El papel de los Beatles

¿A quién cantan?

¿A quién invocan? ¿Se lo están diciendo a Dios? ¿Por qué no lo nombran? ¿A una chica? Un “darling” no vendría de mal.

Empezamos la historia unos años antes.

Ayuda! Necesito a alguien
Ayuda! no a cualquiera
Ayuda! sabes que necesito a alguien
Ayuda! cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesité la ayuda de nadie en modo alguno

Pero ahora esos días han acabado ya no estoy tan seguro de sí mismo
Ahora he cambiado de opinión, he abierto las puertas
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía

Ayúdame a poner los pies en el suelo
¿No por favor, por favor me ayude?
Y ahora mi vida ha cambiado de muchas maneras
Mi independencia parece desvanecerse en la niebla

Pero de vez en cuando me siento tan inseguro
Sé que simplemente te necesito como nunca he hecho antes
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía

Ayúdame a poner los pies en el suelo
¿No por favor, por favor me ayude?
Cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesité la ayuda de nadie en modo alguno

Pero ahora esos días han acabado ya no estoy tan seguro de sí mismo
Ahora i findi’ve cambiado de opinión, he abierto las puertas
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía

Ayúdame a poner los pies en el suelo
¿No por favor, por favor me ayude?
Ayúdame. ayúdame, oooh!

Los que observan la Tierra Media no dejaban desapercibido el enorme arrastre que tenía rock and roll sobre la juventud. «Cuando el fenómeno conocido como rock and roll se destacó sobre la Tierra en la década de 1950, sólo unos pocos se dieron cuenta de que llegaría a dominar completamente la vida estadounidense durante el resto del siglo.» (Lewis Grossberger, Turn That Down!, Emis Books, 2005)

Faltaba solamente introducir el contenido deseado, música adecuada para el objetivo propuesto, y el coche va solo. En la escena ya se encontraba la TV y con ella la posibilidad de penetrar con las ideas preseleccionadas en cada hogar. Tal capacidad de manipulación de masas no ha existido jamás en la historia de la humanidad. La TV se ha convertido en una especie de gobierno en sombra. Mediante la TV se podía conseguir que los televidentes desarrollen unas actitudes y comportamientos deseados en un gran porcentaje de población.

“En la obra de Fred Emery, Future We Are In, publicada en 1975, se informó de que el contenido de la programación ya no era tan importante como el mismo consumo masivo de televisión. La media de consumo televisivo diario había subido constantemente desde la aparición de la televisión, de modo que, a mediados de los 70, era la actividad diaria a la que más tiempo se dedicaba después del sueño y el trabajo, con casi seis horas diarias… De forma similar Emery informó que el consumo habitual de televisión es perjudicial para la capacidad cognitiva porque desactiva el sistema nervioso de un hombre.” (L. Wolfe, Brainwashing: How The British Use The Media for Mass Psycohological Warfare, The American Almanac, 5 de mayo de 1997.)

“¿Entiende el espectador de un vídeo musical lo que ha visto? Realmente no, es un elemento del intelecto. Buscamos captar el intelecto de una persona, y para la mayoría de la gente, ése es el trabajo más difícil de todos. Pensar es difícil; pensar en serio todavía más; sentir es fácil, así que la mayoría, si puede escoger, prefiere sentir. De hecho, cuando la mayoría de la gente dice ‘pienso que’, sería más preciso si dijeran ‘siento que’. Hoy la ‘vida real’ es la televisión; aquellos que la usan bien, es decir, aquellos que apelan a los sentimientos, cosecharán espectadores adeptos y conversos.” (L. Wolfe, Brainwashing: How The British Use The Media for Mass Psycohological Warfare, The American Almanac, 5 de mayo de 1997. )

Todo eso lo sabían los que ostentaban el poder y querían mantenerlo. Es más, los que incidían en el futuro de las personas gobernadas, los que querían conseguir una determinada sociedad, configurada de una dirección prefijada.

Ilustraré mediante un ejemplo gráfico de lo que es capaz la TV. En los comienzos de los 80 en Yugoslavia, un humorista satírico de los que más, ridiculizó públicamente una cantante de restaurantes y hoteles de poca monta. Se trataba de Lepa Brena (Brena la Guapetona podríamos traducir) que no conocía nadie. Era una muchacha de escasos medios económicos que se ganaba la vida cantando por acá y por allí para ganar un dinerillo. La muchacha provocaba con su vestimenta, texto de las canciones y su música de estilo pop-folk, las pasiones no muy altas de sus oyentes; Cacak, Cacak (el nombre de una ciudad de Serbia profunda) rock and roll de Sumadija (la región muy tradicional de Serbia) eso es mi vida… Mi querido quiere ‘rock’ y yo le digo ‘yock’ (que nooo)…

