Sobre la libertad de expresión y tolerancia

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”. Jesús respondió: “El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos”. (Mc 12, 28-31)

Fotografía del fresco en la Basílica de san Petronio (en Bolonia), pintado por Giovanni de Módena en 1410 (principios del Renacimiento): Mahoma siendo torturado por demonios en el Infierno. En el año 2002, extremistas islámicos complotaron para hacer explotar la iglesia con el fin de destruir este fresco.

La libertad de expresión es un derecho reconocido por la Constitución Española. Invocado universalmente. Naturalmente, como todo derecho, no es absoluto. El Código Penal establece de facto límites al citado derecho en el caso de calumnia o injuria, sin abordar otros casos. Por ejemplo, el Artículo 208 especifica:

“Es injuria la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.
Solamente serán constitutivas de delito las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves.
Las injurias que consistan en la imputación de hechos no se considerarán graves, salvo cuando se hayan llevado a cabo con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad.”

El espacio natural de movimiento y de expresión cristiana no es el Código Penal, sino la Ley de Amor. No el miedo al castigo, sino el impulso de hacer el bien.

En los medios de comunicación sobre todo, y también en el lenguaje y comunicación coloquial de la que nos topamos en la calle, nos encontramos con una realidad muy distante de la que desearíamos, de aquello que podríamos llamar “educación”, “detalle”, “corrección”. Y más que en la forma, ocurre si cabe en el contenido.

En esos casos tenemos que recurrir a la tolerancia. Entendida esta no en el sentido liberal de indiferencia o “respeto”, que es en realidad un respeto falso, sino en cuanto al consentimiento de un mal con el fin de asegurar un bien necesario, o simplemente de poder funcionar. Es decir, se tolera un mal porque su erradicación puede ser tan pesada que el remedio se convertiría en algo peor que la enfermedad.

No es ese el concepto de tolerancia que se propugna ahora mismo, a saber: hay que “respetarlo” todo porque todo es igual de válido. Aunque este “todo” rápidamente se convierte en “todo lo que se determine que hay que tolerar”. ¿Y quién determina eso? Pues el que manda, el que tiene poder y los medios de comunicación. Es la dictadura del relativismo, pero tenemos que saber que una idea nunca puede ser “dictador”, el dictador es o son las personas que promueven esa filosofía. La idea no existe sin el sujeto quien la tiene y propaga.

En ese sentido es esencial la segunda frase del citado artículo: “Solamente serán constitutivas de delito las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves.” Con lo cual, lo que se determina en concepto público por grave, eso es lo que da el problema. “¿A quién queréis que os suelte?”, preguntaba Pilato.

Ilustraré estas reflexiones a partir de unos casos prácticos, en concreto a partir de unos comentarios que tuvieron lugar en algunos de los post que publiqué últimamente. De hecho fueron estos comentarios que me hicieron pensar sobre este tema (otra vez).

Vamos a aterrizar. Uno de los observadores habituales de Infocatólica, gringo, le decía a Yuri Vasilenko (un comentarista recién estrenado, esto en el post sobre los Beatles):

“Yuri Vasilenko:
La diferencia entre Rusia y los EEUU es que si no te gusta Lady Gaga, no compras sus discos y ya está.
Y si quieres considerar “mierda” su música, lo dices tranquilamente.
E incluso puedes llamar “mierda” al presidente y no te pasa nada.
La “mierda” de verdad está en los países donde criticar al gobierno te puede costar como mínimo que unos matones te den una paliza.
Antes de criticar al “decadente” Occidente, arreglad vuestros problemas. Porque vivís en una decadencia moral y en una indigencia de derechos humanos desde siempre.
Y desde luego los violentos ultranacionalistas antisemitas homófobos no sois la solución.

Los rusos viven en la indigencia moral porque todavía no han sido capaces de darse a sí mismos un régimen que respete las libertades individuales.”

Los “adjetivos” dedicados a Yuri provienen de un post anterior, sobre la manipulación en el caso de crisis Siria. Supongo que por las palabras como estas:

“Querido Gringito:

Quisiera mucho que me lo dice en directo, en personal, no por la red virtual que permite decir las cosas estUpidas sin la responsabilidad personal. Entonces yo podria mostrarle a Usted, quE cuestan sus palabras viles realmente.

Pienso que Usted tiene que visitar a un psicoteurapeuta en muy pronto!En EspaNa hay la medicina buena, y todos los chiflados locos pueden ser curados, espero.

