Más preservativos, más sífilis

Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza. Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío. (Rom 1, 26-27)

Nos encontramos hoy en Murcia con la noticia, a toda página, sobre el impresionante, alarmante según epidemiólogos, aumento de las enfermedades contagiosas (disponible solamente en la edición impresa). Pero lo más llamativo, es la interpretación – no pudo ser otra – de los datos, puesta en el mismo titular: La relajación en el uso del condón dispara los casos de sífilis y de otras infecciones.

¿La relajación en el uso del condón? Pero si os falta ponerlo en la sopa de los chavales, o como la sopa no les gusta a los jóvenes de hoy en día, os falta salir por los parques, por las calles y darlo gratis junto con el folleto adecuado. Porque en los institutos ya lo hacéis. ¿Vais a dar charlas sobre el sida, o sea pro preservativo, cada semana? Porque es lo que os falta.

Dice la noticia que los casos de sífilis han vuelto a los niveles de los principios de 80; por otra parte en el 2000 había en la Región de Murcia solo 1,3 casos de sífilis por cada 100.000 habitantes, en 2011 la tasa de incidencia subió a 4,7 casos. En una década la cifra se ha multiplicado casi por cuatro. Si seguimos así, ¿cuánto vamos a tener en 2021?

Pero el preservativo que no falte. En ningún momento se cuestiona el condón. ¿Qué van a hacer ahora? ¿Fabricarlo en forma de traje de buzo? Con la boca tapada, claro está y con la ventilación adecuada.

Ocurre señores míos, algo tan simple que los jóvenes se ponen, en su jerga, calientes y el macho quiere a la hembra pero ya. Al acostumbrarlo en las clases a esas charlas, al dar los preservativos gratis en los pasillos de la universidad (a mi hijo se lo ofrecían), al llenar la publicidad minuto tras minuto con anuncios de condones; al llenar las películas con el divino sexo,… lo interpretan solamente de una única manera: a hacer el sexo porque sí. Salvo honrosas excepciones, gracias a Dios. Y el resultado es: unas veces se lo ponen, otras no. Y eso no hay forma de controlarlo, solamente puede ir a más. Pero esa conclusión no queréis sacar. Tabaco no, sexo sí. No se puede fumar, pero toma la píldora. Ha pasado en Madrid, a mí no me miréis.

Dono la sangre habitualmente, al menos una vez al año. Cuál es mi sorpresa cuando hace poco me pregunta la enfermera: “¿Usted tiene relaciones extramatrimoniales?” Le contesté que soy una persona normal, me mortifiqué y no le dije que no soy una bestia, pero me quedé con ganas. Eso será la próxima vez si me pregunta. Al ver mi expresión de sorpresa y desagrado por la pregunta, la enfermera se disculpó y me dijo, “Perdone Usted, pero es que a mí a veces me dicen que van de putas y en ese caso debemos hacer un análisis pormenorizado”. ¡Ya! Pero por otra parte lógico. Leí hace poco que aproximadamente un 40% de los españoles en la edad adulta van a los clubes en los que se pierde el alma, aparte del cuerpo. Con esas costumbres, señores míos, no hay preservativo que valga. Con esas, señores míos, los preservativos son la ruleta rusa, al menos desde el punto de visto de “seguridad”. Por eso en las cajetillas de preservativos deberíais poner con más razón que en el caso de las de tabaco, lo siguiente: “usar el preservativo puede matar”.

La relación con la homosexualidad

Así son las cosas, datos recogidos de la misma noticia: “Las estadísticas muestran, además, que tanto el VIH como la sífilis están afectando en la Región de forma muy especial a jóvenes homosexuales. Tanto es así que el 68% de los seropositivos de 20 a 24 años diagnosticados durante los años 2009 y 2010 eran gays o bisexuales. Para los especialistas, es complicado manejar esta información. Primero, por el peligro de volver a la estigmatización de tiempos pasados y, segundo, por la posibilidad de que haya quien piense que el riesgo se reduce a determinados grupos y que la cosa no va con ellos. Algo que sería completamente falso.”

Especialista mío, yo no quiero estigmatizar a nadie. Pero no voy a desenchufar mi cerebro al comentar ciertos datos. Algo parecido ocurre con el tabaco y, con razón, sacáis la conclusión: si fumas, puedes tener cáncer. Lo mismo podéis hacer con la homosexualidad: si eres homosexual, amigo mío que sepas que va por ti, eso sí, con más probabilidad que con otros, que también tienen lo suyo.

Con un agravante más, que callan como callan aquellos que no quieren que se sepa algo. ¿Acaso es el mismo número de homosexuales que los heterosexuales? Sabemos que son muchos menos. Pero sin embargo de ese número más reducido procede el 68% de todos los casos. Con lo cual, la condición de homosexual es de alto riesgo. Aunque sea por cuestión de salud corporal, que es lo que tú, especialista, quieres defender, deberías decirlo. Pero eso callarás.

No solamente tú estás callado, especialista. Callan muchos padres, católicos incluidos. No hay ni movilizaciones, ni protestas, excepto la de cuatro gatos de siempre. Con más razón esos cuatro deben seguir protestando, pero es de pena, ¡cobardes que sabéis quiénes sois!

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