texto más absurdo donde los haya. Pero fue ridiculizado por un comentarista de máxima audiencia y… llegó el primer éxito de Lepa Brena. Al día siguiente todo el mundo conocía a la guapetona queriéndola escuchar una y otra vez. Los productores no tenían mucho en contra, pero pusieron un par de condiciones: va demasiado mal vestida, es indecente, es inadmisible que salga en la televisión de esa forma (me llama la atención este criterio de una televisión comunista comparándolo con la situación de decadencia actual globalizada), con lo cual se procedió a un lavado de imagen muy rápido: reducción de peso y vestimenta más decente.

Ya luego a Lepa Brena no había quién la parase. Le mejoraron notablemente los textos de sus canciones y se hizo muy popular entre un público muy amplio. Incluso optó por la orientación política de una Yugoslavia unida (es curioso observar que Lepa Brena era una musulmana de nacimiento), una opción que fue vista con asco por parte de nacionalistas de todas clases, pero que sin embargo tenía amplios seguidores al contrario de lo que se podría pensar en un primer momento.

Es interesante contrastar que hasta hoy en día Lepa Brena sigue cantando (es una persona de las más ricas de Serbia) realizando además giras incluso por Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina manifestando de esa manera una nostalgia de tiempos pasados presente entre mucha gente.

Lepa Brena es un ejemplo del empuje de la TV, “televisión es un medio de condicionamiento y control psicológico como nunca se ha soñado”. (Theodor Adorno,Television and the Patterns of Mass Culture), pero para conseguir todos los objetivos el poder debe dar su beneplácito.

Los Beatles lo tenían. ¿Quiénes eran? «Los Beatles empezaron actuando a finales de la década de 1950 en clubes de jazz en Inglaterra y Alemania Occidental. Estos clubes siempre estaban ubicados en los barrios más sórdidos de las ciudades y servían como mercado para la prostitución y para la circulación de drogas.» (Donald Phau, The Satanic Roots of Rock)

El biógrafo de los Beatles, Philip Norman, afirma que: «El único sitio donde actuaban de forma regular era un local de striptease. El propietario del club les pagaba diez chelines a cada uno para que aporrearan sus guitarras mientras una bailarina llamada Janice se desprendía tristemente de sus ropas frente a un público formado por marineros, empresarios con sentimiento de culpa y habituales con la gabardina encima del regazo.» (Philip Norman, Shout! The Beatles in Their Generation, p. 81)

La primera gran oportunidad de la banda se produjo en Alemania, en agosto de 1960, cuando un club de jazz del famoso barrio hamburgués de Reeperbahn los contrató. Al describir la zona, Norman afirma que tenía ventanas iluminadas con luz roja en las que había putas con todo tipo de vestidos extraños, de todas las edades, desde lolitas a abuelas… Todo era gratis. Todo era fácil. El sexo era fácil… Allí el sexo iba a por ti.»

«Lejos de la imagen de inocencia que suelen proyectar, los Beatles, incluso en sus primeras actuaciones, estaban siempre colocados con una droga llamada Preludin. John echaba espuma por la boca debido a todas las píldoras que se había metido…John empezó a perder el control sobre el escenario, a hacer cabriolas y a gruñir… El hecho de que la audiencia no entendiera una palabra de lo que decía hacía que se lanzara a gritar “Sieg Heil” y “Putos nazis”, a lo que el público respondía invariablemente con risas y aplausos.»

Fuera del escenario, los Beatles eran igual de malvados. Norman continúa diciendo:«Mientras estaban en Hamburgo, cada domingo John salía al balcón a provocar a los que iban a la iglesia de San José. Una vez ató un condón lleno de agua a una imagen de Jesús y la colgó afuera para que los que iban a misa pudieran verla. En una ocasión orinó sobre tres monjas.»

Fue su manager, un homosexual maniático depresivo llamado Brian Epstein, el arquitecto del radical cambio de imagen del grupo, que de una banda de matones de rock duro se convirtió en una «adorable y bonita sensación adolescente». La imagen «limpia» que Epstein –es decir, el Tavistock– comercializó les permitió entrar en los hogares de las familias de todo el mundo y, para el Tavistock, supuso una oportunidad de oro para capturar las mentes de toda la juventud del mundo. «Los Beatles, sin saberlo, se convirtieron en protagonistas de los planes del Nuevo Orden Mundial para probar el control mental de masas.» (Richard Warren Lipack, Epoch Moments and Secrets: John Lennon and The Beatles at the Mirror of Man’s Destinity, Barrister Publishers, 1996. )

«Durante dos domingos seguidos, algo sin precedentes, en el programa de Ed Sullivan, más de setenta y cinco millones de norteamericanos vieron cómo los Beatles agitaban la cabeza y movían el esqueleto en un ritual que pronto iba a ser copiado por cientos de futuros grupos de rock.» (Donald Phau, The Satanic Roots of Rock)

En definitiva, los Beatles, el grupo más parodiado y versionado de la historia de la música, fueron puestos ante el público norteamericano para que fueran descubiertos.

