Callar frente la persecución actual de cristianos, no ayudará

En 1926 Adolf Hitler (foto tomada de la página antisionista radioislam.org) termina suMein Kampf. En su obra-programa político Hitler llama a los judíos bacilos de la humanidad. ¿Qué es lo que hay que hacer con los bacilos? Pues desinfectarlos, o sea, matarlos. Eso ha quedado claro (y ni entonces tampoco para algunos) unos quince años después. Sin embargo, Mein Kampf no fue incluido en el Índice de los libros prohibidos del Santo Oficio. El Santo Oficio toleró los excesos verbales de Hitler en una época en la que incluso fue propuesto para el premio Nobel de la paz en 1934. En ¡1938! Hitler fue elogiado por Winston Churchill, diciendo este de él que si Gran Bretaña tuviera que pasar por un desastre nacional de dimensiones alemanas, quiera Dios que a la nación británica le fuera concedido un líder como Adolf Hitler.

 

Maestralmente define la culpa del mundo el abogado defensor de los jueces nazis en la película Vencedores o vencidos, sobre el juicio de Nüremberg (a partir de minuto 11:30):

Mein Kampf fue traducido en ocho idiomas ya en los años treinta y fue leído hasta en el último rincón del mundo. En Alemania alcanzó una tirada de varios millones. De esta obra, el traductor español de Mein Kampf,  entusiasta de la política y logros nazis, comenta:

“MI LUCHA” (“Mein Kampf”), de Adolfo Hitler, es un libro de palpitante actualidad y sin duda una de las obras de política más sensacionales que se conoce en la postguerra.Circula por el mundo traducido a ocho idiomas diferentes y hace tiempo que la edición alemana ha alcanzado una cifra de millones.

… ahora que Alemania está saturada de la ideología hitleriana, bien se podría afirmar que “Mein Kampf” constituye la carta magna por excelencia de este poderoso Estado que, en el corazón de Europa, rige hoy el conjunto armónico de la vida de un gran pueblo de 67 millones de habitantes.

 

El carácter de autobiografía que tiene la obra, aumenta su interés, perfilando, a través de hechos realmente vividos, la recia personalidad del hombre a quién sus conciudadanos han consagrado con el nombre único de FÜHRER.

En las páginas de “Mi Lucha”, el lector encontrará enunciados todos los problemas fundamentales que afectan a la Nación Alemana y cuya solución viene abordando sistemáticamente el gobierno nacionalsocialista. Quien juzgue sin ofuscamientos doctrinarios la obra renovadora del Tercer Reich, habrá de convenir en que Hitler fue dueño de la verdad de su causa al impulsar un vigoroso movimiento de exaltación nacional llamado a aniquilar el marxismo que estaba devorando el alma popular de Alemania. El nacionalsocialismo llegó al gobierno por medios legales, fiel a la norma que Hitler proclamara desde la oposición: “El camino del Poder nos lo señala la ley”. Bien ganado tiene por eso el galardón de haber batido en trece años de lucha a sus adversarios políticos en el campo de las lides democráticas.

El socialismo nacional que practica el actual régimen en Alemania, revela, en hechos tangibles, la acción del Estado a favor de las clases desvalidas; es un socialismo realista y humano, fundado en la moral del trabajo, que nada tiene en común con la vonciglería del marxismo internacional que explota en el mundo la miseria de las masas. Hitler, que nació en esfera modesta y forjó su personalidad en la experiencia de una vida de lucha y de privaciones, sabe que dentro de la estructura de un pueblo y de su economía no caben preferencias odiosas, sino un espíritu de mutua comprensión y de justa valoración del rol de cada uno y de su esfuerzo en el conjunto de la nacionalidad. La ideología hitleriana, en este orden, es una elevada ética, porque busca en el individuo la ponderación del mérito por el trabajo. El campesino y el obrero, así como el trabajador mental, todos tienen su lugar y ni a uno ni a otro puede menospreciárseles, como factores eficientes de la colectividad que integran. El Estado nacionalsocialista no es dictadura del proletariado ni puede serlo, puesto que repudia los privilegios.

 

Uno de los órganos representativos de la prensa inglesa – el “Daily Mail”editorializaba hace poco sobre la situación de la nueva Alemania en los siguientes términos: “El gobierno de Hitler promete ser el más duradero de cuantos haya visto Alemania y Europa mismo. En él nada hay inestable como ocurre en el gobierno de los países de régimen parlamentario, donde un partido intriga contra el otro y donde el Premier no representa sino una parte de la nación dividida. Hitler ha probado no ser un demagogo, sino un estadista y un verdadero reformador.Europa no deberá olvidar que gracias a él fue rechazado de una vez para todas el comunismo, que con su horda sangrienta amenazaba en 1932 avasallar a todo el Continente. Que los críticos digan lo que quieran, pero no podrán negar que el gobierno nacionalsocialista ha llevado a la práctica muchas de las ideas de Platón y que lo anima una pasión altruista al servicio de miras elevadas: la grandeza de la patria, el establecimiento de la justicia social y una lealtad inmutable en el cumplimiento del deber, además del enorme progreso material que Alemania ha logrado en los dos últimos años. El número de desocupados que en 1933 llegaba a 6.014.000 ha quedado reducido a 2.604.000”.

