Verdaderas razones de agresión a Siria

Hay una muchacha siria que desde febrero de 2012 abrió su canal particular en Youtube (YoyTube/User/SyrianGirlpartisan), al cual subió de momento más de 70 vídeos en los que expone sus propios puntos de vista sobre la guerra en Siria. Con 1,7 millones de visitas y 23.000 suscriptores en tan poco tiempo es una prueba más de la influencia y capacidad de Internet, como un espacio en el cual con tan pocos medios se puede discurrir sobre ideas, transmitir opiniones con fuerza real cuya originalidad es derivada de lo real y verdadero que se deja traslucir. Por la fuerza de su argumentación, siendo esta bastante diferente de lo que habitualmente se puede oír, ha llamado la atención de medios occidentales que admiten decir algo distinto y que la entrevistaron en varias ocasiones (entrevistas también disponibles en su canal). Se declara “siria, antineoconservadora, anti nuevo orden mundial, y antisionista”. En un vídeo de apenas nueve minutos expone con mucha claridad razones por las que hay tal interés en determinados sectores occidentales y algunos árabes en atacar a Siria.

En el blog de Adrián Salbuchi se pueden leer las ocho razones por las que el Nuevo Orden Mundial odia a Siria, expuestas por esta muchacha. Aquí comentaré las dos primeras, las que me parecen más importantes. Aunque esto parezca un asunto de pura política y estrategia, hay muchas, muchas relaciones con la DSI y nuestra fe.

Comentaremos: 1º El Banco Central de Siria sirve al pueblo y no a los banqueros.

En otras palabras, Siria tiene un banco central que administra su propia moneda de manera que sirva al pueblo sirio y no a los megabanqueros globales controlados por el entorno Rothschild operando desde sus guaridas en Nueva York, Londres, Frankfurt, Tel Aviv, Basilea y París.

Esto significa que el volumen de moneda que emite está correctamente sincronizado con las verdaderas necesidades de la economía real del trabajo, la producción, los servicios y todo aquello que resulta útil para la vida de los sirios, en lugar de operar subordinado a los deseos de un conjunto de financistas extranjeros parasitarios, usureros y especuladores. Estos exigen controlar a los bancos centrales del mundo para poder así limitar artificialmente el volumen de moneda disponible para sus genuinas necesidades de la economía real, especialmente el crédito sin interés para financiar cosas útiles: plantas de energía, autopistas, redes de gas, viviendas, empresas privadas e innumerables otras iniciativas lícitas.

Los megabanqueros exigen así obligar a todo actor productivo –sea público o privado– a tener que recurrir forzosamente a sus préstamos con sus mortales componentes de interés compuesto usurario. Así inician la cadena mortal de deuda eterna que no puede hacer más que crecer, crecer y crecer, tal como lo atestiguan las ‘crisis de deuda soberana’ que golpean a país tras país a lo largo de las últimas décadas. En todos los casos, esas deudas criminales que aplastan a los pueblos fueron generadas en connivencia con los gobernantes de turno, que cumplen la función de desgobernar como ‘pagadores seriales’ siempre al servicio de los megabanqueros.

Al limitar artificialmente el volumen de ‘dinero público’ sin interés emitido por sus bancos centrales, se obliga a las naciones a tener que recurrir al ‘dinero privado’ (créditos bancarios) con sus intereses usurarios, manejado por los Rothschild, Rockefeller, Warburg, Goldman Sachs, HSBC, CitiCorp y JP Morgan Chase.

La segunda razón es similar a la primera, luego comento las dos:

2º Siria no mantiene deudas con el FMI (Fondo Monetario Internacional). 

 

Ello significa que los líderes sirios entienden perfectamente que el FMI –un ente multilateral público constituido por sus Estados miembro– es controlado por los banqueros globales operando como sus auditores y policía recaudadora cada vez que alguno de sus miembros más débiles cae en el pozo de no poder pagar sus ‘deudas soberanas’; o sea, cuando países endeudados llegan al punto en el que no pueden extraer más dinero de sus economías reales del trabajo, producción y esfuerzo de sus pueblos, siempre para entregárselo a los megabanqueros globales.

