Gnocchi sobre Francisco: una crítica abierta y en aumento; y un absurdo

gnocchi

Alessandro  Gnocchi es uno de los dos periodistas, junto con Mario Palmaro, despedido de Radio María italiana hace año y medio por haber escrito aquel famoso artículo “Questo Papa non ci piace”  (Este Papa no nos gusta) en el diario Il Foglio. Actualmente responde semanalmente a las cartas de los lectores  desde Riscossa Cristiana. El día cuatro de este mes responde a una lectora a sus inquietadoras preguntas sobre el papado de Francisco. Traduzco a vuela pluma la respuesta de Gnocchi para pasar a comentarla a continuación (los resaltados son míos):

Queridísima Lisetta,

Es cierto que, como usted sugiere, “sería más fácil decir lo que dice Socci de Bergoglio”. Pero sería un error en cuanto al contenido y en términos del método. Voy a tratar de explicarlo a usted de una manera que le puede resultar esquemática pero  espero que clara.

  1. Es un hecho y no una opinión de que (Jorge) Bergoglio está destruyendo la Iglesia Católica – y subrayo “católica” – con incluso una energía admirable. Pero no estoy de acuerdo con quienes dicen que esto se hace en nombre de un no declarado Tercer Concilio Vaticano II y, por tanto, que el remedio sería la correcta aplicación del Concilio Vaticano II. Los desastres que llevaron a la Iglesia hasta el borde del abismo y muchos católicos a perder su fe, vienen precisamente de la correcta aplicación del Concilio Vaticano II: no de su espíritu, sino de sus palabras.
  1. Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: Esta Iglesia merece este Papa. O mejor aún, este Papa es la expresión perfecta de la Iglesia, que es cada vez menos católica, una y otra vez. Si mañana Benedicto XVI volviera a la Cátedra de Pedro, nada cambiaría, y el proceso de auto-destrucción continuaría sin interrupciones, como sucedió durante el pontificado de (Joseph) Ratzinger y sus conciliares y postconciliares predecesores. Es evidente que el virus se inyectó hace mucho tiempo, a pesar de que no se presentó en los documentos magisteriales hasta el Concilio Vaticano II.
  1. Considero que es un gasto inútil de energías intelectuales juntar y poner argumentos complejos e incluso sorprendentes de que Bergoglio no es el Papa, con el fin de ser capaz de criticarlo. Un católico puede denunciar, incluso ferozmente, todos los errores cometidos por el Papa en materia de fe, aunque sabiendo que él es el Papa. Además: Si un católico tiene la capacidad y el prestigio de hacerlo y no lo hace, comete un grave mal delante de Dios y el pueblo.
  1. Considero un poco ridículo, y muy patético, el proceso de pensamiento de los que niegan los hechos, ya que están entonces obligados a cambiar su teoría. A menudo se puede oír a alguien argumentar de esta manera: “No podemos decir que esta declaración o esta conducta del Papa está equivocada porque entonces debemos decir que no es infalible”. Luego evocan todo tipo de intervenciones misteriosas, invocando el nombre del Espíritu Santo, en vano. Sin embargo, un error es un error, el que lo cometa. Y, de hecho, si este error es cometido por el Papa, significa que incluso él mismo, excepto bajo ciertas condiciones excepcionales, no es infalible.
  1. Yo no tengo la capacidad, la competencia, o el papel para decir si Bergoglio es Papa o no. Yo no soy capaz de juzgar si la reconstrucción de los procedimientos del último cónclave debe hacer su elección nula. Tomo nota de que nadie que tomó parte en el cónclave nunca afirmó esta tesis [de Socci], al menos abiertamente. Cuando lo hagan, voy a estar feliz de tener en cuenta su opinión. Al mismo tiempo, la opinión de un lego como yo, y yo soy un lego en teología y derecho canónico en relación con este tema, valoro lo más cercano a cero.
  1. Una vez dicho esto, el hecho de que yo no crea que pueda decir que Bergoglio no es el Papa no implica tener miedo a dar el último paso en mi razonamiento. Yo no soy capaz de decir si Bergoglio no es el Papa: pero yo soy capaz de decir, y lo digo, que no es católico, en casi todas sus declaraciones y actos. Este es el último paso en mi razonamiento y creo que es más difícil y más doloroso que el paso de los que dicen que Bergoglio no es el Papa. Creo que lo puede entender; si yo llego a darme cuenta de que se necesita un paso más allá, lo doy.
  1. No sé por qué nuestro Señor permite esta agonía, no sé por qué El permite que la guía visible de la Iglesia actúe de manera consciente para destruirla. No pretendo saber la razón de todo esto, pero soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, porque todo lo que Dios permite, incluso el mal, es siempre a la vista de un bien, tal vez uno que ni siquiera podemos imaginar. Por supuesto, una desolación como esta no es una recompensa. Tenemos que pagar por nuestros pecados personales. Pero creo que estamos pagando también por los pecados de aquellos que vinieron antes de nosotros, especialmente los pecados de los pastores que, en ese momento, tenían la obligación de defender el rebaño de los lobos, oponiéndose a la deriva, pero no lo hicieron. Con diez – no digo cien – sólo el diez como Mons. Lefebvre, en lugar de sólo uno, probablemente hoy no estaríamos en una condición tan lamentable.
  1. Cuando digo que soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, no quiere decir que uno no debe oponerse a la maldad, la injusticia y la traición de la fe. Sólo digo que hay que luchar por lo que es bueno, la verdad, y por la salvación de nuestras almas, y para la gloria de Dios, sin cocinar excusas que no pueden soportar la prueba de los hechos. De lo contrario seríamos derrotados desde el principio.

