Sobre la Comunión en la mano

¡Entrad, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano.
Ps 95; 6-7

Por eso tenemos que lamentarnos sobremanera al ver que muchos no saben estimar en su valor este misterio saludable, que alegra el cielo y conserva al mundo entero. Kempis, Imitación de Cristo, El Sacramento Eucarístico

“La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida” (San Josemaría, Forja, 633)

Así tendría que ser. Sería lo lógico si nos importara la enseñanza del Pontífice. Si estuviéramos en sintonía. Hay muchas maneras de decir las cosas. Una, de las más educadas, es mediante el ejemplo, justo como lo hace dulce Cristo sobre la Tierra.
No hay que responder: “cómo no estoy obligado, pues…” Así no vamos a ninguna parte. Así vale todo y no vale nada. Es lo que me desespera del Occidente, vale todo y no vale nada. Lo relativizan todo, bueno, a excepción de dinero. En eso no perdonan, ni sienten ni padecen. En eso son lo mejores, no lo discuto. En eso rigidez absoluta, milímetros y cláusulas sin fin. ¿Pero la religión? ¡Ja! ¡Y encima lo pregunta! La relativista hombre, a ver si te enteras de una vez..

Lo relativizan todo y meten goles a su antojo, por la derecha, por la izquierda, por donde le plazca.
Me importa a mí un pimiento el Anonymous y su hackeo de la página del Vaticano. Si no pueden dar más de sí, ¿qué me importan ellos? Tengo yo mis hackers desde dentro, a exportar.

Esto es uno de los hackers:
“Se está expandiendo el movimiento del “Llamado a la desobediencia”, nacido en Austria y ahora con ramificaciones importantes en Irlanda, Alemania, Francia y Eslovaquia. No faltan los simpatizantes en América Latina, EE.UU. y Australia, publican por doquier.

El Papa teme al primer cisma progresista, apoyado por cientos de curas y una patrulla de obispos. “No tememos excomuniones ni queremos un cisma, sino que la Iglesia nos escuche y dialogue”, explica el ya popular “Lutero austríaco”, padre Helmut Schueller, con 59 años, líder de la “Iniciativa de los párrocos”, que cuenta con el apoyo de 400 sacerdotes en Austria.

Los sondeos demuestran que la mayoría de los 4.000 curas austríacos, un país de hondas tradiciones católicas tradicionalistas, que vive un proceso de vertiginoso triunfo del laicismo y de distanciamiento de los fieles de una Iglesia que consideran anclada en el pasado, simpatizan con el movimiento que nació en junio pasado con el “Llamado a la desobediencia”, que firmaron 329 curas.”

Los “desobedientes”, equivalente en versión sotana de los “indignados”, reclaman terminar con el celibato obligatorio, permitir la comunión de los divorciados vueltos a casar, imponer el sacerdocio femenino, darle a los fieles laicos un rol más importante en la eucaristía, permitiéndoles predicar y administrar los sacramentos sin una misa cuando no hay sacerdotes, además de ordenar a los “Viri probati”, fieles casados y con hijos de probada fe que puedan convertirse en sacerdotes sin renunciar a su familia. Y respetar a los homosexuales, bendiciendo las uniones.

¿Novedades? Alguien los vio hace 200 años:

«Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejercito de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada» (AA.II.352)

«¡Vosotros sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el redil arde por todos lados! ¡No hacéis nada! ¡Como llorareis por eso un día! ¡Si tan solo hubierais dicho un Pater! (…) ¡Veo tantos traidores! No soportan que se diga : «esto va mal». Todo está bien a sus ojos con tal de que puedan glorificarse con el mundo!
«Vi muchos buenos y piadosos obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a menudo la fuerza» (AA.II.414)

«De nuevo vi la visión en la que la iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas» (AA.III.103)

«Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: «Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado» (AA.II.414)

