¿Y ahora qué? Reflexiones en torno a los resultados electorales del 24-M

Para la siguiente reflexión partiré del artículo de Jorge Vilches, columnista de Libertad Digital, titulado: Católicos contra el Papa, en el que analiza la postura de León XIII frente al Carlismo, y en general respecto a la actuación política de los católicos españoles de los finales del siglo XIX. He de recordar que el artículo contiene importantísimas inexactitudes y falsas interpretaciones, muy fácilmente refutables, pero también contiene referencias a unos hechos concretos que sí sería importante abordar, y en cuanto sea posible – a ciento y treinta años de distancia, a pesar de tantas diferencias entre las sociedades de entonces y la contemporánea, es sorprendente constatar la existencia de una fuerte analogía entre el esquema mental utilizado por sectores determinantes de las dos épocas -, deducir de los mismos aplicaciones a nuestra situación actual.

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Afirma Vilches:

Un sector no soportó que el papa León XIII (1878-1903) quisiera que los católicos europeos aceptaran el liberalismo y participaran en la política sin cuestionar el régimen; es decir, que separaran política y religión. Atrás quedaba la encíclica Quanta Cura (1864) y su apéndice, el Syllabus, obra de Pío IX, en el que se condenaba, entre otras cosas, el liberalismo y la autonomía de la sociedad civil.

 

El integrismo se resistió a aceptar la sociedad de su tiempo, la mentalidad y la cultura de la época. Las libertades de expresión, reunión, asociación, manifestación, imprenta o cátedra, el ejercicio de los derechos individuales y hasta el mismo sufragio universal, la democracia, todo eso le parecía un conjunto de elementos perniciosos para el ser humano; una fuente de corrupción y condenación.

La afirmación del primer párrafo es simplemente falsa. León XIII seguía condenando el régimen liberal, o la constitución de los estados al margen de los derechos de Dios y de la Iglesia, como no podía ser de otra forma; basta consultar su encíclica Libertas, sobre la libertad y el liberalismo, o Inmortale Dei, sobre la constitución cristiana de los estados, junto a otros documentos suyos capitales. La continuidad de su magisterio con la de Pío IX era notoria. León XIII, así como su sucesor, Pío X, eligieron el encierro voluntario dentro de los muros vaticanos en protesta por la pérdida de los Estados Pontificios y las pretensiones liberales. Durante los dos pontificados mencionados, los católicos en Italia seguían teniendo por reseña: ni elegidos, ni electores; es decir, la total abstinencia de la participación en la vida política de aquel régimen promovido por los carbonarios. Los católicos italianos podían participar en la sociedad solamente ejerciendo su labor profesional, o desde las asociaciones benéficas y culturales. Lo sorprendente es que al final de ese periodo, tampoco le fue tan mal a los católicos: los liberales más moderados tuvieron que solicitarles apoyo frente al incipiente comunismo.

Pero, para España, León XIII no quiso que los católicos se abstuvieran de su implicación política, incluso si esta implicara la participación y militancia en los partidos parlamentarios que defendieran los derechos de Dios y de la Iglesia. Pero eso no quería decir que León XIII aceptara la democracia, tal cual, sino que asumía que esa, y no otra, no la del Antiguo Régimen, era la situación de Europa de aquellas años en los que a Él le tocó guiar la Iglesia siendo su cabeza visible en la Tierra. Es decir, la postura de León XIII era sencillamente prudencial, debido a la situación y circunstancias de su tiempo. En otras palabras, el Papa dirigía a los católicos como mejor le parecía, dadas las complicadas relaciones políticas decimonónicas.

La Revolución Francesa todavía era muy reciente, y sus implicaciones y consecuencias funestas y rabiosamente anticlericales, presentes por doquier. Atrás quedan, y no tanto en los años, y mucho menos en la mente, largos destierros de Roma, – no de meses, sino de años – de los papas Pío VI y Pío VII. Europa había cambiado radicalmente, y los papas, asistidos por la luz del Espíritu Santo en su misión, no podían no verlo. No era tiempo, pues, de estériles nostalgias de tiempos pasados, sino de abrazar la amarga cruz del presente. Es cierto que la Iglesia es indefectible, y que las Puertas del Infierno no prevalecerán, pero según se actúe de una u otra forma, millares de almas pueden perderse en el Infierno para siempre. Y esa es la realidad, y esa es la tremenda responsabilidad de cada uno de nosotros, y de los papas elevada a la enésima potencia. Si hay que rezar por alguien en este mundo, es por el papa.

