Quieren fuera del Valle a Franco y a Jose Antonio. Fascismos de antes y fascismo democrático de La vida de los otros

No hay cosa más importante en este país que desenterrar a los muertos. Hechos, gestos, y símbolos deben servir al pensamiento único de rechazo a todo que se oponga al sagrado y autodenominado pensamiento progresista. La libertad pregonada, pero para un solo signo. Fuera de esa libertad diseñada, todo lo demás son fascismosrepugnantes, cuya oposición lo justifica todo, hasta la “lucha por la liberación” de la ETA.

Pues bien, ya que estamos, echemos un vistazo al genuino pensamiento católico sobre el fascismo expresado en la encíclica Non abbiamos bisogno de Pío XI. ¿Dónde mejor que allí? No busquemos más ni nos cansemos, allí tenemos un documento histórico y doctrinal de primerísimo importancia. Comparemos luego con una breve mirada la situación española del periodo histórico correspondiente y tendremos más argumentos para reflexionar sobre el asunto. Además, las conclusiones saltarán a la vista. Finalmente, prestaremos atención a rasgos auténticamente fascistas del sistema democrático actual.

En primer lugar, Pío XI no condena el fascismo como tal, como hoy en día la Iglesia no condena la democracia como tal, sino determinados usos y aspectos de los sistemas mencionados:

“Pero no obstante los juicios, las previsiones y sugestiones que de diversas partes y muy dignas de consideración llegaban a Nos, siempre Nos abstuvimos de llegar a condenaciones formales y explícitas; hasta hemos llegado a creer posible y a favorecer por Nuestra parte compatibilidades y cooperaciones que a otros parecieron inadmisibles. Hemos obrado de este modo porque pensamos, o más bien, porque deseamos que hubiese siempre una posibilidad de poder a lo menos dudar de que Nos teníamos que vernos con afirmaciones y acciones exageradas, esporádicas, de elementos insuficientemente representativos, en suma, con informaciones y acciones imputables, en sus partes censurables, más a las personas y a las circunstancias que a un programa propiamente dicho.”

Y más explícitamente:

“Hemos procurado hablar con calma y serenidad y al mismo tiempo con claridad total. Sin embargo, no podemos menos de preocuparnos de las incomprensiones posibles. No Nos referimos, venerables hermanos, a vosotros, unidos siempre y ahora más que nunca a Nos por el pensamiento y el sentimiento, sino a quienquiera que sea. Por todo lo que acabamos de decir, Nos no entendemos condenar el partido y el régimen como tales.

Hemos querido señalar y condenar todo lo que en el programa y acción del partido hemos visto y comprobado ser contrario a la doctrina y a la práctica católica, y, por lo tanto, inconciliable con el nombre y la profesión de católicos. Nos hemos cumplido un deber preciso del ministerio apostólico para con todos aquellos de Nuestros hijos que pertenecen al partido, a fin de que puedan ponerse en regla con su conciencia de católicos.” (p. 31)

Pero en concreto, las realidades históricas de fascismo de Mussolini y la idea de la Falange Española, son bien distintas en no pocos aspectos y en concreto en cuanto a la relación con la Iglesia. Para tal propósito, es interesante recordar el parecer de los comunistas yugoslavos, de los que llegaron a combatir en el frente popular en la guerra civil española, los cuales hacían una clara distinción entre los movimientos tradicionalistas mejicanos y españoles, la falange incluida, y el fascismo de Mussolini o de ustashe croatas, porque los primeros ponían a Dios en el primer lugar, mientras los segundos lo hacían con la nación. En España no se daban casos de hostigamiento de la Iglesia por parte de la Falange, como fue el caso del fascismo de Mussolini, en el cual tal agresividad ocurría prácticamente de forma estructurada, como se puede deducir de las siguientes líneas:

“Los últimos acontecimientos y las afirmaciones que los han precedido, acompañado y comentado, Nos quitan la posibilidad que habíamos deseado, y debemos decir y decimos que esos católicos solamente lo son por el bautismo y por el nombre, en contradicción con las exigencias del nombre y las mismas promesas del bautismo, puesto que adoptan y desenvuelven un programa que hace suyas doctrinas y máximas tan contrarias a los derechos de la Iglesia de Jesucristo y de las almas, que desconocen, combaten y persiguen a la Acción Católica, es decir, todo lo que la Iglesia y su Jefe tienen notoriamente de más querido y precioso. Nos preguntáis, venerables hermanos, lo que se debe pensar a la luz de lo que precede, de una fórmula de juramento que impone a los niños mismos ejecutar sin discusión órdenes que, como hemos visto, pueden mandar contra toda verdad y toda justicia la violación de los derechos de la Iglesia y de las almas, por sí mismos sagrados e inviolables, y servir con todas sus fuerzas, hasta con su sangre, a la causa de una revolución que arranca a la Iglesia las almas de la juventud, que inculca a sus fuerzas jóvenes el odio, las violencias, las irreverencias, sin excluir la persona misma del Papa, como los últimos sucesos lo han abundantemente demostrado.

Cuando la pregunta debe ponerse en estos términos, la respuesta, desde el punto de vista católico y aun puramente humano, es única y Nos no hacemos otra cosa, Venerables Hermanos, que confirmar la respuesta que vosotros habéis dado ya:Tal juramento, en cuanto tal, no es lícito.

Conociendo las múltiples dificultades de la hora presente y sabiendo que la inscripción en el partido y el juramento son para un gran número la condición misma de su carrera, de su pan y de su sustento, Nos hemos buscado un medio que diese la paz a las conciencias, reduciendo al minimum posible las dificultades exteriores. Nos parece que este medio para los que están ya inscritos en el partido podría ser hacer delante de Dios y de su propia conciencia esta reserva: Salvo las leyes de Dios y de la Iglesia, o también: Salvo los deberes del buen cristiano, con el firme propósito de declarar exteriormente esta reserva si la necesidad se presentase.” (p. 29)

Por último, el fascismo italiano tenía un claro componente anticlerical, tal y como lo señala Pío XI:

“Nos creemos, por otra parte, que hemos hecho una obra útil a la vez al partido mismo y al régimen. ¿Qué interés puede tener, en efecto, el partido en un país católico como Italia en mantener en su programa ideas, máximas y prácticas inconciliables con la conciencia católica? La conciencia de los pueblos, como la de los individuos, acaba siempre por volver a sí misma y buscar las vías perdidas de vista y abandonadas por un tiempo más o menos largo.

Y que no se diga que Italia es católica, pero anticlerical, aunque lo entendemos solamente en una medida digna de particular atención. Vosotros, venerables hermanos, que vivís en las grandes y pequeñas diócesis de Italia en contacto continuo con las buenas poblaciones de todo el país, sabéis y veis todos los días de qué manera son, si no se las engaña y no se las extravía, y cuán lejos están de todo anticlericalismo. Todo el que conoce un poco íntimamente la historia de la Nación sabe que el anticlericalismo ha tenido en Italia la importancia y la fuerza que le confirieron la masonería y el liberalismo que la gobernaban. En nuestros días, por lo demás, el entusiasmo unánime que unió y transportó de alegría a todo el país hasta un extremo jamás conocido en los días de los convenios de Letrán, no hubiera dejado al anticlericalismo medios de levantar la cabeza, si al día siguiente de estos convenios no se le hubiera evocado y alentado. En los últimos acontecimientos, disposiciones y órdenes se le ha hecho entrar en acción y se le ha hecho cesar, como todos han podido ver y comprobar. Y sin duda alguna hubiera bastado y bastaría siempre para conservarle la centésima o la milésima parte de las medidas aplicadas a la Acción Católica y coronadas recientemente de la manera que todo el mundo sabe.

