La desembocadura esperada de “¡Buena suerte, Charlie!”

No hace falta que entren perturbadores de forma física en el hogar; lo virtual igual le sirve, si no más. Finalmente produce sensaciones y convicciones reales.

Era solamente cuestión de momento, vista la política de Disney. Todo envuelto en un ambiente alegre y simpático de una familia feliz: madre despistada pero alegre, padre bonachón y currante, hija adolescente entrañable, hijos una cosa normal, y la pequeña Charlie y otro bebé más durante la serie. Pero tenían que llegar mamá 1 y mamá 2con la pequeña adoptada, amiga de Charlie:

Mamá 1 y mamá 2, encantadoras por supuesto:

O sea, las más simpáticas y las más guapas son las lesbianas, de acuerdo.

Espero no obstante que encima no posen como modelos para algún Playboy y los ojos sensuales y posesivos de los machos; espero que ni ellas, ni ninguna. Son presentadas como el no va más, como no puede ser de otra forma en la maquinaria propagandística de Hollywood, entregada de lleno a la causa. La cosa es que el patrón se repite, generación tras generación, año tras año, y en aumento: películas ganadoras de oscar, presentando una pobre muchacha de barrios marginalesviolada repetidamente por su padre bestia, salvada y comprendida por una lesbiana brillante y la mar de equilibrada;

Miley Cyrus, de la cual no presentaremos ninguna imagen por ser demasiado aberrante a las que apunto, autohumillada con sus posturas y gestos denigrantes para el género femenino, después de ser una encantadora, iba de eso, muchacha Hanna Montana, conquistando corazones de innumerables fans infantiles, a las que ahora,otros en su nombre, muestran el camino natural a seguir. No es para presentar la pluralidad social existente; se indica el camino de forma inconfundible.

¿Cómo actúa el mal? Quiere conseguir sus resultados mediante sus propias acciones y fuerzas. Entonces, si quiere condicionar la actividad humana procura condicionar el pensamiento mediante la presentación de una idea. Pensando de forma diferente, el hombre actúa en consecuencia.

El mal extiende sus fuerzas por los dominios del poder económico, que aseguran el político y el de los medios de comunicación. En esto último entra de lleno el análisis de la conducta humana, todo al servicio de una jerarquía superior de ideas. La imagen es lo que más condiciona el pensamiento, porque nuestra forma de pensar está basada en el manejo de símbolos e imágenes. Para conseguir una convicción a base de una influencia externa, se procede por impacto sensual en los sentidos de vista y oído.

Decía León XIII, advirtiendo a las familias italianas sobre influencias nocivas: “Que los padres y las madres de familia se guarden de acoger bajo su lecho y admitir en la intimidad del hogar doméstico a las personas desconocidas o, a lo menos, sobre cuya religión no estén bastante seguros; que tengan cuidado de asegurarse primero que bajo la capa del amigo, del maestro, del médico o de todas otras personas no se oculte un astuto reclutador de la secta masónica. ¡Ah! ¡En cuántas familias el lobo ha penetrado bajo la piel del cordero!” (León XIII, “Carta al pueblo italiano”, 8 diciembre 1892.) ¡Madre mía, qué inocuos parecían aquellos tiempos comparados con la capacidad de penetración e influencia actuales basados en la tecnología y comunicación a distancia! ¡Ya no hace falta que entren en el hogar, están allí!

Desde que el hombre está sobre la faz de la Tierra, los símbolos marcan el territorio:

No existe la casualidad (su concepto presenta la medida de nuestra ignorancia). Todas estas actuaciones van encaminadas a forjar y reforzar ideas superiores a las que sirven, ideas destinadas a dominar al hombre y apartarlo de su destinto eterno. Mediante el cambio de las ideas se consigue la transformación de la sociedad y su encauzamiento en determinada dirección. Todas las ideas más importantes llevan siglos ya con un sentido diferente del clásico: la idea de tolerancia, libertad o la tan desgastada idea de amor. Ideas diferentes, pensamientos diferentes, cultura diferente. Todo el mecanismo está basado en la atracción que ejercen las nuevas ideas sobre pensamiento y voluntad. Las “verdades nuevas” se presentan como racionales, excelentes, casi sublimes, ¡a cuidar con mucho esmero!