Por lo tanto, el Papa no había aceptado el liberalismo, ni el Nuevo Régimen, ni la libertad de conciencia, ni la democracia, como absurdamente Vilches pretende mostrar o tal vez convencerse a sí mismo, sino sencillamente quería que los católicos asumieran que este es el nuevo campo de la batalla al cual habían sido arrojados, y en el cual tenían que actuar, aunque sea en contra de su voluntad. Que la democracia no puede traer nada bueno, ya se encargaron de mostrar y Platón, y Aristóteles, definiéndola como corrupción de la República. Con argumentos tan simples como pesados y ciertos de la elegancia y elocuencia de la lógica clásica: un gandul no puede tener la misma consideración que un trabajador, ni el “voto” del primero se ha de tener en cuenta; así como de las personas viciosas, frente a las virtuosas. Son los sabios, y además mayores de cincuenta años cuando ya las pasiones les pueden menos, los que deben, según Platón, gobernar la República. La democracia es dar gusto al pueblo, hasta despilfarrar todo patrimonio legítimo de la polis.

 

Si a estas reflexiones clásicas añadimos los datos que proporciona la razón iluminada por la fe revelada, la conclusión no puede ser más clara: la concupiscencia hará que la mayoría, en tantísimos casos por no decir siempre, opte por lo degradante. Y si no, tiempo a tiempo. De allí que, los Vicarios de Cristo tenían que pensar lo que pensaron y enseñar lo que enseñaron. De hecho, el intento de algunos intelectuales católicos franceses, comprometidos con el movimiento Le Sillon, al cual intentaron promover y exportar como partido y experiencia política, fue frenado en seco por Pío X: las ideas de Le Sillon (a cuyos miembros sí se reconocieron buenas intenciones – en sus comienzos – y desvelos por los marginados mostrados por amor a Jesucristo), promovían, entre otros errores, descansar y emanar la autoridad pública del pueblo, la utopía de la sociedad igualitaria, etc. Más clara condena del sueño democrático, no pudo existir. Como no podía faltar, la encíclica Notre charge apostolique, del 23 de septiembre de 1910, sobre los errores de “Le Sillon” y la democracia, estaba repleta de citas del magisterio de León XIII (en concreto, de Diuturnum illud – 1881, Graves de Comuni – 1901).

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[ Debo realizar aquí un parrón. La clarividencia de San Pío X en su condena a Le Sillon fue impresionante. Basta reproducir algunos, no párrafos, sino frases de la Encíclica para evidenciar su increíble actualidad en nuestros días. Incluso, me atrevo a decir, que nosotros podamos y mejor entenderla y mejor aplicarla que aquella generación de los católicos en víspera de la primera guerra mundial. Además, podremos reconocer algún que otro personaje:

  1. La “Junta democrática de Acción Social” propicia una imposible y peligrosa mezcolanza de religiones y convicciones.

He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización,…

Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontrarán colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿No es ésta mil veces más peligrosa para ellos que una asociación neutra? ¿ Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones sobre el terreno social, en una especie de concurso apologético, como si este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica? ¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y de la extraña invitación, hecha por un católico, a todos los disidentes para fortificar sus convicciones por el estudio y para hacer de ellas fuentes siempre más abundantes de fuerzas nuevas?”

Cardinal Martini, archbishop of Milan, guides a march during the meeting of world religions in Milan in 1994

bergoglio-hanukkah-december-2012

  • El “Sillonismo” pretende ser una nueva religión.

Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni protestante, ni judía; una religión (porque el sillonismo, sus jefes lo han dicho… es una religión) más universal que la Iglesia católica, reuniendo a todos los hombres, convertidos, finalmente, en hermanos y camaradas en “el reino de Dios”. “No se trabaja para la Iglesia, se trabaja para la humanidad”.”

38 Deforman el verdadero Evangelio y a Cristo, descartando su divinidad y acentuando sus virtudes sociales.

Cuando se aborda la cuestión social, está de moda en algunos medios eliminar, primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidad.”

