Cómo la analogía con el Nazismo explica los conceptos de “Islam moderado” e “Islam radical”

Si la doctrina islámica es violenta en sí misma, ¿por qué no es violento cada musulmán del mundo –aprox. 1500 millones – individualmente considerado?

islam nazi

Esto es una de las apologéticas islámicas más populares y trilladas: debido a que no todos los musulmanes son violentos, intolerantes, o apoyan el terrorismo – algo que es verdad -, el Islam en sí no tiene culpa.

Analicemos por un momento este argumento.

Antes que nada, es comprobable el hecho de que hay mucha gente que se identifica como musulmanes y no da su soporte al terrorismo, o a la intolerancia o de supremacía islámica. Si usted ha vivido en un país con mayoría islámica, puede comprobar este hecho como cierto.

La cuestión más importante es: ¿qué es lo que representan tales musulmanes? ¿Siguen ellos un Islam legítimo, “moderado”, un Islam auténtico y diferente que el de las variantes terroristas? Eso es lo que promueven todos los medios dominantes, políticos y académicos, intentando convencer al resto del mundo de tal “verdad”.

La mejor forma de contestar a esta cuestión es mediante una analogía:

El Nazismo es una ideología universalmente condenada, debido a su elemento de la supremacía racial blanca-arriana. Pero el hecho es de que hubo muchos alemanes quienes han sido miembros o sostenedores del partido Nazi, y de los que se podría decir que era gente “buena”. Ellos no han creído en la persecución de los Judíos y otros no-arrianos; algunos de ellos ayudaron a muchos de los señalados bajo el gran riesgo de sus vidas.

Consideremos a Oskar Schindler. Alemán de pura cepa y miembro formal del partido Nazi, se expuso a grandes peligros con el fin de salvar vidas de unos 1300 judíos.

schindler

¿Cómo conciliar sus buenas obras con sus malas creencias o afiliaciones?

¿Seguía Schindler una forma “moderada” del Nazismo? ¿O es más razonable sostener que él había suscrito ciertas perspectivas de Nacional Socialismo, pero cuando llegó el momento de matar a seres humanos en el nombre de la supremacía racial, su humanidad se rebeló contra sus adherencias al Nazismo?

Ciertamente, muchos alemanes se apuntaron al partido Nacional Socialista simplemente por tratarse de un partido “ganador”, o de un partido que ofrecía esperanza, y menos – si se daba el caso en algunos en concreto – a raíz de sus teorías raciales.

Por la misma razón, hubo otros y no pocos alemanes que eligieron al partido Nazi precisamente por sus teorías de supremacía racial, y se sentían felices al ver eliminar a los judíos y otros “inferiores”. Ahora, consideremos cómo aplicar esta analogía al Islam y a los musulmanes: primero, de forma parecida a cómo tantos alemanes se consideraron nazis, la gran mayoría de los musulmanes del mundo simplemente han nacido en un país islámico; no tuvieron elección. Muchos de esos musulmanes conocen muy poco del Islam – cinco pilares, por ejemplo – y desconocen las teorías de la supremacía islámica.

obispo nigeria

Añadan a eso la pena de muerte por la apostasía en no pocos ambientes islámicos –o simplemente pérdida de privilegios y condiciones normales de existencia-, y queda claro por qué tantísimos musulmanes no quieren siquiera plantearse dejar de serlo.

De la misma forma, hay muchos musulmanes que conocen exactamente qué es lo que enseña el Islam – incluyendo violencia, hostigamiento, o esclavizar a los kafir, o sea, infieles – y son felices seguidores de ese credo precisamente por la supremacía que defiende.