 

La ideología del nacionalsocialismo alemán –opuestamente a lo que propagan sus detractores-es constructiva y, por tanto, pacifista, pero no pacifista en el sentido de aceptar la imposición de violencias internacionales contrarias a la dignidad y al honor de un pueblo soberano.

En una interview publicada en “Le Matín” decía Hitler en noviembre de 1933 a propósito del espíritu bélico que se le atribuía: “Tengo la convicción de que cuando el problema del territorio del Sarre –que es suelo Alemán- haya sido resuelto, nada habrá ya que pueda ser motivo de discordia entre Alemania y Francia. Alsacia y Lorena no constituyen una causa de disputa”. Y añadía: “En Europa no existe un solo caso de conflicto que justifique una guerra. Todo es susceptible de arreglo entre los gobiernos, si es que éstos tienen conciencia de su honor y de su responsabilidad. Me ofenden los que propalan que quiero la guerra. ¿Soy loco acaso? ¿Guerra? Una nueva guerra nada solucionaría y no haría más que empeorar la situación mundial: significaría el fin de las razas europeas y, en el transcurso del tiempo, el predominio del Asia en nuestro Continente y el triunfo del bolchevismo. Por otra parte, ¿cómo podría yo desear la guerra cuando sobre nosotros pesan aún las consecuencias de la última, las cuales se dejarán sentir todavía durante 30 ó 40 años más? No pienso sólo en el presente, ¡pienso en el porvenir! Tengo una inmensa labor de política interior a realizar. Ahora estamos afrontando la miseria. Ya hemos conseguido detener el aumento del número de desocupados; pero aspiro a hacer todavía mucho más. Y para lograr esto, necesito largos años de trabajo arduo. ¿Cómo ha de creerse, entonces, que yo mismo quiera destruir mi obra mediante una guerra?”

Así veía a Hitler el traductor, los medios franceses y británicos. Ese era el ambiente dominante. Una auténtica locura, falta de visión crítica y sana sospecha, porque Mein Kampf decía cosas como estas:

En aquella época abrí los ojos ante dos peligros que antes apenas si conocía de nombre, y que nunca pude pensar que llegasen a tener tan espeluznante trascendencia para la vida del pueblo alemán: el marxismo y el judaísmo.

 

A medida que fui formando criterio sobre el carácter exterior de la socialdemocracia, aumentó en mí el ansia de penetrar la esencia de su doctrina. De poco podía servirme en este orden la literatura propia del partido porque cuando trata de cuestiones económicas es errónea en asertos y demostraciones, y es falaz en lo que a sus fines políticos se refiere. SOLO EL CONOCIMIENTO DEL JUDAÍSMO DA LA CLAVE PARA LA COMPRENSIÓN DE LOS VERDADEROS PROPÓSITOS DE LA SOCIALDEMOCRACIA.

 

Por doquier veía judíos y cuanto más los observaba, más se diferenciaban a mis ojos de las demás gentes. Y si aún hubiese dudado, mi vacilación hubiera tenido que tocar definitivamente a su fin, debido a la actitud de una parte de los judíos mismos.

 

Porque los llamados judíos liberales rechazaban a los sionistas, no porque ellos no fuesen judíos, sino únicamente porque éstos hacían una pública confesión de su judaísmo que aquellos consideraban improcedente y hasta peligrosa. En el fondo se mantenía inalterable la solidaridad de todos.

 

Con el mismo criterio comencé también a apreciar lo que en realidad era aquella mi preferida “prensa mundial”, y cuanto más sondeaba en este terreno, más disminuía el motivo de mi admiración de antes. El estilo se me hizo insoportable, el contenido cada vez más vulgar y por último la objetividad de sus exposiciones me parecía más mentira que verdad. ¡Eran, pues, judíos los autores!

 

Repugnante me era el conglomerado de razas reunidas en la capital de la monarquía austríaca; repugnante esa promiscuidad de checos, polacos, húngaros, rutenos, serbios, croatas, etc. y, en medio de todos ellos, a manera de eterno bacilo disociador de la humanidad, el judío y siempre el judío.