La diferencia entre Lepa Brena y los Beatles era que lo de Lepa Brena era más bien una casualidad, manifestando, eso sí, el alcance de la influencia de la televisión. Lo de los Beatles fue mucho más premeditado, diseñado, perseguido:

“Conozco el secreto para hacer que el norteamericano medio crea lo que yo quiera. Me basta con controlar la televisión… Pones algo en televisión y se convierte en real. Si el mundo de afuera de la tele contradice las imágenes, la gente empieza a intentar cambiar el mundo para que se parezca a lo que ve por la televisión…” (Hal Becker, Futures Group, 1981)

Harley Schlanger en Who owns your culture? (Fidelio 2003) afirma sobre Adorno: “la televisión suponía un medio ideal para crear una cultura homogénea, una cultura de masas, a través de la cual se pudiera controlar y confirmar la opinión pública de modo que todo el mundo en el país acabara pensando lo mismo”.

Propaganda, una descarada apología de un Gobierno Mundial Único publicada por Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, decía con total claridad: “La manipulación inteligente y conciente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas es un elemento importante en una sociedad democrática. Aquellos que saben manipular este mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el que realmente manda en nuestro país.”

Como el propio John Lennon ha dicho, un día estaban tocando versiones de canciones de otros grupos en bares mugrientos, en garitos de striptease y en clubes del Reino Unido y Europa, y al siguiente les presentaban a la reina de Inglaterra y a los jefes de gobierno de todos los países a los que iban.

¿Pero por qué o mejor dicho para qué los Beatles? Los últimos años 50 y principios de 60 fueron años de gran contestación social en América. Martin Luther King por ejemplo era capaz de convocar una manifestación a la que asistieron más de medio millón de personas.

Eso no lo controlaban los resortes del poder, eso no les gusta. En tal clímax de contestación social es fácil que una parte importante de la sociedad esté abierta a las influencias externas y no controladas. Y eso no se podía consentir. Se tenía que buscar algo que ocupase la mente de la gente de tal forma que hagan o se muevan en la dirección requerida.

Eso de la libertad es un cuento para ellos. O mejor dicho un cuento con el que mantener a los súbditos. En cuanto los súbditos se rebelen, otro cuento aparece.
Ocupa Wall Streat está medio año en la calle. Su presencia en los medios informativos es escasa. Pocos se han percatado que en EE. UU están preparando la polémica iniciativa federal HR 347 según la cual se podrá castigar con la cárcel de hasta 10 años por manifestarse de forma no autorizada.
Pero las protestas siguen:

El problema está en que ahora se ha pasado del “sueño americano” a la realidad de la pesadilla de los que se han quedado sin vivienda, pasando de la “tierra de oportunidades” a los “campamentos oportunos” como este de Sacramento de los sin techo por perder la vivienda,

y la crisis, que sepamos, no ha terminado. Así se tenía que reconocer todavía en 2009:Sacramento es el punto neurálgico de la decadencia de un imperio que hasta ahora no tenía fisuras financieras. Pero no es el único, ya que la proliferación de esos campamentos ha alcanzado las dos costas, con ciudades como Fresno, Nashville, Olympia (Washington) o Seattle con invasiones similares. En esta última, irónicamente la residencia del hombre más rico del mundo, el filántropo Bill Gates, se han instaladounas 100 personas en tierra de nadie y ya lo llaman Nickelsville, un homenaje al alcalde de Seattle, Greg Nickels.
En Fresno, capital agrícola de California, los campamentos para desamparados eran cosa habitual por lo altos y bajos del trabajo en el campo, pero con la crisis en pleno auge las tiendas de campaña han florecido. Según las autoridades de la ciudad de medio millón de habitantes, ya hay tres grandes asentamientos de ’sin techo’ cerca del centro de la urbe, y otros dos en carreteras colindantes.