«Vi cosas deplorables: se jugaba, se bebía, se parloteaba, se seducía a las mujeres en la iglesia, en una palabra se cometían allí todo tipo de abominaciones» (AA.III.120)

«Los sacerdotes dejaban que se hiciera cualquier cosa y decían la misa con mucha irreverencia. Vi pocos que tuvieran todavía piedad y juzgasen sanamente las cosas. Todo eso me afligió mucho. Entonces mi Esposo celeste me cogió por medio del cuerpo, como él mismo había sido atado a la columna y me dijo: «Es así como la Iglesia será todavía encadenada, es así como será estrechamente atada antes de que pueda revelarse» (AA.III.120)

Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)

Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal.(AA.III.179)

(De las visiones de la beata Anna Catalina Emmerick)

Volvemos al tema. Si perdemos la centralidad en Cristo, hemos perdido todo. Cristo es todo. Fuera de eso, nuestro hablar no tiene sentido, nuestra teología, vacía. Sin calor, ni prende ni calienta. Si no sabemos valorar el misterio de la fe, para y no sigas. ¿Para qué?

Y no me vengáis por si soy un trasnochado, que eso no tiene nada que ver. O que si soy un antikiko, que tampoco. Todo eso es sacar balones fuera. Soy un católico al que le gustaría ser tal cual y no hay más. Pero hasta eso te ponen palos a las ruedas.

Mira un ejemplo. Un párroco, Don X cuyo nombre no revelo, decide poner un reclinatorio para comulgar. Él se pone detrás del reclinatorio y el que quiere puede recibir la comunión de rodillas y en la boca. El que no, puede recibirla en la mano.
Pues ni con esas. Resulta que se forma una delegación de feligreses y camino a obispo, a quejarse del párroco por anacrónico.
¡Pues quéjate del Papa también, ya que estamos!

Lo que defiendo es que la comunión en la mano da pie a la creciente secularización. Me remito a las pruebas de los “experimentos” realizados en varios países europeos hace ya varias décadas. ¿Cómo están ahora?

Con razón dicen estos obispos en el Síndo del 2005:

El 5 de Octubre de 2005, durante el Sínodo de los Obispos en el vaticano. S.E.R. Arzobispo Jan Pawel Lenga M.I.C., de Karaganda, Kazakhstan, recordó a los presentes la Sacrilidad de la Eucaristía y discutió vías para resaltar este hecho. Él manifestó que “entre las renovaciones litúrgicas producidas en el mundo Occidental, dos en particular, dos tienden a nublar el aspecto visible de la Eucaristía en particular, sobre todo en lo que respecta a su centralidad y santidad: la eliminación del tabernáculo del centro, y la distribución de la Comunión en la mano.

La Comunión en la mano, dijo, se está extendiendo e incluso prevalece como que es más fácil, como un tipo de moda… Por consiguiente, humildemente yo sugiero las siguientes proposiciones prácticas: que la Santa Sede emita una regulación universal que establezca la manera oficial de recibir la Comunión en la boca y de rodillas; con la Comunión en la mano que sea reservada exclusivamente para el clero. Él pidió igualmente, que los Obispos en los lugares donde la Comunión en la mano se ha introducido, trabajen con prudencia pastoral para devolver al creyente al rito oficial de Comunion, válido para todas las Iglesias locales.

Así mismo el Cardenal, Janis Pujats de Riga, Latvia, fue el primero en resaltar el problema, diciendo al sínodo el 3 de Octubre que él piensa que los católicos deben recibir la Comunión en la lengua, mientras se arrodillan. Cuando los comulgantes están de pie, dijo el Cardenal, él se siente como un dentista que mira en sus bocas.

Cuanto más se frene esta práctica, o se abandone por completo, mejor.

Otra cosa relacionada con el tema y que me gustaría al menos tocar, es la siguiente:

¿A QUIÉN SE DA LA COMUNIÓN?

