en oposición manifiesta a las leyes de Steno.

En los experimentos llevados a cabo en el laboratorio, se observa que las partículas se ordenan según su tamaño. Al mezclar granitos finos de cuarzo (de tamaño ‘arena’), con trozos de calcita y piedras de carbón, se observa que las partículas finas se interponen entre las partículas bastas, que circulan rodando. De esta manera se obtiene el orden a nivel de microescala. En aguas serenas, el depósito continuo de sedimentos heterogranulares hace surgir láminas, que desaparecen progresivamente a medida que se incrementa la altura de la caída de partículas en el agua. En aguas con fuerte corriente, aparecen muchos tipos relacionados de laminación. Modulando en el laboratorio la velocidad de la corriente, se puede llegar a conseguir la superposición de partículas segregadas deseada. O viceversa, de acuerdo a la configuración de los estratos se puede estimar las corrientes de agua que los han producido.

Con la experiencia del estudio de los depósitos de los deltas de los ríos, así como de los experimentos realizados por Guy Berthault (Guy Berthault viene experimentando la deposición de sedimentos producidos por el flujo de corrientes de agua, en el laboratorio hidráulico (Fort Collinns) de la Universidad del Estado de Colorado) en el laboratorio hidráulico, el geólogo Steve Austin se dispuso a estudiar el “Gran Cañón” del río Colorado,

una estructura geológica que se extiende por varios cientos de kilómetros, con una profundidad que llega hasta los 600 metros. Concentró su investigación en la formación llamada Tonto Group. Las conclusiones del análisis paleohidráulico de esta estructura mostraron que su formación, no llevó los 13 millones de años que indica la columna geológica, sino que surgió en menos de cincuenta días. En su trabajo, Austin explica detalladamente la formación de cada estrato, indicando la procedencia de los estratos, la velocidad de las corrientes, etc.

Ahora quiero que nos fijemos en una imagen del vídeo, que señala la existencia de varios árboles incrustados en los estratos que atraviesan varios estratos, tal y como se señala en el vídeo en el minuto veinte:

Pregunté a los evolucionistas en la entrada correspondiente de Daniel Iglesias, ¿qué significan esos árboles? ¿Puede un árbol permanecer durante millones de años acaso? No respondieron. Pues mira, ¿no puede ser eso sencillamente un árbol arrastrado por la corriente y que quedó finalmente depositado en forma más o menos vertical, sepultado por distintos estratos que se formaron en poco tiempo? Yo, que creo en el Diluvio universal, La existencia histórica del Arca de Noé es considerada como de lo más importante en la tipología, como elemento central de la Redención. (1566 Catecismo del Concilio de Trento), caigo en la cuenta que puede ser causado perfectamente por esa razón. Los que no creen en el Diluvio recurrirán a los extraterrestres tal vez o a lo que sea. Pero mejor se callan, que es lo que hacen, porque esta situación realmente da risa. ¡Derrotados por un árbol! ¿Algo nuevo? “Él humilla a los soberbios…”

Seguimos. ¿Cómo entonces determinar la edad de la tierra, de los fósiles, de las rocas? En el vídeo, Edward Boudreaux, profesor de fisicoquímica en la Universidad de New Orleans. Investigador en química cuántica, estructuras electrónicas y uniones químicas; con varios libros publicados, como Theory and Application of Molecular Paramagnetism y Pseudo-Relativistic Calculations on the Electronic Structure and Spectrum of PtCl, entre otros, resume los argumentos básicos de las objeciones de los creacionistas a la determinación de la edad de los fósiles, Tierra, etc.

Intentaré resumirlo en pocas líneas. En primer lugar el uso de C14 para la determinación de la edad de fósiles es inadecuada, ya que la parte orgánica se ha convertido en roca, al menos en su mayor parte. ¿Y qué pasa con la edad de las rocas? En el caso de que contengan el material radioactivo, como por ejemplo uranio,

se pueden utilizar las pruebas radiométricas para la determinación del índice, de la proporción del uranio desintegrado en plomo.