Pero en aquel entonces todo faltaba por hacer. Se podían ofrecer cosas materiales, disfrute de tantas cosas puestas al alcance de la mano, se estimulaba a pedir, a pedir:

No consigo satisfacción,
no consigo satisfacción,
a pesar de que lo intento, lo intento y lo intento
pero no puedo conseguirlo, no puedo conseguirlo

Cuando estoy conduciendo en mi coche
y ese hombre aparece en la radio
y me está dando una y otra vez
información inútil
se supone que para encender mi imaginación
No puedo obtener ninguna, oh no no no
Hey hey hey, eso es lo que digo

No consigo satisfacción,
no consigo satisfacción,
a pesar de que lo intento, lo intento y lo intento
pero no puedo conseguirlo, no puedo conseguirlo

Cuando estoy viendo mi televisión
y ese hombre aparece para decirme
Cómo de blancas deberían ser mis camisas.
El no puede ser un hombre porque no fuma
los mismos cigarros que yo
No puedo conseguirlo, oh no no no
Hey hey hey, eso es lo que digo

No consigo satisfacción,
no consigo una chica con acción
a pesar de que lo intento, lo intento y lo intento
pero no puedo conseguirlo, no puedo conseguirlo

Cuando estoy viajando alrededor del mundo
y estoy haciendo esto y firmando aquello
y estoy tratando de hacer que alguna muchacha
que me dice baby
será mejor que vuelvas la semana que viene
Porque ya ves estoy una mala racha
No puedo obtener ninguna, oh no no no
Hey hey hey, eso es lo que digo

No puedo conseguir, no puedo conseguir
No puedo conseguir satisfacción,
ninguna satisfacción, ninguna satisfacción…

Los jóvenes 68-istas serán reclutados para nuevos propósitos de futuro

El objetivo era ablandar toda una generación, llevarla al paganismo práctico de corte hedonista. John Coleman no tiene ninguna duda al respecto. En su opinión, «los Beatles probablemente sin que ellos mismos lo supieran fueron diseñados en el Tavistock como un contrapeso al movimiento en pro de los derechos civiles en Estados Unidos».

Entre 1964 y 1966, la llamada invasión británica fue la eclosión de una serie de cantantes y grupos de rock de Gran Bretaña que se hicieron populares en Estados Unidos y pusieron cerco a la cultura norteamericana. Encabezados por los Beatles y los Rolling Stones, y seguidos rápidamente por Gerry and the Pacemakers, Peter and Gordon, los Animals, los Kinks, Manfred Mann, Herman’s Hermits, los Yardbirds, los Zombis y Petula Clark, hacia finales de 1964 se demostró que esta «invasión inglesa»había sido bien planificada y coordinada. «Estos grupos recién creados y su estilo de vida […] se convirtieron en un nuevo “tipo” (jerga del Tavistock) muy visible», y no pasó mucho tiempo antes de que nuevos estilos (modas en ropa, peinado y uso del lenguaje) arrastraran a millones de jóvenes norteamericanos al nuevo culto. La juventud de Estados Unidos sufrió una revolución radical sin siquiera ser consciente de ello, mientras que la generación de sus mayores contemplaba, impotente, lo que sucedía, incapaces de identificar el origen de la crisis que se desarrollaba ante ellos y, en consecuencia, reaccionando de forma equivocada contra las manifestaciones de esa crisis, que eran las drogas de todo tipo, primero marihuana y luego ácido lisérgico (LSD), una poderosa droga que alteraba el estado de conciencia.»
(John Coleman, Conspírators’ Hierarchy: The Story of the Committee of 300. )

Para todo eso servían las canciones de chute tipo “Yellow submarine”.

En el pueblo en donde nací
Vivió un hombre que navegó los mares
Y nos contó sobre su vida
En la tierra de los submarinos.

Así que salimos navegando hacia el sol
Hasta que encontramos el mar de lo verde
Y vivimos debajo de las olas
En nuestro submarino amarillo.

Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.
Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.

Y nuestros amigos están todos a bordo,
Muchos de ellos viven en la puerta de al lado.
Y la banda empieza a tocar.

Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.
Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.

Mientras vivimos una vida en comodidad,
Cada uno de nosotros tiene todo lo que necesita,
Cielo azul y mar verde
En nuestro submarino amarillo.

Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.
Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo.

La ofensiva emprendida por BilderbergTavistock llevó a toda una generación al camino de ladrillos amarillos del LSD y la marihuana, e hizo que el movimiento en favor de los derechos civiles se detuviera abruptamente conforme la gente empezó a hacer caso al profesor de Harvard y gurú de la contracultura Timothy Leary, quien les animaba a«Turn on, tune in, drop out» («Actívate, ponte en la onda y pasa de todo»). En las canciones de los Beatles se hacen referencias directas a las drogas. En Yellow Submarine, un «submarino» es un sedante, y Help!