La homosexualidad se presenta con mucha finura y elegancia, y los cristianos como una especie de cavernícolas:

En el post anterior hablé sobre la ofensa a un cardenal y a los cristianos por miembros de Femen. Pues bien, hace un año que profanaron la catedral Notre Dame:

Tres guardias de seguridad por la fuerza (para eso están, si no pregunten a los que cuidan de los bancos sagrados) las sacaron fuera, pero, ¡oh, qué tamaña brutalidad!, le hicieron daño, dicen, a las señoras. Pues, guardias, al banquillo por favor, y antes si hace falta que el sexo débil.

Joven cristiano francés, de nombre Nicolás, opositor al matrimonio homosexual, terminó derecho en la cárcel sin contemplaciones. Creo que se tiró allí un par de meses. Un chico muy malo, excelente estudiante de dos carreras, un líder nato y la policía fue a por él entre 300 manifestantes. Demasiado católico.

Putin y Kiril II

pueden decir, respectivamente: “Conservadurismo social y religioso, es la única forma de evitar que el mundo caiga en una “caótica oscuridad”.”

“Las políticas que se están llevando a cabo en estos lugares al poner en el mismo lugar a una familia con hijos y una asociación entre personas del mismo sexo o al poner al mismo nivel una fe en Dios y la creencia en Satanás. Este es el camino a la degradación”.

Aquí queda claro lo que se pueda decir libremente.

Solamente después de largo tiempo de exposición a esas verdades de nueva creación la muchedumbre por lo general tiene oportunidad de darse cuenta de la mentira de la que estaban hechas. Por doquier empiezan a darse cuenta que algo no cuadra. EnOccupy Croatia dicen abiertamente en internet y en la calle lo que era un pecadohace poco más de veinte años: “No sois capaces ni de dar una mano de pintura a lo que construyó Tito”.

¿Os habéis librado de la dictadura y maltrato? Están disfrutando, ¿verdad?

¿No tienen fábricas? Pero tienen “democracia”.

Algo no va bien, claro que no. Habría que buscar una razón más profunda, porque si no, no se podrán ni ver ni reconocer Auschwitz nuevos, tan reales como lo que estás viendo.

Curioso. Aquí también en la página de Occupy España (¿o era alguna otra?, no me acuerdo muy bien), vi algo que tenía cierto parecido:

El mal se percibe por las muchedumbres solamente con los años que pasan, a base de engaños comprobados que producen aquellas supuestas verdades y liberaciones, antaño presentadas como tales.

Imagen de una pared arañada en una cámara de gas de Aushcwitz

Con el tiempo se ve que lo que tenemos hoy no es tan nuevo, eso es lo que hay que aclarar a la intuición de los nuevos comunistas que, ¡vaya sorpresa!, celebran San Valentín, con un toque diferente:

Algo no va bien, claro que no. Habría que buscar una razón más profunda, porque si no, no se podrán ni ver ni reconocer Auschwitz nuevos, tan reales como lo que estás viendo.

¿Y cómo actúa el bien? Mejor dicho, ¿cómo actúa el que quiere hacer el bien?Siempre por medio de Dios, que es el único quien tiene poder para actuar por sí solo. En efecto, el mal no tiene poder ni para crear una mota de polvo. El diablo, como espíritu, solamente puede influir en los pensamientos y utilizar energía ya existente en la naturaleza creada. Por eso los creyentes debemos tener absoluta confianza en la victoria definitiva del bien sobre el mal, ya realizada en la cruz, actualizada en la historia, hasta la consumación definitiva en la eternidad al acabarse el tiempo. El que hace el bien, actúa como David frente a Goliat, pone toda su confianza en Dios y se lanza a la batalla de la que se siente seguro vencedor, “por haber blasfemado el nombre de Dios, tu cabeza será pasto de fieras”. Frente a todo el poderío de Goliat, su estatura, fuerza, equipamiento, adiestramiento y experiencia militar, vence el que pone su confianza en Dios, pero al mismo tiempo utilizando valientemente todos sus recursos, con la máxima audacia posible y sin miedo.

