No habrá paz, ni progreso*, ni restauración de la Iglesia hasta que sea corregido el CVII

PIO-X

Instaurare omnia in Christo

*Naturalmente hablo del progreso en la gracia de los fieles.

En su discurso de despedida del clero romano, el 14 de febrero de 2013, Benedicto XVI comentaba el ambiente entre los padres conciliares durante el desarrollo de las sesiones del mismo:

Así pues, fuimos al Concilio no sólo con alegría, sino con entusiasmo. Había una expectativa increíble. Esperábamos que todo se renovase, que llegara verdaderamente un nuevo Pentecostés, una nueva era de la Iglesia, porque la Iglesia era aún bastante robusta en aquel tiempo, la práctica dominical todavía buena, las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa ya se habían reducido algo, pero aún eran suficientes. No obstante, se sentía que la Iglesia no avanzaba, se reducía; que parecía una realidad del pasado y no la portadora del futuro. Y, en aquel momento, esperábamos que esta relación se renovara, cambiara; que la Iglesia fuera de nuevo una fuerza del mañana y una fuerza del hoy. Y sabíamos que la relación entre la Iglesia y el periodo moderno, desde el principio, era un poco contrastante, comenzando con el error de la Iglesia en el caso de Galileo Galilei; se pensaba corregir este comienzo equivocado y encontrar de nuevo la unión entre la Iglesia y las mejores fuerzas del mundo, para abrir el futuro de la humanidad, para abrir el verdadero progreso. Estábamos, pues, llenos de esperanza, de entusiasmo, y también de ganas de hacer nuestra parte para ello.

O sea, la convicción de que la Iglesia se equivocó en el caso Galileo, fue uno de los motores de cambio para llegar a un nuevo Pentecostés… Santidad, la Iglesia llegó a la ruina por emprender sus pastores pasos equivocados, eso es lo que ha pasado.

Antes que nada, Santidad, debo subrayar que la Iglesia no se equivocó en el caso Galileo. Aquellos teólogos, recién salidos de la escuela del concilio de los más precisos en sus definiciones de toda la historia de la Iglesia, defendieron la fe de la Iglesia en el caso Galileo como lo defendieron con vigor frente a Lutero y los demás herejes. Como hablaron con tanta claridad y profundidad sobre la fe, la gracia, los sacramentos, la Escritura, el papado,… Santo Doctor de la Iglesia, Bellarmino, en el nombre de todos ellos recordaba a Galileo que los datos históricos de la Biblia son ciertos, al menos que existan fuertes razones para interpretarlos de otra forma… razones que no le fueron presentadas. La Iglesia de entonces, paradójicamente para la actual mentalidad, no separó la ciencia de la teología, como tres siglos atrás no separó la filosofía de la teología por las embestidas de Ockham. Y por eso, con el parecer unánime de los Padres de la Iglesia y en sintonía con la interpretación de la Sagrada Escritura desde siempre se encomendaba a Galileo a no esparcir sus interpretaciones al margen de lo enseñado por la Iglesia. Y, como nos propusimos a mostrar en el libro “Y Sin Embargo No Se Mueve”, la Iglesia hoy en día tiene muchas más razones para rechazar las elucubraciones y de Galileo y de infeliz Hawking.

Y lo que mal empieza, mal acaba. Cómo acabó el Concilio, lo podemos ver todos los días. No la renovación, sino la ciénaga.

 

¿Y por qué?, me dirán, ¿qué tiene que ver el Concilio con sus interpretaciones indebidas? Primero, en un trabajo extenso “En torno a Nostra Aetate, he analizado casi frase por frase toda esta declaración conciliar, señalando sus desviaciones respecto a genuino pensamiento cristiano. Veinte siglos de la fe de la Iglesia son distintos de lo que promueve Nostra Aetate. Pero no son distintos de lo que Pablo VI llevó a cabo en su pontificado, por ejemplo. No vamos a hablar solamente de Francisco y de sus gestos. Los gestos de Pablo VI eran más fuertes e impactantes si cabe que los de Francisco. Recordemos algunos:

En una reunión ecuménica celebrada el 16 de diciembre de 1975 con el enviado del Patriarca de Constantinopla Demetrios I, Metropolita Meliton de Calcedonia, en un acto sin precedentes, Pablo VI se agacha y le besa los píes al metropolita, lo cual tuvo una resonancia especial en la prensa griega:

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Existe incluso un libro publicado en la Iglesia Ortodoxa con la portada en la que figura la estatua que recuerda este inaudito gesto:

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¿Estas cosas son las que van a producir, o incluso predisponer la unión entre los cristianos? Sin embargo, ¿no es esto Nostra Aetate? ¿Vas a decir tú lo que es, y no el papa que guío el Concilio, autorizado a enseñar la fe? Un papa que es proclamado beato, y por lo tanto propuesto como ejemplo de imitación de sus virtudes. Esto es lo que debes hacer, querido amigo, ¿o no? Francisco no hace más que esto, por lo tanto, no lo critiquéis. ¿O vais a seguir sus pasos? Hay que seguir a Jesucristo, querido amigo.

El 29 de enero de 1975 Pablo VI entrega el estandarte de Lepanto a los turcos. ¿Era culpable la Santa Liga por no querer a los turcos en Europa, por no permitir que les pase lo que les pasó en Bizancio?

estandarte lepanto

En 1966, durante la reunión con el Arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, Pablo VI se quita su anillo y lo pone en el dedo de Ramsey.

El 13 de noviembre de 1964 tiene el lugar uno de los más dramáticos gestos de toda la historia de la Iglesia. Pablo VI baja por la escalera del trono papal y sobre el altar movible deposita su tiara, ofreciéndola para los pobres del mundo. ¿De qué otro espíritu del concilio vamos a hablar, de un tal espíritu impuesto por no se sabe quién, si el papa que lo dirige realiza gestos como estos? Por cierto, su anillo de pescador estos días estaba de venta en ebay.