es una alusión al pánico y a la oración del LSD. El álbum Rubber Soul fue un punto de transición que aparentemente contenía canciones pop que hablaban sobre relaciones, pero en cuyas letras se usaban expresiones escogidas para aludir a un estado alterado de conciencia, como se hizo primero en Help! y después en Hey Jude (una canción sobre la metadrina), Strawberry Fields Forever (el opio se cultiva en campos de fresas para que no se detecte la plantación) y Norwegian Wood (una expresión inglesa para referirse a la marihuana). (Estulin, Club Bilderberg)

Hasta tal punto que a veces se tenía que intervenir un poco. La BBC dejó de emitir la canción de los Beatles «A Day in the Life» debido a las referencias a las drogas que contenía. Unas referencias por lo demás muy presentes:

Hey Jude, no lo hagas mal,
Toma una canción triste y mejórala,
Recuerda dejarla debajo de tu piel,
Y luego empezarás a hacerla mejor.
Mejor, mejor, mejor, mejor, mejor, oh!!!

na na na na na na, na na na, hey Jude…

Si alguien piensa que la música está al margen de control social premeditado, está bien equivocado. “Los Beatles no fueron los primeros músicos que crearon el fenómeno de multitudes histéricas y chillonas. Frank Sinatra en el campo de la música y Adolf Hitler en el de la política fueron los pioneros en ese sentido. Crearon en sus seguidores exactamente ese tipo de histeria de masas, pero los Beatles lo lograron durante más tiempo y más intensamente que nadie.” (Lewis Grossberger, Turn That Down!, Emis Books, 2005)

El que gobierna en un sistema democrático, gobierna si la gente cree en lo que se le dice, si piensa como se espera de ellos que piensen. En resumen, les gusta sentirse libres, pero en el fondo actúan, en la mayoría de los casos, como se espera que actúen. Para eso el papel fundamental lo tienen los medios de comunicación – prensa, radio, televisión, encuestas. Efectivamente, era necesario “provocar un cambio general de paradigma que abarcase a varias generaciones con el fin de cambiar el conjunto de creencias y valores que gobiernan la sociedad”. (L. Wolfe, Turn Off Your TV – Part 5 – The Programming of America by Television. )

La televisión tiene una característica inherente muy peculiar que le hace apta para ser utilizada en la manipulación de creencias y opiniones. En primer lugar, algo que fue estudiado por los psicólogos desde el comienzo de uso masivo de la TV como un medio de distracción y de ocio presente finalmente en cada hogar, la imagen que se nos ofrece sustituye el esfuerzo mental consistente en imaginar una determinada escena contenida en una narración de un libro o discurso. Con la TV tú no debes imaginar casi nada, todo te está dado. En resumen, la mente humana se convierte vaga con el uso acentuado de la televisión.

En segundo lugar, no se suele cuestionar lo ofrecido por la TV debido a un acto de confianza en la autoridad que emite un determinado programa. ¿Cómo cuestionar una noticia si se nos da por algo? Si fuera falsa, no nos la darían. La manipulación ejercida por la TV se basa en la confianza, en sí no necesariamente mala, que un ciudadano concede a la autoridad.

Estos dos motivos, uno psicológico, otro sociológico, están subrayados en trabajos de muchos investigadores y ensayistas: “Trist y Emery expusieron que el proceso de ver televisión era en sí mismo un mecanismo de lavado de cerebro. Citaron estudios propios que demostraban que, fuera cual fuese el contenido, el visionado de televisión desactiva los poderes cognitivos de la mente y logra un ‘efecto similar al de un narcótico’ en el sistema nervioso central, convirtiendo al espectador habitual en un sujeto sugestionable y manipulable; además, descubrieron que estos zombis con el cerebro lavado negarían histéricamente que les pasase nada o siquiera que tales manipulaciones de su ‘pensamiento’ fueran posibles.” (L. Wolfe, “Cambiando la imagen de enemigo”, Executive Intelligence Review, septiembre 2001.)

El punto clave es soslayar la propia racionalidad, porque lo que se propone no es“ningún punto de vista único, ninguna filosofía, sino sólo una negación de la razón como aspecto a favor de la expresión de deseos, fantasías y ansiedades”.(E. Ann Kaplan, Rocking Around the Clock, Methuen, 1987.)

Sigue Wolfe: “Esta cultura se asimila, se aprende de los miembros de la propia familia y de las instituciones, como las escuelas, que actúan como sustitutos de los padres. Si deseas cambiar los valores de la sociedad, es más fácil hacerlo centrándote en los jóvenes que reforzar esos nuevos valores en la sociedad completa.”