Es decir, en el Nazismo y en el Islam tenemos ideología de supremacía por un lado, y por otro la gente que se asocia a esos sistemas de pensamiento por más diversas razones: desde por haber nacido en ese ambiente, por apuntarse para sacar un provecho temporal, hasta aquellos que son sus sinceros adherentes.

 nacisti u bosni

[Los musulmanes de Bosnia al servicio del Tercer Reich, 1943]

Pero la más importante diferencia es esta: cuando se trata de Nazismo, todo el mundo está de acuerdo de que se trata de una ideología de supremacía racial. Los que siguen tal ideología son considerados “chicos malos”, lo mismo que Hitler. Por el otro lado, en cuanto a aquellos “buenos nazis” que ayudaron a los judíos perseguidos y realizaron otras acciones altruistas, el mundo no los considera como seguidores de un “Nazismo moderado”, sino más bien como aquellos apuntados al nazismo “sin pensarlo mucho”, digamos “de modo informal”.

El paradigma correcto para comprender el Islam y a los musulmanes es este: el Islam contiene doctrinas violentas y de supremacía islámica. Esto es un simple y verificable hecho. Los que lo siguen hasta la raíz eran y son “chicos malos” – por ejemplo, Osama bin Laden. No obstante, también hay “buenos musulmanes”. Y esta es la clave: pero ellos no son “buenos” porque siguen un Islam “bueno” o “moderado”, sino porque en definitiva ellos no se han entregado al Islam del todo. En otras palabras, son “buenos” porque en mayor o en menor medida se rebelan contra el Islam, malo en sí.

Desde otro ángulo, ¿el altruismo de Schindler era un producto del “Nazismo moderado”, o existía a pesar de su afiliación al Nazismo? Claramente es lo último. De la misma forma, si un musulmán trata a un no musulmán con dignidad y equidad, ¿procede de esa forma debido a que pertenece a una rama “moderada” del Islam, o esas son sus acciones a pesar del Islam, debido a que su propia decencia se lo impone?

Considerando que la ley Islámica es inequívocamente clara respecto a que los no musulmanes deben ser subyugados y vivir como una tercela clase de “ciudadanos” – la legislación de muchos estados islámicos en cuanto a la relación con los no musulmanes es consecuencia directa de esta creencia – claramente se sigue que cualquier musulmán que trata con equidad a los “infieles” va en contra del Islam.

Entonces, ¿por qué el Occidente es incapaz de aplicar el paradigma Nazi a la cuestión de la relación entre el Islam y el comportamiento de los musulmanes? ¿Por qué es incapaz de reconocer que las enseñanzas islámicas son inherentemente de supremacista, a pesar de que obviamente no todos los musulmanes siguen literalmente esa enseñanza – tal y como ocurre con los seguidores de otras muchas religiones respecto a su corpus doctrinal?

La cuestión es más impactante todavía  en cuanto uno entiende que, por bien largos mil años, el Occidente consideraba el Islam como un culto inherentemente violento e intolerante. Hay que echar un vistazo a los escritos de los contemporáneos del Islam en distintas épocas, por ejemplo desde Teófano el Confesor (muerto en 818) hasta Winston Churchill (fallecido en 1965), y de testigos directos que todos describieron al Islam como un credo violento que se expande por medio de conquistas, saqueos y subyugación de los “otros”. Recuerden los escritos de Marco Polo, entre tantos.

 marco polo

[El musulmán radical es el que corta la cabeza al infiel, mientras que el musulmán moderado le sujeta los píes.]

El problema de hoy es que el establishment políticamente correcto – academia, principales mas media, políticos, y todas las demás “cabezas pensantes”-pero no aquellas que se ocuparon con seriedad y franqueza de la realidad histórica, ha establecido el “hecho” de que el Islam es “una de las mayores religiones del mundo”. En consecuencia, la religión en sí misma – no así algunos de sus practicantes – es inaccesible para la crítica.

El quid de toda la cuestión aquí es que identificar elementos negativos de una ideología y en consecuencia condenarlos no es tan difícil. De hecho, hicimos así con el Nazismo y otras ideologías y cultos. Conocemos a su vez la diferencia entre aquellos que siguen tales ideologías de supremacía (“gente mala”), y aquellos que encuentran a sí mismos como causales, no comprometidos miembros de la misma (gente “buena” o neutral).