Parece que se cumple el dicho: ¡comunión para todos! Seas tu un fiel o un infiel, católico, protestante, ateo, ortodoxo, budista o un miembro de cinesiología, el que sea – puedes presentarte en una iglesia y comulgar. Eso es un problema muy serio.
No tiene por qué ser así. No hay que decir que Cristo supo lo que va a pasar y lo permitió. No, nos toca a nosotros administrar (o sea, a los ministros consagrados) a quién se le puede dar la comunión.

Lo ilustraré mediante un ejemplo:

El senador local de Nueva Jersey, Richard Codey, se disfrazó como un hombre de 65 años, ‘sin techo’ y recién salido de una institución mental. Pasó así un día y una noche vagando por las calles de la mayor ciudad del estado, Newark, e intentó encontrar un lugar para pasar la noche.
Sin embargo, la tarea resulta “casi imposible cuando eres un ’sin techo”, según explicó Codey a la televisión local, ya que la mayoría de los refugios exigen que los solicitantes estén inscritos en algún programa de asistencia del Gobierno o que presenten un documento de identidad”.

O sea, para que te den una corteza de pan, necesitas mostrar el D.N.I.
¿Y para la Sangre de Cristo? No es descabellado tener un D.E.I. (Documento Eclesiástico de Identidad) o cualquier credencial que nos permita dar fe a un sacerdote desconocido que somos católicos. O como mínimo presentarse al sacerdote (en el caso de acudir a una iglesia a la que no asistimos habitualmente) para poder comulgar.
La comunión no es algo a mi antojo, de esta manera se podrían evitar muchísimas ofensas a Dios.

Pienso que al permitir que cualquiera pueda entrar en una iglesia, incluso portando armas, blancas o de fuego (ya que no cacheamos a nadie), pienso que cumplimos con la apertura al mundo. Y pienso que está bien. Pero comulgar de forma automática, NO.

El texto que cito al final del post lo encontré en una iglesia (también está en esta página). Me pareció bastante bien, a excepción de un punto que matizo.

Sobre la Comunión en la mano

1.- ¿Sabía usted que Pablo VI fue presionado por miembros del clero -en Alemania, Bélgica, Holanda, Francia- para que autorizara la Comunión en la mano, que se estaba extendiendo sin ningún permiso, en una actitud de indisciplina e individualismo?

2.- ¿Sabía usted que en Febrero de 1965 se creó el Consilium para poner en marcha las recomendaciones litúrgicas conciliares? Este organismo pidió al Cardenal Alfrink que Holanda conservase el modo tradicional de distribuir la Comunión (12-9-65).

3.- ¿Sabía usted que ante las continuas presiones, la Sgda.Congregación de Ritos concedió la nueva práctica en Alemania (6-7-68) y a Bélgica (11-7-68) pero que, debido a las protestas por esa claudicación el Papa suspendió la concesión (25-7-68)?

4.- ¿Sabía usted que la decisión del Papa no logro cortar los abusos? Pablo VI creyó conveniente realizar una ENCUESTA Mundial entre el episcopado, a la que el 12 de Marzo de 1969 habían contestado 2.136 obispos. El resultado fue el siguiente:

a) A la pregunta: “¿Se ha de acoger el deseo de que, además del modo tradicional, se permita también el rito de recibir la Sgda. Comunión en la mano?” Contestaron:
-¡NO! (Non placet): 1233 Obispos.
-¡SI! (Placet): 567.
-Según (Placet iuxta modum): 315.
– Votos inválidos: 21.
Hubo dos supuestos más en la encuesta; la opción mayoritaria fue, asimismo, la del NO a la Comunión en la mano.

5.- ¿Se da cuenta usted de que se consultó a los Obispos, escogidos por el Espíritu Santo para regir las Iglesias (Hech 20,28) pero no se les hizo caso, a pesar de que estimaron “que no se debe cambiar la disciplina vigente; más aún, que el cambio sería dañoso, tanto para el sentimiento como para el culto espiritual de los mismos obispos y de muchos fieles?” (Mem.Dom.).