¿Y por qué?, me dirán, ¿qué tiene que ver el Concilio con sus interpretaciones indebidas? Segundo: la ambigüedad. Aclarémoslo un poco. En matemáticas una relación binaria está caracterizada por un par de elementos ordenados de forma que al primer elemento se hace corresponder el segundo, y viceversa. Normalmente mediante alguna propiedad previamente establecida. Ya una función numérica, o una aplicación, tiene exigencias mayores: es una relación que hace que a cada elemento de un conjunto le asignemos uno y solamente un elemento de ese mismo conjunto, u otro. Esta exigencia es necesaria si queremos representar gráficamente estas funciones y poder manipularlas unívocamente. Por eso, la siguiente gráfica representa una relación que no es una función:

funcion

En efecto, ¿a dónde va, o qué elemento le asignamos al elemento b, o al d? No lo sabemos de forma unívoca, por eso no nos sirve esta relación como una función. Pues lo mismo sirve para una afirmación ambigua: ¿qué quier decir? Y al no saber qué quiere decir, no nos sirve. O, peor, sirve para engañar, para algo malo. Porque deja espacio, -y si el que las usa no se da cuenta de ello: debe, si no es que las usa intencionadamente-, para interpretaciones distintas. O sea, también erróneas. El que guía a otros, no tiene excusas si utiliza afirmaciones de este tipo. Y, si estas existen, no deben ser obedecidas ni tomadas en cuenta si uno quiere proceder como católico. Sencillamente, no existen.

Tercero: La ley de gradualidad. El sociólogo izquierdista Chomsky enumera diez estrategias de manipulación de la sociedad desde una perspectiva política, pero basada en psicología social. Más de una es perfectamente válida para los conceptos religiosos. Vamos a recordar la que nos interesa:

  1. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

Veamos qué ha pasado con la liturgia, recuerdo el párrafo en cuestión de la Sacrosantum Concilium:

“36. § 1. Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular.
§ 2. Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes.
§ 3. Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica.
§ 4. La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada.”

Se empieza con: “Se conservará el uso de la lengua latina”… pero luego sigue: “salvo derecho particular”,… “Sin embargo”, … “la lengua vulgar… se le podrá dar mayor cabida”,… “determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión”,… lo cual termina por ser determinante.

Benedicto XVI en el citado discurso habla del Concilio virtual que se impuso durante mucho tiempo al Concilio real, y es precisamente este último al que hay que recuperar. ¿Pero cuál es ese Concilio real si precisamente siguiendo textos de ese concilio llegamos a ser como guíados ciegos por guías ciegos que no saben, ni guías ni guíados, por dónde van? Porque si el consejo va a ser “determinar si ha de usarse”, es que no se dice nada, se abren las puertas a no se sabe qué, no se define, no se propone con precisión, de donde, necesariamente por la ley de vida, se sigue la arbitriedad.

Cuarto: ¿”almas” del Concilio, Padres del Concilio?

 

Mencionemos algunos: Rahner, Ratzinger, von Balthasar, De Lubac, Chardin…

chardin

El jesuita Teilhard de Chardin, fue condenado por el Santo Oficio el 30 de junio de 1962 por sus obras: «… dichas obras presentan tales ambigüedades, e incluso errores graves en materia filosófica y teológica, que ofenden la doctrina católica». Sin embargo, durante el Vaticano II, Teilhard de Chardin fue reverenciado, citado y considerado como una fuente fiable en materia de fe tanto como para ser llamado “El alma del Concilio Vaticano II”. ¿Olvidado, superado?: En noviembre de 2012, Benedicto XVI lo ha presentado como Patrono de la “Nueva Evangelización”.

 

El nombre de Teilhard de Chardin, como científico, está ligado a los fraudes científicos del hombre de Piltdown y del hombre de Pekín. El primero se hizo manifiesto cuando se descubrió que el cráneo y la mandíbula habían sido tratados para simular la edad antigua; el segundo resultó evidente cuando, junto a los cráneos del llamado hombre- simio, se descubrieron numerosos cráneos de hombres modernos, con lo cual, tal investigación fue una grandísima… chorrada, aunque, como siempre, de ese fiasco se salió por la puerta de atrás.

Para Teilhard de Chardin la evolución es una “experiencia espiritual” que tiene “una evidencia por encima de toda verificación”, “es una certeza que elimina toda duda razonable”, “es una condición general a la cual deben plegarse y satisfacer, de ahora en adelante, para ser pensables y verdaderas, todas las teorías, todas las hipótesis, todos los sistemas”…

¿Cómo no, pues, el paleontólogo P. O’Connel dirá sobre Teilhard de Chardin?: “¡Él no ha sido más que un muchacho nunca llegado a la madurez”!

 

Pero… del 9-10 noviembre de 2012, con el patrocinio de la Pontificia Universidad Gregoriana y la presencia honoraria del card. Paul Poupard, se realizó la Conferencia europea sobre Teilhard de Chardin: “Desafíos antropológicos de hoy – una lectura de Pierre Teilhard de Chardin para una Evangelización Renovada – a 50 años del Concilio Vaticano II”.

 

¿Y qué dijo el Card. Paul Poupard (Presidente emérito del Pontificio Consejo para la

Cultura)?: “Un mundo nuevo que emerge a través de la ciencia, la técnica, y la dificultad de la Iglesia de participar en su mensaje. Toda la obra de Teilhard de Chardin está animada de esta ansia apostólica: llevar de nuevo todo a Cristo, un Cristo que sea capaz de captar todas las energías nuevas del Mundo”.