Quisiera mucho ver, como podria Usted defender sus palabras en vivo, abiertamente, al mirar en los ojos en directo. Pienso que Usted no lo podrA a causa de su cobardía, su miedo y su pusilanimidad.”

Ahora, Yuri contesta:

El maricOn (no tiene tildes en su teclado) pasivo sucio Gringo es mi amigo, pero la verdad es sobre todo!!! :)))
No vivimos “en una decadencia moral y en una indigencia de derechos humanos desde siempre”. Los 200 aNos Ultimos tenemos mAs alcanzamientos que cualquiera EspaNa degenerada. Esta vive sOlo gracias a la bondad de la UE, tiene la economia que no funcciona, no decide nada en el mundo, tiene los vascos que fusilan en la calle la gente civil inocente como los animales…
De aqui, gringuita, “arreglad vuestros problemas” antes de menospreciarnos y, quizAs, un dia te prestarE la limosna cristiana para no permitirte morir del hambre como lo hacen muchos espaNoles miserables que no tienen el empleo. En EspaNa todos piden los fondos o la comida en la calle, el pais de los feos amorales soberbios!!!
Por quE no te callas? / Juan Carlos I, El Rey de EspaNa, el hombre Ultimo de honor.
Y, en todo caso, hay la prostituta italiana sucia que se llama Madonna y defiende los maricones en Rusia. Hay asi llamada “lady Gaga” – la exaltaciOn de la mierda occidental! Por quE los catOlicos no dicen en directo: ahora la mierda superior del mundo es los EE.UU. El miedo? No querEis molestar a su boss realmente satAnico? Como se ve, Arturo PErez-Reverte miente cuando escribe sus novelas…”

Además le decía cosas como que a gringo lo conoce todo su barrio y cosas por el estilo.

Luego empieza a replicar otra vez gringo:

“Yuri:
Bien, ya sabemos que eres homófobo (no te preocupes que eso no le va a molestar a Milenko), pero ahondermos en tu conocido antisemitismo.”

Luego Yuri contesta con una amenaza usando el texto de la Internacional (aunque esto último ocurrió con los comentarios ya puestos en moderación y no lo saqué).

Creo que es suficiente por ahora, estos comentarios (más o menos en un orden cronológico, hubo comentarios de otras personas en medio y también entre estas personas) me servirán como punto de partida para la exposición. En estos momentos de la discusión una comentarista (Ana_MS) me pide que borre el comentario de Yuri. Pero es curioso. Fascista (a mí en concreto se me llamó ustasha varias veces por distintos comentaristas), ultranacionalista, homófobo, etc. no molesta. En este país podrás decir a una persona con una visión tradicional de la vida, vamos a llamarlo así, (ir a misa, defender la familia fundada sobre el matrimonio indisoluble, estar en contra de aborto, no ser de izquierda, etc.) que es fascista y no pasa nada, eso es tan gratuito que realmente esa mentalidad no sirve de honor para las costumbres de un país. Sin embargo, si a uno se le ocurre decir “maricón pasivo” a otro, es de las ofensas mayores que existen. Los mismos cristianos se sobresaltan a lo segundo y en cambio no a lo primero.

Porque ni la religión católica (ni otras tampoco), ni los ministros sagrados como cardenal Cañizares tampoco se salvan:

gringo: “Esta anécdota es enteramente cierta.
Hace muchísimo tiempo, como casi veinte años, asistí a una charla en un colegio religioso donde estudiaban unos amigos míos, impartida por mons. Cañizares, en aquella época arzobispo de Granada, luego arzobispo de Toledo y ahora Cardenal de la Curia.
Una de las frases que más me chocó fue la referida a la música “moderna”, que según el arzobispo “fue un intento de alienar a la juventud de los años sesenta”.
Aquello me pareció en su momento una chorrada, pero con toda esta polémica me he acordado de aquello, y la verdad es que me resulta patético que alguien que ahora es papable, pensara las mismas tonterías que nuestros queridos amigos, e indica hasta qué niveles ha llegado en la iglesia la conspiranoia y qué visión del mundo tienen en Roma.
¿Pero se piensan que realmente las expresiones culturales pueden aparecer por una conspiración de no se sabe quién? Porque para ellos igual de abstracto es el comunismo, como satanás, como la banca judía, como la masonería.
¿No saben los orígenes del rock ni la influencia que tuvieron hechos como la Guerra de Vietnam? ¿o también eso estaba planificado?.