6.- ¿Se había dado cuenta usted de que no se pidió el parecer de los laicos, cuando según el C.Vaticano II “tienen la facultad y, a veces, el deber de expresar su opinión acerca de lo que mira al bien de la Iglesia?” (L.G., 37) Esto fue una clara actitud anticonciliar.

7.- ¿Sabía usted que el C. Vaticano II no se pronunció sobre la práctica de la Comunión en la mano? La aprobación viene después, en un periodo de abusos litúrgicos por los que Juan Pablo II pidió perdón en “Domini Cenae” (24-2-80).

8.- ¿Sabía usted que en los primeros siglos -en que se comulgaba en la mano- se tenía un conocimiento bastante imperfecto del Misterio Eucarístico, y que esto dio lugar a muchos abusos y herejías? Por ejemplo las de los arrianos, marcionitas, aerianos, antropomorfitas, artotiritas (ofrecían queso con el pan en la liturgia), acuarios (ofrecían sólo agua en el cáliz), ofitas, catafrigas. Algunos daban la Eucaristía a los recién nacidos. Otros la colocaban en la boca del muerto o sobre el ataúd. Y los había que se la llevaban a su casa.

9.- ¿Sabía usted que el Espíritu Santo perfecciona la Iglesia con el paso del tiempo? Es algo que recoge el C.Vaticano II: “Eligió (Dios) al Pueblo de Israel, con quien estableció un Pacto, y a quien instruyó gradualmente, manifestándole asimismo sus divinos designios a través de su Historia” (L.G.,II,9). “El mismo Espíritu Santo perfecciona constantemente la Fe por medio de sus Dones”.(D.V. 1,5).
La Comunión en la mano, prendió sobre todo lejos de Roma, pero se imponía el hacerlo en la boca, a medida que se profundizaba en la comprensión del Misterio, y crecía el sentido de indignidad y respeto.
Imitando las normas de la Antigua Alianza, San Sixto I (s. II) prohíbe que los laicos toquen los vasos sagrados, y San Gregorio Niceno (s. IV) que toquen el Altar. Pero si comulgaban en la mano, caían en la incongruencia de dar más importancia al continente que al Contenido. S. Juan Crisóstomo (s. IV) advierte que el Serafín que purifica los labios de Isaías con un carbón encendido, tomado del Altar, lo hace mediante unas tenazas, mientras que los fieles reciben al Santísimo en la mano; y advierte: “Esta (la Eucaristía) es mucho más grande que la tocada por el Serafín”. Es otra incongruencia: Nosotros no somos más puros que los Serafines.Y cuando S. Cirilo (s.IV) explica que el Comulgar se sitúe la mano “izquierda como trono de la derecha” añade: “cuida que ni siquiera un fragmento se pierda. Y si … perdiese una mínima cantidad considerar la como truncada de tus propios miembros”. S. Cirilo presiente los peligros de la Eucaristía en manos de los fieles.
Son textos que demuestran como se va gestando en las primeras comunidades el abandono de la Comunión en la mano, como se ve en el punto 11.
Y si la iglesia, guiada por el Espíritu Santo, había de desechado esta práctica hace tantos siglos, ¿poe qué se volvió a permitir en contra de la inmensa mayoría de Episcopado?. Sin duda que los responsables han “contristado al Espíritu santo”.

10.- ¿Sabía usted que NO EXISTEN FUNDAMENTOS BÍBLICOS para justificar el rito de la Comunión en la mano, sino más bien para denegarlo?
Dios revela el contenido litúrgico en el Antiguo Testamento, del que Cristo no viene a abolir “ni una sola tilde”. El A. Testamento es como un cliché que ha de revelarse en la Era Cristiana. el rito de no tocar las cosas sagradas (Num. 4, 15; II Sam 6, 1-9; Jdt 11, 13), se hace realidad en el nuevo Testamento cuando Cristo dice a la Magdalena (jn, 20, 17): ¡NOLI ME TANGERE! (No me toques), y se revalida cuando la Iglesia, llegada la madurez suficiente en la comprensión del misterio eucarístico, prohibe la Comunión en la mano. Entonces se cumple también el Salmo 81:“Abre tu boca y Yo la llenaré”, en un pasaje en que dios promete alimentar a sus fieles con “flor de arina y miel de la Roca”.
Es la correcta interpretación de los textos sagrados en el tema, por cuanto la Iglesia prohibió esta práctica durante tantos siglos.