El problema radica en el hecho de que no sabemos cuánto plomo había en la roca en el momento para el cual se investiga la antigüedad. Otra situación se puede dar por la absorción de las sales de uranio en el agua, con lo cual la proporción de uranio-plomo puede variar significativamente y dar una interpretación totalmente errónea de la edad de la roca en cuestión:

Lo mejor es contrastar estas hipótesis experimentalmente. Y se ha hecho con la determinación de la edad de partes de lava sumergidas en el agua. El lava procedía de erupciones de menos de 200 años y la edad estimada apuntaba a millones, incluso a miles de millones de años.

Y otro apunte del profesor Boudreaux. Al ser preguntado sobre el Big Bang contestó: “es la teoría creada para apoyar evolucionismo”.

La interpretación de los datos científicos es un mundo y se pueden dar manipulaciones de las que no te pueden ni imaginar. Si tú oyes “millones de años, millones de años,…” en la TV, prensa, manuales un día y otro, año tras año,… terminas creyendo en lo que te dicen. En realidad muchos “científicos” terminan creyendo unos en otros, realizando muchos actos de fe. Y el que se sale de lo “científicamente correcto” son rechazados. Demasiados olvidan que los científicos son también personas humanas, y estas pueden mentir, engañar, ocultar datos. Otros que levantan la voz en contra de lo establecido pueden ser sometidos al rechazo más férreo. Eso le ha pasado al genetista polaco Maciej Giertych , doctor en Fisiología de las Plantas. Profesor y director del departamento de Genética, Instituto de Dentrología de la Academia de Ciencias de Polonia. Presidente del Consejo IUFRO por Polonia. Jefe del grupo S2.01.00 de Fisiología. Ha publicado 90 artículos en revistas científicas. Miembro de la Sociedad Polaca de Genética, de la de Biometría, de la Sociedad Científica de la Foresta Polaca, miembro del Grupo de la Editorial alemana «Silva Genética» y de «Arboretum Kornickie», Polonia. Es el que habla al final del vídeo sobre la imposibilidad de generación de aportación de nuevos datos genéticos en las especies más complejas a partir de las más simples. Subraya lo que sabemos, que las mutaciones no hacen progresos en la especie, todo lo contrario.
Cualquiera que publica en revistas científicas sabe lo que cuesta hacer 90 publicaciones de alto nivel en tu especialidad. Pero cometió el pecado capital que vamos a ilustrar a continuación.

Un buen día, Maciej Giertych observó que en los libros de texto de sus hijos se afirmaba que las principales pruebas de la evolución venían de la Genética Poblacional, casualmente él enseñaba Genética Poblacional en la Universidad Nicolás Copérnico de Turín y no se había enterado que su reducida especialidad proporcionara“pruebas cruciales” de la Evolución de las Especies. Profundizando en estos libros de enseñanza, llegó a la conclusión que los libros de Biología estaban engañando a los alumnos. El doctor Giertych era también miembro del Parlamento Europeo, y después de hacer un estudio de los textos de biología de todos los países de Europa, comprobó con asombro que en todos ellos se divulgaban engaños similares. En octubre de 2006 organizó una mesa redonda en el Parlamento Europeo sobre la enseñanza de la evolución en las escuelas europeas, e invitó a tres científicos como conferenciantes, y él mismo hizo de moderador.

Se atrevió a decir el ingenuo de Maciej: Ahora sabemos que ni el aislamiento, ni la selección, ni la deriva genética incrementan el acervo genético. Al contrario: lo reducen. La formación de razas es un proceso en sentido inverso al de la evolución. Se trata de un proceso que conduce a la reducción de los recursos genéticos. Enseñar a los niños que este es un ejemplo de un pequeño paso en la evolución está mal, sencillamente, les están engañando.

Desde aquél momento el doctor Giertych fue vehementemente atacado en los medios de toda Europa, y apenas se le permitió replicar a las críticas injustas. Y es que cuando se destapan los engaños de la evolución nadie debería esperar aplausos y felicitaciones sino agrias críticas y ataques despiadados. Es como si los defensores del paradigma del evolucionismo tuvieran poderosos organismos de propaganda y de autodefensa, con lo cual intentan mantener activa su teoría.

Realmente, ¿cómo decir esto “Enteramente en la línea con la naturaleza accidental de las mutaciones las pruebas más exhaustivas han coincidido en mostrarnos que la inmensa mayoría de estas mutaciones van en detrimento del organismo en su tarea de sobrevivir y de su reproducción –las buenas son tan escasas que podemos considerar a todas ellas como malas”, y no exponerse a los más brutales ataques?