Y también, el Card. Gianfranco Ravasi (Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura): «Teilhard nos invita a considerar la tierra sin apartar la mirada del cielo».

Las lecturas que inspiraban la época: De Lubac: “Meditación sobre la Iglesia”, el de Hamer: “La Iglesia es comunión”; el de Congar: “Verdadera y falsa reforma de la Iglesia”: el de Maritain: “La Iglesia de Cristo”; etc.

 rahner lubac arrupe[Rahner, Lubac, Arrupe]

Un discípulo de Chardin fue Henri De Lubac. ¿Qué dice sobre él von Balthasar?

Paulo VI, luego, al cierre del Congreso Tomista, “en la sala de la Cancillería, insistió en que De Lubac hablara sobre Teilhard de Chardin”. (H. Urs von Balthasar: “Il padre Henri de Lubac”, Jaca Book, ed. 1978, pp. 20-21.)

Y no es que no se encendían alarmas. Naturalmente, todo circulaba bastante antes del Concilio. En 1946, el gran P. Garrigou Lagrange, O.P., en su artículo “¿A dónde va la Nueva Teología?”, denunció la obra de corrupción doctrinal entre el clero, los seminaristas y los intelectuales católicos. Habla de “hojas mecanografiadas… distribuidas… en las cuales se encuentran las más singulares aserciones y negaciones sobre el “Pecado Original”, la “Presencia Real”, y sobre todas las otras verdades de la Fe (negación de la eternidad de infierno, el Poligenismo; “una convergencia general de religiones hacia un Cristo universal que, en el fondo, satisface a todos; la única religión concebible como religión del futuro”. Es la esencia del ecumenismo de hoy; un hacer converger todas las religiones en Cristo, separadas, sin embargo de Su Cuerpo Místico, la Iglesia Católica (en la “Lumen Gentium”, la luz de los gentiles, de los paganos, es Cristo, no Su Iglesia. Pero vosotros sois la luz del mundo. La Iglesia es Cristo). De Lubac, autor de “Surnaturel”¸ el más prohibido de los “libros prohibidos”¸ y también autor de “Corpus Mistici”, con su relativismo dogmático, explicó eso repetidamente.

El Vaticano II, debido tales influjos, “ha evitado, en sus principales documentos, el uso del término “sobrenatural”.

 

Es triste constatar que Chardin fue uno de los “maestros” del Vaticano II, a través, sobre todo, de su discípulo De Lubac, quien, aunque desterrado por Pío XII, fue reintegrado por Juan XXIII, quien lo llamó, incluso, como “consultor” al Concilio.

El 12 de febrero de 1983, Juan Pablo II hizo Cardenal a Henri de Lubac

Ratzinger En 1972 junto con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros, funda la revista católica internacional “Communio”. Aquí la portada de su reeditado libro de aquella época: “Introducción al Cristianismo”:

introd

Karl Rahner,

rahner

profesor de la Nueva Teología, tan “libre” respecto a los dogmas del Catolicismo, del autoridad papal y contestatario del celibato sacerdotal, era llamado “constructor de la Iglesia del futuro”, “primero entre los teólogos”, “la mente del Concilio Vaticano II”. Joseph Ratzinger era llamado “el brazo de Karl Rahner”.

 rahner ratz 

Urs von Balthasar,

 balthasar

uno de los padres del neo-modernismo creó su teología en la cual, se proponía bautizar el idealismo, el darwinismo y el existencialismo. Mantenía una relación especial con una mujer, Adrienne von Speyr, doctora en medicina, ¡con la cual vivió, en “asociación espiritual”, durante 27 años!.. una mujer protestante que intentó matarse arrojándose en la bañera y que luego, convertida, iba a Misa sólo dos veces al año. Balthasar no dudó nunca de exaltar ¡el “genio” de Lutero y su “Reforma”!..  Joseph Ratzinger era su estrecho colaborador. El 23 de junio de 1984, von Balthasar en una solemne ceremonia, recibió de Juan Pablo II el “Premio Internacional” de 10 millones, asignado por el “Instituto Pablo VI” de Brescia.

¿Quién ha puesto la palabra aggiornamiento en los textos conciliares? ¿Yo? Y no debo decir ni palabra. De todo se puede hablar, menos de eso. Cadáveres flotan en el lago, y debemos mirar a otro lado. ¿De dónde son estos cadáveres? ¿No debo pensar sobre esto, sobre las causas de lo que veo? ¿O debo confiar en Dios y su intervención? Seguro que Dios intervendrá, es totalmente cierto. ¿Pero qué debo creer hoy? ¿Sigo con el aggiornamiento? ¿Qué debo tomar, qué dejar? ¿No es el mundo el que necesita la sabia de la palabra y sabiduría divinas? ¿No es ese el sentido del los Derechos del hombre que existen para que el hombre pueda cumplir sus obligaciones para con Dios?

 moises

Moisés recibe las Tablas de los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí. ¡Los “Derechos del Hombre”, por lo tanto, tienen sus raíces en el cumplimiento de sus “deberes” hacia los “Derechos de Dios”!

¿Qué es el hombre sin Dios? ¿Puede venir algo bueno del hombre sin Dios?

mason nuevo hombre

Nuevo Hombre nacido de la Revolución Francesa. El hombre con la cuchara de albañil y el mandil es, por supuesto un “libre masón” o “francmasón”. El está inclinado contra un pilar con dos tablas de la “Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano” grabadas en él, reemplazando las dos Tablas de los Diez Mandamientos dadas por Dios a Moisés. Descansando en esta “Declaración”, que es el fundamento del Estado Ateo, el Nuevo Hombre, aplasta y mata al sacerdote, arrojando a tierra la Tiara y la Corona. En alto, en grandes letras está el triple lema de la Masonería, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

El mundo puede pertenecer, tiene finalidad solamente de pertenecer a Cristo. Y en su paso, será cribado por el demonio. No hay, pues, diálogo posible con el mundo. Es el mundo (el conjunto de todos los hombres) que debe ser amado, porque Cristo ha dado su vida por él, porque esa es la voluntad de Dios.