11.- ¿Sabía usted que NO EXISTEN FUNDAMENTOS EN LA TEOLOGÍA TRADICIONAL para justificar la Comunión en la mano?
Ya San Sixto I, Papa (115-125) prohibe a los laicos tocar los vasos sagrados (Mansi 1, 653). Con mayor razón hubo de prohibir la Comunión en la mano.
En la época de San Justino (100-166) sólo los diáconos dan la Comunión a los fieles (Apología 1, 65,5). Este uso es confirmado por la Didajé (15,1) y por S. Ignacio de Antioquia (+107).
El Papa San Eustaquio (275-283) en su “Exhortación a los sacerdotes” decreta que “nadie tenga la presunción de hacer llevar la Comunión por un laico o una mujer a un enfermo” (Patrol. La. 5, 165).
San Basilio (329-379) en carta del año 372, no permite la Comunión en la mano salvo en alguna situación extraordinaria como en caso de persecución (Ep. 93, Patrol. Griega, 332, 483,6).
San Jerónimo (347-420), secretario del Papa San Dámaso, aplica la Doctrina Bíblica (Ex 19,5; ISam 21,5) para descalificar la Comunión en la mano: “Si quienes habían estado con sus esposas no podían comer los panes de la Proposición… ¿Cuánto menos podrá ser violado y tocado por ellos aquel Pan que bajó del Cielo?” (C. de Panm., 49,15).
En el Sínodo de Roma del año 404, celebrado bajo el Papa Inocencio I (401-417) se impone el rito de la Comunión en la lengua (Mansi X, 49,15).
El Papa San León I “El Grande” (440-461) recuerda en su “Sermon V” que el Santísimo Sacramento es recibido en la lengua (Patrología Latina, 54, 1385).
El Papa San Agapito (535-536) curó milagrosamente a un sordomudo, cuya lengua se soltó al darle de comulgar en la boca (S. Greg. dial. III, 3).
El Papa San Gregorio “El Grande” (590-604) daba la Comunión en la lengua (Patr. Latina, 75, 103).
En el Sínodo de Rouen (649-653), siguiendo la línea observada en Roma, se prohibe Comulgar en la mano, y se amenaza a los sacerdotes que no cumplan estas disposiciones (Mansi X, 1199-1200).
En el VI Concilio Ecuménico de Constantinopla (680-681) se prohibe a los fieles que comulguen por sí mismos, y se amenaza con la Excomunión a los que tengan la osadía de hacerlo (Mansi XI, 969).
Sto. Tomás de Aquino, el “Doctor Angélico” nos dice: “Por reverencia a este Sacramento, ninguna cosa entra en contacto con Ella (La Eucaristía) a no ser que esté consagrada; por lo cual se consagran no solo el corporal sino también el Cáliz y, asimismo, las manos del Sacerdote, para tocar este Sacramento. De donde se deduce que a ningún otro le es lícito tocarlo” (Sum. T., III Q, 82, a, 3).
Por eso dice S. Francisco de Asís: “Sólo ellos (los Sacerdotes) deben administrarlo, y no otros”. (Carta 2ª a todos los fieles, 35).
Estas prohibiciones son mantenidas por el Concilio de Trento (1545-1563) de carácter dogmático.
Ya S. Agustín había advertido: “Sería una locura insolente el discutir qué se ha de hacer cuando toda la Iglesia universal tiene una práctica establecida…”. (Carta 54, 6; a Jenaro).
El “Doctor Supremo”, el Papa Pio XII, 15 siglos má tarde, mantenía la misma postura: “Hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas, o hacen renacer ritos ya desusados, y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes”. (Mediator Dei, 17).
E incluso el C. Vaticano II nos ofrece doctrina para descalificar la practica a la que nos referimos:
“Aunque cada uno de los Prelados, por sí solo, no posea la prerrogativa de la Infalibilidad, sin embargo, si todos ellos, aún estando dispersos por el mundo, pero manteniendo el vínculo de comunión entre sí y con el Sucesor de Pedro, convienen en un mismo parecer como Maestros auténticos que exponen como definitiva una Doctrina, en las cosas de la Fe y de costumbres, en ese caso, anuncian infaliblemente la Doctrina de Cristo”. (L. G., 5).
Y la mayoría de Obispos convino en que la Comunión en la mano iba a ser perjudicial para la Iglesia. Se ha roto, pues, con la Tradición, uno de los Pilares de la Verdadera Iglesia.