PD: Me contaban mis amigos que en aquella época Cañizares quería hacer carrera acosando a los jesuitas de la facultad de Teología de Granada, hasta el punto de que pretendía cerrales la facultad, a lo que amenazaron con llevarse la biblioteca y tuvo que recular.
Además admitía que los alumnos “carcas” grabaran las clases de profesores “progres” como José María Castillo para poder acusarlo ante Roma.
Así se ganan puntos para el capelo.
Así era el “pequeño Ratzinger” como le llamaban, también conocido como “el submarino” porque era tan bajito que cuando entraba en la catedral con el báculo parecía el periscopio de un submarino.”

Con lo que vemos, tampoco indignaba que alguien aluda a la estatura de una persona para mofarse de la misma.
¿Qué conclusión se puede sacar de esta forma de pensar? Pues que los cristianos, como cualquier otra persona, pueden tener el síndrome de Estocolmo al vivir secuestrados en esta sociedad que impone su criterio. Y detrás del mundo no hay que ir. “Si yo quisiera agradar al mundo, no predicaría el Evangelio”, nos lo recuerda San Pablo. Es necesario no depender de este mundo, ser libre del mismo. Con la libertad que Cristo nos ganó con su Pasión, Muerte y Resurrección gloriosas. Solamente una cosa debe preocuparnos: cómo llegar al Cielo. Lo demás no. ¿Hacienda, dinero, vida, honor? ¡Qué más da! Aquí todo es pasajero, sólo Dios basta.

Es conveniente por eso recordar el estilo de San Pablo, que preferiblemente debemos hacerlo nuestro, para ser más evangélicos.

“Ojalá se castrasen los que os confunden”, se lo dice a los gálatas (5, 12) al estar estos titubeantes respecto a la predicación de cristianos judaizantes que pretendían imponer la ley mosaica a los cristianos. O sea, no solamente que se circunciden sino que se castren, ya que estamos. Ahora se omite esta palabra y en algunas traducciones, española y francesa de la Biblia de Jerusalén, por ejemplo, se utiliza un verbo impreciso para la ocasión: “mutilación”. ¿Mutilación de qué? ¿Del brazo, de la pierna, del dedo o de qué? San Pablo se refería a la mutilación de los testículos, que tiene su verbo preciso que es castrar. Y San Pablo no era vulgar, no decía lo mismo de manera vulgar que se podía haber dicho, pero no lo hizo, la vulgaridad no va con los cristianos (¡ninguna palabra inadecuada que salga de vuestros labios!). El que estuvo en el séptimo cielo no tiene santidad menguada por decir “ojalá se castrasen los que os molestan”. Es más, posiblemente por ser tan santo hablaba así.

Lo aprendió del Señor: “vuestro hablar que sea si, sí; no, no, lo que es más de eso procede del Maligno”. Así que de esta forma se dirige a Elimas (Hch 13, 8-12):

Pero los discípulos chocaron con la oposición de Barjesús –llamado Elimas, que significa mago– el cual quería impedir que el procónsul abrazara la fe. Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en él, y le dijo: “Hombre falso y lleno de maldad, hijo del demonio, enemigo de la justicia, ¿cuándo dejarás de torcer los rectos caminos del Señor? Ahora la mano del Señor va a caer sobre ti: quedarás ciego y privado por un tiempo de la luz del sol”. En ese mismo momento, se vio envuelto en oscuridad y tinieblas, y andaba a tientas buscando a alguien que le tendiera la mano. Al ver lo que había sucedido, el procónsul, profundamente impresionado por la doctrina del Señor, abrazó la fe.

A San Pedro tampoco le faltaba la claridad, recordemos sus palabras a Simón el mago (Hch. 8, 18-24):

Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero, diciéndoles: “Les ruego que me den ese poder a mí también, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo”. Pedro le contestó: “Maldito sea tu dinero y tú mismo, porque has creído que el don de Dios se compra con dinero. Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios. Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón, porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad”. Simón respondió: “Rogad más bien vosotros al Señor, para que no me suceda nada de lo que acabas de decir”.

Ya antes el Señor no escondía que era uno con su Padre, llamaba a los que tergiversaban la Ley “sepulcros blanqueados”, “saqueadores de los bienes de las viudas”, “hijos del infierno”, les decía que “completen la obra de sus antepasados”, que tenían a demonio por padre, etc.

Los Padres de la Iglesia preferían el exilio por denunciar por abusos a la casa imperial como Crisóstomo. Y suma y sigue.