En cierta forma, la verdadera función del FMI consiste en operar como ‘agencia recaudadora de impuestos’ de los Dueños del Poder Global –su ‘AFIP’ o ‘IRS’, por así decirlo– solo que, en lugar de cobrarle impuestos directamente a las personas, lo hace a través de Gobiernos títeres que succionan el producto del pueblo trabajador para entregárselo a los banqueros.

¿Se empieza a comprender cuáles son las verdaderas raíces de las ‘crisis de deuda’ que sistemática y recurrentemente golpean a Grecia, Chipre, Irlanda, Argentina, España, Brasil, Indonesia, Italia, Portugal, México, EE.UU., Reino Unido, Francia…?

Cuesta imaginar un modelo de esclavitud planetaria más diabólico.

El Islam rechaza el interés sobre el dinero y el mecanismo de préstamo fraccional bancario, por considerarlos inmorales y antisociales. Este concepto rigió en la Libia de Muammar Gadafi; y hoy en Siria e Irán.

Claramente, una muy buena razón para que los megabanqueros parasitarios exijan la destrucción de Siria, tal como exigieron la destrucción de Libia y ahora apuntan contra Irán.

Hace 82 años ya, Pío XI describió esta situación a perfección en posiblemente la más técnicamente trabajada encíclica sobre cuestiones sociales escrita hasta el momento,Quadragesimo Anno.

Esta encíclica es tan trabajada, conteniendo un análisis hecho con tal profundidad que su validez no se ha hecho más que acrecentar. Diagnostica el problema, y ofrece la solución. No es la solución de tipo si los hombres volviesen a Cristo… que, por lo demás, es siempre válida pero en un momento dado de la historia requiere concreción de propuestas también técnicas, es necesario saber ¿y cómo se hace eso, y cómo procedo de forma concreta, en definitiva qué he de hacer aquí y ahora en esta conjetura histórica, social y política?

Hay dos fenómenos de la época de Pío XI que no han más que intensificar su importancia en nuestros días: la regulación del sistema financiero y el sometimiento del poder político al económico. Los dos a su vez se reducen a una sola raíz: las nobles y necesarias funciones del Estado, encaminadas a la salvaguarda del bien común, son secuestradas por los intereses de grandes corporaciones manejadas en definitiva por pocas personas. Lo que es de todos y para todos es dirigido y decidido por un grupo selecto; el concepto del bien común, estado y nación son anulados. Es más fácil y más posible que nunca: tan solamente 300 personas del mundo entero poseen más dinero que el resto. La República no es gobernada por sabios que entregaban su saber y sabiduría para el bien de los demás, como defendía Platón. Su poder radica en elservicio que debe realizar autoridad pública. Gobiernan los que tienen podereconómico, y para su propio interés.

Llevamos décadas en los que la Iglesia es la única, cuando no de muy pocos, que defiende, no ya el anuncio de la fe que es su misión primera, sino conceptos y realidades naturales, básicos, como es la familia, la vida y el bien común. Tiene que ser así, ya que la perversión ha cubierto la faz de la tierra. “Mis delicias son los hijos de los hombres”, hay que recuperar y defender al hombre, porque es la obra de sus manos, porque es su delicia. La cuestión social por ende, será una cuestión a no abandonar nunca jamás hasta la vuelta del Hijo del hombre.

En esto la reflexión debe arrancar desde el pensamiento radicado en el ser, no de la dialéctica liberalismo-comunismo de los dos últimos siglos, alejada de las ideas clásicas de hombre-autoridad-polis.