Porque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erróneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado hacia sí, para aliviarlos,
los, a los que padecen y sufren, no ha sido para predicarles el celo por una del igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. Si su corazón desbordaba mansedumbre para las almas de buena voluntad, ha sabido igualmente armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizan a los pequeños
…”

Ha sido tan enérgico como dulce; ha reprendido, amenazado, castigado, sabiendo y enseñándonos que con frecuencia el temor es el comienzo de la sabiduría y que conviene a veces cortar un miembro para salvar al cuerpo. Finalmente, no ha anunciado para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal, del cual el sufrimiento quedara desterrado, sino que con sus lecciones y con sus ejemplos ha trazado el camino de la felicidad posible en la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino de la cruz. Estas son enseñanzas que se intentaría equivocadamente aplicar solamente a la vida individual con vistas a la salvación eterna; son enseñanzas eminentemente sociales, y nos demuestran en Nuestro Señor Jesucristo algo muy distinto de un humanitarismo sin consistencia y sin autoridad.]

Dicho todo esto, queda evidente que la afirmación de Vilches no supera el más mínimo criterio histórico, ni por supuesto teológico: es falso lo que dijo en cuanto al magisterio de León XIII. Pero sí recordó un hecho histórico cierto, y no discutible: León XIII no apoyó a los Carlistas en su rebelión política contra el Régimen, sino quiso la participación de los católicos en la vida política española del final del XIX, o sea, en el Nuevo Régimen. El apoyo de León XIII al partido Unión Católica liderado por Alejandro Pidal era manifiesto y notorio. Pero, recuerda Vilches,

 carlismo caricatura

[Una caricatura de los carlistas en la revista satírica La Flaca, 1873]

Esto era inaceptable para el catolicismo integrista. Los carlistas, dirigidos por Cándido Nocedal y los periódicos El Siglo Futuro (Madrid) y El Correo Catalán, iniciaron una campaña para impedir la colaboración del catolicismo con el régimen de la Restauración. Su objetivo era crear un movimiento católico contra el liberalismo y la UC. Y lo consiguieron organizando una romería a Roma a principios de 1882.

La maniobra carlista fue criticada por los obispos, por lo que el Papa decidió que no hubiera una peregrinación nacional, sino varias regionales, dirigidas por los episcopados. Esto enconó aún más los ánimos de los integristas, y en consecuencia se repitió el conflicto en la celebración de los centenarios de Santa Teresa y Murillo. Los insultos en la prensa a la UC eran continuos; les llamaban “mestizos” y “liberales”, que a su entender eran sinónimos de malos católicos y enemigos de la Iglesia.

La frase que acabo de resaltar me recuerda, a la postura de algunos simpatizantes de AES, por ejemplo, o incluso ahora mismo a la cerrazón de algunos miembros de VOX: no soy capaz de votar otra cosa; y peor aún: no es cristiano no votar a nuestro partido; el que no lo hace, es un traidor, etc. Naturalmente, hay un mar, hay un océano mejor dicho, entre la Unión Católica de Pidal, y el PP, para ser más concreto. Pero este tema lo abordaremos ya al final. Mientras, hemos de recordar un hecho irrefutable: “La situación llevó a que Alejandro Pidal viajara a Roma en diciembre de 1883 para pedir instrucciones a León XIII sobre el futuro de la UC. El Papa le dijo que integrara ésta en su partido más afín, el liberal-conservador de Cánovas. Así las cosas, Pidal entró en el gobierno canovista el 18 de enero de 1884, como ministro de Fomento. Esto irritó al tradicionalismo,…

¿Cómo es posible esto? ¿Qué un papa, que había condenado con total claridad los postulados esenciales de la democracia que prescindía de Dios y se establecía en el árbitro supremo de lo que es bien y de lo que es mal, ahora sugiera la colaboración de un partido católico con otro que no lo era, y además participando con todas las de la ley en el Nuevo Régimen, tan denostado? Simplemente: porque esta era la realidad. Nuestros sueños y anhelos no pueden devolver una sociedad cristiana. La sociedad en la que los católicos estaban inmersos era esa, y ninguna otra. Una característica esencial del espíritu cristiano es el realismo, pisar firmemente el suelo, aquí y ahora y en ninguna otra parte; aquí, donde se gana el cielo. Aquí y ahora, con lo que te ha tocado.

Los carlistas no podían aceptarlo. Su idea era más importante, y lo demostraron en la práctica con toda contundencia: no quisieron colaborar con la UC, prefiriendo que cayera el gobierno conservador de Cánovas para que le sustituyera uno liberal, de Sagasta. Tal cual.