En tiempos más sanos cuando el sentido común era más frecuente, esta analogía parecería superflua. En nuestros tiempos, sin embargo, cuando tantos sinsentidos están ampliamente esparcidos y promovidos en los medios – y trágicamente tratados como análisis “serios” – sentido común necesariamente debe estar expulsado de la escena. Pero la cruda realidad es esta: sí, una ideología/religión puede ser aceptada como violenta o incluso mala, y no por ello mismo muchos de sus adherentes tienen que  ser violentos o malos – ellos pueden ser incluso “buenos” – por las razones arriba indicadas.

Eso es el modo más objetivo de entender la relación entre el Islam como el corpus doctrinal y los musulmanes como personas individuales.

Hasta aquí he expuesto el certero análisis de uno de los mejores conocedores del Islam, investigador, activista pro derechos cristianos en países islámicos, periodista y escritor Raymon Ibrahim, hijo de un matrimonio copto residente en EE. UU. Autor de estudios muy documentados sobre la persecución de cristianos en el mundo es “Crucificados de nuevo”:

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No obstante, este artículo debe ser continuado, y esto es a lo que voy a proceder.

 

La pregunta clave que hago a todo el mundo es esta: ¿cuál es la profunda causa de este cambio de paradigma, en concreto, de esta postura irracional, absurda frente al Islam?

No sé si Raymond Ibrahim quiere evitar esta pregunta, o sencillamente para en este punto esperando que los poderes fácticos cambien de su perspectiva, sin hacer denuncias tal vez “impertinentes”, sin llegar a las conclusiones no “respetuosas” con determinados sectores, incluyendo quizá la misma Iglesia Católica.

Pues bien, nosotros damos este paso que falta. Proseguiremos en este análisis que consideramos a todas luces inacabado.

La tesis que defendemos es esta: desde la Iglesia Católica esta postura irracional, cuando no absurda, procede del Concilio Vaticano II, en concreto de la declaración Dignitatis humanae, sobre la libertad religiosa. Por ende, tal postura no procede propiamente de la Iglesia, sino de la infiltración en la misma. En conclusión, no debe ser obedecida, ya que supone un alejamiento seguro y convincente de la fe de la Iglesia. Esta infiltración ha actuado en sintonía con elementos gnósticos ajenos a la Iglesia, los cuales se han querido servir de ella y de su influencia.

A continuación, defendemos dicha tesis.

En Syllabus, Pío IX autoritativamente condena la siguiente tesis:

 Pio_IX_04Pío ix discurso

[Pío IX con el rey de Las Dos Sicilias (a su derecha), Francisco II, en visita a Quirinnale, 1859. Dando un discurso en 1863.]

  “Todo hombre es libre para abrazar y profesar aquella religión que, guiado por la luz de la razón, juzgue verdadera.Syllabus, que contiene los principales errores de nuestra edad, denunciados en las alocuciones consistoriales, encíclicas y otras letras apostólicas de Pío IX. Se publicó el 8 de diciembre de 1864, conjuntamente con la encíclica Quanta cura.

La doctrina cristiana que el hombre no tiene derecho a la libertad religiosa para abrazar cualquier religión, procede de dos fuentes: de la ley natural y de la verdad revelada, las dos en perfecta coherencia. En efecto, el hombre está obligado a buscar y aceptar la única verdad, y rechazar el error. Solamente tiene derecho, propiamente hablando, de seguir la verdad. No tiene derecho a seguir el error. Por otra parte, el Señor manda a sus discípulos: “enseñad el evangelio a toda criatura… el que creyera y se bautice, será salvado, el que no creyera, se condenará… yo soy la verdad, el camino y la vida… la voluntad de Dios es esta: que creyerais en el que os ha sido enviado, etc.” Dios es el que tiene derecho, y el hombre propiamente la obligación de seguir al Creador. El hombre debe no ser forzado a aceptar la verdadera religión, pero no tiene derecho a aceptar el error. La declaración de Pío IX (por enésima vez en cuanto la doctrina de la Iglesia) es, por tanto, perfectamente coherente y con la doctrina, y con la razón. Defender otra cosa es apartarse de la enseñanza de la Iglesia,… y de los mandatos de la misma razón.