Ahora el pensamiento neoliberal pretende reducir las funciones del estado presentándolo como una especie de monstruo que ahoga la legítima libertad e iniciativa de los hombres. En realidad lo que ha ocurrido es que el poder privado de los partidos políticos al servicio de las leyes económicas inmutables como las presentan, se ha servido del estado para colocar unas cadenas de deuda insoportables a la población entera que únicamente puede aspirar a ser contenta por sobrevivir. Han convertido lo básico, como es el trabajo, la vivienda, etc. en algo difícilmente alcanzable, y si se alcanza debe ser motivo de agradecimiento en vida por tenerlo. No hace falta que el rey de Holanda diga que hay que abandonar la idea de la sociedad de bienestar. Ya lo han hecho. Pero el consejo que se apliquen ellos, más bien.

Cuando hay una posibilidad de que un resorte público o estatal de dinero, enseguida vienen en trompa a reclamar su privatización. Una vez hecha, y una vez chupada la sangre por los vampiros, he aquí, ¡oh milagro!, que al producirse las pérdidas ahora son reclamados sacrificios de todos para pagar las deudas contraídas, ahora y para eso sí, a nombres de los nadie. Claramente lo señalaba Pío XI en QA, 109:

 

“A esto se añaden los daños gravísimos que han surgido de la deplorable mezcla y confusión entre las atribuciones y cargas del Estado y las de la economía, entre los cuales daños, uno de los más graves, se halla una cierta caída del prestigio del Estado, que, libre de todo interés de partes y atento exclusivamente al bien común a la justicia debería ocupar el elevado puesto de rector y supremo árbitro de las cosas; se hace, por el contrario, esclavo, entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas.

La explicación de la causa de tal degradación que realiza Pío XI, es demoledora. Hoy le dirían que es un Che o un maoista, pero nada de eso, su reflexión es libre y lógica, no atada ni casada con nadie; es un bisturí de la verdad. Señala claramente que a la libre concurrencia sucede la dictadura económica (QA, 105-107):

“Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio.

Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia.”

Un solo ejemplo del pasado es suficiente para aclarar (guerra de 39) el poderío de las finanzas sobre los estados. La crisis del crédito iniciada en 1929 se prolongó durante diez años siguientes justificando el cierre del grifo por la abultada cantidad de deuda, una situación muy parecida a la actual. Era proclamar la guerra en septiembre de 1939 y acto seguido ni el dinero en circulación ni la deuda suponían un problema. Tampoco el desempleo: o ir a la guerra o producir armas; el dinero no faltaba.

Esto a su vez puso de manifiesto que el dinero no es propiedad del estado, sino de entidades privadas: los bancos. De forma directa y contundente lo reconoció un distinguido banquero británico, Reginald McKenna, una vez canciller británico de Exchequer (equivalente al Secretario de Estado de EE. UU.) y presidente del Banco Midland, uno de los cinco bancos más grandes de Inglaterra en su momento, con ocasión de reunión general anual con los accionistas del banco, el 25 de enero de 1924 dijo (cita de su libro Post – War Banking): “Me temo que al ciudadano ordinario no le gustará saber que los bancos pueden, y que de hecho lo hacen, crear y destruir el dinero. La contidad del dinero en existencia varía únicamente con la acción de los bancos al incrementar o decrecer los depósitos y las compras bancarias. Nosotros sabemos cómo es que esto se efectúa. Cada préstamo, deuda o compra bancaria crea un depósito y cada pago del préstamo, deuda o venta bancaria destruye un depósito”.

