El amor es necesario, pero no suficiente

O: “El gran error de la suficiencia del amor para la salvación”. Lo de “gran error” es más bien un eufemismo, en realidad se trata de una herejía, grave, ofensiva y corrosiva, muy difundida, normalmente sin darse cuenta, entre amplios sectores de cristianos, especialmente en el occidente. No hace falta que recuerde el Trento: “Si alguno dijere, que el hombre puede ser justificado ante Dios por sus propias obras, ya sean realizadas a través del aprendizaje de la naturaleza humana, o la de la ley, sin la gracia de Dios por medio de Jesucristo, sea anatema.

El amor o las obras de solidaridad si se prefiere, son necesarias para el que cree, si no la fe estaría muerta como dice Santiago, pero el amor no es suficiente. En caso contrario significaría que la naturaleza humana por si sola es capaz de redimirse, lo cual es falso.

Por eso me han llamado mucho la atención las palabras finales de Mons. Alas al comentar el dramático descenso del número de católicos en El Salvador: “…pues al final es la práctica del bien la que Dios va a premiar, tal como lo indica San Mateo en el capítulo 25”. Pues, no es así. Estas palabras del Señor en el Juicio Final se refieren a lo mismo que acabo de decir, es decir, es por lo que digo lo que digo. Estas palabras las dirige el Señor a los que no cuestionaron durante su vida la existencia del Señor, ni desconocieron su mensaje. En otras palabras, sabíais quién era yo, y sin embargo, no me amabais en vuestros hermanos, tal y como teníais que hacer si decís que tenéis la fe. El Señor nos recordará a todos y a cada uno que son necesarias las obras para dar testimonio de nuestra fe.

Es el sentido de pro multis en la consagración. La voluntad de Dios es que todos los hombres se salven, es cierto y San Pablo lo dice, pero también es cierto que el Señor dijo en la Última Cena por  muchos, precisamente para subrayar que la salvación no es automática. No es que la misa en la que se diga para todos no sea válida, lejos de nosotros pensar eso, pero lo correcto sería traducirlo bien como por lo demás lo hicieron en Hungría, Gran Bretaña o EE. UU., por ejemplo. La fe y las obras, es necesaria nuestra colaboración.

La fe es necesaria para la salvación, pero tampoco es suficiente. Las obras son necesarias para la fe, pero ni solamente por la fe, ni solamente por las obras nos salvamos (Dios puede salvar, si no, no sería Dios, a las personas que visiblemente no pertenezcan a la Iglesia Católica, por los caminos que solamente él conoce y escruta, pero eso no es el camino ordinario, y siempre es por la gracia de Dios dada por medio de Jesucristo. Uno que no conoce a Jesucristo, se salva si se salva solamente en Jesucristo). Y como la fe es necesaria, y esa fe es únicamente pura y completa u ortodoxa en la Iglesia Católica, no puede ser indiferente si uno es católico o no, o peor, si deja de serlo.

Estas palabras, este error lo diré de esta forma menos estridente, del Monseñor son reflejo de la eterna presencia de la influencia del pensamiento gnóstico en la Iglesia, desde sus orígenes, como señala San Juan en sus epístolas, y como recordaba Juan Pablo II en una de sus cartas al señalar que la Iglesia siempre tuvo que velar por la intromisión del pensamiento gnóstico.

Es el fruto de la insidia de Satanás contra los fieles de Cristo, y si es contra los pastores, más todavía se congratula si consigue que yerren en sus enseñanzas.

Una sencilla mujer, Francisca Javiera del Valle, de oficio costurera, escribió hace un siglo un muy profundo Decenario al Espíritu Santo. En esa obra, describe este error de muchos, fruto de astuto engaño del diablo, con inusual elocuencia y acierto:

“Hemos de prometer este día al Espíritu Santo el guardar, conservar y trabajar cuanto nos sea posible, porque nadie nos puede arrebatar estas virtudes Divinas. Entre las criaturas ninguna sabe, como lo sabe Satanás, lo que valen estas virtudes.Siempre anda como cazador, sin descanso en su busca, a ver si las puede cazar.Cuando él se gloría mucho con la caza que coge, es cuando lo hace por las soledades, porque anda en acecho por la soledad.

Si hace presa, seguras tiene las tres. Pone como blanco la fe, y como ésta hiera, seguras tiene las otras dos; porque las heridas en la fe son de muerte. Si hiere con su flecha infernal a la esperanza o a la caridad, no se gloría tanto con su caza; porque estas heridas sanan pronto.