No existe otra forma de hacer las cosas. Mientras, los cristianos tenemos que santificarnos con las armas de siempre. Hacer (o sea, para que Dios lo haga por medio de nuestra oración y petición en definitiva; si nuestros apeles no son eso; no sirven) que nuestros hermanos, que se me permita decir a quienes corresponda: también pastores despierten de su estéril letargo de ciénaga que no conduce a aguas vivas.

Si no, seguirá fiesta absurda, y hay que despertar.

 rey-desnudo

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 Gnocchi sobre Francisco: una crítica abierta y en aumento; y un absurdo

gnocchi

Alessandro  Gnocchi es uno de los dos periodistas, junto con Mario Palmaro, despedido de Radio María italiana hace año y medio por haber escrito aquel famoso artículo “Questo Papa non ci piace”  (Este Papa no nos gusta) en el diario Il Foglio. Actualmente responde semanalmente a las cartas de los lectores  desde Riscossa Cristiana. El día cuatro de este mes responde a una lectora a sus inquietadoras preguntas sobre el papado de Francisco. Traduzco a vuela pluma la respuesta de Gnocchi para pasar a comentarla a continuación (los resaltados son míos):

Queridísima Lisetta,

Es cierto que, como usted sugiere, “sería más fácil decir lo que dice Socci de Bergoglio”. Pero sería un error en cuanto al contenido y en términos del método. Voy a tratar de explicarlo a usted de una manera que le puede resultar esquemática pero  espero que clara.

  1. Es un hecho y no una opinión de que (Jorge) Bergoglio está destruyendo la Iglesia Católica – y subrayo “católica” – con incluso una energía admirable. Pero no estoy de acuerdo con quienes dicen que esto se hace en nombre de un no declarado Tercer Concilio Vaticano II y, por tanto, que el remedio sería la correcta aplicación del Concilio Vaticano II. Los desastres que llevaron a la Iglesia hasta el borde del abismo y muchos católicos a perder su fe, vienen precisamente de la correcta aplicación del Concilio Vaticano II: no de su espíritu, sino de sus palabras.
  1. Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: Esta Iglesia merece este Papa. O mejor aún, este Papa es la expresión perfecta de la Iglesia, que es cada vez menos católica, una y otra vez. Si mañana Benedicto XVI volviera a la Cátedra de Pedro, nada cambiaría, y el proceso de auto-destrucción continuaría sin interrupciones, como sucedió durante el pontificado de (Joseph) Ratzinger y sus conciliares y postconciliares predecesores. Es evidente que el virus se inyectó hace mucho tiempo, a pesar de que no se presentó en los documentos magisteriales hasta el Concilio Vaticano II.
  1. Considero que es un gasto inútil de energías intelectuales juntar y poner argumentos complejos e incluso sorprendentes de que Bergoglio no es el Papa, con el fin de ser capaz de criticarlo. Un católico puede denunciar, incluso ferozmente, todos los errores cometidos por el Papa en materia de fe, aunque sabiendo que él es el Papa. Además: Si un católico tiene la capacidad y el prestigio de hacerlo y no lo hace, comete un grave mal delante de Dios y el pueblo.
  1. Considero un poco ridículo, y muy patético, el proceso de pensamiento de los que niegan los hechos, ya que están entonces obligados a cambiar su teoría. A menudo se puede oír a alguien argumentar de esta manera: “No podemos decir que esta declaración o esta conducta del Papa está equivocada porque entonces debemos decir que no es infalible”. Luego evocan todo tipo de intervenciones misteriosas, invocando el nombre del Espíritu Santo, en vano. Sin embargo, un error es un error, el que lo cometa. Y, de hecho, si este error es cometido por el Papa, significa que incluso él mismo, excepto bajo ciertas condiciones excepcionales, no es infalible.
  1. Yo no tengo la capacidad, la competencia, o el papel para decir si Bergoglio es Papa o no. Yo no soy capaz de juzgar si la reconstrucción de los procedimientos del último cónclave debe hacer su elección nula. Tomo nota de que nadie que tomó parte en el cónclave nunca afirmó esta tesis [de Socci], al menos abiertamente. Cuando lo hagan, voy a estar feliz de tener en cuenta su opinión. Al mismo tiempo, la opinión de un lego como yo, y yo soy un lego en teología y derecho canónico en relación con este tema, valoro lo más cercano a cero.
  1. Una vez dicho esto, el hecho de que yo no crea que pueda decir que Bergoglio no es el Papa no implica tener miedo a dar el último paso en mi razonamiento. Yo no soy capaz de decir si Bergoglio no es el Papa: pero yo soy capaz de decir, y lo digo, que no es católico, en casi todas sus declaraciones y actos. Este es el último paso en mi razonamiento y creo que es más difícil y más doloroso que el paso de los que dicen que Bergoglio no es el Papa. Creo que lo puede entender; si yo llego a darme cuenta de que se necesita un paso más allá, lo doy.
  1. No sé por qué nuestro Señor permite esta agonía, no sé por qué El permite que la guía visible de la Iglesia actúe de manera consciente para destruirla. No pretendo saber la razón de todo esto, pero soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, porque todo lo que Dios permite, incluso el mal, es siempre a la vista de un bien, tal vez uno que ni siquiera podemos imaginar. Por supuesto, una desolación como esta no es una recompensa. Tenemos que pagar por nuestros pecados personales. Pero creo que estamos pagando también por los pecados de aquellos que vinieron antes de nosotros, especialmente los pecados de los pastores que, en ese momento, tenían la obligación de defender el rebaño de los lobos, oponiéndose a la deriva, pero no lo hicieron. Con diez – no digo cien – sólo el diez como Mons. Lefebvre, en lugar de sólo uno, probablemente hoy no estaríamos en una condición tan lamentable.
  1. Cuando digo que soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, no quiere decir que uno no debe oponerse a la maldad, la injusticia y la traición de la fe. Sólo digo que hay que luchar por lo que es bueno, la verdad, y por la salvación de nuestras almas, y para la gloria de Dios, sin cocinar excusas que no pueden soportar la prueba de los hechos. De lo contrario seríamos derrotados desde el principio.