Las encuestas dicen lo que la gente piensa, y la gente piensa según lo que ve y según lo que se les presente. El resultado final de la encuesta, lo que “moralmente” legitima una determinada acción política, es en definitiva un resultado ya deseado y buscado:“Lo que vemos es lo que los encuestadores creen que debemos ver. A esto se le llama ‘creación de opinión pública’… Hoy la gente cree que está bien informada, pero no se da cuenta de que las opiniones que cree suyas son, de hecho, creadas en instituciones en instituciones y por los think tanks de Estados Unidos; ninguno de nosotros es libre para formar sus propias opiniones porque la información de la que disponemos nos la ofrecen los medios de comunicación y las encuestadoras.” (John Coleman, Conspirators’ Hierarchy: The Store of the Comite of 300)

La invasión británica de los Beatles en los mediados de los 60 fue cuidadosamente preparada. No fue una burla satírica ocasional del presentador Minimaks, lanzador de Lepa Brena, sino un programa de variedades de Ed Sullivan, uno de los más populares presentadores americanos de la época, el que lanzó a los Beatles en EE. UU.«Durante dos domingos seguidos, algo sin precedentes, en el programa de Ed Sullivan, más de setenta y cinco millones de norteamericanos vieron cómo los Beatles agitaban la cabeza y movían el esqueleto en un ritual que pronto iba a ser copiado por cientos de futuros grupos de rock.» (Donald Phau, The Satanic Roots of Rock)

Y allí está nuestra “beatlemanía”. Algunos dirán ¡vaya paranoia!, pero el espíritu de “beatlemanía” sigue igual de activo. Poco tiempo atrás, un muchacho iraquí, huérfano de guerra adoptado por una señora australiana, severamente mutilado en su cuerpo, se presenta a un concurso televisivo tipo “Tú sí que vales”. Canta “Imagine” de John Lennon. No es la cuestión juzgar la moralidad del canto de este muchacho; se trata del paradigma en el cual él mismo está situado. Se trata de lo que “hay que cantar y proponer”. Ateismo militante, mundo sin religión, culpable de tantos (todos) desastres, incluido el suyo, gobierno único mundial (mundo sin fronteras). Observen especialmente la reacción del público y del jurado (a partir de minuto 4 aproximadamente):

Imagina que no hay paraíso,
Es fácil si lo intentas,
Ningún infierno debajo de nosotros,
Arriba de nosotros, solamente cielo,
Imagina a toda la gente
Viviendo al día…

Imagina que no hay países,
No es difícil hacerlo,
Nada por lo que matar o morir,
Ni religiones tampoco,
Imagina a toda la gente
Viviendo la pida en paz

Imagina que no hay posesiones,
Me pregunto si puedes,
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
Una hermandad del hombres,
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo…

Tu puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
Y el mundo vivirá como uno solo.

Todo eso sin llegar a palabras mayores, aquí dejamos el texto de The Simpaty for The Devil de Rolling Stones (omitimos la música, sería demasiado):

La simpatía por el Demonio.

Por favor,déjame que me presente
soy un hombre de riquezas y buen gusto
Ando rodando desde hace muchos años,muchos años
He robado el alma y la fe de muchos hombres.
Yo estaba allí cuando Jesucristo tuvo su
momento de duda y dolor
y me asegure por los infiernos que pilatos se
lavara las manos y sellara su destino.

Encantado de conocerte
Espero que sepas mi nombre
Pero lo que te desconcierta
es la naturaleza de mi juego

Estaba cerca San Petesburgo
cuando vi que había llegado el cambio.
Mate al zar y a sus ministros
Anastasia grito en vano.
Conduje un tanque, tenia el rango de general
cuando estallo la guerra relámpago
y los cuerpos hedían.

Encantado de conocerte
Espero que sepas mi nombre
Pero lo que te desconcierta
es la naturaleza de mi juego

Mire con alegría mientras vuestros reyes y reinas
luchaban durante diez décadas por los diosas que crearon
grite: quien mato a los kennedy?
cuando después de todo fuimos tu y yo
Deja que me presente
soy un hombre de riquezas y buen gusto.
Tendí trampas a los trovadores
que murieron antes de llegar a Bombay

Encantado de conocerte
Espero que sepas mi nombre
Pero lo que te desconcierta
es la naturaleza de mi juego

Al Igual que cada policía es un criminal
y todos los pecadores santos
y cara o cruz es lo mismo, llámame simplemente Lucifer.
Necesito cierto freno
Así que si me encuentras, ten cortesía
un poco de simpatía y cierta exquisitez
Usa tu bien aprendida educación
!o haré que se te pudra el alma!