El mal tiene solamente este mundo para triunfar, y hasta en ello su triunfo es efímero, siempre feo y repugnante, odioso. No tiene verdaderos amigos, solo halagos fingidos que sirven aquí, y en ningún lugar más. Pero en el otra vida, o sea, laverdadera, la multitud de condenados no cuenta para nada, y sin embargo, la gran muchedumbre de los ya salvados socorren al bueno con sus plegarias. La Iglesia no es la que está solamente aquí, el bien tiene toda la Iglesia detrás, y la purgante y la triunfante.

Ahora puede parecer que el mal triunfa, como cuando Cristo murió en la cruz, pero no es así. De allí que nunca se debe perder esta perspectiva de la eternidad, en la que en el fondo se apoyan las virtudes teologales. ¿Qué es la esperanza? No que en esta tierra vamos a tener un buen empleo, etc., etc, sino la confianza de que por la gracia de Dios estaremos en el cielo. Esto que digo (nada nuevo) es muy ridiculizado en la época moderna, totalmente entregada y cegada con el presente y la visión horizontal, aunque esto último es mucho decir. Sin embargo, solamente la perspectiva de la eternidad y la justicia divina en el más allá puede construir la paz aquí abajo. ¿Adónde iré?, ¿qué debo hacer para salvarme?, son las únicas preguntas que realmente tienen sentido y peso y medida, las únicas que pueden proyectar esperanza y perspectiva en la vida terrena. ¿Salvados, de qué? Sí hermano, de ir al infierno, eso es lo imprescindible, por allí se empieza. Si no, díselo a los del salvamento marítimo que primero hablen a los náufragos de correr por los prados verdes y floridos. Primero es subirse a la tabla de la salvación, luego seguiremos. Sin Dios, esta vida termina en un infierno, es el infierno ya, producido por la malicia del enemigo de Dios y sus secuaces. Dios es lo primero, sin él, la vida no tiene sentido.

En una pared de Aushwitz había una pintada: “Dios, si existe, tendrá que pedirme perdón por esto”.

La vida y sufrimiento sin Dios es una tortura, es una tragedia inútil, Dios perdone y de luz a aquellos que no sepan llamarlo en esas noches. Sin Dios las victorias no lo son, ni hay triunfo alguno, solo acíbar. Sin la confianza y espera en Dios, que al juzgar a cada uno va a restituir toda injusticia y enjugará toda lágrima a los que sufren esperando en él, sin Dios esta vida no tiene sentido. Es un sufrimiento inútil e infernal.

¿Cuál es el camino del cristiano ante las batallas del mundo? San Maximiliano Kolbe, al reflexionar sobre las influencias de las fuerzas del mal, sentenciaba: el remedio lo tenemos en la Inmaculada, por ella nos vino la salvación una vez, por ella nos debe venir en estos momentos oscuros y siempre.

Pienso: está muy bien peregrinar a muchos sitios, desde Roma y Tierra Santa hasta tantos lugares venerables. Pero hay una cosa tan simple, al alcance de cualquiera y se usa tan poco. El rezo del rosario en la familia tiene indulgencia plenaria (Juan Pablo II dice en Rosarium Virginis Mariae, “apaguen las familias la televisión por un momento y recen el rosario”). Creo que se lo “merece” porque veo que tal circunstancia se da muy poco. Y justamente allí está la salvación del mundo, en la oración (porque con ella pedimos a Dios que actúe, y quién como Dios) y vida santa. Esta no tendrá lugar sin la oración de un pecador arrepentido, dispuesto a enmendar su vida y hacer el bien hasta su muerte. Luego, esta oración en Cristo y con María, esta vida en Cristo (aunque sean de tan pocos como los cinco justos de Sodoma), es la única que tiene poder de intercesión para el mundo.

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