Porque el lobby está allí, algunos lo han reconocido, como por ejemplo el finés Dr. Matti Leisola, doctor en bioquímica de la Universidad de Helsinki, reconoce haber utilizado estos ataques a los que se oponían a la teoría de evolución antes de su conversión al cristianismo. Se puede leer en un artículo muy recomendable en: Creation N. 32(4). October-December 2010.
Hemos comentado algunos de los argumentos científicos al respecto, hay lectura para rato y cada vez la habrá más.

Pero debemos volver a las cuestiones de fe, que para los católicos no se pueden dejar de lado. También la fe habla de las realidades. Antes que nada, hay que aclarar que el discurso de Beato Juan Pablo II ante la Pontificia Academia de Ciencias en el 1996 no es un carpetazo al Magisterio anterior. Simplemente, en un discurso, se le da el “título” de teoría a la evolución. Nada más. Recordeos que una teoría puede ser verdadera o falsa. Ergo, esa afirmación no es de fe como parece que algunos la quieren presentar. Sigue válida, de mayor rango, la enseñanza magisterial de Humani Generis en la que la evolución es considerada una simple hipótesis y se deja buscar razones en pro y contra de la misma.
Jamás ningún Papa dirá oficialmente que la doctrina de los Padres sobre la Creación, siguiendo las directrices de los Concilio de Trento, Vaticano I y Vaticano II, lo que enseña la Escritura, ha de ser interpretado según la teoría como se llame.
Es cierto que Benedicto XVI afirmó que la teoría de evolución es compatible con la fe católica (y no dijo que el creacionismo no lo es), pero también es cierto que proclamó aSanta Hildegarda de Bingen, cuyos escritos místicos son creacionismo puro y duro, como Doctora de la Iglesia. Así que los evolucionistas pisen el freno un poco.
Los evolucionistas cristianos se toman mucha libertad. A veces me asusta. Luis Fernando puso un comentario apropiado en el post de Fco Soler:

Luis Fernando: 30. Mas, cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad, porque los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio.

Y por allí encuentro a realmente algún, buen teólogo, sin embargo llega a afirmar que habría que ver cómo entender esa frase de HG con el fin de que poligénesis pueda ser compatible con la fe. ¡Mucha libertad! Así que, ¡no me acorten la mía!

Así, volveré yo ahora al Evangelio. Sí, al Evangelio, y a las obras de mi Jesús. Las cuales no interpretaré todavía. Solamente, contestadme: ¿qué hizo Jesús en la multiplicación de los panes y peces, dos veces? Os lo diré yo si os cortáis en decirlo:creó panes nuevos y peces nuevos. La multiplicación de panes y peces quiere decir precisamente eso: la creación de una materia nueva. Y no era algo virtual ni ilusión alguna, porque recogieron bastantes cestos de sobras. Porque es Dios. Y, haciendo lo que hace Dios, en lo material (creación de la materia) y en lo espiritual (¿quién puede perdonar los pecados sino Dios?), demuestra que es Dios. Y con su Palabra, y con sus milagros, y con su Resurrección.

Dijo: “Yo y el Padre somos Uno”, dijo: “Antes de que Abraham existiese, ¡Yo Soy!”. Esa es su Palabra. Y ahora vamos a la resurrección de Lázaro, cuatro días muerto. ¿Cómo estaba su carne? En el estado de putrefacción ya. ¿Qué hizo Dios? Hizo de una carne muerta, una carne viva. Cualquiera que haya visto un muerto de varios días sabe que esa carne no vale, que el tejido se debería renovar, con una carne cambiada o no sé cómo, pero Dios lo sabe. Aquí yo interpreto que de esa manera el Hijo de Dios, Jesús, hizo como en el primer día de la Creación, como entonces del fango de la Tierra sacó a Adán, ahora saca del fango de la carne muerta, la carne viva de Lázaro.