Alessandro

“Fuori Moda: La Posta di Alessandro  – settimanale rubrica”., Riscossa Cristiana 4 de febrero de 2015

COMENTARIOS:

Se trata de un escritor sincero al que de lo que no se le puede acusar es de hipocresía. El autor pone su corazón en la mano. Nadie le podrá decir que esconde sus pensamientos o que va con segundas intenciones. Dice con toda franqueza: “si yo llego a darme cuenta de que se necesita un paso más allá, lo doy”.  Su análisis y sus conclusiones deberían hacer pensar a más de uno revestido de autoridad en la Iglesia.

Francamente, me alegra de que estas voces se vayan oyendo cada vez más. No existe otro camino sino el amor a la verdad; no hay otra fe que la católica, en la que Dios nos haga vivir y morir. Esa será nuestra paga; el precio que tengamos que poner, no importa.

Arranca en el punto 1 con: “Es un hecho y no una opinión de que (Jorge) Bergoglio está destruyendo la Iglesia Católica”. La verdad es que empecé a analizar el texto casi frase por frase, y al ver que me extiendo demasiado, decidí comentar toda la carta en su conjunto, de allí que empiezo:

No la destruye Bergoglio. Se deja destruir lo que ya ha iniciado su destrucción, lo que necesitaba a Bergoglio para dar cierta cobertura “legal” a sus acciones iniciadas, en tantos casos con total impunidad, hace ya tiempo. Por eso es cierto, totalmente cierto, lo que dice después: “Esta Iglesia merece a este Papa”.

Llevaba Francisco de papa nada más que meses, y ya el Cardenal Bagnasco parecía entender una tal “misericordia” y apertura a las “periferias”, dando personalmente en esa la misa por el alma de un sacerdote que dedicó buena parte de su vida a la atención, desde “su punto de vista”, de homosexuales,

la comunión a un transexual, llamado “Luxuria”, nada menos (la foto, impacta; pero el vídeo es atroz, especial atención al minuto cuatro ss; el vídeo a la continuación presenta fundamentalmente la comunión):

¿Un ambiente cristiano? ¿Se acercaron esas personas a Dios o simplemente vieron a este cura como uno de los suyos? Al sacar el ataúd de la iglesia, le dedicaron una fogosa Bella ciao, bella ciao, ciao, ciao:

El sacerdote Don Luigi Ciotti que decía una homilía encendida en la misma misa:

¿le fue reprochado en algo por Francisco? No solamente que no, sino este mismo sacerdote fue implícitamente acogido con una de las más vergonzantes actuaciones para un pontífice:

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No me vengan con, ¿y qué? Un papa enseña con los gestos también. Los gestos comunican, y pueden hacerlo más que las palabras, y Francisco lo sabe.

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¿A qué se debe este “saludo” a un sacerdote conocido por su postura y sus publicaciones sobre la temática “gay” de “aquella manera”?:

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Pero Bergoglio no podrá destruir a la Iglesia Católica, ya que esta es de Cristo, no de él. Eso sí, arrastrará tras sí lo que está deseando ser arrastrado, aquello que en él ve el estereotipo y paradigma de la enseñanza predicada por falsos pastores décadas ya. Una enseñanza borde, mal educada, intelectualmente débil, inconsistente, irracional, patosa, de mal sabor, repugnante, traidora, de falsa sonrisa asesina. El Padre Jorge, por lo tanto, es la bandera agujereada del cuartel desolado.

No pretendo saber la razón de todo esto, pero soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, porque todo lo que Dios permite, incluso el mal, es siempre a la vista de un bien, tal vez uno que ni siquiera podemos imaginar.” En efecto. La destrucción de la Iglesia, y para hablar con precisión, no que se inició (porque esta es imposible), sino que se pretendió y planificó hace ya mucho tiempo, mucho antes del CVII. Por eso, la situación actual es un resultado, por supuesto que permitido por Dios y por su misericordia creo que hasta acelerado, con el fin de que la pus reviente y se proceda a una total purificación y restauración de la Esposa de Cristo. Por eso gozo de alegría en esta hora sombría, porque sé que se acerca nuestra liberación. Por eso, las vírgenes prudentes deben acelerar sus mortificaciones y oraciones por la Esposa, para que sea digna del Esposo que está a la puerta. Gracias debemos de dar al Señor porque nos permite, con tanta clarividencia, ver y palpar la cercanía de su venida y del momento de la limpieza de su era con el bieldo en su mano.

Sin embargo, en “Los desastres que llevaron a la Iglesia hasta el borde del abismo y muchos católicos a perder su fe, vienen precisamente de la correcta aplicación del Concilio Vaticano II: no de su espíritu, sino de sus palabras.”, discrepo. ¿Qué espíritu es ese, distinto de sus palabras? El espíritu lo juzgamos precisamente a partir de las palabras en las que éste queda reflejado. Nada más que analizando la Declaración conciliar Nostra Aetate (En torno a Nostra Aetate) se pueden ver tantos flecos no católicos, simplemente. Y a decir la verdad, ni siquiera me interesa ese supuesto espíritu del CVII, porque si lo que está reflejado en el texto no está bien, tampoco sus causas lo serán. Un texto requiere una inteligencia. Si el texto está mal, la inteligencia que lo inspira no puede serlo, porque lo bueno no puede implicar lo malo, y por eso se dijo que por sus frutos los conoceréis.