En cambio, Dignitatis humanae declara:

“Haec Vaticana Synodus declarat personam humanam ius habere ad libertatem religiosam” (del original en latín, cuando los textos doctrinales de la Iglesia todavía se editaban en ese idioma tan preciso).

“Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa”. Declaración Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa, p. 2.

¿Qué vamos a decir a esto? Pues que, “¡Huston, tenemos un problema!” Sí, tenemos un problema muy grave. En vano se esgrimirá, por otra parte, que esta declaración se refiere a la libertad de no ser coaccionado. De hecho, en el punto 1 de la citada declaración, se dice (y la contradicción no está ausente del texto):

“Ahora bien, como quiera que la libertad religiosa que exigen los hombres para el cumplimiento de su obligación de rendir culto a Dios se refiere a la inmunidad de coacción en la sociedad civil, deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo. El Sagrado Concilio, además, al tratar de esta libertad religiosa, pretende desarrollar la doctrina de los últimos Pontífices sobre los derechos inviolables de la persona humana y sobre el ordenamiento jurídico de la sociedad.”

Los “últimos Pontífices” queda muy bien, pero se refiere a  Juan XXIII y Pablo VI, ya que su doctrina no aparece nunca  en ningún pontífice anterior, o sea, en la enseñanza perenne de la Iglesia. Llamemos las cosas por su nombre, aunque duela. Por lo demás, acto seguido, en el punto 2, la declaración afirma solemnemente –en el sentido de que se afirma categóricamente – que “la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa”. ¡Qué lenguaje! ¡Cómo no suena esto! ¡Una cosa y su contraria! ¿En qué quedamos, tiene o no derecho a la libertad religiosa, o se trata simplemente de derecho a no ser coaccionado? Pero no nos engañemos: lo afirmado en el punto 2 se entiende en el sentido positivo, tal y como se ha entendido posteriormente la declaración conciliar, de acuerdo a su espíritu. Es más, se ha entendido así no por entenderla mal, sino porque eso es lo que se dice: el hombre tiene derecho a la libertad religiosa.

Lo que subyace a esta afirmación es la creencia que las religiones no pueden ser malas, “que son expresiones de la búsqueda de Dios”. Cierto, pueden expresar en algún momento amago de la búsqueda de sentido de la vida y trascendencia, como testimonia el concepto de la religión natural, pero este amago está entero envuelto en el error. Lo que subyace a la citada afirmación es el concepto del relativismo religioso, común a la creencia gnóstica, en cuyas redes cayeron algunos padres conciliares que editaron este texto. Si no, no editarían este texto en esta forma, sino de acuerdo a la doctrina de la Iglesia de siempre. Pero lo han editado en el espíritu del condenado – por el uso del lenguaje ambiguo –  concilio de Pistoya, por la bula Auctorem fidei (1794) de Pío VI.

Seguimos: “Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural” (p. 2)” ¡Falso! La persona humana como tal no tiene derecho a la libertad religiosa (de cualquier religión), sino de abrazar la verdadera religión. Más bien tiene la obligación de seguir la verdad revelada. Puede, en el mal uso de su libertad, rechazarla, pero será juzgada por Dios por ello. Y lo más importante: la Iglesia no le puede consentir en tal “derecho”. Y es falso, miserablemente falso, afirmar que tal derecho se funda en la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural, tal y como lo explicamos previamente.

¿Qué es lo que entonces puede hacer una sociedad con respecto a distintas religiones que tienen lugar en su seno, cuál es la doctrina de la Iglesia al respecto? Simplemente: a veces ciertas actitudes hay que tolerarlas, en su sentido exacto del término, es decir, tolerar algo que no está bien, pero en aras de la convivencia se toleran con el fin de no tener males mayores, en su caso. Tolerarlas, pero cuando no puedan ser  prohibidas. Porque esto es en el fondo lo que hay que hacer con ideologías malas: prohibirlas. Simplemente prohibirlas.