No hay otro camino. La clave es no temer a la muerte y la persecución, entonces eres invencible aunque te maten porque vivirás en el Reino de Dios que bien merece ser perseguido por su causa. Además, no existe otro camino: “Así han hecho los profetas antes que nosotros”, “No se puede tener dos señores”, “El que quiera conservar su vida la perderá”, “ Por lo demás, los que quieran ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución” (2 Tim 3, 12)… De donde, la conclusión es una: Si hay que ser mártir, mártir; cristero, cristero (con tal de que los obispos no hagan de generales o negociadores, eso le toca a los laicos. Cada uno tiene su papel bien determinado). Por eso a Mons. Reig parecen dirigidas estas palabras a Timoteo (2 Tim 3, 10-11): “Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia, así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra…”

Aunque si cabe, creo que el castigo aplicado por los que utilizan al lobby gay para imponer la ideología de género, en concreto a los jueces Ferrín Calamita y Serrano es mayor.

Hasta dónde podemos caer en España en este asunto lo indica la anécdota relacionada con la serie española y guarra, Física y Química. Resulta que en Italia (que no es que sea precisamente un gran modelo en muchos temas) debido a la presión de grupos católicos la sacaron de la programación televisiva. Aquí van unos extractos de la noticia relacionada:

Gracias a las críticas de varios grupos católicos que denunciaron el “su alto contenido sexual”, la televisión estatal italiana RAI 4 ha dejado de emitir “Física o Química”, una de las series con más éxito de la parrilla televisiva española entre el público más joven, por representar, según afirma el rotativo italiano Libero Quotidiano, por “nacer en la España de Zapatero y encarnar sus ideales: libertad es igual a la ausencia de reglas”.

Un blog del diario italiano apunta que la ficción televisiva que emitió en España Antena 3 retrata cómo “cualquiera que expresa una idea conservadora es retratado como un imbécil”. “La serie encarna todos los males: sexo, drogas, violación, menores homosexuales” valores, prosigue el rotativo,“propios de la era de Zapatero”. “La esfera sexual se hace pública hasta la náusea”, añade el periódico sobre la serie que narra las aventuras de los alumnos del colegio Zurbarán.

Las andaduras de Quino, Fer, David, Ruth, Yoli y Román, entre otros muchos, tuvieron su punto y final ayer en Italia con la emisión de su último capítulo. La serie se emitía por la mañana y en la sobremesa.

El mismo blog critica que la serie “nació en España de la mano de Zapatero y encarna sus ideales: libertad igual a la ausencia de reglas” así como también su alto contenido sexual, donde “hay para todos los gustos: tríos, homosexuales, intercambios de parejas, heterosexuales, bisexuales, violaciones…”.

Según informó ´Vertele.com´, el capítulo en el que dos muchachos se besan durante una fiesta en la piscina fue la gota que colmó el vaso para suspender la emisión de la serie.

El autor del blog “Dos Manzanas” denuncia asimismo que la serie mostraba la homosexualidad como lo bueno, “mientras que los demás tienen aspectos turbulentos, los gays son puros y tratados como ositos blancos”. Además, afirma que cuando uno de los profesores se niega a celebrar el Orgullo Gay se le tacha de “fascista”.

También apunta que otro de los personajes, un joven creyente que espera permanecer virgen hasta el matrimonio, es presentado como un imbécil, hasta que mantiene su primera relación sexual y su personaje toma otro cariz más inteligente.

Esto lleva ya tiempo. Sencillamente se provoca un estado de presión mediática tal que muchos se sienten, cuanto menos, incómodos si se salen un milímetro de lo determinado a pensar. Sí, tal es presión de lo que hay que pensar que a uno no se le deja ya ni su propio credo a ejercer. ¿Os acordáis de la polémica de los extractos de la película de Gibson, La Pasión de Cristo? No se le permitía poner aquellas palabras “su sangre sobre nosotros y nuestros hijos” de la casta sacerdotal judía que pedía su crucifixión:

ni tampoco “llorad por vosotros y por vuestros hijos, si esto lo hacen con la rama verde, ¿qué harán con el leño seco?” que el Señor lo decía a las mujeres (judías) de Jerusalén que lloraban por su Pasión:

no sea que se interprete como antisemitismo. O sea, se le niega a uno citar hasta el Evangelio, su libro más sagrado.