 

Como la nacionalidad o mejor dicho, la raza, no estriba precisamente en el idioma, sino en la sangre, se podría hablar de una germanización sólo en el caso de que, mediante tal proceso, se lograse cambiar la sangre de los sometidos, lo cual constituiría no obstante, un descenso del nivel de la raza superior.

 

Nosotros los nacionalsocialistas, tenemos que establecer una diferencia rigurosa entre el Estado, como recipiente y la raza como su contenido.

 

Para el futuro de la humanidad, no radica la importancia del problema en el triunfo de los protestantes sobre los católicos, o de los católicos sobre los protestantes, sino en saber si la raza aria subsistirá o desaparecerá.”

No, todos en la Iglesia no fueron Edit Stein, Maximiliano Kolbe o el granjero austriacoFranz Jogerstater que se negó ser soldado nazi porque, según él, eso era incompatible con su condición de católico, por lo que le fue cortada la cabeza literalmente el 9 de agosto de 1943 después de ser juzgado por un tribunal nazi. En 2008 Papa Benedicto XVI lo proclamó beato. Un determinado número de miembros de la alta jerarquía consideró el nazismo como una especie de legítima tercera vía, al menos en sus inicios, frente al gran y real peligro comunista por el Este, y masónico por el Oeste.

Lo peor es que algunos no solamente no se enfrentaron decididamente al nazismo cuando lo tuvieron que combatir mediante la palabra iluminando conciencias, sino que mostraron demasiada comprensión hacia este movimiento. Por ejemplo el arzobispo de Sarajevo antes y durante la segunda guerra mundial, Ivan Šarić, escribe en mayo del 1941 (las negritas son mías):

… los descendientes de aquellos que odiaban a Jesús, le persiguieron hasta la muerte, le crucificaron y persiguieron a sus discípulos son culpables de mayores pecados que sus antepasados. Los judíos han conducido a Europa y al mundo al desastre, al desastre económico y moral. Su apetito crece y sólo el dominio del mundo puede satisfacerlo… Satán les ayudó a crear el socialismo y el comunismo. Hay un límite para el amor. El movimiento de liberación del mundo de los judíos es un movimiento por la renovación de la dignidad humana. El Dios omnisciente y omnipotente respalda este movimiento.

También decía que antes Dios hablaba por medio de las encíclicas de los Papas, ahora habla por medio de metralletas y cañones. Al líder fascista del EstadoIndependiente Croata títere de los nazis, Poglavnik (Caudillo) Ante Pavelić llegó a escribir poesías, a modo de Kada sunce sja (Cuando brilla el sol) en la que decía (sobre Pavelić) “se levantó contra los judíos y todo su dinero…”.

Los ustashe de Pavelić juraban sobre un crucifijo acompañado de una navaja y una granada de mano:

Gracias a Dios, muchos sacerdotes estaban en contra de los ustashe y denunciaban sus crímenes, algunos a pesar de amenazas. Pero teníamos de todo. La Iglesia Católica en Croacia llegó a tener un religioso, Miroslav Filipović Majstorović, antes de ser expulsado por los crímenes cometidos, como comandante de campo de concentración Jasenovac en el cual llegó a matar con sus propias manos, según reconoció el mismo en el juicio después de la guerra, a más de cien personas.

Para su ejecución los comunistas se acordaron de su condición de ex franciscano y le colocaron el hábito para ahorcarlo.

¿Por qué en el Concilo Vaticano II se lamentan las actitudes antisemitas de los católicos del pasado? Porque las hubo, así que, no todos los males los tenemos hoy solamente. Cuando Williamson niega el holocausto, lo hace porque es sincero, porque es representante de una época en la que había más gente pensando como él. Así que, cuando hoy criticamos, y nos quejamos, y tenemos razones para ello, de los males que achacan a la Iglesia, sepamos que esto por desgracia no es nuevo, el león rugiente siempre estaba merodeando alrededor. Y a veces consigue morder.

Por lo tanto, hay mentalidades que no son evangélicas, que son extrañas a la Iglesia, y sin embargo, llegan a penetrar en la mentalidad de los cristianos. Es el mal del mundo, de la carne y del demonio. Los enemigos de siempre, que nunca se irán. Solamente van a estar encadenados en el Infierno al final de los tiempos. Hasta entonces, el machaque.

Que el mundo esté tan amigo con Hitler, porque lo fueron en su momento y Roosvelt, y Churchill, y Stalin, y Mussolini, y Franco, etc., la Iglesia debe ver más allá porque Dios es su Fundador y advertir, ya desde 1926, ¡por allí no, hijos, por allí no! Si, si; no, no; sin diplomacia, con claridad para que todo el mundo te entienda, porque todo el mundo entiende lo bien explicado.