12.- ¿Sabía usted que Cristo está presente en las Partículas que se desprenden de la Sagrada Forma?
Es Doctrina de la Tradición Eclesiástica (”Obra Maestra del Espíritu Santo”) con fundamentos filosóficos y teológicos, desde los Santos Padres (Orígenes, Tertuliano, S. Anastasio, S. Cirilo de Alejandría, S. Cirilo de Jerusalén, S. Efrén, S. Jerónimo, Sto. Tomás de Aquino…), pasando por los concilios de Trento, hasta nuestros días. Por eso en la liturgia actual se ordena que al recibir la Comunión se utilice la Bandeja o Patena de los fieles: “El que comulga responde amén, y recibe el Sacramento teniendo la Patena debajo de la boca” (M. Romano, n. 117). Pero ¿Quién se preocupa del destino de las Santas Partículas al comulgar en la mano? ¡Y cuántos Sacerdotes han escondido la Patena a los fieles!

13.- ¿Sabía usted que la Comunión en la mano contribuye a que se pierda el sentido de lo Sagrado?
Un objeto es Sagrado cuando se ha segregado, separado del uso normal, para dedicarse en exclusiva al Culto Divino. Al Comulgar en la mano, el rito se hace más sensorial y la simbología recuerda mejor lo que es una comida vulgar; pero al someter lo Santo a los sentidos (al tacto), al humanizar lo divino, al naturalizar lo sobrenatural, se pierde el sentido de lo sagrado: se produce una DESACRALIZACIÓN en el Misterio más importante para la Fe, vaciándolo de buena parte de su contenido y eficacia.
En cierto modo, al Comulgar en la mano, el rito se degrada: el Santísimo es tratado como un objeto… sagrado, pero un objeto; como una cosa… un tanto especial, entre mis cosas. Es difícil entender en ese gesto vulgar, la unión de nuestra alma con el Dios Altísimo. ¡Qué osadía la de nuestras manos pecadoras! Sin haber sido escogidas, consagradas…
No es de estrañar que después de haber manoseado al Santísimo, el comulgante no comprenda ya la obligación de adorarle de rodillas, la necesidad de sentirse nada ante su Creador…, que sea incapaz de reconocer el Misterio de la Cruz actualizado en el Sacramento, y que no sienta la llamada a una entrega absoluta, en correspondencia al Infinito Amor de Dios humillado en el Sacramento para mi Salvación.

14.- ¿Sabía usted que existen documentos que demuestran que la Masonería, desde el siglo XIX, ha tratado de conseguir que los Católicos comulgasen en la mano y de pie? Los seculares enemigos de la Fe se salen con la suya. ¡Qué ceguera por nuestra parte!.

15.- ¿Sabía usted que hay iglesias no católicas (sectas) que “comulgan” en la mano pero no creen en la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía?

16.- ¿Sabía usted que hay iglesias orientales -unidas o separadas de Roma- según el rito Bizantino, que tienen prohibida la Comunión en la mano? Este rito, pensado para un acercamiento ecuménico (equivocado) ha resultado, pues, antiecuménico.