En la actualidad estamos presenciando un expolio descomunal de Estado en forma de privatizaciones mediante las cuales los bienes destinados al servicio de todos pasan a ser no solamente manejados por gestión privada (paso previo a la privatización, mediante la cual se dan y pagan favores a costa del herario público), sino privatizados en su totalidad. Bajo la excusa de que la sociedad misma debe gestionar sus recursos, permitiendo la libre iniciativa y la participación de los ciudadanos en la gestión de recursos, estos pasan irremediablemente a las manos de escandalosamente pocos, muchas veces ni siquiera nacionales del país. Sectores y empresas estratégicas enteros en las manos de personas desconocidas, escondidas detrás de un enorme patrimonio que es la justificación per se. Petroleras, eléctricas, Iberia, Tabacalera. Llegará el momento en el que hasta el ejército se privatizará a imitación de modelo liberal de EE. UU. De hecho, ya dicen abiertamente en Gran Bretaña que un ejército formado por mercenarios no daría problemas en la opinión pública de Inglaterra para mandarlos a la guerra a cualquier lugar. Actualmente en Irak por cada soldado profesional hay ocho o nueve soldados de empresas privadas de mercenaris tipoAcademi, etc. que son una especie de sicarios de los poderosos.

En definitiva, yendo por este camino, las diferencias sociales aumentarán de forma desproporcionada, los destinos de los pueblos dependerán de la voluntad y sed de poder de muy pocos, las guerras serán un negocio global más y la vida diaria incluso en los países económicamente desarrollados tendrá como principal objetivo la supervivencia en la jungla de cristal.

Para evitar todo ello es necesario hacer prevalecer la ley de Polis sobre el poderío del dinero, construir y defender leyes que defenderán lo público y de todos por encima del poder del mercado. Es una visión social en la que hay que involucrar a muchos para vencer a los poderos, para asegurar protección social y laboral mínimas para poder vivir dignamente. Sencillamente, es de justicia social por la que hay que luchar. Los cristianos no solamente que no pueden estar al margen de esa lucha, sino ser su vanguardia.

Por eso advierte Pío XI contra una supuesta determinación en la economía y falta de empeño en conseguir una solución estructural: “Soportaban fácilmente la situación, desde luego, quienes, abundando en riquezas, juzgaban que una tal situación venía impuesta por leyes necesarias de la economía y pretendían, por lo mismo, que todo afán por aliviar las miserias debía confiarse exclusivamente a la caridad, cual si la caridad estuviera en el deber de encubrir una violación de la justicia, no sólo tolerada, sino incluso sancionada a veces por los legisladores.” (QA, 4)

Porque el Pontífice debe actuar y enseñar con claridad en todos los temas que, como economía, entran de lleno en aspectos morales: “El prudentísimo Pontífice meditó largamente acerca de todo esto ante la presencia de Dios, solicitó el asesoramiento de los más doctos, examinó atentamente la importancia del problema en todos sus aspectos y, por fin, urgiéndole “la conciencia de su apostólico oficio”, para que no pareciera que, permaneciendo en silencio, faltaba a su deber, resolvió dirigirse, con la autoridad del divino magisterio a él confiado, a toda la Iglesia de Cristo y a todo el género humano.” (QA, 8)

“No faltaron, sin embargo, en medio de tanta concordia, quienes mostraron cierta inquietud; de lo que resultó que una tan noble y elevada doctrina como la de León XIII, totalmente nueva para los oídos mundanos, fuera considerada sospechosa para algunos, incluso católicos, y otros la vieran hasta peligrosa. Audazmente atacados por ella, en efecto, los errores del liberalismo se vinieron abajo, quedaron relegados los inveterados prejuicios y se produjo un cambio que no se esperaba; de forma que los tardos de corazón tuvieron a menos aceptar esta nueva filosofía social y los cortos de espíritu temieron remontarse a tales alturas. Hubo quienes admiraron esa luz, pero juzgándola más como un ideal de perfección utópico, capaz, sí, de despertar anhelos, pero imposible de realizar.” (QA, 14)

Pedir el lugar que le corresponde al estado, como árbitro imparcial no sometido a los poderes particulares, sino ejecutor de leyes encaminadas a la salvaguarda del bien común, ya lo recordó con fuerza León XIII, a quien Pío XI recuerda en QA, 25:

Por lo que se refiere al poder civil, León XIII, desbordando audazmente los límitesimpuestos por el liberalismo, enseña valientemente que no debe limitarse a ser un mero guardián del derecho y del recto orden, sino que, por el contrario, debe luchar con todas sus energías para que “con toda la fuerza de las leyes y de las instituciones, esto es, haciendo que de la ordenación y administración misma del Estado brote espontáneamente la prosperidad, tanto de la sociedad como de los individuos”.