Encantado de conocerte
Espero que sepas mi nombre
Pero lo que te desconcierta
es la naturaleza de mi juego

¿También esto fue premeditado? Como quien dice, las casualidades no existen. Dejo como una de las consideraciones finales el análisis recopilado por Estulin, Club Bilderberg:

El hombre responsable del éxito sin precedentes de los Beatles fue Theodor Adorno. Su arma secreta era un sistema de música atonal con una escala de doce tonos que parecía despertar sensaciones en el cerebro comunes a muchos humanos y que funcionaba especialmente en determinados grupos de edad. La escala de doce tonos o música atonal es un método de composición musical creado a finales de la década de 1910 por el compositor austriaco y agente secreto de la Inteligencia británica Arnold Schönberg.

Describe a la música que no se adapta al sistema de jerarquías tonales, característico de la música europea de los siglos XVII y XIX, que trataba algunas notas como más importantes que otras en lugar de tratar cada uno de los doce semitonos de la escala cromática por igual. Al desarrollar esa idea musical, la idea de Schönberg era que actuara como alternativa a la armonía tonal como fuerza motora básica de la música.«Esta nueva forma de música contribuiría a infligir en la psique y en el subconsciente de los norteamericanos una ruptura subliminal mucho más radical y al mismo tiempo totalmente graduada en los vínculos culturales familiares y religiosos de Estados Unidos», escribe Richard Warren Lipack enEpoch Moments and Secrets: John Lennon and the Betales as the mirror of man’s destinity. «Esto ocurrió de forma natural gracias al cada vez mayor tono desinhibido al que se sometía el cuerpo, el cerebro y el espíritu humano que la rápida progresión de la escala atonal aportaba fácilmente», concluye el mismo autor.

La escala atonal de doce semitonos consistía en sonidos graves y repetitivos que Theodor Adorno tomó de la música del culto a Dionisio y a los que aportó un sabor «moderno». Dionisio, el dios de la fertilidad, el vino, el crecimiento y la predominancia extática encarnaba el extremo absoluto en el sentido en que trataba de inflamar las pasiones prohibidas del deseo humano, que es la liberación a través del éxtasis contra la cultura racional en la que la responsabilidad y el control consciente se convierten en algo secundario con respecto a los placeres sensoriales básicos. El aulos, un instrumento de dos juncos con un sonido similar al de un gran oboe, se asocia tradicionalmente al culto de Dionisio. El sonido de este instrumento imitaba intencionalmente los gemidos humanos. Los tambores también eran una parte importante de la música de Dionisio. Si se la compara con Egipto, donde las celebraciones en honor a Osiris eran mucho más polirítmicas, en Grecia no había mucha cultura sobre la percusión. Pero el tímpano, que generaba un sonido grave y vibrante a partir de la piel de animal, siempre se sacaba para Dionisio, al igual que las castañuelas gigantes conocidas como krotala. Mucha de esta música, además de conmovedora, era muy excitante y enérgica. De hecho, a veces se la usaba para acompañar orgías salvajes y alcoholizadas. «Lo más importante para los seguidores de Dionisio –escribe el economista y ex candidato a la presidencia de Estados Unidos Lyndon LaRouche en IER, una de las principales revistas semanales de investigación– es dejarse ir hacia las profundidades de expresar impulsos que combinan deseos sexuales e ira como una unidad, y expresar esta forma de “placer” en forma de un acto que viola un importante precepto de la propia conciencia.» Así pues, debería resultar obvio para cualquier persona que reflexione sobre ello que la «cultura popular», y por extensión el rock and roll, no es un acontecimiento espontáneo o accidental, sino algo creado y controlado corporativamente. «Es producto de los estudios clásicos sobre el antiguo culto terrorista frigio de Satán Dionisio, modelo de los cultos báquicos romanos de características similares», escribe LaRouche en el mismo artículo. «Básicamente la manifestación de este nuevo tipo de música fue, en realidad, un arma […] sacada a colación por unos “medios de comunicación” controlados.» (Richard Warren Lipack, Epoch Moments and Secrets: John Lennon and The Beatles at the Mirror of Man’s Destinity, Barrister Publishers, 1996.)