De allí, que es cierto: “Si mañana Benedicto XVI volviera a la Cátedra de Pedro, nada cambiaría, y el proceso de auto-destrucción continuaría sin interrupciones, como sucedió durante el pontificado de (Joseph) Ratzinger y sus conciliares y postconciliares predecesores. Es evidente que el virus se inyectó hace mucho tiempo, a pesar de que no se presentó en los documentos magisteriales hasta el Concilio Vaticano II.” Que se olviden los que sueñan con Benedicto XVI y sienten nostalgia de su papado: Benedicto y Francisco están en perfecta comunión. No estaba lejos Ratzinger, ni de cuerpo ni de espíritu, cuando el mismo día fueron promovidos a cardenales y Kasper y Francisco. Y si hubiera alguna duda, lo ha dicho por activa y por pasiva: las conjeturas de Socci no van a ningún lado ni se sostienen. Uno de los Padres conciliares, junto con Rahner, “alma” del Concilio, está con Francisco.

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Don José Pinto, un sacerdote brasileño (este también “comprendía” a los homosexuales, aunque él mismo no lo practicaba), bailaba en la misa en su parroquia en 2012 y no pasaba nada:

Finalmente le fue prohibido celebrar la misa, pero por lo visto por un beso que dio en la boca a un cantante brasileño, la actuación que al parecer fue la gota que “colmó el vaso” (este “vaso” sí que tenía mucha cabida). Entonces, ¿importa más un escándalo público, el aparecer en las revistas de corazón en una postura infamante, que profanar la Liturgia? Este sacerdote no empezó a bailar de un día para otro.

Discrepo del punto tres. Un papa, un Vicario de Cristo no puede pertinazmente enseñar lo que no es católico. Una cosa es oponerse a una enseñanza incorrecta, de la que un pontífice debe rectificar, y otra que “Un católico puede denunciar, incluso ferozmente, todos los errores cometidos por el Papa en materia de fe, aunque sabiendo que él es el Papa”. Pues, ¿tiene que ser el papa siempre? Esa es la cuestión. “Errores en materia de fe”, pues no. No los puede tener un papa de forma insistente y convencida. Que no nos presenten lo blanco como lo negro, y lo negro como lo blanco. “Un error es un error, el que lo cometa”, así es Gnocchi. Mientras existan las cabezas y la lógica, es decir desde la creación del mundo y del hombre, así es y así será. La verdad siempre será la verdad, y lo falso, falso. Y aquí es cuando se llega hasta la pared. Algunos, como señala Gnocchi, entrarán en lo patético intentando presentar o esconder la realidad con tal de conservar su teoría. Son aquellos que lo ven todo católico y coherente con la fe en los dichos y hechos de Francisco, porque no admiten la posibilidad siquiera remota de que el que esté sentado en el trono de Pedro no sea el Vicario de Cristo. Ellos, todo esto lo tienen por católico de Francisco:

– el que no tenga nada en contra de Eneagrama;

– aconsejar a los musulmanes a leer el Corán;

– decir que lo que importa es que eduquen a los niños y los den a comer, sin importar qué educación reciben, si católica o protestante, etc.;

– decir que la fe sin obras deja de ser la fe (es una fe muerta, pero sigue siendo la fe, decir lo contrario conlleva un anatema de Trento);

– que los ateos hagan el bien y así llegaremos a un acuerdo;

– que la Iglesia no condena para siempre (aunque lo que Pedro ate en la tierra quedará atado en el Cielo; ¿pero qué sabe Cristo sobre ello?);

– rezar visiblemente en la Mezquita Azul y además durante buen rato;

– su “inclusión” de los “alejados” y “marginados” (¿esos son otros nombres para pecadores?) en la Iglesia, sin que se precise sobre su conversión y cambio de conducta;

– sus notorios, desde el comienzo, apoyos del Cardenal Kasper, con todo lo que ha enseñado este hombre durante décadas como “teólogo” y “pastor”; sus apoyos y elogios del Cardenal Martini, arzobispo de Milán y patrocinador de Bergoglio en 2005, un célebre “exegeta”, “comprensible” con las uniones de homosexuales, etc.;

– todo lo que dijo, hizo y comentó respecto al Sínodo habido y por haber;

– la Antigua Alianza sigue siendo válida para los judíos (EG, 247). ¿La de Moisés? ¿La de Abraham? ¿Esta se cumple en Cristo o sin él? ¿O la Alianza con Abraham es para el hijo de la promesa? No según carne, como dijo Jesús a los judíos que iban a matarlo, que su padre es el demonio y que son hijos de Abraham solamente según la carne.

etc., etc.

 

Pero queda otro grupo de católicos, los que, según ellos mismos, resisten, en el cual entran católicos que se suelen llamar tradicionalistas y normalmente se definen como tales, por ejemplo los de la Fraternidad San Pedro, San Pío X, etc., teniendo su relación con Roma en toda regla, o no, que aguantan todo este chaparrón y siguen considerando a Francisco como papa. A esta situación yo también la veo absurda. A un pontífice no se puede resistir. No puede prolongarse el limbo de la duda, de malestar, de malas caras, de crítica sin concretar. Hay que tomar postura frente a Francisco. Y esta se le debe hacer conocer. En este sentido hay que actuar como Gnocchi: no se le puede acusar de hipócrita, claramente ha manifestado su postura: casi todo lo que dice y hace  Francisco no es católico. Considero que los católicos que lo ven, deben comunicarlo a Francisco, a toda la Iglesia.