De qué libertad religiosa y para qué, la declaración DH aclara:

Se hace, pues, injuria a la persona humana y al orden que Dios ha establecido para los hombres si se les niega el libre ejercicio de la religión en la sociedad, con tal que se respete el justo orden público. (p. 3)”

La libertad religiosa que compete a las personas individualmente consideradas ha de serles reconocida también cuando actúan en común. (p. 4)”

A estas comunidades, con tal que no se violen las justas exigencias del orden público, se les debe, por derecho, la inmunidad para regirse por sus propias normas, para honrar a la Divinidad con culto público, para ayudar a sus miembros en el ejercicio de la vida religiosa y sostenerles mediante la doctrina, así como para promover instituciones en las que colaboren sus miembros con el fin de ordenar la propia vida según sus principios religiosos. (p. 4)”

Es decir, se trata de libertad religiosa para cualquier religión, con tal de que se respete el “orden público”. Algunos objetarán que esta declaración se hizo pensando en el derecho de la Iglesia en los países comunistas de entonces, ¿pero por qué entonces no se especificó tal petición, tal derecho verdadero? Pues, no se hizo eso; estas afirmaciones colocaron básicamente todas las religiones al mismo nivel en la sociedad, sencillamente.

Por consiguiente, la autoridad civil, cuyo fin propio es velar por el bien común temporal, debe reconocer la vida religiosa de los ciudadanos y favorecerla; pero hay que afirmar que excede sus límites si pretende dirigir o impedir los actos religiosos. (DH p.3)”

Y para que no quede sombra de duda sobre la interpretación de estos textos, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI hicieron actos significativos, de los que solamente mencionaremos gestos más significativos que sirvieron como verdaderos hitos en el camino:

 estandarte lepanto

[El estandarte que la Santa Liga Católica capturó a los turcos al vencerlos en Lepanto, en la decisiva batalla del 1571. El Papa San Pïo V convocó a toda la Iglesia a rezar el rosario por el buen éxito de la batalla. En recuerdo de su maternal intercesión se celebra desde entonces la fiesta de la Virgen del Rosario cada 7 de octubre. El estandarte fue entregado por Pablo VI a los turcos en un gesto de “amistad”. Abajo, de la hemeroteca de La Vanguardia de 30 de enero de1965.]

estandarte 2

CORAN

[Juan Pablo II besa el Corán, ¡en 1999!]

b16-en1b16 descalzo

[Benedicto XVI rezando en la Mezquita Azul, en la dirección a La Meca y descalzo,
durante su viaje a Turquía en 2007.]

Estas acciones, y la doctrina conciliar en estos puntos, muestran que la sociedad quedó privada en este tiempo nuestro – la Pasión de la Iglesia – de la Luz de las naciones, que es la doctrina de Cristo impartida desde la sede de Pedro. Las consecuencias de este descamino saltan a la vista.

Así sí que, Huston, tenemos un grandísimo problema. Recordaré la enseñanza de Pío IX respecto al asentimiento de los católicos al magisterio ordinario de los pontífices:

Y no podemos pasar en silencio la audacia de quienes, no sufriendo los principios de la sana doctrina, defienden “que los juicios y decretos de la Seda Apostólica que tienden al bien general de la Iglesia y sus derechos, y que se refieren a su disciplina, mientras no toquen los dogmas de la fe y de las costumbres, se puede negar el asentimiento y la obediencia sin pecado y sin ningún quebranto de la profesión de católico”. Lo cual en cuánto grado sea contrario al dogma católico de la plena potestad divinamente dada por el mismo Cristo Nuestro Señor al Romano Pontífice para apacentar, regir y gobernar la Iglesia, no hay quien no lo vea y entienda clara y abiertamente.” Quanta cura, el 8 de diciembre de 1864, Encíclica contra los modernos errores del naturalismo y liberalismo.