De hecho, los nazis habían utilizado intensivamente la propaganda radiofónica como instrumento de lavado de cerebro y la habían convertido en un elemento integral del Estado fascista. Este hecho fue observado y estudiado por las redes del Tavistock y utilizado extensivamente en sus propios experimentos. El objetivo de este proyecto,como se explica en la Introducción a la sociología de la música del propio Adorno, era «programar una cultura “musical” de masas como una forma de control social masivo mediante la progresiva degradación de sus consumidores». «Atontamiento obligatorio», llamado «estado de lavado de cerebro» por el Tavistock, el punkrock homicida y la música ska, con sus choques de cuerpos, son manifestaciones directas del trabajo de Adorno, quien escribe: «En un proceso imaginativo pero psicológicamente cargado de emociones, el oyente que recuerda una canción de éxito tenderá hacia el sujeto ideal de la canción, hacia la persona a la que idealmente habla la canción. Al mismo tiempo, como uno de los muchos que se identifican con ese sujeto ficticio, ese yo musical sentirá que su aislamiento se reduce al verse integrado en una comunidad de “fans”. Al silbar la canción se somete a un ritual de socialización, aunque más allá de esa inarticulada sensación, en ese momento su aislamiento no cambia en lo más mínimo […]. La comparación con la adicción es inevitable.» … Los «alcohólicos de fin de semana», por ejemplo, son adictos sociales que beben cuando salen con sus amigos para llegar a ser, de forma artificial, y sólo por un rato, todo lo que sueñan ser: personas atrevidas, seguras y divertidas. «La adicción a la música por parte de una serie de entretenidos oyentes sería un fenómeno similar», afirma Adorno.

……..

Según Paul Hirsch, en un informe preparado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Michigan, «el establecimiento en la posguerra de la lista de éxitos en la radio transformó a ese medio de masas en una institución de programación subcultural. Las cadenas de radio se convirtieron en unas máquinas que reciclaban durante veinticuatro horas al día los cuarenta mayores éxitos». Al entrar en escena los Beatles, el Tavistock comprendió que no existía mejor instrumento para el control mental que los «Top 40» de la radio. «La lista de éxitos escribe Hirschse organiza siguiendo exactamente los mismos principios que el sacerdocio de la diosa Isis en Egipto, y tiene los mismos objetivos: el reclutamiento de los jóvenes para una contracultura dionisíaca.» De hecho, según el mismo autor, hoy en día todos y cada uno de los aspectos de la cultura popular, desde las películas a los libros o la música, se dirige utilizando la misma fórmula de preselección. (Paul Hirsch: The Structure of the Popular Music Industry; The Filtering Process by which Records are preselected for Public Consumption. Institute for Social Research’s Survey Research Centre Monograph, 1969. )

Estamos llegando al final de nuestra excursión musical. ¿Y qué tiene que ver esto con un portal católico si usted es tan amable de decírmelo? Ah, mucho, mucho, amigo mío. Mucho, mucho. Como siempre y como tantas veces hemos mordido el anzuelo. “Beatlemanía” confundió a tantos fieles, sacerdotes incluidos. Con tal de “acercase” a la juventud y a los tiempos modernos se nos presentaba, perdón por la expresión pero para mí queda así, Jesús de “buen rollo”

para estar “en sintonía con los tiempos”. ¿Pero qué sintonía ni qué rollo? Solamente os faltaba poner un pendiente al Señor o un porro. Eso es una vergüenza, una ofensa para los que creemos. ¿Nos lo habéis preguntado acaso? Lo siento, no somos como dice Ricardo de la Cierva ni meapilas ni progres para que nos hagan caso y nos escuchen, pero estamos aquí. Seremos incómodos hasta que la muerte nos separe, y seguiremos.

Y seguiremos. Defenderemos la Iglesia contra “Jesús de buen rollo” que es un fraude, una manipulación. ¿Pero es que no os dais cuenta de que Jesús no puede ser así?

¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. (Is 53, 1-7)

Cualquier imagen de Renacimiento es más lograda que esas elucubraciones, que esas malas copias por las que se prefiere el original. ¿Para qué tener una mala copia? Es necesaria la autenticidad, y la Iglesia la tiene. Dad lo que hay que dar y las ovejas acudirán a los buenos pastos.

El Pastor es Jesucristo. El báculo o bastón que tiene en la mano es el símbolo de su autoridad a la vez que el arma ofensiva y defensiva con que está dispuesto a defender al rebaño.
Está tocando la flauta, y sus melodías son la Verdad que enseña.
La oveja lo mira feliz, atenta a la música y a la cara de amor que el Pastor le prodiga.
Y el árbol a cuya sombra reposan el Pastor y la oveja es el “árbol de la vida”, signo de la Cruz que abre el Paraíso a todo el rebaño.

La Iglesia es la casa del Padre, debe ser un lugar de acogida de todos aquellos heridos por el veneno de diablo, del mundo y de la carne. Pero es una casa distinta a la del mundo, “Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.” (Jn 17, 14-19), y eso también se tiene que notar, no basta saberlo.

El mundo pide otra cosa de nosotros, aquello que el mundo no tiene y está buscando desesperadamente. Como el sediento en busca del agua, así el espíritu del hombre busca a Dios y no puede estar quieto hasta que lo encuentre. La Iglesia debe dar lo que el hombre realmente busca.

Una casa distinta, donde el Padre siempre espera.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN.

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