¿Por qué habló de la resurrección de Lázaro el teólogo águila? Es de fe, y tantos católicos lo aceptan sin ningún problema, que el alma de cada hombre es creada por Dios directamente. Claro, como el alma es como al aire que no lo ve nadie, no hay ningún problema, es fácil aceptarlo. ¿Pero realmente te parece poca cosa crear directamente el espíritu de hombre? Pregunta a los ateos y ya verás lo que te dicen. Nustro “espíritu”, nuestra “alma” para ellos es simplemente la sensibilidad refinada de un animal más desarrollado. O que ese “espíritu” ha “emergido” de la materia viva. Es sencillamente la “vida”. Crear alma es también crear, y más fuerte todavía que la materia. Y Dios lo hace y tú como católico lo tienes que confesar si quieres seguir siendo un católico fiel.

Piensa lo siguiente: Dios inspira a los autores sagrados que digan exactamente lo que Él quiere que digan (Dei Verbum). Enseña a los apóstoles sobre la Creación. Estos se lo transmiten a los Padres. El Magisterio dice “no hay que separarse de la enseñanza unánime de los Padres”. Y ahora tantos evolución y evolución. No pudo inspirar Dios la Escritura en estos términos, si tales fueron ciertos: “Al principio creó Dios los astros y la tierra. Al otro día, o en otro tiempo, hizo Dios que haya agua sobre la tierra, y luego pobló Dios la tierra con las plantas, con los animales de los más simples y por medio de estos hizo Dios las más compuestas. Finalmente, hizo Dios al hombre por medio de un animal más desarrollado y le insufló el alma.” Se entiende perfectamente, todo el mundo puede entender esto. Pero Dios no dijo esto, dijo otras cosas.

¿Puede Dios hablar lo mismo como en la Escritura por medio de otras almas a lo largo de siglos para confirmar en la fe? Claro que sí. “Se le apareció a Pablo por la noche en Corinto y le dijo: ‘Sigue hablando sin miedo, tengo mucha gente en esta ciudad’” Yo recurriré a María Valtorta, a alguien le servirá esto, a alguien le afirmará en la fe esto, cuando narra cuando Lázaro había muerto de una enfermedad gangrenosa, que hedía ya de vida. Que los miembros de sanedrín estaban allí para espiar si Jesús va a pasar por la casa de su amigo, a ver si podrá hacer algo con un muerto de estas características. Para acusarlo, para reírse de él, para demostrar que es un charlatán y que su poder ahora no funciona. Al resucitar a Lázaro le dice Jesús a un miembro de Sanedrín:

“¿Te basta, Sadoq, lo que has visto? Me dijiste un día que para creer necesitabais, tú y los que son como tú, ver que un muerto descompuesto se recompusiera y recuperara la salud. ¿Te ha saciado la podredumbre que has visto? ¿Eres capaz de confesar que Lázaro estaba muerto y que ahora está vivo y tan sano como no lo estaba desde hacía años? Lo sé: vosotros habéis venido aquí a tentar a éstos, a crear en ellos duda y mayor dolor. Habéis venido aquí a buscarme, esperando encontrarme escondido en la habitación del moribundo. Habéis venido aquí no por un sentimiento de amor y por el deseo de honrar al difunto, sino para aseguraros de que Lázaro estaba realmente muerto, y habéis seguido viniendo, cada vez más contentos a medida que el tiempo pasaba. Si las cosas hubieran ido según vuestras esperanzas -como ya creíais que iban- habríais tenido motivo para estar jubilosos. El Amigo que cura a todos pero no cura al amigo; el Maestro que premia todas las fes, pero no las de sus amigos de Betania; el Mesías impotente ante la realidad de una muerte. Esto era lo que os daba motivo para estar jubilosos. Pero Dios os ha respondido. Ningún profeta pudo nunca reunir lo que estaba deshecho, además de muerto. Dios lo ha hecho. Ahí tenéis el testimonio vivo de lo que Yo soy. Hubo un día en que Dios tomó barro e hizo con él una forma y exhaló en él el espíritu vital y el hombre comenzó a ser. Dije Yo: “Hágase al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Porque Yo soy el Verbo del Padre. Hoy, Yo, Verbo, he dicho a lo que es aún menos que fango, a la materia descompuesta: “Vive”, y la materia descompuesta se ha vuelto a componer formando carne, carne íntegra, viva, palpitante. Ahí la tenéis, os está mirando. Y con la carne he reunido el espíritu que yacía desde hacía días en el seno de Abraham. Lo he llamado con mi voluntad, porque todo lo puedo, Yo, el Viviente, Yo, el Rey de reyes al que están sujetas todas las criaturas y las cosas. ¿Ahora qué me respondéis?
Está frente a ellos, alto, radiante de majestad, verdaderamente Juez y Dios. Ellos no responden.”