Alessandro

“Fuori Moda: La Posta di Alessandro  – settimanale rubrica”., Riscossa Cristiana 4 de febrero de 2015

COMENTARIOS:

Se trata de un escritor sincero al que de lo que no se le puede acusar es de hipocresía. El autor pone su corazón en la mano. Nadie le podrá decir que esconde sus pensamientos o que va con segundas intenciones. Dice con toda franqueza: “si yo llego a darme cuenta de que se necesita un paso más allá, lo doy”.  Su análisis y sus conclusiones deberían hacer pensar a más de uno revestido de autoridad en la Iglesia.

Francamente, me alegra de que estas voces se vayan oyendo cada vez más. No existe otro camino sino el amor a la verdad; no hay otra fe que la católica, en la que Dios nos haga vivir y morir. Esa será nuestra paga; el precio que tengamos que poner, no importa.

Arranca en el punto 1 con: “Es un hecho y no una opinión de que (Jorge) Bergoglio está destruyendo la Iglesia Católica”. La verdad es que empecé a analizar el texto casi frase por frase, y al ver que me extiendo demasiado, decidí comentar toda la carta en su conjunto, de allí que empiezo:

No la destruye Bergoglio. Se deja destruir lo que ya ha iniciado su destrucción, lo que necesitaba a Bergoglio para dar cierta cobertura “legal” a sus acciones iniciadas, en tantos casos con total impunidad, hace ya tiempo. Por eso es cierto, totalmente cierto, lo que dice después: “Esta Iglesia merece a este Papa”.

Llevaba Francisco de papa nada más que meses, y ya el Cardenal Bagnasco parecía entender una tal “misericordia” y apertura a las “periferias”, dando personalmente en esa la misa por el alma de un sacerdote que dedicó buena parte de su vida a la atención, desde “su punto de vista”, de homosexuales,

la comunión a un transexual, llamado “Luxuria”, nada menos (la foto, impacta; pero el vídeo es atroz, especial atención al minuto cuatro ss; el vídeo a la continuación presenta fundamentalmente la comunión):

¿Un ambiente cristiano? ¿Se acercaron esas personas a Dios o simplemente vieron a este cura como uno de los suyos? Al sacar el ataúd de la iglesia, le dedicaron una fogosa Bella ciao, bella ciao, ciao, ciao:

El sacerdote Don Luigi Ciotti que decía una homilía encendida en la misma misa:

¿le fue reprochado en algo por Francisco? No solamente que no, sino este mismo sacerdote fue implícitamente acogido con una de las más vergonzantes actuaciones para un pontífice:

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No me vengan con, ¿y qué? Un papa enseña con los gestos también. Los gestos comunican, y pueden hacerlo más que las palabras, y Francisco lo sabe.