17.- ¿Sabía usted que el Papa Juan Pablo II no es partidario de la Comunión en la mano?
Nos decía en la Carta “Dominicae Cenae: “El tocar las Sagradas Especies, su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados” (24-Feb-80). Y para que nadie interpretase de otra forma estas palabras, tres meses después, ante las cámaras de la televisión francesa, negaba la Comunión en la mano a la esposa del Primer Ministro, Giscard DÉstaing. El mismo año, declaró en Fulda (Alemania) que no estaba de acuerdo con el Documento que autorizaba en este País dicha forma de Comulgar. (Cfr. “Vox Fidei”, n.10-1981; “Chiesa Viva”, n.112; “Sol de Fátima”, n.82).
¿Por que después de esta fecha se le ha visto dar la Comunión en algunos lugares? Porque se le ha sometido a fuertes presiones, haciéndole creer que sería escandaloso para los fieles prohibir ahora lo que tan fraudulentamente se autorizó, o mostrarse en contra de lo que aprobaron algunas Conferencias Episcoplales.Lo mismo que Moisés permitió el divorcio “por la dureza de corazón de los Israelitas”.(Mt. 19, 8).

18.- ¿Sabía usted que la Madre Teresa de Calcuta ha manifestado que el peor mal que se da en el Mundo es el rito de comulgar en la mano? (”The Wanderer”, 23-3-89; “The Fatima Crusader”, 3er, trim.89).
Es lógico: se trata de un rito inadecuado, causa de profanación y desacralización. Así se pierden Gracias. “Si la Gracia del Señor vale más que la vida” (Ps 62,4) y la Eucaristía es “la Vida del Mundo” (Jn. 5,51), el rito aludido es un mal de primera magnitud.

19.- ¿Sabe usted que supuestas apariciones del Señor o de la Virgen, extendidas por todo el mundo, nos hablan de que el Cielo no acepta el rito de la Comunión en la mano?
No es un hecho aislado, sino un fenómeno mundial. En países como: Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Méjico, Polonia…, se atribuyen al Cielo revelaciones que descalifican esta forma de comulgar.

Milenko: El Cielo no puede no aceptar lo que la Iglesia ha desatado. No sé el texto de esas supuestas revelaciones privadas. Pero creo que esta práctica no agrada a Dios.

20.- ¿Sabe usted que -según se ha comprobado y como se temía- la práctica de la Comunión en la mano ha potenciado incalculablemente el número de profanaciones?

Objeciones más frecuentes

1. “Jesús dio en el Cenáculo la Comunión en la mano a los Apóstoles”.
Esto no lo dice el Evangelio. Es sólo una suposición, pero aún cuando así fuere, los apóstoles estaban siendo ordenados Obispos. No eran simples fieles.

2. “Lo ha aprobado la Iglesia”.
En contra del parecer de la mayoría de Obispos del mundo. ¿Y no representaban éstos a la Iglesia? Y el Papa, ¿por qué lo prohibió en la Diócesis de Roma? ¿No es Él quien mejor representa a la Iglesia? Tampoco se consultó a los laicos, que también son Iglesia. Además, cada Obispo tiene autoridad para aprobar o denegar este rito. En estas circunstancias, decir que lo ha aprobado la Iglesia no es decir toda la Verdad.

3. “No es más santa la lengua que la mano”.
No es cuestión de anatomía sino de dignidad. Se trata de una revelación litúrgica y un logro tradicional que debemos aceptar con humildad y obediencia.
La Liturgia nos habla de las “Santas y Venerables Manos” de Jesús. Así son las de los Sacerdotes el día de su Ordenación; pero no las de los simples fieles, aptas para funciones profanas. Las manos lo tocan todo, hasta lo más bajo; en la lengua se deposita sólo lo que está limpio y puro. Además, tocar encierra cierta expresión de dominio sobre el objeto, y el Santísimo es un Regalo del Padre Dios, sin yo merecerlo.