Ante esta prueba, “decidieron matarlo”.
Y ahora unas palabras sobre el pecado original. Ya que se habla tan poco de uno de los pilares de nuestra fe, pues hablaremos sobre el pecado original. Porque es justamente eso lo que desvalida la tesis de Ayala sobre la incompatibilidad de la fe católica (catolicismo según él) con el creacionismo. Es que no siempre éramos así como ahora. El hombre, es de fe, tenía dones preternaturales. Lo siento por tener que recordar el CIC, pero lo haré:

374 El primer hombre fue no solamente creado bueno, sino también constituido en la amistad con su creador y en armonía consigo mismo y con la creación en torno a él; amistad y armonía tales que no serán superadas más que por la gloria de la nueva creación en Cristo.

375 La Iglesia, interpretando de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la Tradición, enseña que nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado “de santidad y de justicia original” (Concilio de Trento: DS 1511). Esta gracia de la santidad original era una “participación de la vida divina” (LG 2).

376 Por la irradiación de esta gracia, todas las dimensiones de la vida del hombre estaban fortalecidas. Mientras permaneciese en la intimidad divina, el hombre no debía ni morir (cf. Gn 2,17; 3,19) ni sufrir (cf. Gn 3,16). La armonía interior de la persona humana, la armonía entre el hombre y la mujer (cf. Gn 2,25), y, por último, la armonía entre la primera pareja y toda la creación constituía el estado llamado “justicia original”.

377 El “dominio” del mundo que Dios había concedido al hombre desde el comienzo, se realizaba ante todo dentro del hombre mismo como dominio de sí. El hombre estaba íntegro y ordenado en todo su ser por estar libre de la triple concupiscencia (cf. 1 Jn 2,16), que lo somete a los placeres de los sentidos, a la apetencia de los bienes terrenos y a la afirmación de sí contra los imperativos de la razón.

378 Signo de la familiaridad con Dios es el hecho de que Dios lo coloca en el jardín (cf. Gn 2,8). Vive allí “para cultivar la tierra y guardarla” (Gn 2,15): el trabajo no le es penoso (cf. Gn 3,17-19), sino que es la colaboración del hombre y de la mujer con Dios en el perfeccionamiento de la creación visible.

379 Toda esta armonía de la justicia original, prevista para el hombre por designio de Dios, se perderá por el pecado de nuestros primeros padres.

O sea, no muerte ni enfermedad. ¿Cómo se come eso? ¿No será que empezamos a parecernos a los animales en nuestras pasiones y debilidad después del pecado en vez de antes? Otra vez acudiré a un dictado a Valtorta, del 20 de diciembre de 1943 (si una mística creacionista puede ser Doctora de la Iglesia, se me permitirá citar a Valtorta, por lo menos, como dice Kempis, no te fijes quién dice algo, sino qué es lo que dice):

Dice Jesús:
«Uno de los puntos en los que vuestra soberbia naufraga en el error, que además de todo degrada vuestra propia soberbia dándoos un origen que si estuvierais menos pervertidos por el orgullo repudiaríais como humillante, es el de la teoría darviniana.
Por no admitir a Dios, quien con su potencia puede haber creado el universo de la nada y al hombre del barro ya creado, tomáis para vuestra paternidad la de una bestia.
¿No os dais cuenta de disminuiros porque, pensadlo, una bestia por muy perfecta que sea, seleccionada, mejorada, perfeccionada en la forma y en el instinto, y si queréis también en la formación mental, será siempre una bestia? ¿No os dais cuenta de esto? Esto atestigua desfavorablemente respecto de vuestro orgullo de seudo superhombres.
Pero si no os dais cuenta, no seré Yo quien malgaste palabras para convenceros y convertiros del error. Sólo os pregunto una cosa que, tantos como sois, nunca os habéis preguntado. Y si me podéis responder con los hechos no combatiré más esta degradante teoría vuestra.