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¿A qué se debe este “saludo” a un sacerdote conocido por su postura y sus publicaciones sobre la temática “gay” de “aquella manera”?:

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Pero Bergoglio no podrá destruir a la Iglesia Católica, ya que esta es de Cristo, no de él. Eso sí, arrastrará tras sí lo que está deseando ser arrastrado, aquello que en él ve el estereotipo y paradigma de la enseñanza predicada por falsos pastores décadas ya. Una enseñanza borde, mal educada, intelectualmente débil, inconsistente, irracional, patosa, de mal sabor, repugnante, traidora, de falsa sonrisa asesina. El Padre Jorge, por lo tanto, es la bandera agujereada del cuartel desolado.

No pretendo saber la razón de todo esto, pero soy lo suficientemente humilde como para aceptar los hechos, porque todo lo que Dios permite, incluso el mal, es siempre a la vista de un bien, tal vez uno que ni siquiera podemos imaginar.” En efecto. La destrucción de la Iglesia, y para hablar con precisión, no que se inició (porque esta es imposible), sino que se pretendió y planificó hace ya mucho tiempo, mucho antes del CVII. Por eso, la situación actual es un resultado, por supuesto que permitido por Dios y por su misericordia creo que hasta acelerado, con el fin de que la pus reviente y se proceda a una total purificación y restauración de la Esposa de Cristo. Por eso gozo de alegría en esta hora sombría, porque sé que se acerca nuestra liberación. Por eso, las vírgenes prudentes deben acelerar sus mortificaciones y oraciones por la Esposa, para que sea digna del Esposo que está a la puerta. Gracias debemos de dar al Señor porque nos permite, con tanta clarividencia, ver y palpar la cercanía de su venida y del momento de la limpieza de su era con el bieldo en su mano.

Sin embargo, en “Los desastres que llevaron a la Iglesia hasta el borde del abismo y muchos católicos a perder su fe, vienen precisamente de la correcta aplicación del Concilio Vaticano II: no de su espíritu, sino de sus palabras.”, discrepo. ¿Qué espíritu es ese, distinto de sus palabras? El espíritu lo juzgamos precisamente a partir de las palabras en las que éste queda reflejado. Nada más que analizando la Declaración conciliar Nostra Aetate (En torno a Nostra Aetate) se pueden ver tantos flecos no católicos, simplemente. Y a decir la verdad, ni siquiera me interesa ese supuesto espíritu del CVII, porque si lo que está reflejado en el texto no está bien, tampoco sus causas lo serán. Un texto requiere una inteligencia. Si el texto está mal, la inteligencia que lo inspira no puede serlo, porque lo bueno no puede implicar lo malo, y por eso se dijo que por sus frutos los conoceréis.

De allí, que es cierto: “Si mañana Benedicto XVI volviera a la Cátedra de Pedro, nada cambiaría, y el proceso de auto-destrucción continuaría sin interrupciones, como sucedió durante el pontificado de (Joseph) Ratzinger y sus conciliares y postconciliares predecesores. Es evidente que el virus se inyectó hace mucho tiempo, a pesar de que no se presentó en los documentos magisteriales hasta el Concilio Vaticano II.” Que se olviden los que sueñan con Benedicto XVI y sienten nostalgia de su papado: Benedicto y Francisco están en perfecta comunión. No estaba lejos Ratzinger, ni de cuerpo ni de espíritu, cuando el mismo día fueron promovidos a cardenales y Kasper y Francisco. Y si hubiera alguna duda, lo ha dicho por activa y por pasiva: las conjeturas de Socci no van a ningún lado ni se sostienen. Uno de los Padres conciliares, junto con Rahner, “alma” del Concilio, está con Francisco.

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Don José Pinto, un sacerdote brasileño (este también “comprendía” a los homosexuales, aunque él mismo no lo practicaba), bailaba en la misa en su parroquia en 2012 y no pasaba nada:

Finalmente le fue prohibido celebrar la misa, pero por lo visto por un beso que dio en la boca a un cantante brasileño, la actuación que al parecer fue la gota que “colmó el vaso” (este “vaso” sí que tenía mucha cabida). Entonces, ¿importa más un escándalo público, el aparecer en las revistas de corazón en una postura infamante, que profanar la Liturgia? Este sacerdote no empezó a bailar de un día para otro.