Dice también Alessandro que hay sedevacantistas que buscan y rebuscan argumentos para criticar a Francisco, ya que no es papa. Desde luego, si estos argumentos se buscan con tal fin, sería un absurdo. Sin embargo, pienso que una de las preguntas más apremiantes para cualquier católico es si tenemos un papa, o no. Si no lo tenemos, hay que denunciar tal hecho, no por denunciarlo o porque uno o el otro no nos guste, sino porque, al darse tal circunstancia, esta no se puede tolerar.

Lo que sí es un absurdo, es la siguiente afirmación de Gnocchi: “Yo no soy capaz de decir si Bergoglio no es el Papa: pero yo soy capaz de decir, y lo digo, que no es católico, en casi todas sus declaraciones y actos.” Pues, si ya afirmas que no es católico, porque tal cosa es tan notoria como para que lo sepas y tú y el que quiera verlo, entonces el papa no puede ser. Porque Jesús no va a dar las llaves de su Reino a un extraño de su rebaño. Tú mismo lo dices. Por eso, el “último paso” del que habla Gnocchi, es superfluo. Ya lo has dado.

¿Qué es entonces lo que falta por hacer? Pues tener toda la seguridad que se requiera para saber si lo que afirma y hace Francisco, es porque lo piensa y lo quiere decir así con todas sus implicaciones. En tal caso, se puede sacar la conclusión anterior: no sería papa. Los primeros cristianos de origen judío reprocharon a Pedro por haber entrado en la casa de Cornelio: “¡Has entrado en la casa de incircuncisos y has comido con ellos!” (Hch 11, 3), aún sabiendo que Cristo en persona, y ante testigos, le había entregado las llaves a Pedro. Su pregunta era injusta, y planteamiento incorrecto, pero Pedro les atendió y les enseñó el error de su forma de pensar, que no era de Dios: “Y cuando comencé a hablar, descendió sobre ellos el Espíritu Santo,…” (Hch 11, 15), porque, en efecto, Pedro les había anunciado el Evangelio, y estos lo aceptaron (Hch 10, 37-48). Hoy, pretenden dar a Cristo a los no arrepentidos, a los que no ajustan su conducta a la Palabra del Señor. Esto, en la Iglesia Católica, no va a poder ser.

¿Y quién hoy va a preguntar a Francisco lo que realmente piensa? Yo soy un laico, en la Iglesia no tengo autoridad y mi voz no se oye más que en algún artículo escrito, libro publicado o conferencia dada, pero es solamente la postura y posicionamiento de un laico. Dudo que me atienda, y mientras no tenga la respuesta clara, mantengo mi reserva: no veo papa en Francisco.

Si fuera un sacerdote, sería posible que en público no me declarara con mi nombre y apellidos, porque para el día siguiente ya no tendría licencias para nada. Podría dar buena doctrina, administras sacramentos como Dios manda, y sobre estas cosas callarme. Salvo que tenga algún obispo que me quiera acoger, pero no me parecería mezquino y reprobable que tal persona se callara con tal de poder actuar y enseñar… y esperar la intervención divina, de alguna manera.

Pero si fuera un obispo… entonces sí que levantaría la voz tal y como lo escribo. Lo mismo, y en público. Francisco se tendría que desdecir de cada una de las afirmaciones y actos incluso ambiguos (la enseñanza debe ser unívoca e inconfundible) antes de que le rindiera obediencia.

 

Tarde o temprano, más temprano que tarde, esto es lo que va a ocurrir. Y creo, y Dios quiera que sea así, antes de que acabe este año. ¿Y qué camino tendremos que tomar? El de la restauración total de la doctrina enseñada y vivida de la Iglesia, en la liturgia, en los seminarios, en las facultades y órdenes religiosas. No existe otro camino, y ese camino tomará la Iglesia de Cristo, aunque al principio esté formada tan solamente como en los tiempos del profeta Elías, de los siete mil que no quisieron doblar su rodilla ante Baal.

APÉNDICE

 

¿Quién es Jorge Mario Bergoglio? Una foto no se prueba de nada, mas puede ser una indicación. Puede corresponderse con una realidad que debe ser comprobada. No sé si Bergoglio era masón, aunque sepamos que era Rotario de honor. ¿Mandaba Bergoglio, siendo Arzobispo de Buenos Aires y cardenal, una señal de reconocimiento a un determinado e influyente sector de la Iglesia (y del mundo), diciendo que estaba preparado para la tarea que habría que llevar a cabo?:

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Repito, no sé si Bergoglio era masón, pero ni falta que le hace. Un masón no podría hacerlo mejor. Tenemos preguntas, graves preguntas. Las que podrán ser satisfechas únicamente con respuestas unívocas. ¿Estamos ultrajando sobre Bergoglio, diciendo disparates, productos de mentes calenturientas? ¿O nos estamos basando solamente en los dichos y hechos (gestos inclusive) comprobados, notorios, manifiestos abiertamente a testigos oculares que se cuentan por miles, en publicaciones auténticas pudiendo ser estas consultadas por millones de personas?

Principios del siglo XIV. Bonifacio VIII publica la bula Unam Sanctam, según la cual también el rey debe someterse en asuntos de fe y costumbres al Romano Pontífice. Incluso, si se tuerce y vuelve tirano y anticristiano, debe someterse en lo temporal y ser depuesto por el pontífice. Bonifacio VIII recogió, por escrito, la tradición de la Cristiandad vivida y ejercida en sumo grado por Inocencio III, cien años antes, cuya autoridad de facto, sin bula alguna, era tal de que era capaz, únicamente con su palabra, deponer a un rey. Toda Cristiandad era entendida como un organismo cristiano, con un brazo secular, y otro de la Iglesia. La cabeza visible del organismo entero era el papa. Y, en efecto, ¿quién iba a deponer a un tirano? ¿La Revolución Francesa? ¿Pablo Iglesias, Bolivar, Chávez, Morales, Lenin, Mao,…? ¿Quién, si no, va a deponer a uno torcido que en vez de servir al pueblo en el nombre de Dios, se sirve del pueblo para su propia gloria, placer y barriga?