4. “No es una práctica nueva”.
Pero sí superada y desechada por la Iglesia que, guiada por el Espíritu Santo, camina a su perfección.
La Comunión en la mano es hoy más que un anacronismo: produce una ruinosa involución. Con un agrabante: Cuando se utilizaba esta práctica no se comprendía con tanta profundidad el Misterio Eucarístico. Así lo confirma el Documento de legalización.

5. “Para los antiguos cristianos, comulgar en la mano no significaba menos respeto que comulgar en la boca”.
Para algunos sí. Pero la comparación no es válida si los Cristianos a que se hace referencia, no conocían otro modo de hacerlo. y la predicación de los Santos Padres, ya desde el S. II, exhortando a “Comulgar con temor y temblor”, y prohibiendo tocar el cáliz e incluso el altar, está pidiendo a gritos la llegada del rito de Comulgar en la boca.

6. “En las manos es un gesto más natural”.
Pero en la Sagrada Eucaristía nada es natural. Todo es sobrenatural. Las apariencias no nos dan la Vida.

7. “En caso de aglomeración de fieles, cualquiera puede dar la Comunión para que la ceremonia no se alargue”.
Es una tentación. Cristo no entrego su Cuerpo a las multitudes del Monte de las Bienaventuranzas. Allí ofreció sólo un símbolo eucarístico, y les alimentó con el Pan de su palabra. pero su Cuerpo y su Sangre los reservó para la intimidad del cenáculo. Por eso, una celebración multitudinaria, o se organiza bien (suficiente número de Sacerdotes, acólitos y comulgatorios) o se deja solo la celebración de la Palabra.

8. “En algunas Parroquias en que, por la escasez de Sacerdotes, no tengan regularmente Misa Dominical, es bueno que algún seglar o alguna monja, celebren la Palabra y repartan la Comunión”.
Nueva tentación. Si faltan Sacerdotes, hay que hacer “rogativas” para que elDueño de la Mies envié obreros a su Mies. Y si no hay Misa, se puede organizar a los fieles para que recen el rosario y/o mediten la Palabra y hagan una Comunión Espiritual.
Santa Catalina de siena -Doctora de la Iglesia- nos dice que si no fuere posible comulgar, podrían recibirse las mismas Gracias en una Comunión Espiritual.

9. “Yo sigo las indicaciones de mi Párroco o de mi Obispo”.
Pero ellos no siguen el ejemplo de los Papas.

10. “No somos niños para que se nos dé el alimento en la boca”.
Pero no recibimos un alimento cualquiera que deba asimilar nuestro cuerpo, sino al contrario: Al Comulgar hemos de ser transformados por Cristo, ante el que hemos de sentirnos ni?os para entrar en su Reino.

11. “La Ceremonia es más rápida si se Comulga en la mano”.
Todo lo contrario, los que comulgan según este modo reprobable, deberían:
1º Hacer un acto de Adoración (M Romano).
2º El Sacerdote observa si la mano del comulgante está limpia (Doc. 3-4-85).
3º El comulgante extiende la mano izquierda sobre la derecha.
4º El Sacerdote muestra la S. Forma diciendo ” El Cuerpo de Cristo”, y espera a que el Fiel responda Amén
5º El Sacerdote deposita la S. Forma en la mano del comulgante.
6º este la toma con la mano derecha y la consume delante del Sacerdote. (Carta anexa a M.D.).
7º Tanto el Sacerdote como el fiel han de comprobar que no quedan Sagradas Partículas en la mano. (Inmensae C., 5).
¡Tantas cosas y tanto tiempo para hacer una cosa que no está bien!.
La Ceremonia se acorta cuando los fieles se disponen arrodillados a lo largo del Comulgatorio. pero tampoco es cuestión de rapidez sino de dignidad. Y a Dios no se le escatima el tiempo.

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