Discrepo del punto tres. Un papa, un Vicario de Cristo no puede pertinazmente enseñar lo que no es católico. Una cosa es oponerse a una enseñanza incorrecta, de la que un pontífice debe rectificar, y otra que “Un católico puede denunciar, incluso ferozmente, todos los errores cometidos por el Papa en materia de fe, aunque sabiendo que él es el Papa”. Pues, ¿tiene que ser el papa siempre? Esa es la cuestión. “Errores en materia de fe”, pues no. No los puede tener un papa de forma insistente y convencida. Que no nos presenten lo blanco como lo negro, y lo negro como lo blanco. “Un error es un error, el que lo cometa”, así es Gnocchi. Mientras existan las cabezas y la lógica, es decir desde la creación del mundo y del hombre, así es y así será. La verdad siempre será la verdad, y lo falso, falso. Y aquí es cuando se llega hasta la pared. Algunos, como señala Gnocchi, entrarán en lo patético intentando presentar o esconder la realidad con tal de conservar su teoría. Son aquellos que lo ven todo católico y coherente con la fe en los dichos y hechos de Francisco, porque no admiten la posibilidad siquiera remota de que el que esté sentado en el trono de Pedro no sea el Vicario de Cristo. Ellos, todo esto lo tienen por católico de Francisco:

– el que no tenga nada en contra de Eneagrama;

– aconsejar a los musulmanes a leer el Corán;

– decir que lo que importa es que eduquen a los niños y los den a comer, sin importar qué educación reciben, si católica o protestante, etc.;

– decir que la fe sin obras deja de ser la fe (es una fe muerta, pero sigue siendo la fe, decir lo contrario conlleva un anatema de Trento);

– que los ateos hagan el bien y así llegaremos a un acuerdo;

– que la Iglesia no condena para siempre (aunque lo que Pedro ate en la tierra quedará atado en el Cielo; ¿pero qué sabe Cristo sobre ello?);

– rezar visiblemente en la Mezquita Azul y además durante buen rato;

– su “inclusión” de los “alejados” y “marginados” (¿esos son otros nombres para pecadores?) en la Iglesia, sin que se precise sobre su conversión y cambio de conducta;

– sus notorios, desde el comienzo, apoyos del Cardenal Kasper, con todo lo que ha enseñado este hombre durante décadas como “teólogo” y “pastor”; sus apoyos y elogios del Cardenal Martini, arzobispo de Milán y patrocinador de Bergoglio en 2005, un célebre “exegeta”, “comprensible” con las uniones de homosexuales, etc.;

– todo lo que dijo, hizo y comentó respecto al Sínodo habido y por haber;

– la Antigua Alianza sigue siendo válida para los judíos (EG, 247). ¿La de Moisés? ¿La de Abraham? ¿Esta se cumple en Cristo o sin él? ¿O la Alianza con Abraham es para el hijo de la promesa? No según carne, como dijo Jesús a los judíos que iban a matarlo, que su padre es el demonio y que son hijos de Abraham solamente según la carne.

etc., etc.

 

Pero queda otro grupo de católicos, los que, según ellos mismos, resisten, en el cual entran católicos que se suelen llamar tradicionalistas y normalmente se definen como tales, por ejemplo los de la Fraternidad San Pedro, San Pío X, etc., teniendo su relación con Roma en toda regla, o no, que aguantan todo este chaparrón y siguen considerando a Francisco como papa. A esta situación yo también la veo absurda. A un pontífice no se puede resistir. No puede prolongarse el limbo de la duda, de malestar, de malas caras, de crítica sin concretar. Hay que tomar postura frente a Francisco. Y esta se le debe hacer conocer. En este sentido hay que actuar como Gnocchi: no se le puede acusar de hipócrita, claramente ha manifestado su postura: casi todo lo que dice y hace  Francisco no es católico. Considero que los católicos que lo ven, deben comunicarlo a Francisco, a toda la Iglesia.