¿Cómo nos consideran? Como una imagen vale más que mil palabras, utilizaré unas imágenes de entrañable Murcia con ocasión de sus fiestas paganas post Semana Santa. Se bebe mucho y hay que evitar que el personal manche el suelo urbano. Para eso vienen bien unos retretes públicos que se colocarán en lugares claves. Como por ejemplo estos, en la Plaza de la Glorieta (de unos 5.000 metros cuadrados), pero colocados justo en la fachada (no principal) del Obispado. ¿No hay sitio en la misma plaza – fachada de edificio de Ayuntamiento, la parte de la plaza abierta a la carretera, cientos de metros de valla de zonas de flores, etc.?

¿Casualidad? ¿Y por qué delante de esta otra iglesia otra vez están, esta vez los tres en 15 metros de fachada principal de otra iglesia céntrica?

Pero claro, al lado está la Universidad, ¿y cómo vamos a colocar los retretes delante de un edificio “público” y “sagrado”?

Aunque a vuelta de la esquina (a 30 m) sigue la fachada no principal de la Universidad de 200 m de largo. ¿Conspiración? No, es ñaña. El cutrerío que no da más de sí. El cutrerío que no sabe ni lo que es sagrado, ni humano, ni educado, ni decente, sino solo llenar (y vaciar) la barriga. ¿La religión? Pues lo último, esa es la razón. ¿Religión? A divertirse. “…, más amantes del placer que de Dios, guardarán ciertos formalismos de la piedad pero habrán renegado de su verdadera esencia.” (2 Tim 3, 4-5).

Y mientras, los medios de comunicación al servicio ciego e instrumental del poder dictando lo que hay que decir y pensar. Esto me recuerda irresistiblemente a la situación del nombramiento de un caballo como senador por parte del emperador loco Calígula:

Todo el mundo muerto de miedo por la amenaza (esta vez de la muerte civil) del emperador, haciéndole la gracia al caballo y al emperador. Pero, ¿dónde residía el poder del Emperador? En el miedo de los súbditos. Mientras haya miedo debajo de su estrado, él gobierna.

Conclusión

Erich Fromm, uno de los principales exponentes de la escuela de Frankfurt, escribió un libro titulado El miedo a la libertad. Debo reconocer que el título me gusta mucho, lo suscribo. Naturalmente, mi contenido sería bien diferente (de unos 180 grados). No podemos vivir sin libertad. La libertad es necesaria. Para hacer el bien.

¿Pero qué hacer cuando hay abusos de la libertad? Una solución es fácil: no permitir la libre expresión. Sin embargo, no parece la más acertada, aunque a veces es tan comprensible y tentadora. En ese caso es necesario recurrir a la actitud de tolerancia, determinando un mínimo a no transgredir. Sin embargo, hay que distinguir dos niveles, uno más bien privado y otro público.
Interferir en relaciones personales y privadas entre personas es desagradable. Podemos calificarlas moralmente, yo detesto llamar a uno “fascista” o “maricón pasivo” (hasta la expresión coloquial española “tío” me parece de mal gusto y vulgar), pero no podemos interferir en cada relación escrita entre las personas. Podemos dar sugerencias, pero es necesario dejar libertad de expresión en la comunicación interpersonal, confiando en la madurez de personas. Prefiero borrar los comentarios a posteriori y a petición que bajo un filtro, yo al menos. Porque quiero ser tolerante en el sentido indicado al principio, consentir un mal si es necesario para no ahogar un bien mayor.

Sin embargo, no puedo invadir el espacio público de la manifestación de la creencia, religión en concreto, de una persona. Un musulmán puede decir en la mezquita que Jesús no es Hijo de Dios y que no murió en la cruz; yo que Mahoma no es un profeta, pero no voy a la mezquita a decirlo. No tengo derecho de ofender a Dios ni en una obra de teatro. Cuanto menos en un templo. Cual fue mi gozo al enterarme que el grupo feminista ruso fue condenado ¡a siete años de cárcel! por profanar un templo ortodoxo:

En resumen, una persona puede decir que no cree, en una tribuna pública, pero no debe hacer un uso indebido del lugar designado al culto de los que creen. Y viceversa, desde un templo o desde un espacio público destinado a comunicar ideas puedo decir que la homosexualidad es moralmente desordenada, que es objetivamente un pecado. Si no puedo decir esto, habría que morir y sufrir mil y una vez defendiendo ese derecho. Si no puedo decir esto, es que nuestra civilización está herida de muerte. Y necesita la vida y la sal.

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