Si el hombre es el derivado del mono, que por evolución progresiva se ha hecho hombre, ¿cómo es que en tantos años que sostenéis esta teoría nunca habéis logrado, ni siquiera con instrumentos perfeccionados y métodos actuales, hacer de un mono un hombre? Podíais coger de una pareja de monos inteligentes los hijos más inteligentes y después los hijos inteligentes de éstos y así sucesivamente. Tendríais ya muchas generaciones de monos seleccionados, instruidos, cuidados con el más paciente, tenaz y sagaz método científico. Pero tendríais siempre monos. Si acaso hubiera un cambio, sería éste: que las bestias serían menos fuertes físicamente que las primeras y más viciosas moralmente, ya que con todos vuestros métodos e instrumentos habríais destruido aquella perfección con la que mi Padre creó a estos cuadrúmanos.
Otra pregunta. Si el hombre ha venido del mono, ¿cómo es que ahora el hombre, incluso con injertos y cruces repugnantes, no se vuelve mono? Incluso seríais capaces de intentar estos horrores si supierais que ello podría confirmar vuestra teoría. Pero no lo hacéis porque sabéis que no sois capaces de hacer de un hombre un mono. Haríais un feo hijo de hombre, un degenerado, un delincuente quizás. Pero nunca un verdadero mono. No lo intentáis porque sabéis de antemano que tendríais un pésimo resultado y vuestra reputación saldría arruinada.

Por esto no lo hacéis. No por otra cosa. Porque no sentís ningún remordimiento ni horror por degradar un hombre a nivel de un animal, para sostener vuestra tesis. Sois capaces de esto y de mucho más. Vosotros sois ya animales porque negáis a Dios y matáis el espíritu que os diferencia de los animales.

Vuestra ciencia me produce horror. Degradáis la inteligencia y, como locos, ni siquiera os dais cuenta de hacerlo. En verdad os digo que muchos primitivos son más hombres que vosotros».

Estamos llegando al final, otro texto (Valtorta, de los Comentarios a las Cartas de San Pablo, dictado año 1950) más y está bien.

Cuando se dice: “el hombre, rey de la creación sensible, fue creado con poder de dominio sobre todas las criaturas”, hay que tener en cuenta que él, por la Gracia y por los demás dones recibidos desde el primer instante de su ser, había sido formado para ser rey, incluso, de sí mismo y de su parte inferior por el conocimiento de su fin último, por el amor que hacíale tender sobrenaturalmente a El y por el dominio sobre la materia y los sentidos latentes en ella. En unión con el Orden y amante del Amor, había sido formado para saber dar a Dios lo que le es debido y al yo lo que resulta lícito darle sin desórdenes en las pasiones o desenfreno de los instintos. Espíritu, entendimiento y materia constituían en él un todo armónico y esta armonía la alcanzó desde el primer momento de su ser y no por fases sucesivas como quieren algunos.

No hubo autogénesis ni evolución sino Creación querida por el Creador. Esa razón, de la que tan orgullosos estáis, os debería hacer ver que de la nada no se forma una cosa inicial y que de una cosa única e inicial no puede derivarse el todo.
Sólo Dios puede ordenar el caos y poblarlo con las innumerables criaturas que integran el Universo. Y este Creador potentísimo no tuvo límites en su crear, que fue múltiple, como tampoco lo tuvo en producir criaturas perfectas, cada una con la perfección adecuada al fin para el que fue creada. Es de necios pensar que Dios, al querer para Sí un Universo, hubiera creado cosas informes, habiendo de esperar a ser por ellas glorificado a cuando cada una de las criaturas y todas ellas alcanzasen, a través de sucesivas evoluciones, la perfección de su naturaleza, de modo que fuesen aptas para el fin natural o sobrenatural para el que fueron creadas.

Y si esta verdad es segura en las criaturas inferiores con un fin natural y limitado en el tiempo, es todavía más cierta con el hombre, creado para un fin sobrenatural y con un destino inmortal de gloria en el Cielo. ¿Cabe imaginar un Paraíso en el que las legiones de Santos, que entonan aleluyas en torno al trono de Dios, sean el resultado último de una larga evolución de fieras?

El hombre actual no es el resultado de una evolución en sentido ascendente sino el doloroso resultado de una evolución descendente en cuanto que la culpa de Adán lesionó para siempre la perfección fisico-moral-espiritual del hombre originario. Tanto la lesionó que ni la Pasión de Jesucristo, con restituir la vida de la Gracia a todos los bautizados, puede anular los residuos de la culpa, las cicatrices de la gran herida, es decir, esos estímulos que son la ruina de quienes no aman o aman poco a Dios y el tormento de los justos que querrían no tener ni el más fugaz pensamiento atraído por las llamadas de los estímulos y que libran, a lo largo de la vida, la batalla heroica de permanecer fieles al Señor.