Dice también Alessandro que hay sedevacantistas que buscan y rebuscan argumentos para criticar a Francisco, ya que no es papa. Desde luego, si estos argumentos se buscan con tal fin, sería un absurdo. Sin embargo, pienso que una de las preguntas más apremiantes para cualquier católico es si tenemos un papa, o no. Si no lo tenemos, hay que denunciar tal hecho, no por denunciarlo o porque uno o el otro no nos guste, sino porque, al darse tal circunstancia, esta no se puede tolerar.

Lo que sí es un absurdo, es la siguiente afirmación de Gnocchi: “Yo no soy capaz de decir si Bergoglio no es el Papa: pero yo soy capaz de decir, y lo digo, que no es católico, en casi todas sus declaraciones y actos.” Pues, si ya afirmas que no es católico, porque tal cosa es tan notoria como para que lo sepas y tú y el que quiera verlo, entonces el papa no puede ser. Porque Jesús no va a dar las llaves de su Reino a un extraño de su rebaño. Tú mismo lo dices. Por eso, el “último paso” del que habla Gnocchi, es superfluo. Ya lo has dado.

¿Qué es entonces lo que falta por hacer? Pues tener toda la seguridad que se requiera para saber si lo que afirma y hace Francisco, es porque lo piensa y lo quiere decir así con todas sus implicaciones. En tal caso, se puede sacar la conclusión anterior: no sería papa. Los primeros cristianos de origen judío reprocharon a Pedro por haber entrado en la casa de Cornelio: “¡Has entrado en la casa de incircuncisos y has comido con ellos!” (Hch 11, 3), aún sabiendo que Cristo en persona, y ante testigos, le había entregado las llaves a Pedro. Su pregunta era injusta, y planteamiento incorrecto, pero Pedro les atendió y les enseñó el error de su forma de pensar, que no era de Dios: “Y cuando comencé a hablar, descendió sobre ellos el Espíritu Santo,…” (Hch 11, 15), porque, en efecto, Pedro les había anunciado el Evangelio, y estos lo aceptaron (Hch 10, 37-48). Hoy, pretenden dar a Cristo a los no arrepentidos, a los que no ajustan su conducta a la Palabra del Señor. Esto, en la Iglesia Católica, no va a poder ser.

¿Y quién hoy va a preguntar a Francisco lo que realmente piensa? Yo soy un laico, en la Iglesia no tengo autoridad y mi voz no se oye más que en algún artículo escrito, libro publicado o conferencia dada, pero es solamente la postura y posicionamiento de un laico. Dudo que me atienda, y mientras no tenga la respuesta clara, mantengo mi reserva: no veo papa en Francisco.

Si fuera un sacerdote, sería posible que en público no me declarara con mi nombre y apellidos, porque para el día siguiente ya no tendría licencias para nada. Podría dar buena doctrina, administras sacramentos como Dios manda, y sobre estas cosas callarme. Salvo que tenga algún obispo que me quiera acoger, pero no me parecería mezquino y reprobable que tal persona se callara con tal de poder actuar y enseñar… y esperar la intervención divina, de alguna manera.

Pero si fuera un obispo… entonces sí que levantaría la voz tal y como lo escribo. Lo mismo, y en público. Francisco se tendría que desdecir de cada una de las afirmaciones y actos incluso ambiguos (la enseñanza debe ser unívoca e inconfundible) antes de que le rindiera obediencia.

 

Tarde o temprano, más temprano que tarde, esto es lo que va a ocurrir. Y creo, y Dios quiera que sea así, antes de que acabe este año. ¿Y qué camino tendremos que tomar? El de la restauración total de la doctrina enseñada y vivida de la Iglesia, en la liturgia, en los seminarios, en las facultades y órdenes religiosas. No existe otro camino, y ese camino tomará la Iglesia de Cristo, aunque al principio esté formada tan solamente como en los tiempos del profeta Elías, de los siete mil que no quisieron doblar su rodilla ante Baal.