Bien, volviendo al tema tratado al principio, la conclusión es, sacada también de los argumentos escritos con sangre – hace cuatro años muy pocos eran “Je suis Syria”. Y antes, mucho antes de Siria, teníamos innumerables ejemplos para aprender, con tal de querer -, es la siguiente:

Los musulmanes no deben tener derecho a la profesión libre del Islam, ya que se trata de un sistema de convicciones y creencias gravemente contrario al bien común. Tampoco deben tener derecho a la expresión libre de su adhesión religiosa, como sería a modo del ejemplo el empleo del velo en el caso de las mujeres. Si no se actúa ya, va a ser cada vez más tarde y más difícil, como lo fue para estas más de 120 víctimas de París.

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6 thoughts on “Cómo la analogía con el Nazismo explica los conceptos de “Islam moderado” e “Islam radical”

  1. constitución de la república árabe siria:

    artículo 3: “El estado respetará todas las religiones, y asegurará la libertad para llevar a cabo todos los ritos que no sean contrarios al orden público, la condición jurídica de las entidades religiosas será protegida y respetada”

    constitución de la república islámica de Irán:

    Principio 23º “Se prohíbe toda indagación sobre las creencias y a nadie se puede censurar ni inquietar por el solo hecho de abrazar alguna creencia determinada”

    Principio 64º sobre los representantes en la asamblea:

    “Los zoroastrianos y los judíos, elegirán un representante cada uno. Los cristianos asirios y caldeos, conjuntamente tendrán un diputado y los cristianos armenios del sur y del norte votarán un representante cada uno de ellos. Las disposiciones concernientes a las elecciones serán fijadas por la ley.”

    es decir, que básicamente al final será más difícil ser musulmán en España que cristiano en Irán. Ya que, si por ejemplo un musulmán decide crear una página web o una emisora de radio se le mandará la guardia civil para mandarlo al cuartel cierto??

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  2. Excelente, ignoraba la trascendente evidencia en el presente de relativizar lo que es en su naturaleza de un modo y no de muchos, es bueno, es comprobada su fecundidad en estos dos mil años de cristiandad: sea por lo que se ha entedido, sea por lo que se ha entendido mal…la palabra de Dios no volverà vacìa.!! La Moralidad sin Etica y ambas sin la religiòn que une sin fisura la realidad, sino por nuestra negligencia de conciencia, ha causado un efecto de espejar lo que cada religioso en su vivir tal es tambien asimilable a la vida cristiana, sin que puedan mediar consecuencias: què significa aceptar la vulgar relajaciòn de que dos personas pueden amancebarse y los padres conceder tal pràctica?, unirse “en pareja” es de los peores errores que se estàn cometiendo por unos y concediendo por otros, desde el error religioso en nuestra iglesia, de la que recuerdo que se la criticaba cuando un sacerdote afirmaba con contundencia esta verdad de Dios y del hombre, del mismo modo que se sigue afirmando el cuestionamiento a la universalidad y unidad de la verdad y de cualquier verdad. Del mismo modo pasò con el dinero, cuando por un fundamento trivial, se admite que es legìtimo obtener dinero del dinero mediante el concepto de los intereses: bastò esta concesiòn para que la falsedad desarrollara toda la mentira de lo que es el dinero y su capacidad de ser incuestionado. Mi pregunta es còmo restaurar la valiosidad de la Filosofìa y del Evangelio para ser monolìticos, por afirmar que, desarrollar mejor lo que es ser, lo que es la doctrina perenne de JesuCristo y de la Filosofia Realista como una unidad que es irrefutable, sea una evidencia sostenerla, como una evidencia de error sostener lo contrario, por mostrar que afirma libertad religiosa es desdecir al mismo JesuCristo ante que a alguien de la iglesia catòlica.
    Espero tu respuesta. Bendiciones de Dios por tus envìos. Un abrazo. Ricardo

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