¿A que les suena esto? ¿No prefieren, salvando la inmensidad de la distancia – aunque una adecuada escala puede arreglar algunas cuantas cosas – algunos a Podemos frente al PP? Sí, lo prefieren, de hecho, pero de esto otra vez me ocuparé en las reflexiones finales.

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[Manuela Carmena y Eduiardo Leira fueron casados por Jesús Aguirre en agosto de 1967 en Madrid. ÁLBUM FAMILIAR. El Padre Jesús Aguire dejó el sacerdocio años más tarde, casándose con la duquesa de Alba. El marido de Carmena le pidió: “Quisimos que nos casara en nombre de los hombres y no de Dios”]

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[Rita Maestre (Podemos), portavoz de los asaltantes a la capilla de la UCM en 2011, tendrá escaño y previsiblemente una concejalía en Madrid, como ‘número 3’ de Carmena, que podrá pactar con el PSOE.]

asalto capilla

Aquí es justo, desde la perspectiva teológica e histórica, considerar otras cosas muy, muy importantes, algunas de las cuales Vilche omite, o tal vez incluso desconoce:

Primero, para contextualizar: el gobierno de la Iglesia no está sujeto a la infalibilidad. El papa podía haberse equivocado al no apoyar a los carlistas, tal vez. Sin duda alguna, a ciento y treinta años vista, la colaboración y participación de los católicos en los regímenes liberales ha supuesto solamente un plano inclinado… hacia abajo, y además de forma constante. Tal vez hubiera sido mejor invitar a los católicos unirse y apoyar decididamente la causa carlista. Tal vez, no lo sabemos. En pro de esta idea podría mencionarse, aunque no sea lo mismo, pero algo creo que tiene que ver, la postura de la Iglesia frente a los cristeros en primer lugar, y respecto a la guerra civil española. A los cristeros se les apremiaba a deponer las armas en el momento en el que no estaban mal militarmente; la situación estaba status quo. Se pretendió posiblemente una salida conciliadora. No resultó de las más felices. Por eso, no me extrañaría que estos sangrientos acontecimientos de las primeras décadas del siglo XX hicieran a la Iglesia mirar con otros ojos la situación de la guerra civil española.

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Segundo, puede que no te guste la orientación que dio el papa, pero en esto hay que actuar como un soldado: la orden con la que no estás conforme, debes de obedecer. Es el papa, el Vicario de Cristo, la cabeza visible de la Iglesia, un papa verdadero, y no como el que hoy se presenta por papa, que yo no le veo papa por ningún lado, ustedes verán. Un papa que, como no puede ser de otra forma, enseña la doctrina católica, pastor supremo de los fieles, y allí ha de mostrarse la docilidad de un fiel decente: obedeciendo. Además, desde la perspectiva incluso práctica, los carlistas tenían que haber pensado que si el papa no te apoya, no esperes la adhesión de las masas de católicos a tus acciones. Es inútil.

En cambio, lo que sí pudo ser muy útil, no lo podemos juzgar ya que no ocurrió, podía haber sido la colaboración efectiva y de corazón – ¡el papa lo pidió! -, de los carlistas con la UC. Sería más que posible que tal estrategia hubiera supuesto y la conservación – paradójicamente -, del pensamiento carlista, y la evitación del gobierno liberal de Sagasta. Quién sabe cuántas decepciones se podía haber evitado la nación española, e incluso la hispanidad, y cuánto provecho podía haber recibido Europa entera de este proceder. Pero no sucedió.

Tercero, el portavoz, el nuncio de León XIII en España era… el Cardenal Rampolla.

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Todo parece indicar, los datos históricos salidos a la luz después de décadas lo hacen muy creíble, que el cardenal Rampolla era masón. Sin duda, su comportamiento y acciones eran conciliadores con las ideas liberales. No buscaba la confrontación, sino la participación de los católicos en el Nuevo Régimen. Su influencia entre la alta jerarquía era enorme. El solo hecho de haber sido casi elegido pontífice en 1903, a expensas del veto efectuado y entonces canónicamente permitido, del Emperador del Imperio Austro-Húngaro, Francisco José, lo confirma sobradamente. El nuevo papa, Pío X, lo intentó alejar lo máximos posible de los puntos vaticanos claves, pero no lo tenía nada fácil. La influencia de los modernistas la deja por escrito con su puño y letra el mismo papa en la Encíclica Pascendi. Un prelado allegado y en la órbita de Rampolla, Gasparri, llega a ser cardenal en 1907, y posteriormente secretario de estado bajo el reinado de Benedicto XV. Otro patrocinado por Rampolla fue el obispo Tedesci, mentor del joven seminarista Roncalli, futuro Juan XXIII. El mismo nombrará cardenal a Montini, futuro Pablo VI, a pesar de expresa voluntad de Pío XII de no hacerlo. Es decir, las ideas de la participación católica en la vida pública, respetando la legítima autonomía de lo temporal, tan presentes en el Vaticano II tuvieron su germen en el último cuarto del siglo XIX bajo las acciones y sugerencias diplomáticas de Rampolla.

