Cardenal Sistach, Rotary de Honor

Y mucho menos un clérigo de tan alto rango. No voy a citar ningún artículo del CIC, no hace falta. Fe y lógica bastan. Rotary se cierra a la trasedencia, nominalmente no son masones – aunque sí fundados por uno de ellos, no prohibirán a sus miembros ser de una determinada religión, pero no permiten que se evangelice ni en sus reuniones ni en sus actividades. Son laicistas por excelencia. Con esto basta. Y el cristiano, que debe ser astuto como la serpiente según el consejo evangélico, no se debe dejar engañar con aparente ejercicio de solidaridad de los rotarios. Que hagan lo que quieran, pero a mí que no me junten. Ellos no quieren la cruz, yo no arrimo el hombro con ellos, porque mi hombro no va sin cruz. Buen viaje.

Pero no es esto lo peor. Lo peor es que, como consta en la página de Arquebispat de Barcelona, se recuerde que el mismo pin de Rotario de Honor le fue entregado al Cardenal Bergoglio en 1999, hoy Papa Francisco. Como si recibir el mismo premio significase una justificación de este hecho, una especie de comunión con el Papa por el hecho de ser galardonado. Lo cual obviamente no es lo mismo. El Papa ya no es el Cardenal Bergoglio, el pasado en el pasado se queda.

Este tema debe quedar claro y se debe hablar claro. Si no, todos podríamos ser rotarios (naturalmente cumpliendo previamente con ser de una determinada clase social), y eso no es así. No hay una nueva doctrina, no la hay.

Dije que no voy a recordar ninguna ley eclesiástica, pero recordaré los argumentosclaros y concisos de varios obispos en contra de la afiliación de los católicos al Rotary:

La Declaración del Obispo de Palencia (28 de agosto de 1928): «…en los titulados clubs rotarios […] no pueden estar los buenos católicos… el rotarismo quiere ser una institución moral y moralizadora, que se propone influir en la vida de individuos, familias y pueblos, prescindiendo en absoluto, como asociación, de toda idea religiosa y de toda suerte de relaciones con Dios y con Jesucristo Nuestro Redentor… la institución rotaria, como tal, explícitamente hace profesión de un laicismo absoluto, de una indiferencia religiosa universal e intenta moralizar a los individuos y sociedades por medio de una doctrina radicalmente naturalista, racionalista y aun atea»

 

El Aviso del Obispo de Orense a sus fieles: «los clubes rotarios no son otra cosa que nuevos organismos satánicos, de igual espíritu y procedencia que el masonismo, bien que procure disfrazarse y aparecer con el marchamo de humanitarismo puro y hasta de caridad cristiana y de fraternidad universal, generosa, amplia y legítima».

La Santa Pastoral Visita del Obispo de Tuy (Vigo, 8 de octubre de 1928): «para los buenos católicos no hay ni puede haber otros medios de perfeccionamiento en el orden religioso, moral y social, que los que tienen por base los principios de la religión, de la moral y de la sociología de Cristo, el único verdadero Salvador de la Humanidad».

La Carta pastoral con motivo del próximo Adviento del Obispo de Almería, pide a sus feligreses que se aparten de lo que pueda poner en peligro sus almas, señalando que el rotarismo, al poseer un «código rotario de ética», incurre en «laicismo» y «naturalismo», además de no circunscribirse «a la profesión especulativa, mercantil y de orden económico», y de invadir «la vida social y doméstica, a los amigos, a los esposos, a los padres, a los hermanos y a los ciudadanos en general para» supuestamente «hacerlos mejores».

Etc. Estos días el presidente de la Federación de Bosnia-Herzegovina (entidad musulmano-croata de Bosnia-Herzegovina) recibió a presidente del Gabinete en BiH de la Liga Internacional Humanista, Zdravko Šurlan, para debatir sobre los proyectos de promoción de diálogo, multiculturalidad, solidaridad, etc. en este país. El periodista se pregunta, qué es LIH y quiénes eran sus fundadores. Resumidamente, ellos dicen de sí alabanzas y citan elogios y proyectos realizados, que sus miembros son académicos y personalidades de las más destacadas en la sociedad, etc. En efecto, sus fundadores (citando algunos) han sido el Nobel y el lider de la logia de Oregon, Linus Pauling; Aurelio Peccei, el presidente del Club Masónico de Roma, conocido por propagar por los tempranos 70 el canibalismo como solución al problema de hambre que seguro afectará al mundo en el 2000.