APÉNDICE

 

¿Quién es Jorge Mario Bergoglio? Una foto no se prueba de nada, mas puede ser una indicación. Puede corresponderse con una realidad que debe ser comprobada. No sé si Bergoglio era masón, aunque sepamos que era Rotario de honor. ¿Mandaba Bergoglio, siendo Arzobispo de Buenos Aires y cardenal, una señal de reconocimiento a un determinado e influyente sector de la Iglesia (y del mundo), diciendo que estaba preparado para la tarea que habría que llevar a cabo?:

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Repito, no sé si Bergoglio era masón, pero ni falta que le hace. Un masón no podría hacerlo mejor. Tenemos preguntas, graves preguntas. Las que podrán ser satisfechas únicamente con respuestas unívocas. ¿Estamos ultrajando sobre Bergoglio, diciendo disparates, productos de mentes calenturientas? ¿O nos estamos basando solamente en los dichos y hechos (gestos inclusive) comprobados, notorios, manifiestos abiertamente a testigos oculares que se cuentan por miles, en publicaciones auténticas pudiendo ser estas consultadas por millones de personas?

Principios del siglo XIV. Bonifacio VIII publica la bula Unam Sanctam, según la cual también el rey debe someterse en asuntos de fe y costumbres al Romano Pontífice. Incluso, si se tuerce y vuelve tirano y anticristiano, debe someterse en lo temporal y ser depuesto por el pontífice. Bonifacio VIII recogió, por escrito, la tradición de la Cristiandad vivida y ejercida en sumo grado por Inocencio III, cien años antes, cuya autoridad de facto, sin bula alguna, era tal de que era capaz, únicamente con su palabra, deponer a un rey. Toda Cristiandad era entendida como un organismo cristiano, con un brazo secular, y otro de la Iglesia. La cabeza visible del organismo entero era el papa. Y, en efecto, ¿quién iba a deponer a un tirano? ¿La Revolución Francesa? ¿Pablo Iglesias, Bolivar, Chávez, Morales, Lenin, Mao,…? ¿Quién, si no, va a deponer a uno torcido que en vez de servir al pueblo en el nombre de Dios, se sirve del pueblo para su propia gloria, placer y barriga?

Felipe el Hermos, el rey de Francia, su consejero Guilermo de Nogaret y cacique italiano, Colonna, se rebelan contra Bonifacio, hasta el punto de que Nogaret y Colonna cometen el descarado atentado de Anagni contra el pontífice,

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irrumpiendo en la corte del papa y haciéndolo prisionero, dejándolo tres días sin comer ni beber. Algunos historiadores ponen en duda el hecho mismo de la bofetada de Colonna al pontífice, pero lo cierto es que a consecuencia de este atentado, por el impacto que causó en Bonifacio tan increíble acción en aquel tiempo, este muere un mes más tarde.

Le sucede Benedicto XI que, en el mismo día en el que tenía que ser proclamada solemnemente la excomunión de Nogaret, muere posiblemente envenenado.

A este le sucede Clemente V, que por todo lo anterior, presión francesa incluida amén anarquía italiana, va a ser el primer papa de Avignon. Este consiente en abrir calumnioso proceso contra Bonifacio, acusado nada menos de herejía. Uno de sus principales agresores, Nogaret, presenta ahora una lista de acusaciones esperpénticas contra Bonifacio (tomado de Llorca, Historia de la Iglesia Católica III:

“Nogaret presentó aquella lista de crímenes leída por Plaisians en el palacio de Louvre en 1303,… , y posteriormente añadió otra seria de acusaciones en 94 puntos. (Dupuy, Hist. Du différend p. 350-362; Lizerand, Clement V p. 206; Finke, Aus den Tangen B. p. 231-232. Pietro Balan nos da a conocer otro elenco de 32 puntos, conservado en el archivo vaticano, donde Nogaret denuncia crímenes como éstos: que Bonifacio había muerto hereje y que lo era ya antes de ser papa (n.I.2.3.); que negaba la encarnación de Nuestro Señor, la virginidad de María, los sacramentos de la penitencia y del matrimonio (n.9-13); que la sodomía era lícita (n.14); que adoraba a los demonios y tenía encerrado a uno de ellos en una sortija, la cual llevaba siempre consigo (n.15-17); que las limosnas, oraciones, ayunos y demás obras buenas no son de alguna utilidad (n.20); que no había recibido los sacramentos al morir y que blasfemaba de Cristo y de la Virgen (n.21); que había usurpado el pontificado engañando a Celestino V, a quien metió en prisión, por lo cual no era legítimo papa (n.26-30) (Il processo di B. VIII nel 1304 p.6-8). Nogaret y Plaisians lanzan anticipadamente todas estas acusaciones para desacreditar la memoria de Bonifacio. Luego buscarán testigos y los sobornarán para que con hechos concretos confirmen tales acusaciones.)”