El hombre no es el resultado de una evolución, como tampoco el Universo es el producto de una autogénesis. Para que haya una evolución es siempre necesaria la existencia de una primera fuente creativa. Y pensar que de la autogénesis de una única célula se hayan derivado las infinitas especies, es un absurdo imposible.
La célula, para vivir, necesita de un campo vital en el que se den los elementos que permitan la vida y la mantengan. Si la célula se autoformó de la nada, ¿dónde encontró los elementos para formarse, vivir y reproducirse? Si ella no era todavía cuando comenzó a ser, ¿cómo encontró los elementos vitales: el aire, la luz, el calor y el agua? Lo que aún no es no puede crear. Y ¿cómo entonces ella, la célula, encontró, al formarse, los cuatro elementos? Y ¿quién le sugirió, a modo de manantial, el germen “vida”? Y aún cuando, por un suponer, este ser inexistente hubiese podido formarse de la nada, ¿cómo de su sola unidad y especie habrían podido derivarse tantas especies diversas cuantas son las que se encuentran en el Universo sensible?

Astros, planetas, tierras, rocas y minerales; las varias numerosísimas calidades del reino vegetal; las aún más variadas y numerosas especies y familias del reino animal: de los vertebrados a los invertebrados, de los mamíferos a los ovíparos, de los cuadrúpedos a los cuadrumanos, de los anfibios y reptiles a los peces, de los carnívoros feroces a los mansos ovinos, de los armados y revestidos de duras armas ofensivas y defensivas a los insectos a los que una nadería es bastante a destruir, de los gigantescos moradores de las selvas vírgenes, cuyo asalto no resisten sino otros colosos iguales a ellos, a toda la variedad de artrópodos llegando hasta los protozoos y bacilos; ¿todos vienen de una única célula? ¿Todo de una espontánea generación?

Si así fuese, la célula sería más grande que el Infinito. ¿Por qué el Infinito, el Sin Medida en todos sus atributos realizó sus obras por espacio de seis días, seis épocas, haciendo el Universo sensible, subdividiendo su labor creadora en seis órdenes de creaciones ascendentes, evolucionadas, eso sí, hacia una perfección siempre mayor?2 No porque El fuese aprendiendo a crear sino por el orden que regula todas sus divinas operaciones. Orden que hubiera sido violado —y así habría resultado imposible la supervivencia del último ser creado: el hombre— si éste hubiese sido hecho en primer lugar y antes de ser creada la Tierra en todas sus partes y hecha habitable por el orden puesto en sus aguas y continentes y confortable por la creación del firmamento; hecha luminosa, bella, fecunda por el son benéfico, por la luciente luna, por las innumerables estrellas; hecha morada, despensa y jardín para el hombre por todas las criaturas vegetales y animales de que está cubierta y poblada.

El hombre: triángulo creado que apoya su base —la materia— sobre la Tierra de la que fue extraído; que con sus facultades intelectuales tiende a subir al conocimiento de Aquél a quien se asemeja; y con su vértice —el espíritu del espíritu, la parte escogida del alma— toca el Cielo, perdiéndose en la contemplación de Dios-Caridad, mientras la Gracia, recibida gratuitamente, únele a Dios, y la caridad, inflamada por su unión con Dios, le deifica. Porque: “el que ama nació de Dios”4 y es privilegio de los hijos participar de la similitud de naturaleza. Por su alma deificada por la Gracia es, pues, el hombre imagen de Dios y por la caridad, que es posible por la Gracia, semejante a Dios.
En el sexto día, pues, fue creado el hombre, completo, perfecto en su parte material y espiritual, hecho conforme al Pensamiento de Dios según el orden (el fin) para el que había sido creado: amar y servir a su Señor durante la vida humana, conocerlo en su Verdad y, de aquí, gozar de El para siempre en la otra.