Pero si hiere en la fe, como esta herida es mortal, ¡cuánto se regocija en ello! Estas virtudes forman las tres como un solo árbol. La raíz y el tronco, es la fe; las ramas, son la esperanza; los frutos, la caridad.

Si cortan las ramas, con su corte queda el árbol sin ellas y sin fruto; pero el árbol no desaparece, porque como existe la raíz y el tronco, pronto echa otra vez las ramas y éstas vuelven a dar frutos.

Pero si lo que quitan del árbol es el tronco o la raíz, pierde las ramas y los frutos de ellas, el árbol desaparece; porque quitados el tronco y la raíz, las ramas y los frutos mueren.”

Es decir, la fe es la primera de las tres virtudes teologales, es la puerta de entrada para las otras dos. De forma que si cae la primera, caen las otras dos. De allí que el enemigo de Dios desde el principio siempre intenta atacar y confundir la fe. Eliminada y dañada esta, consigue todo lo demás que quiere. De allí que, con la caída y la pérdida de la fe, nos vienen todos los demás males.

Decidme, ¿qué pasaría si Constantinopla no se hubiese separado de Roma en 1054? ¿Y qué si Lutero y Calvino no hubiesen llevado a cabo todo lo que hicieron? Creo que en estas dos catástrofes está la raíz de tantos males de la modernidad que padecemos y que padecían nuestros antepasados.

Por eso, cuidar la ortodoxia es el tesoro de los más preciados que hay, si no el mayor, porque detrás vienen todos los demás si creemos de verdad. Timoteo, cuida el depósito de la fe.

Si creemos de verdad. Volviendo al tema de la situación de El Salvador, pregunté sobre la misma a un sacerdote franciscano salvadoreño que perfecciona en España sus estudios teológicos, le pregunté sobre la violencia que asola su país, sobre las bandas de las maras, sobre la penetración de los protestantes, etc.

Lo tienen muy difícil. Una docena de asesinatos diarios, los jóvenes de un territorio de las maras no pueden entrar en el territorio de la otra, pueden ser asesinados sencillamente. Las maras son como una familia para los que no la tienen, y no solamente ellos. ¿Y por qué? Una mujer que se gana el pan con servicios en el hogar,para ganar dos o tres dólares al día, tiene que dejar mientras a su hijo solo en casa. ¿Serán cristianos, o personas humanas siquiera, los que son capaces de pagar dos o tres dólares al día por un trabajo?

¿Y nosotros, qué hemos de hacer? El que tiene dos camisas, que de al que no tenga ninguna, y el que tiene alimentos que haga lo mismo, era parte de la preparación para la acogida del Salvador predicada por el Bautista. Estas obras preparan el terreno para el Señor, muestran la rectitud de intención, preparan, nos las debemos exigir, son bienvenidas y muy buena señal, pero no bastan.

Son necesarias, no suficientes, pero sí necesarias las obras de caridad si uno quiere llamarse cristiano. Si es cierto que sin fe no hay ni esperanza ni caridad, también es cierto que sin obras no sirve ni la eucaristía ni los sacramentos. No sirven, porque no hay caridad. Es un engaño.

En eso es que vienen las confesiones protestantes, vamos a llamarlo así, que no se hacen esperar: ofrecen una lavadora o un frigorífico con tal de irte con ellos. Así, a lo bruto. El dinero  viene del norte, es verdad. Ellos están al acecho, y si los pastores no predican la verdadera fe, incitando a los fieles a vivirla, los protestantes arrasarán, y no felicitaré a nadie por ese hecho. Ni creo que a Dios lo agrade, pero lo permite. Piensa por qué.

Algo parecido pasa en el norte de Albania, como me relatan otros misioneros franciscanos que conocen el terreno. Un frigorífico o una lavadora nueva y un protestante nuevo “de regalo”, 2×3. Los musulmanes no son menos agresivos. La musulmana secularizada albanesa que quiera ponerse el velo, el dinero saudí le deja 20 euros en la cuenta, o mejor dicho en la mano, en Bosnia-Herzegovina donde la vida es más cara o las cosas se ponen más difíciles, 50. Tampoco en España no se anda lejos de estas últimas prácticas, teniendo en cuenta el nivel de vida.

En resumen, el diablo está siempre alrededor vuestra cual león rugiente esperando devorar su presa. La defensa es la fe pura, predicada, vigilada y vivida.

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