Mario Monti, su asistencia a misa, y su Bilderberg

Un Anillo para gobernarles a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

J. R. R. Tolkien
El Señor de los Anillos

El Club Bilderberg es una Cueva. Al estilo de Ali Baba y los cuarenta ladrones.
¿Y por qué no los puedo llamar así? ¿Es que tú sabes algo más sobre ellos? Nadie sabe nada sobre ellos. Nada en sustancia. Y ese es el miedo.
¿Qué hacen?
¿De qué hablan?
¿Qué deciden?
¿En nombre de quién?

Daniel Estulin empezó a investigar sobre ello, su trabajo le costaba:

[Daniel Estulin intenta una fotografía del ex asesor del Pentágono, Richard Perle, mientras los miembros de la seguridad de Bilderberg intentan impedir que ejerza el derecho a la libre información.]

De pronto empezamos a oír sobre Bilderberg, perdón, Cueva. En Canadá y los EE. UU. Estulin habló delante de las cámaras de televisión y en la radio con una audiencia de millones (el texto in cursiva debajo de las fotos está tomado del libro de Daniel Estulin, El Club de Bilderberg). [Estulin fue entrevistado en el programa de máxima audiencia de Canadá, “The Mike Duffy Show”, en directo desde el Parlamento en Ottawa. Días más tarde, Estulin participará en el programa norteamericano de radio “Coast to Coast”, que alcanzó un récord histórico de audiencia con veintiséis millones de oyentes.]

Llegó a hablar incluso en el Parlamento Europeo sobre el particular, invitado por un político italiano controvertido. Claro está, a todo el mundo le da pánico el tema de las conversaciones del Club.

[De izquierda a derecha: Donald Graham, presidente de Washington Post, con Indra Nooyi, presidenta de Pepsico, y Marie Josee Kravis (de espaldas), del Instituto Hudson de lavado de cerebro; a su derecha, Henry Kissinger y Henry Kravis, de KKR, durante el descanso en la reunión de Stresa en 2004.]

Un político queda a comer con su tía, con su hermano, va a cazar,… y te cuentan cositas sobre ello. Sin embargo, si se quiere saber de lo que hablan unas ciento veinte de las más influyentes personas en el mundo, como son por ejemplo, por mencionar algunos – Bill Clinton, Paul Wolfowitz, Henry Kissinger, David Rockefeller, Angela Merkel, Jacque Chirac, Donald Rumself, Tony BLair, George Soros; y españoles que no queden: Rodrigo Rato, Matías Rodríguez Inciarte, Juan Luis Cebrían, Joaquín Almunia, Pedro Solbes, Loyola de Palacios, Joseph Borrel, Jaime Carvajal de Urquijo y Javier Solana (lo mismo, por decir algunos) – no te enteras.

[El comisario europeo Joaquín Almunia en Rottach-Egern, Alemania, 2005.]

Además, van en serio:

[El acoso de la policía fue brutal en Kanata, Canadá. Un fotógrafo independiente es arrestado por hacer fotos de los Bilderberger desde vía pública. Ni una línea de estos acosos fascistas apareció en El País, ni en el New York Times, ni en el Washington Post, ni en Economist, ni en el Wall Street Journal.]

Sí, mientras Cebrián

[Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa, seguido por Bernandino León, secretario del Estado de Exteriores y para Iberoamérica, y por Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente del Banco Santander Hispano.]

nos dará lecciones sobre comportamientos y valores democráticos, al mismo tiempo jamás has de olvidar que la democracia será lo que él te diga y lo que él te cuente. Además, él también es un mandado.

Papí estaba que se salía, ya era inservible. Y la Cueva decidió:

Monti, un bilderberger,

[El ex comisario de la Competencia, Mario Monti, con Jean-Pierre Hansen, presidente del gigante energético Suez-Tractabel.]

será Presidente de Italia.
Los llamaré así, mientras estén decidiendo sobre todos y para todos en oscuridad, con opacidad, con misterio, con secreto, dando miedo.

He aquí que Monti fue alumno de una escuela regida por jesuitas,

y también va a misa al parecer todos los domingos:

Javier Lozano en LD recogió la bienvenida de L’ Osservatore Romano al Monti, harta ya de escándalos de Berlusconi:

“la Iglesia no sólo ha bendecido al sustituto de Berlusconi no tanto por el hecho de serlo sino porque Mario Monti es un católico practicante y que no se avergüenza de ello.
De este modo, el Vaticano ha dado la bendición al nuevo primer ministro a través de su diario oficioso, L´Osservatore Romano. Mótivos no le faltan para ello. El 23 de octubre de 2010 en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del Papa como obispo de Roma, el propio Monti presentaba en sociedad la encíclica del Papa, Cáritas in Veritate, invitado por el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini.
Ese día Mario Monti decía: “La Caritas in veritate parece casi un documento guía de gobierno técnico de la sociedad, en la que la economía tiene un papel fundamental, como resultado natural de la reflexión ética, con la que concuerdan incluso los que no comparten la visión ética católica”.
Sin embargo, la importancia de su fe entre los medios de comunicación tiene dos motivos diferenciados. Por un lado, el perfil de su predecesor y por otro su primera imagen el día en el que tenía que formar el nuevo Gobierno para sacar a Italia del precipicio. Esa instantánea no era otra que Monti y su esposa saliendo de una iglesia tras asistir a la misa de diez de la mañana, imagen que dio la vuelta al mundo.”

Sin embargo, yo no me entusiasmaría. El Club Bilderberg no es una logia masónica, no se les puede aplicar a los Bilderbergeres, creo yo, los cánones del Derecho Canónico sobre la pertenencia a la masonería, pero esto es para que salten todos los avisos de alarmas.

La total falta de transparencia de organizaciones como estas, que evidentemente deciden algo sobre todos nosotros, no nos puede dejar indiferentes a los cristianos, ¡qué digo!, ¡a nadie! Creo que si desde el gobierno de la Iglesia se dijera algo en contra de estos, la potente artillería periodística, y no solamente ella, se abalanzaría sobre ella como no lo vimos desde Napoleón o Hitler. Pero eso es una cosa, y otra es creer que no pasa nada. Sí que pasa.

Hay una cosa que dice bien Estulin: somos masa, y esa es nuestro defecto y nuestra fuerza. Si la masa deja que hagan de ellos lo que estos digan, será como digan ellos. Pero si nos rebelamos, si les damos la espalda, si exigimos la transparencia, si no comulgamos con ellos, algo por lo menos haríamos. Algo, que es más que nada.

Escribí hace poco, O Plutarco o Mariano, tú decides. Eso se acabó. Están implicados los dos en el mismo barco, no me convence más el eterno mal menor. ¿Izquierda, derecha? Parece que nos tiran un hueso por el cual mordernos mutuamente y atacar al yugular el uno al otro, mientras ellos… ¿qué hacen? Hay que rebelarse contra estas sombras.

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