El peridista, de un medio de comunicación laico, afirma que es claro que se trata de una organización paramasónica, cuya finalidad es promover el ideario y la filosofía gnóstica propia de los masones. Sobre la naturaleza y el modus operando de los mismos, cita no a León XIII, sino un libro reciente del Obispo Peric, Saulo, recobra la vista, porque no necesita citar a León XIII, tiene la actualidad del mismo pensamiento en nuestros días:

«Entre ellos se entienden, ayudan y colocan, tienen una gran influencia en la sociedad, cultura y especialmente política. En ese sentido son ellos los que editan las leyes y las cumplen, según su complacer. Cuando desean empujar hacia arriba a aguien, lo intentan por todos los medios. Normalmente lo consiguen. A quien desean quitar del medio, por lo general lo alcanzan, aunque se trate de los rectores, ministros de países importantes, jefes de estado o incluso derriban estados. Ejemplos de sobra. Ellos promueven leyes sobre la guerra, política, paz, verdad, justicia, consejos multirreligiosos, elecciones, democracias, juicios internacionales. ¡De quién ellos digan que es terrorista, a ese mismo todos los demás tienen que considerar un terrorista! ¡A quién deseen dar el premio Nobel de la paz, ese tal lo alcanza!»

«Ellos niegan precisamente el plan de Dios – del Padre para con el hombre, colocandose a sí mismos, en vez de Dios, para construir y promover su plan masónico con los hombres hasta la perfección, según ellos. Ellos no reconocen el pecado, al menos no el suyo propio. No les supone ningún problema dar culto a Yahvé al mismo tiempo que a Baal y Osiris, y en vez de Cristo adorar a Bafomet, un ídolo misterioso, horrible y mitológico.»

¿Y cuál es el mérito del Cardenal Sistach para que los rotarios le concedan el premio? Lo ha sido su contribución personal y de la Iglesia de Barcelona de apoyo al programaALPAN (Alimentos para Necesitados) de desarrollo de comedores sociales. Como se explica desde la web de la Archidiócesis de Barcelona, el proyecto ALPAN colabora con medios económicos y humanos al sostenimiento de varios comedores sociales en la ciudad de Barcelona, nacidos recientemente de la necesidad originada por la crisis económica. El Cardenal Sistach ha destacado la labor realizada hasta ahora: “Sigo hace tiempo, por la relación con sus dirigentes, lo que están haciendo -pienso en los comedores de las parroquias de Nuria, de San Eugenio, de Santa Tecla, de San Adrián- facilitando el transporte con motivo de las comidas, la comida caliente”.

Bien, los rotarios que hagan sus obras con quien quieran, ¿pero para qué una diócesis les va a dar dinero o medios para lo que sea? Ciertamente, si una persona viene a echar una mano en Cáritas, bajo la dirección del responsable de esta, no hay nada que objetar. Si puede prestar un determinado servicio, en términos generales se le puede permitir colaborar. No le vas a pedir a nadie el DNI para eso. Pero recibir una contribución de una asociación de este tipo, es otra cosa. Y menos todavía apoyar a las instituciones similares. Por último, si Cáritas no tiene siempre y en cada ocasión la evangelización y la doctrina social en el horizonte, sería una especie de Rotary, que podría ser lo que ellos quisieran para nosotros.

Y, hablando de estos tiempos, ni siquiera sola caridad entendida como ayuda material de emergencia, es suficiente, como recordaba Pío XI en los años treinta tan similares a los nuestros. Viene bien recordar estas palabras suyas: “Soportaban fácilmente la situación, desde luego, quienes, abundando en riquezas, juzgaban que una tal situación venía impuesta por leyes necesarias de la economía y pretendían, por lo mismo, que todo afán por aliviar las miserias debía confiarse exclusivamente a la caridad, cual si la caridad estuviera en el deber de encubrir una violación de la justicia, no sólo tolerada, sino incluso sancionada a veces por los legisladores.” (QA, 4)

 

Su Excelencia, haga el favor, devuelva el premio y no haga más aportaciones a los rotarios.

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