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Pero repito, puede ser que los carlistas tuvieran razón, y todo lo que tú quieras, pero el papa, al final y al cabo, había pedido una determinada postura a los católicos españoles, y los simpatizantes del movimiento carlista no le obedecieron. Creo que no faltaré a la verdad si digo que fue por la falta de humildad. Y también que las consecuencias de tal obstinación fueron desastrosas.

APLICACIÓN A LA ACTUALIDAD

 

¿Qué acción realizo cuando doy mi voto a un partido? Antes que votar a favor de un determinado programa, participo en la democracia, tal cual es en estos momentos. Si es mala, es decir, autosuficiente, autocomplaciente, legitimando o no a fuerza del conteo de los votos a cualquier ley, por muy depravada que esta esté, la asumo. Participo en la misma aunque, y ojalá, metafísicamente esté en contra de la misma por las razones expuestas.

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[¿Nuevo concejal?]

De forma que, a mi voto le puedo dar, personalmente, para mi conciencia, el valor de un testimonio. Pero yo a mí mismo. Lo que también ocurre en la realidad es que mi voto forma parte del cómputo general capaz de condicionar resultados bien diferentes. Diríamos, yo voto, sentimentalmente o por convicción si se prefiere, por alguna determinada idea conocida principalmente a mí mismo, pero al mismo tiempo voto por el resultado de la votación también causada por mi voto. Esta es la realidad, se quiere aceptar o no.

El voto a AES en Madrid está en extinción, menos de mil personas han votado a este partido de más de una década de efímera existencia. Sus resultados son cada vez más insignificantes. Algunos dicen que representan el voto simbólico o testimonial a favor de la vida, familia, raíces cristianas, etc. Naturalmente, al menos no consta en su programa, no pretende explícitamente prohibir el divorcio, o la libre circulación de ideas heréticas, etc. Es decir, procura hacer el máximo bien posible, aunque consiente implícitamente con muchas cosas que no fueron siquiera toleradas por la Unión Católica de Pidal. Es decir, todavía podríamos metafísicamente sacarle muchos defectos. Sus simpatizantes lo defienden como la mejor opción posible en la actualidad. Esperan tal vez que sea el germen de la regeneración española, y siguen aguardando su momento. Otros simplemente lo tienen por plataforma con la que expresar un rechazo a la cultura de la muerte, etc., aunque me imagino que les gustaría sacar al menos algo más de votos. En definitiva, electoralmente AES no se puede tener en cuenta, no afecta a nadie ni en una dirección ni en otra. Es un “partido político” con una pérdida galopante de votos.

VOX en cambio es capaz de obtener resultados más significativos. Y más de lo que se podría esperar, y más de lo que reconocen sus propios dirigentes. Por ejemplo, en Murcia la mayoría absoluta del PP se ha perdido por mil votos. Si los de VOX les hubiesen votado, no existiría el riesgo del gobierno de los aliados de Podemos. En Madrid otro tanto. La alcaldía se ha perdido por los votos que se fueron a VOX. Esperanza es el problema de España; y en vez de Esperanza, habrá tomates plantados en los jardines madrileños, para que te lo comas, si quieres cultivar alimentos ecológicos, claro está. Aunque quizás dispongan del abono de caca de perro, rezumados con el mercurio de las pilas tiradas, pero vamos, serán tomates que te los podrás llevar a casa. Y si te cansa cultivarlo, pues tendrás alimento gratis de Carmena, no te preocupes, ¿para qué vas a trabajar, al menos mientras dure?