Más de uno de vosotros ha experimentado ya, y de ello Nos ha enviado lamentables noticias, el efecto de tales insinuaciones y de tales órdenes en la reincidencia de odiosas vigilancias, delaciones, amenazas y vejámenes. ¿Qué nos prepara, pues, el porvenir? ¿Qué es lo que Nos no hemos de esperar (y no decimos temer, porque el temor de Dios elimina el temor de los hombres), si, como tenemos motivo para creerlo, existe el designio de no permitir que nuestros jóvenes católicos se reúnan, ni aun silenciosamente, bajo pena de severas sanciones para los que los dirigen?

¿Que nos prepara y con qué nos amenaza el porvenir, Nos preguntamos de nuevo?(p. 32)

De todo esto queda patente la gran diferencia entre el fascismo italiano y el movimiento nacional español, del que se puede decir que de anticlericalismo y hostilidad a la Iglesia y sus instituciones no tenía de nada.

En definitiva, el pecado de los fachas en España es haber ganado la guerra, eso puede ser resumen simple pero acertado de los arrebatos de la progresía en contra del así llamado fascismo español. Sin duda, la Falange Española por ejemplo, es la encarnación del pecado en contra de la democracia, por ejemplo, pero de allí que sea pecado en sí es otro cantar. Como hemos visto, ni siquiera el movimiento de Mussolini en la segunda y tercera década del siglo pasado se mereció la condena en su conjunto por parte de Pío XI, y mucho menos lo tendría la FE por sus defectos y carencias que podía tener, pero en grado mucho menor que el movimiento italiano. Todo esto para que los complejos de algunos, si todavía perduran, tengan donde cobijarse, o sea, que los entierren que son para eso.

En la actualidad, más de un sociólogo y analista modernos han acuñado el término “fascismo de rostro democrático”, Primero un par de citas:

“EE. UU. se desliza hacia un sistema fascista” dominado por el gobierno y el gran negocio, ha advertido Ron Paul, candidato republicano a las presidenciales.

¿Cómo el Occidente que venció al nazismo perdió su camino moral? ¿Cómo hemos llegado a tirar la Carta de las Naciones Unidas a la basura? ¿Cómo nos levantamos de las invasiones de Hitler y 60 años después se imitan sus ocupaciones alrededor del mundo en Afganistán, Irak y Libia, y ahora dando un paso hacia la trampa de la Tercera Guerra Mundial con Siria?¿Cómo esa sed de sangre por los recursos, que dio un paso adelante por la desesperada necesidad de apoyar a las economías que mueren, se convirtió en la única prioridad para las ‘democracias’ de Israel, Reino Unido y Estados Unidos?

Así lo cree el activista, historiador y periodista Tony Gosling.

Y para sonar una música sonora solemne de tal entierro, sacaremos del olvido, o mejor presentaremos una figura mundialmente portentosa pero tan desconocida para la mayoría, la figura de un auténtico personaje de la sombra, pero cuya maquinaria funcionaba a tutiplé a la luz de día, la figura que lo tenía “todo” de este mundo: masón de grado 33, fascista de Mussolini, demócrata, relacionado con la mafia, hombre de Perón o mejor dicho Perón su nombre, fundador de la P2, relación con el Vaticano y el Banco Ambrosiano, promotor de Andreotti y Berlusconi, anticomunista feroz y el hombre de América en la guerra fría en la frontera del mundo libre, Licio Gelli:

Con esto está dicho todo, es el núcleo del mensaje de Satanás a Cristo en la tentación del desierto: “arrodíllate ante mí, y te daré todos los reinos de este mundo, que a mí me pertenecen y yo los doy a quien quiero”.

Es a Satantás a quién combatir, con las armas de Dios. No centrado en el enemigo, hasta cuyo nombre debemos abstenernos de usar, según Santiago, sino en Dios, su Cristo y su Reino. ¿España católica es la solución? ¿Y por qué no Pakistán, Arabia Saudita, Argentina,… católicos? No digo que como ideal no suponga una noble aspiración a la que no renunciar, pero de momento yo me conformo con seminarios y conventos católicos, y lo firmaría ahora mismo si pudiera ser, ya que sin esto no hay ni una calle católica. Una vez situados en vía correcta, el camino según la voluntad de Dios adquiere sentido.

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