Tres meses y sesenta y cinco días

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[“Has  de entender que  los dirigentes  bolcheviques que gobernaron Rusia no eran rusos. Ellos odiaban a los rusos. Ellos odiaban a los cristianos. Llevados por el odio étnico torturaron y esclavizaron a millones de rusos sin el más mínimo rastro del remordimiento. No se puede  pasar por encima de esto. Bolchevismo cometió mayores matanzas contra los seres humanos  de todos los  tiempos. El hecho  de que  la mayoría del mundo es ignorante o despreocupado respecto a este enorme crimen es la prueba de que  los medios de comunicación  globales están en las manos de los perpetradores.”]

Conocía muy bien a una persona anciana de antigua Yugoslavia cuya vida era un poema, llena de anécdotas escritas por proyecciones  de la Historia que le tocó vivir, con trazado grueso. Uno las vive, y las hace. El cuerpo y la mente y la vida  no dan para más. A algunos les podrá tocar escribir sobre ello porque esas historias no merecen morir, ni ser relegadas al olvido. Como están escritas en un lenguaje eterno, siempre servirán.

Esta mujer nació entre guerras (primera y segunda guerra mundial) y al término  de la gran contienda todavía era muy jóven. Tenía varios  hermanos que  participaron en el conflicto: uno fue movilizado por los comunistas, y otros dos (otros hermanos aparte de estos no tenían todavía la edad de tomar armas) formaron parte de los ustashi, facción facista croata. El que estuvo con los partisanos, y uno con los ustashi, murieron  durante la guerra. El otro que quedaba se escondía, junto con otros tantos, en los inexpugnables montes de alrededor. Las chicas como la que estoy describiendo se encargaban de llevarles lo neceario para sobrevivir.

Al acabar la guerra, los partisanos se dedicaban a la caza de los prófugos, pero necesitaban información de su paredero. La solución era obtenerla de las pastoras como estas.

Pues bien, primero siguieron las palizas, y como estas no daban resultado, la encerraron en un aljibe seco durante días y días,  hasta que no empezara a hablar. Pero pasaron cinco largos meses, y los días se contaban uno por uno por el saludo  del guardía por la mañana: “¡Buenos días!”, para ver si sigue viva. El aljibe era el dormitorio y el aseo a la vez. La comida muy escasa, con tal de que no  se muera.

Al pasar los cinco meses, y viendo que no  suelta prenda, le dejaron salir por no tener  que matarla, hay que decirlo. Pero no dijo nada.

Al despedirla, le dajaron una nota oficial: formales han de ser, como todo  gobierno  legítimo. En la nota constaba el encarcelamiento preventivo por un tiempo de tres meses y sesenta y cinco días. ¿Por qué esa expresión tan rara, no son eso más que cinco meses?

Los comunistas tenían establecida la cárcel preventiva por un tiempo de cuatro meses.  Pero  ponerlo por escrito implicaría reconocer no respetar la ley y actuar de forma arbitraria. ¿Cómo van a hacer ellos eso? ¿Ellos, los defensores supremos y últimos del pueblo, revolucionarios del nuevo y final día de la Historia; ellos, el espejo de todas las virtudes por conquistar y mostrar; ellos instructores del pueblo y la fuente del criterio del bien y del mal? Lejos de nosotros tal infamia, toda pulcritud ha de ser vista y notoria en nuestro hacer.

Esa es la razón de la patética inscripción en la que no constaban los cuatro meses. Y así, no se le podrá acusar de promover o practicar ilegalidad alguna.

Aún así, y por si acaso, la joven fue advertida de que no se le ocurriese mostrar a nadie ese papel, ni utilizarlo para nada, excepto para mostrarlo si acaso a un control policial.

***

¿Por qué he traído a colación esta breve historia real? Se trata de una metáfora, basada en un hecho real. Porque asombra la actuación pérfida de los comunistas. Esta metáfora apunta a los pérfidos. A los que esconden la verdad intencionadamente, y la manipulan. Esta metáfora apunta a la ambigüedad buscada y culpable. 

Esta metáfora apunta a Francisco. A este ser vil y pérfido. Pero no solamente a él, sino a toda la ambigüedad llevada a cabo, consentida y utilizada sibilinamente en tantos documentos conciliares y posconciliares, presentados en el nombre de la Iglesia, “pero no son de los nuestros”. De la Iglesia no puede venir mal; no puede venir una instrucción defectuosa o ambigua. Eso lo hacen los comunistas, y los que quieren engañar.

El que tiene buena intención, aunque en alguna ocasión se diera el caso de no expresarse de la mejor forma, en cuanto se diera cuenta de ello o en cuanto se lo sugiriesen siquiera, rectificaría enseguida, y todo posible daño por la eventual mala o errónea interpretación, quedaría subsanado.