Fue creado el tínico Hombre, aquél de quien debía proceder toda la Humanidad y, antes de nada, la Mujer compañera del Hombre y para el Hombre, con el cual habría de poblar la Tierra reinando sobre todas las demás criaturas inferiores. Fue creado el único Hombre, aquél que, como padre, habría de transmitir a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, facultades, así como inmunidad de todo sufrimiento, razón, entendimiento, ciencia, integridad, inmortalidad y, por último, el don por excelencia: la Gracia.

La tesis del origen del hombre conforme a la teoría evolucionista que, para sostener su equivocado aserto, se apoya en la conformación del esqueleto y en la diversidad de colores de la piel y del semblante, no es tesis que contradice la verdad del origen del hombre — ser creado por Dios — , antes la favorece. Porque lo que revela la existencia de un Creador es precisamente la diversidad de colores, de estructuras y de especies en las criaturas queridas por El, el Potentísimo.

Y si esto es válido con las criaturas inferiores, mucho más lo es con la criatura-hombre que es hombre criado por Dios por más que, debido a circunstancias de clima, de vida y también de corrupciones —por las que vino el diluvio5 y después, mucho después, se dictaron tan severos mandatos y castigos en las prescripciones del Sinaí y en los anate mas mosaicos (Levítico, cap. XVIII, v. 23 y Deuteronomio, cap XXVII, v. 21)- muestre diverso semblante y color de una raza a otra.
Es cosa probada, ratificada y confirmada por continuas pruebas, que una fuerte impresión puede influir sobre una madre gestante de modo que la haga dar a luz un pequeño monstruo que reproduzca en sus formas el objeto que turbó a la madre. Es cosa también probada que una larga convivencia con gentes de raza distinta a la aria produce, por mimetismo natural, una transformación más o menos acentuada de los rasgos de un rostro ario en los de los pueblos que no son arios. Y resulta probado asimismo que especiales condiciones de ambiente y de clima influyen en el desarrollo de los miembros y en el color de la piel.

Por eso, las elucubraciones sobre las que los evolucionistas querrían cimentar el edificio de su presunción, no lo afianzan, antes favorecen su derrumbamiento.
En el diluvio perecieron las ramas dañadas de la humanidad que andaba a tientas por entre las tinieblas subsiguientes a la caída, en las que, y sólo mediante los pocos justos como a través de cerradas nubes, llegaba aún algún rayo de la perdida estrella: el recuerdo de Dios y de su promesa.

Y así, destruidos los monstruos, fue conservada la Humanidad y multiplicada de nuevo partiendo de la estirpe de Noé, que fue juzgada justa por Dios. Se volvió, por tanto, a la naturaleza primera del primer hombre, hecha siempre de materia y de espíritu y continuando tal aún después de que la culpa despojara al espíritu de la Gracia divina y de su inocencia.

¿Cuándo y cómo habría el hombre de recibir el alma si fuese el producto último de una evolución de seres brutos? ¿Es imaginable siguiera que los brutos hayan recibido, junto con su vida animal, el alma espiritual, el alma inmortal, el alma inteligente, el alma libre? ¿Cómo entonces podían transmitir lo que no tenían? Y ¿podía Dios ofenderse a Sí mismo infundiendo el alma espiritual, su soplo divino en un animal, todo lo evolucionado que se quiera pensar pero siempre procedente de una dilatada procreación de brutos?

Dios, queriendo crearse un pueblo de hijos con los que expandir el amor del que sobreabundaba y recibir el del que se hallaba sediento, creó al hombre directamente con un querer suyo perfecto, con una única operación realizada el sexto día de la Creación mediante la cual hizo del polvo una carne viva y perfecta a la que después animó, dada su especial condición de hombre, hijo adoptivo de Dios y heredero del Cielo, no ya sólo con esa alma “que también los animales tienen en las narices”6 y que termina con la muerte del animal, sino con el alma espiritual que es inmortal, que sobrevive a la muerte de cuerpo al que reanimará, tras la muerte, al sonar las trompetas del Juicio final y ú del Verbo Encarnado, Jesucristo, y así vivan juntas también gozando o sufriendo, según como juntas lo mereciere toda la eternidad.

Esta es la verdad, ya la aceptéis o rechacéis. Y por más que muchos os empeñéis rechazarla obstinadamente, día vendrá en que la conoceréis perfectamente y se os e pira en vuestro espíritu convenciéndoos de haber perdido el Bien para siempre po: i de la soberbia y la mentira.

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