Desde VOX pintan, con graves omisiones, los resultados de esta forma:

voxconcejales

Ciudadanos, señores, se sitúan en el “centro”, o “centro izquierda” donde hay mucho voto. Sí, hay muchos que no les importa un pimiento el Concordato que, como problema principal de España, debería ser revisado. O el problema de España es la Guardia Civil, que debería ser desmilitarizada, siempre según Cd’s. O la prostitución debe ser legalizada. Para todo ello hay mucho voto. El voto de VOX, en cambio, es a la derecha del PP, como máximo a lo que puede aspirar es al hundimiento del PP, para ocupar su lugar. Pero ese lugar ya no existirá. Antes de eso, la oposición no socialista será neutralizada. El mismo PSOE será absorbido por las arenas movedizas de podemos que lo tragarán como por un embudo. Y luego podrá haber comités en los barrios, y controles, y muchas más cosas. Antes de que VOX pueda hacer algo, toda España podrá sucumbir en el caos. Esa es la realidad, querido amigo, y no tu gráfico.

Tu voto tal vez contribuya a otros tantos miedos y desastres:

laconcejalpp

Y si llevas a tus hijos a los colegios concertados de los influenciados por el liberalismo del Opus, pues quizás tengas que buscar otro colegio porque estos a lo mejor se queden sin concierto; o sea, que los lleves a esos públicos, donde tus hijos tendrán oportunidad de convivir con los jóvenes de tantas etnias y nacionalidades distintas y donde podrán aprender tantas cosas divertidas. Y a lo mejor vuelva tu hijo un día y te dice no sé qué cosa de la masturbación y no sé qué más. En fin, todo ello.

 franco

[Un consejo del “otro lado”]

Por último: ¿puede un católico ser militante del PP? En la situación actual de una España pagana, creo que sí. “Os saludan todos los santos, especialmente los de la casa imperial”, decía San Pablo a los filipenses (Fil. 4:22), refiriéndose a los cristianos funcionarios en una corte de paganos. Funcionarios del Imperio que sancionaba leyes de la columna de desecho, en la que las mujeres podían dejar a la intemperie la criatura nacida no deseada.

Esa sociedad cambió por la predicación del Evangelio, y por la conversión de sus emperadores.

¿Tú crees que tu voto es el reflejo de tus convicciones? Tu voto es una rayita en el conteo, eso es lo que es tu voto. Y tu voto hará que gobierne uno u otro, Cánovas o Sagasta. Con tu voto tú o reconoces la democracia, o es una simple herramienta para ti, como si fuera la calle por la que transitas. Como la calle es un medio para llegar al lugar al cual te diriges, si es que puedas elegir dónde dirigirte, así es la situación política en la que te ha tocado vivir, en concreto, la democracia.

Dejaos del mesianismo político y fatuas esperanzas de cambio mediante el proceso democrático. La liberación de la Civitas humana del lastro de sus pecados no va a venir jamás por la acción política, sino por la predicación de la Palabra de Dios. La liberación del pecado puede venir solamente de Dios. Y Dios lo hará algún día, si lo tiene a bien. No sé si la historia humana, antes de que venga el Hijo del Hombre en su gloria, verá un periodo de paz y armonía, dirigida por las leyes de Dios, inscritas en los corazones de los hombres en toda la Tierra, no habiendo sociedades cristianas por un lado y paganas por el otro, sino siendo aceptado Jesucristo como el Rey del Universo en toda la redondez del globo. Esto tendrá que ser acción solamente del Espíritu Santo, y no nuestra, y mucho menos de nuestras democracias.

 

Pero en este tiempo que tenemos nosotros delante, en función de cómo hagamos, el reino de satanás se extenderá más o menos, más almas irán al infierno, o menos.

Otro día oí un muy buen análisis de un periodista opositor venezolano sobre el paralelismo entre los acontecimientos de su país con los de España. Ellos también partieron de una situación de gran corrupción política durante el anterior gobierno. Pero decía el periodista: “el voto del castigo es muy peligroso, ya que no tiene forma, y al no tenerla, puede desembocar en un ambiente destructivo generalizado si este tiene lugar”. Y lo tuvo, y lo tiene en España. A la objeción de que España no llegará a ser como Venezuela, este contestó: “hace quince años nosotros decíamos que no llegaremos a ser como Cuba”.

Y añadió: “¿saben ustedes que nosotros tenemos un día solamente a la semana para comprar alimentos, que carecemos de lo más básico, que hay cuarenta asesinatos diarios en Caracas?