El esquema era muy sencillo: Felipe IV iniciaba el camino hacia el absolutismo; no quería a nadie por encima suya, en cierto sentido se consideraba Vicario de Dios en la sociedad. Por ser rey. El papa se le opuso en el camino. El rey por medio de sus consejeros, sea instigado por estos o tolerando su acción, no hay gran diferencia (Nogaret era hijo de albigenses), y otros aliados, lo quitó de en medio. Para justificar su acción, nada mejor que demostrar que Bonifacio era un hereje, con lo cual sus pretensiones son fatuas y nulas. Si uno está dispuesto a atentar contra el papa, ¿qué más da mentir? Si lo dejas sin agua, ¿qué más da calumniarlo?

Pues bien, ¿soy yo y los que suscriben estas líneas, como Nogaret? Yo no tengo influencias, no compro testigos, no invento actos, dichos, gestos… solamente me atrevo a pensar a partir de lo que es constatable.  Por eso, tienen plena vigencia y sentido las palabras del famoso escritor anti-masónico, Henri Coston, que en 1992 escribía:

“Si hemos hablado largamente de los casos Rampolla y Nordez es para mostrar hasta qué punto es difícil demostrar la pertenencia masónica de personajes de las altas esferas (…) Esto no obstante, no existe el humo sin fuego, según el consabido proverbio, por lo cual, si es difícil demostrar la afiliación de altos prelados a las sociedades secretas,… se puede, con todo derecho, considerarlos por lo menos aliados, en la medida en que su comportamiento o su política son conformes a las intenciones, a los objetivos, a los planes de las logias secretas, que son en cambio muy conocidos”.

¿Sabéis quién era (el cardenal) Rampolla? Era el cardenal que al principio tenía más para ser papa en el mismo cónclave en el que fue elegido Pío X. Pero, su más que probable elección fue vetada por el Emperador Francisco José, lo cual entonces fue permitido canónicamente. Finalmente,  continuando el cónclave, salió Pío X. Cardenal Rampolla fue más bien partidario, al parecer, del sector conciliador con los elementos políticos de la reciente unificación italiana, situándose en la esfera políticamente no favorable al Imperio Austro-Húngaro, lo cual sería con casi toda probabilidad la causa principal del veto contrario; a su vez existían sospechas sobre él de estar afectado de aires modernistas.

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Rampolla tenía en sus círculos al obispo de Bérgamo Radini-Tedeschi, el cual eligió como su secretario a un joven sacerdote, al mismo que más tarde será puesto bajo sospecha de modernismo y por su afición a lecturas inconvenientes. Su nombre era Angelo Roncalli, futuro Juan XXIII que en su tiempo iniciará un nuevo proyecto en la Iglesia.

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8 thoughts on “ Gnocchi sobre Francisco: una crítica abierta y en aumento; y un absurdo

  1. Estimado:

    Yo estoy de acuerdo con Gnocchi.

    Me parece que la afirmación que Ud. encuentra absurda hay que entenderla del siguiente modo: que en el ámbito privado y dentro de las posibilidades que tiene el fiel, se puede considerar que Francisco es materialmente –pero no formalmente– herético. Y en efecto, es algo que se puede decir de cualquier persona que profiere una herejía, aunque no se tenga autoritativa constancia de que adhiere formalmente a la misma.

    En cuanto a la agenda homosexual, el siempre bien informado blog The Wanderer, ha dado suficientes razones como para sostener que se trata de un itinerario siempre contemplado por Bergoglio. Y si Dios no lo impide, es lo que nos espera.