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[“La intencional ambigüedad de Amoris Laetitia”, según el obispo de Providence, Rhode Island. Afirma que el texto tiene interpretaciones diferentes como el de Arzobispo Chaput de Filadelfia, como del Cardenal Schonbörn de Viena. El Obispo Thomas ha captado el mensaje, claro está. Ahora bien, ¿conclusiones?]

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[¿Qué elemento le asignamos a “b” azul? ¿Y a “d”? Esta correspondencia no nos sirve para asignar una función.]

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Así en un asunto general, de sentido común. Pero en la Iglesia ni siquiera se da ese caso, ya que la prudencia exige la máxima cautela en la elaboración de los documentos de peso, inclusive y por supuesto del Magisterio Ordinario. La prudencia pide que se debe pensar por adelantado, previendo y por lo tanto evitando posibles interpretaciones que se podrían deducir de lo escrito. Por ello, lo dicho tiene que ser requetedicho y sopesado; por decirlo de otra forma, pensado incluso con la cabeza del abogado del diablo. 

Porque, si de una afirmación se siguen dos aplicaciones de sentido contrario, el que no quiere engañar, corrige tal afirmación de forma que se entienda de modo unívoco.

Conclusión: el que quiere enseñar algo indebido, y que “no se note”, utilizará el lenguaje ambiguo.

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¿No es así en el caso de Francisco? Vamos a verlo.

Cuando Francisco quiere aclarar algo, actúa al instante:

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Esto, en cambio:

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ya tiene su respuesta: “Ellos hacen su trabajo y yo hago el mío”.

APÉNDICE 1:

Jorge, el borde,

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[Martín Bergoglio expone las tesis de la Exhortación Postsinodal]

no es el primero en utilizar el lenguaje ambiguo en los documentos supuestamente eclesiales. En un artículo anterior he hablado sobre la condena de Pío VI al ambiguo y herético conciliábulo de Pistoya. Reproduzco lo esencial aquí:

La bula Auctorem Fidei de Pío VI (1794) contra las tesis jansenistas del Sínodo de Pistoya,

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[Grabado de 1786 que representa el Sínodo de Pistoya.]

es muy actual por la descripción y condena del uso del lenguaje ambiguo de los padres del conciliábulo. Realmente, hoy en día mantiene todo su rigor:

El 28 de agosto de 1794, con la bula Auctorem Fidei, el papa Pío VI condenó 85 tesis aprobadas por el sínodo de Pistoya, declarando 7 de ellas como heréticas, y las otras como cismáticas, erróneas, subversivas, falsas, temerarias, caprichosas, injuriosas, ofensivas que llevan al desorden, en fin, que se oponían a la fe, las costumbres, la autoridad y los concilios ecuménicos, especialmente Trento.

 *

Pues bien, el espíritu del Sínodo de Pistoya parece asomar en el Concilio Vaticano II. Veamos esta vez algunos puntos de Sacrosantum Concilium.

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“36. § 1. Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular.

  • 2. Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes.
  • 3. Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica.
  • 4. La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada.”

El “salvo”, el “sin embargo”, la “mayor cabida” y expresiones semejantes, pasaron a ser la norma. Se dice una cosa y su contraria, así se llega a lo que se quiera.

Veamos ahora el punto 30:

Eliminación de la primera genuflexión antes de presentar la Hostia a la adoración de los fieles.

En la Consagración de la Misa Tridentina, luego de pronunciar las palabras consagratorias sobre el pan, el sacerdote se arrodilla porque ahí ya está Dios; luego hay otra genuflexión al cabo de la primera elevación, otra luego de consagrar el vino y una última luego de la elevación del Sanguis, en cuanto se deposita el cáliz en el altar.

Ahora (misal de Pablo VI) el sacerdote se arrodilla (en el mejor de los casos) solamente al final. ¿Por qué? ¿Ya la adorado la Asamblea y entonces ahora puede el sacerdote? De un plumazo se ha eliminado tradición multisecular de la Iglesia.

Sigamos un poco más, las palabras consacratorias:

Misal Tridentino:

Lo partió y lo ofreció a sus discípulos diciendo.

“TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO”

Misal de Pablo VI:

Lo partió y lo ofreció a sus discípulos diciendo:

“TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO”

En el misal tradicional después de “diciendo”, ¡va el punto! No se trata de una narración (en el de Pablo VI van dos puntos). Ahora el sacerdote lo dirá en primera persona, prestando su voz para que en la Persona de Cristo Cabeza pronuncie las palabras de la consagración.

Y un largo, largo, etc. ¿Parece poco?