Esta es la pregunta que se tienen que hacer todos aquellos que dicen: “yo voto en conciencia, no puedo votar otra cosa”. No señor, al votar, que es lo que has hecho como si no, tu cuerpo está en este régimen aunque no lo esté tu alma, tú votas a favor o en contra de los soviets, de los pimientos en los jardines,

jardines ninosoviets soviets

de la apatía con todas sus consecuencias negativas incluidas, violencia incluida, del fin de los conciertos para el colegio de tus hijos, de las filas para comprar leche, etc.

¿Qué  no te importa? Sigue bailando al son de la flauta de tus posibles concejales:

flauta

APÉNDICE

 

De la Conclusión de Notre Charge Apostolique sobre los errores de Le Sillon:

Vosotros, Venerables Hermanos, proseguid activamente la obra del Salvador de los hombres con la imitación de su mansedumbre y de su energía. Inclinaos a todas las miserias, ningún dolor escape a vuestra solicitud pastoral, ninguna queja os halle indiferentes. Pero predicad también denodadamente a grandes y pequeños sus deberes; a vosotros toca formar la conciencia del pueblo y de los poderes públicos. La cuestión social estará muy cerca de su solución cuando unos y otros, menos exigentes de sus derechos, cumplan exactamente sus deberes.

Mas cuiden esos sacerdotes de no dejarse extraviar en el dédalo de las opiniones contemporáneas por el espejismo de una falsa democracia; no tomen de la retórica de los peores enemigos de la Iglesia, y del pueblo un lenguaje enfático y lleno de promesas tan sonoras como irrealizables; persuádanse que la cuestión social y la ciencia social no nacieron ayer;… porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas.

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8 thoughts on “¿Y ahora qué? Reflexiones en torno a los resultados electorales del 24-M

  1. “Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”. (Catecismo 1789).
    En aquella época tal vez los papas llevaran razón, pero ahora a las puertas de conocer al anticristo, no conviene pensar de esa forma, porque cuando el lobo comience a colocar su sello (666), muchos dirán: me lo tengo que colocar porque si no ¿de que van a comer mis hijos? o me lo dejo colocar porque asi puedo ayudar a otros que no se lo quieren dejar colocar.
    El chip sanitario de Obama que comenzó a funcionar en abril de 2013, es el sello de la bestia en su fase inicial. En pocos años habrán conseguido llegar a la fase final, donde habrá un contrato personal con el anticristo admitiendole como dueño de nuestra persona y por lo tanto rechazando a Cristo como salvador nuestro. 2 Tesalonicenses 2.
    Apocalipsis 14: quien se deje poner el sello de la bestia se condenará.
    Un saludo.

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  2. Primero tendremos un revolcón aqui en España.
    Ya nos advirtió el Señor en Tuy (Pontevedra), a través de Lucía la vidente de Fátima en el año 1941, dos años despues de acabada la guerra civil: diles a los obispos españoles, que si no realizan una reforma en el clero y obedecen a Dios, les vendrá un castigo peor que el que acaba de terminar, y también será por parte de Rusia.
    La Virgen en El Escorial 1-5-1981:
    Habrá una crisis económica muy grande, sobre todo en España no habrá trabajo, y si no obedecen a Dios habrá otra guerra, y la iglesia padecerá mucho.

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  3. Los mensajes de El Escorial ya fueron investigados por la jerarquía de la Iglesia, no hallándose en ellos nada contrario a la doctrina revelada.
    Un saludo.

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  4. El artículo es un puro análisis electoral, analizando las consecuencias lógicas de cada acción nuestra.

    Por empezar, subrayo que no espero de democracia nada. Veo, por ejemplo, mucho mejor una teconocracia. Y más aún gobierno de una aristocracia cultural y de gente de probada virtud.
    Para explicarme, ¿cómo puede ser el ministro de sanidad el que nunca fue director de un hospital?

    Bien, aparte de lo técnico, está claro que una sociedad no cristiana va al traste.
    Pero, no todos los trastes son iguales, simplemente digo eso.

    Los armenios en Turquía se unieron a los izquierdistas para derrocar a Erdogan. Es un dato. Los coptos egipcios votan a Al Sisi. Otro dato.

    Referente a lo de la obediencia al papa, vamos, eso es postura católica total. Y si pongo pegas a Francisco, es porque no veo que sea el papa. Al menos pongo mis reservas. ¿Cómo un Vicario de Cristo puede enseñar estas cosas? El Vicario de Cristo debe hablar como Cristo, el que no es un monstruo con dos cabezas (Bonifacio VIII, Denz. 469).

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