    Por otro lado, me parece sumamente importante darle una lectura escatológica a los eventos que vivimos. Está profetizada, de hecho, una apostasía masiva y grande que no podría ser tal si no tuviésemos que sufrir una masiva y grande negligencia por parte de la jerarquía, que ha permitido infiltraciones de todo tipo. Es de mero sentido común. Lo mismo que la reinterpretación de ciertas visiones del Apocalipsis que nos muestran a una religión idólatra y deformada. Por doloroso que nos parezca, bien podría ser una gran porción de la iglesia material –con Papa y todo– devenida en modernista.

    Saludos y ánimo

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    • Esjatológico: ¿por qué “esjatológico” con jota? Porque así debe ser. Hay dos palabras morfológicamente parecidas en español: “escatológico”, que significa pornográfico —de skatós, término griego que significa ‘excremento’— y “esjatológico”, que significa ‘noticia de lo último’ —de éskhaton, ‘lo último’— las cuales son confundidas hoy día, por error o por descuido o ignorancia o periodismo, incluso en los diccionarios (Espasa, Julio Casares); de modo que, risueñamente, el apóstol San Juan resulta un escritor ¡pornográfico o excremental! Yo hago buen uso; si el buen uso se restaura, mejor, si no, paciencia. Poco cuidado con nuestra lengua se tiene hoy día.

      Leonardo Castellani, El Apokalypsis de san Juan (pág. 313). Buenos Aires: Dictio, 1977.
      http://es.wikipedia.org/wiki/Escatolog%C3%ADa_(religi%C3%B3n)

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  2. SBV, en efecto, la diferencia es entre decir algo que no es católico, y pensarlo con convicción.

    Gnocchi lo dice “no es católico”, pero eso se debe comprobar, si fuera cierto, no sería papa; allí está el absurdo.

    En Tesalonicenses tenemos anunciada la apostasía, pero la Iglesia es indefectible, y siempre mantendrá su carácter visible; otra cosa es la “cantidad”. En el día del primer pentecostés también existió la Iglesia. Y otra cosa es si uno que se presente como papa, no lo sea, para lo cual doctores de la Iglesia han disertado con mucha profundidad. No podemos tragar con las ruedas de molino, diciéndolo en plata. Coincidimos en que la jerarquía, aunque sea una parte de ella, debe reaccionar y pronunciarse. Los laicos podemos opinar y escribir, no obstante lo nuestro en la Iglesia es tan solamente la opinión.

    Alejandros, los argumentos deben ser teológicos, aunque las revelaciones privadas tendrán su lugar, pero no son determinantes. Eso no quita nada al hecho de que tenemos argumentos de mucho peso a debatir.

    Por lo demás, esto lo digo a todos, yo estoy tranquilo, con lo que se puede estar en esta situación. Hay que aumentar oraciones y mortificaciones por la Iglesia. Tenemos que luchar para ser santos. Sin eso, nada sirve. Dios intervendrá. Pidámosle que de valor a verdaderos pastores que levanten su voz (Card. Marx sí la levanta, y ya sabemos lo que ha dicho) y defiendan la fe.

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      • Hay que rezar y mortificarse, vivir santamente. Que en la Iglesia se enseña la verdadera doctrina y que no se tolere la falsa, por supuesto.
        Y que ilumine a Francisco, no haré el juicio sobre su pontificado adelantándome al juicio de la Iglesia.

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      • Nosotros no somos nadie para declarar OFICIALMENTE que bergoglio no es papa, pero no vamos a esperar cincuenta años, tal vez, que venga alguien que lo diga, si Dios nos muestra cuan falsario es bergoglio no tenemos porque llamarlo papa.
        ¿Ud no hace juicio sobre el “pontificado” de bergoglio pero si lo hizo sobre los anteriores? le recuerdo que pontífice viene de puente ¿a ud le parece que bergoglio es puente para ir al cielo? pues se lo ve igual de puente roto que los anteriores posconciliares que no defendieron la Fe.

        Comentario de iudicamedomine: Siempre tenemos que esperar el juicio de la Iglesia y no adelantarnos. Preguntas sí podemos hacer, y, sobre todo, mantener la fe de siempre.

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