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Son temas esenciales. Y para analizarlo todo, desde la “teología de la asamblea” hasta el último retoque, haría falta escribir un libro de al menos 500 páginas de un texto teológico y litúrgico altamente preciso.

APÉNDICE 2:

Volvamos un momento a la muchacha del aljibe. ¿Por qué no delato a su hermano? Al final y al cabo, estaba movilizado en un ejército de corte fascista, colaborador de los nazis. Conocía a esta persona, ya mayor, y me consta que no era ningún criminal ni nada por el estilo, todo lo contrario. No aprobaba nunca maldad alguna, le tenía un aborrecimiento connatural. Era de esas personas “buenas”, como se suele decir.

Su hermano era un chico sencillo, modesto, entregado a las labores cotidianas de un joven de campo que no mataba una mosca. El otro, movilizado por los comunistas, otro tanto. ¿Pero por qué hubo tanta aceptación de un grupo militar fascista colaborador de Alemania nazi? ¿Cómo pudo haber tanta gente “mala”?

La ideología nazi era pagana y anticristiana, esto lo sabemos mejor una vez pasado todo. Pero en aquella época, tengo la impresión de que se trataba – en la visión de tantos – de uno de los dos bandos enfrentados. “Los otros”, los movidos por las logias masónicas occidentales, fundamentalmente anglosajonas y francesas, eran también identificados como “malos” por parte de muchos. Si no, no se explica tanta adhesión a las corrientes fascistas.

Era como un enfrentamiento entre dos conceptos diferentes del mundo y de la geopolítica. Por un lado estaba la visión laicista y secular occidental, por otro – se presentaba y prometía como tal – una visión que reforzaba la anhelada identidad nacional, humillada por las cadenas financieras de entre guerras. Por lo tanto, un simple individuo atrapado en aquel tiempo, no podía ser neutral: o con los fascistas, o con los comunistas. Que precisamente no eran el remanso de virtudes.

El sólo asomarse a estas cuestiones irrita hoy sobremanera, casi a niveles de impedir una seria investigación científica e histórica. Pero sin la verdad, nunca nos liberaremos de la opresión y cadena del pasado, mejor dicho del cautiverio edificado sobre la mentira. Cautiverio que aprisiona el pensar honesto y transparente.

Por ello, no se trata de tergiversar, de manipular, de mentir. De allí salen frutos envenenados que matan y destruyen.

¿Quién escribe la historia? El vencedor. Él tiene las manos libres para hacer lo que la voluntad le mande… una voluntad sometida a la tentación del poder e interés.

Veamos un ejemplo. ¿Cuánta gente murió en Auschwitz?

El año 1979. Juan Pablo II visita el lugar en el que se levantaba el más fúnebre campo de concentración de la segunda guerra mundial:

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Se encuentra frente a las placas que en diecinueve diferentes idiomas decían que:

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que aquí habían sido asesinados cuatro millones de personas. Las placas estaban colocadas desde el 1967 hasta el 1990.

Pero… cuando Benedicto XVI visitaba el mismo lugar en 2006,

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[Observen el efecto artístico buscado en la foto: un arcoíris detrás de la alambrada.]

se encuentra con otro tipo de placas:

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que indicaban que el número de asesinados era sobre un millón y medio de personas. Las veinte placas fueron colocadas en 1995 y se quedaron allí a pesar de que el Museo Memorial del Holocausto de EE. UU. afirma ya oficialmente que el número de asesinados era menor de 1.085.000 personas.

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Estamos hablando de una diferencia de prácticamente tres millones de personas.

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One thought on “Tres meses y sesenta y cinco días

  1. “Here a public non-Catholic is being accepted as the head of the Catholic Church, and people are in shock that he’s not teaching Catholicism. Well?!

    Amoris lætitia was written with the intent to cause precisely the chaos it is now producing, so Francis won’t change a thing[1]. If he had not wanted these results, he would have published a different document…

    Ambiguity is the method of choice for heretics, especially Modernists, who seek to undermine Catholicism…

    Francis told Archbishop Bruno Forte…:

    ‘If we speak explicitly of Communion for the Divorced-and-Remarried, we don’t know what a mess will result. So let’s not mention it directly. Make sure the premises are there, and I will draw the conclusions.’

    This was related to the media directly by… Forte, who, by the way, had been appointed by Francis as the Special Secretary of the Synods on the Family…

    Francis’ destructive work… is a necessary prerequisite for a future schism —which appears to be exactly what Francis intends to bring about.”

    ___________________________

    [1]
    [Francis does not want to make any change, and is well aware that he] “would look like a complete pushover and jeopardize his entire putative power if he” [would allow anyone to make any change to Amoris lætitia].

    http://www.novusordowatch.org/wire/vip-plea-to-the-pope.htm

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