Felipe el Hermos, el rey de Francia, su consejero Guilermo de Nogaret y cacique italiano, Colonna, se rebelan contra Bonifacio, hasta el punto de que Nogaret y Colonna cometen el descarado atentado de Anagni contra el pontífice,

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irrumpiendo en la corte del papa y haciéndolo prisionero, dejándolo tres días sin comer ni beber. Algunos historiadores ponen en duda el hecho mismo de la bofetada de Colonna al pontífice, pero lo cierto es que a consecuencia de este atentado, por el impacto que causó en Bonifacio tan increíble acción en aquel tiempo, este muere un mes más tarde.

Le sucede Benedicto XI que, en el mismo día en el que tenía que ser proclamada solemnemente la excomunión de Nogaret, muere posiblemente envenenado.

A este le sucede Clemente V, que por todo lo anterior, presión francesa incluida amén anarquía italiana, va a ser el primer papa de Avignon. Este consiente en abrir calumnioso proceso contra Bonifacio, acusado nada menos de herejía. Uno de sus principales agresores, Nogaret, presenta ahora una lista de acusaciones esperpénticas contra Bonifacio (tomado de Llorca, Historia de la Iglesia Católica III:

“Nogaret presentó aquella lista de crímenes leída por Plaisians en el palacio de Louvre en 1303,… , y posteriormente añadió otra seria de acusaciones en 94 puntos. (Dupuy, Hist. Du différend p. 350-362; Lizerand, Clement V p. 206; Finke, Aus den Tangen B. p. 231-232. Pietro Balan nos da a conocer otro elenco de 32 puntos, conservado en el archivo vaticano, donde Nogaret denuncia crímenes como éstos: que Bonifacio había muerto hereje y que lo era ya antes de ser papa (n.I.2.3.); que negaba la encarnación de Nuestro Señor, la virginidad de María, los sacramentos de la penitencia y del matrimonio (n.9-13); que la sodomía era lícita (n.14); que adoraba a los demonios y tenía encerrado a uno de ellos en una sortija, la cual llevaba siempre consigo (n.15-17); que las limosnas, oraciones, ayunos y demás obras buenas no son de alguna utilidad (n.20); que no había recibido los sacramentos al morir y que blasfemaba de Cristo y de la Virgen (n.21); que había usurpado el pontificado engañando a Celestino V, a quien metió en prisión, por lo cual no era legítimo papa (n.26-30) (Il processo di B. VIII nel 1304 p.6-8). Nogaret y Plaisians lanzan anticipadamente todas estas acusaciones para desacreditar la memoria de Bonifacio. Luego buscarán testigos y los sobornarán para que con hechos concretos confirmen tales acusaciones.)”

El esquema era muy sencillo: Felipe IV iniciaba el camino hacia el absolutismo; no quería a nadie por encima suya, en cierto sentido se consideraba Vicario de Dios en la sociedad. Por ser rey. El papa se le opuso en el camino. El rey por medio de sus consejeros, sea instigado por estos o tolerando su acción, no hay gran diferencia (Nogaret era hijo de albigenses), y otros aliados, lo quitó de en medio. Para justificar su acción, nada mejor que demostrar que Bonifacio era un hereje, con lo cual sus pretensiones son fatuas y nulas. Si uno está dispuesto a atentar contra el papa, ¿qué más da mentir? Si lo dejas sin agua, ¿qué más da calumniarlo?

Pues bien, ¿soy yo y los que suscriben estas líneas, como Nogaret? Yo no tengo influencias, no compro testigos, no invento actos, dichos, gestos… solamente me atrevo a pensar a partir de lo que es constatable.  Por eso, tienen plena vigencia y sentido las palabras del famoso escritor anti-masónico, Henri Coston, que en 1992 escribía:

“Si hemos hablado largamente de los casos Rampolla y Nordez es para mostrar hasta qué punto es difícil demostrar la pertenencia masónica de personajes de las altas esferas (…) Esto no obstante, no existe el humo sin fuego, según el consabido proverbio, por lo cual, si es difícil demostrar la afiliación de altos prelados a las sociedades secretas,… se puede, con todo derecho, considerarlos por lo menos aliados, en la medida en que su comportamiento o su política son conformes a las intenciones, a los objetivos, a los planes de las logias secretas, que son en cambio muy conocidos”.

¿Sabéis quién era (el cardenal) Rampolla? Era el cardenal que al principio tenía más para ser papa en el mismo cónclave en el que fue elegido Pío X. Pero, su más que probable elección fue vetada por el Emperador Francisco José, lo cual entonces fue permitido canónicamente. Finalmente,  continuando el cónclave, salió Pío X. Cardenal Rampolla fue más bien partidario, al parecer, del sector conciliador con los elementos políticos de la reciente unificación italiana, situándose en la esfera políticamente no favorable al Imperio Austro-Húngaro, lo cual sería con casi toda probabilidad la causa principal del veto contrario; a su vez existían sospechas sobre él de estar afectado de aires modernistas.

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Rampolla tenía en sus círculos al obispo de Bérgamo Radini-Tedeschi, el cual eligió como su secretario a un joven sacerdote, al mismo que más tarde será puesto bajo sospecha de modernismo y por su afición a lecturas inconvenientes. Su nombre era Angelo Roncalli, futuro Juan XXIII que en su tiempo iniciará un nuevo proyecto en la Iglesia.

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