Lo mismo a los individuos que a las familias debe permitírseles una justa libertad de acción, pero quedando siempre a salvo el bien común y sin que se produzca injuria para nadie. A los gobernantes de la nación compete la defensa de la comunidad y de sus miembros, pero en la protección de esos derechos de los particulares deberá sobre todo velarse por los débiles y los necesitados.

Puesto que “la gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de la tutela pública, la clase humilde, pro el contrario, carente de todo recurso, se confía principalmente al patrocinio del Estado. Este deberá, por consiguiente, rodear de singulares cuidados y providencia a los asalariados, que se cuentan entre la muchedumbre desvalida”.

Desde entonces, en términos generales se ha avanzado en la concepción de derechos sociales y la importancia de que el Estado se preocupe de su cumplimiento. Lo cual se acoge con aprobación en QA, 28:

De esta labor ininterrumpida e incansable surgió una nueva y con anterioridad totalmente desconocida rama del derecho, que con toda firmeza defiende los sagrados derechos de los trabajadores, derechos emanados de su dignidad de hombres y de cristianos: el alma, la salud, el vigor, la familia, la casa, el lugar de trabajo, finalmente, a la condición de los asalariados, toman bajo su protección estas leyes y, sobre todo, cuanto atañe a las mujeres y a los niños.

Pero hoy todos podemos constatar, de Este a Oeste, cómo, con los increíbles medios de producción capaces de dar alimento, medicamento y servicios generales a tres mundos como el nuestro, en el nombre de supuestas leyes irrenunciables de economía y finanzas se pierden día a día conquistas sociales que bajo ningún concepto deberían ir a menos. Pero van. El trabajo se ha convertido en un lujo, y con tal de trabajar las generaciones enteras invierten ingentes cantidades de esfuerzo y estudio para obtener una compensación totalmente desproporcionada. El proceso fue descrito por una visión profética de Pío XI que sí que se ha convertido en una ley social de las más seguras (QA, 108):

Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; se entable luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos.

Para luego desembocar tal proceso en una realidad indiscutible (QA, 109):

Ultimas consecuencias del espíritu individualista en economía, venerables hermanos y amados hijos, son esas que vosotros mismos no sólo estáis viendo, sino también padeciendo: la libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz.

Terminando en los antagonismos sin tregua de nacionalismos, imperialismo internacional del dinero, cuya globalización no es un cuento para la tele, sino donde el bien, allí la patria. Un lenguaje tan fuerte y penetrante, con tal diagnóstico de verdad sencillamente no existe aparte de la Cátedra de Pedro:

Por lo que atañe a las naciones en sus relaciones mutuas, de una misma fuente manan dos ríos diversos: por un lado, el “nacionalismo” o también el “imperialismo económico“; del otro, el no menos funesto y execrable “internacionalismo” o“imperialismo” internacional del dinero, para el cual, donde el bien, allí la patria.

Y termina Pío XI y termino yo, no tengo mucho más que añadir. La solución está en devolver al César lo que le corresponde según el orden natural de las cosas. El César no es de los Corleone, y eso supone una finalidad muy importante para la oración y el legítimo empeño social:

Por tanto, han de buscarse principios más elevados y más nobles, que regulen severa e íntegramente a dicha dictadura, es decir, la justicia social y la caridad social. Por ello conviene que las instituciones públicas y toda la vida social estén imbuidas de esa justicia, y sobre todo es necesario que sea suficiente, esto es, que constituya un orden social y jurídico, con que quede como informada toda la economía. (QA, 88)

Anuncios

One thought on “Verdaderas razones de agresión a Siria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s