¿Qué el engaño y la confusión terminaron para todos en 1945? Espérate y no corras. El obispo austriaco Alois Hudal era rector del Colegio Pontificio de Santa María dell’Anima, representante de la Conferencia Episcopal Alemana en Roma, luego por un tiempo secretario del Papa Pablo VI. En la colaboración con los americanos y británicos, que necesitaban de expertos nazis en distintas ramas de ciencia e ingeniería para la carrera espacial y la guerra fría. Hudal explica así su versión al final de su vida:

La guerra de los Aliados contra Alemania no fue una Cruzada, sino una rivalidad entre complejos económicos en la cual habían luchado para conseguir la victoria. Este negocio… usó lemas como democracia, raza, libertad religiosa y cristiandad como anzuelo para las masas. Por todas estas razones después de 1945 me sentía obligado a dedicar todo mi trabajo de caridad principalmente a antiguos Nacional Socialistas y Fascistas, especialmente a los así llamados ‘Criminales de Guerra’.

¿Todo olvidado? Hace algo más de un año se celebró una misa en Zagreb por el alma de Pavelić. The Jerusalem Post protestó enérgicamente por este acto que se puede considerar apología de movimiento fascista de ustashe. Decían, ¿y por qué no la misa por Hitler en Berlín? El sacerdote que celebró la misa decía que él cree que Pavelicestá en el paraíso, y que el permiso para la misa lo obtuvo del Cardenal Bozanic. Entonces, ¿por qué no celebra la misa en privado, o por qué no se conforma con eso?

La incidencia del nacionalismo en la Iglesia en el País Vasco os la dejo para vosotros, quiero ir terminando.

El veneno del mundo puede penetrar entre los cristianos, podemos ser capaces de cualquier mal. El Evangelio y solamente Evangelio, no hay otra palabra de nuestra parte. Hasta el martirio, sin compromiso con el mundo. Solamente nuestras cabezas cortadas pueden decir la verdad para que se oiga hasta el fin del mundo. Solamente repitiendo el valor de los primeros cristianos lanzados al circo romano es como se conquista el mundo, sin compromiso con él.

Ahora estamos sometidos por un fascismo democrático obamita contra el cual tenemos que resistir diciendo la verdad. Callar no sirve, estamos todavía en 1926, todavía algo de tiempo tenemos. Lo que no hacemos hoy, no se podrá recuperar jamás, siempre quedará como no hecho, ya que ni Dios no puede hacer que lo no sea lo que pasó.

El fascismo actual somete a nuestros hermanos en tantos países. Nosotros callados. Me temo que no solamente por el miedo a represalias, que todavía puedo comprender en alguna circunstancia. Sino por una mentalidad confusa. Ahora está en boga la mentalidad de diálogo interreligioso, que las religiones son constructoras de la paz,  etc. Cierto, hay que dialogar con todos que quieran y tengan voluntad para hacerlo y lo confirman con obras, no palabras. Las palabras se las lleva el viento. ¡Pero hay una injusticia animal a lo largo y ancho del mundo! Cualquiera que diga algo contrario a su voluntad establecida y marcada, los medios obamitas, o simplemente del poder actual del momento cuyo portavoz es Obama del turno, te dicen que eres un ultra o lo que sea. Los budistas en sudeste asiático protestaron contra el atropello islamista. Decían algo tan lógico como esto: Tú puedes ser cándido y amable con todos, pero no puedes dormir al lado de un perro rabioso.

Pues no veas como los llamaron en los medios americanos. Pues bien, que digan lo que quieran. Alguien tiene que ser la conciencia del mundo, y ese alguien es la Iglesia Católica por antonomasia. Es la luz del mundo, no se puede esconder. Hay unas víctimas, de cuyo lado siempre hay que estar de forma inequívoca. Cuando un obispo dice algo en contra de Eurovegas, sí señor, sale en los medios, pero para machacarlo. ¡Pero la gente se entera! ¡Oye lo que (casi) nadie dice y es lo que debe oír!

Kiril II y Putin sí lo dijeron bien claramente: hay que proteger a los cristianos en los países islámicos.

No van a matar menos cristianos por eso, los matan igual que hace tiempo inmemorial. Pero ellos son de esa parte donde no hay libertad y la, la, la, la y por eso ni los sacan en antenas treses y sextas y teles cincos, que es lo mismo. Pero si los de aquí, por muchas amenazas y acusaciones, es nuestro deber, levantan la voz con claridad, se tiene que oír y hacer ver esta hipocresía y estos asesinatos, y estas colaboraciones de estos fascistas que solamente quieren ver muertos a los cristianos. Solamente entonces, como los indios, son buenos y tienen lo que se merecen y lo que les corresponde.

Los que pueden hablar, que somos todos, que hablen mientras puedan.

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