El inesperado “in crescendo” de la iniciativa de los Cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner

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Reconozco que fue inesperado para mí. Porque ayer empecé a escribir el artículo sobre el requerimiento de claridad a Francisco por parte de los Cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner. El artículo casí lo había terminado, pero hoy nos topamos con otra noticia, que indiscutiblemente sube de tono: “Burke advierte que si el Papa no aclara la confusión harán “un acto formal de corrección de un error grave”. Empiezo pues con lo ya escrito:

Nos topamos con una noticia que en un principio, siendo las cosas como son, nos alegró especialmente: “Cuatro cardenales hacen pública su petición al Papa de aclaraciones sobre Amoris Laetitia“. Entre los buenos y sufridos católicos, la noticia provocó reacciones eufóricas, como las de muy estimado Ricardo de Argentina que exultaba:

Permítanmelo decir con todas las letras:
ESTOS CUATRO VALIENTES CARDENALES ME CONFIRMAN EN LA FE DE LA IGLESIA.

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El blogger, aunque no pueda considerarse “buen” católico, también se alegró… leyó la noticia muy de prisa y se quedó con el titular, y casi ni eso. Porque esto se puede decir que es una protesta de las más formales que se hicieron durante el manejo – no voy a decir “gobierno” – de la Iglesia que hace Francisco. Y, teniendo en cuenta la inyección de nuevas figuras heterodoxas en el Colegio Cardenalicio (ver el artículo anterior “Los hombres de Francisco“), queda cada vez menos tiempo para que reaccione alguien decente desde este selecto grupo en la defensa de la fe. Al menos que empiece a dar primeros pasos en la restauración plena y necesaria de la doctrina  íntegra de la Iglesia de siempre.

Pero… el blogger continuó leyendo y pensando y analizando lo esencial de esta carta, y de esta acción. Luego llegó a las conclusiones no tan optimistas. Lo expondré todo lo más resumidamente posible (aunque Chritopher Fleming dirá que eso es imposible en mi caso, pero no obstante vamos a ello).

Por empezar, no es nada raro que a un pontífice se planteen ciertas dudas. De hecho, en el caso de que se presenten dificultades en la aplicación práctica de principios generales y universales, pueden surgir dudas. ¡Eso no es ningún problema! Buen católico intentará resolverlo desde la fe, y si no es capaz de aclararlo, preguntará al que tenga autoridad y oficio para discernir. En esos casos, plantear una determinada duda es meritorio e instructivo, tanto para la misma persona que la plantea, como para los que leerán sobre su planteamiento y contestación.

Hasta el CVII, durante siglos y siglos, podemos decir desde el Concilio de Jerusalén narrado en los Hechos Apostólicos, estas preguntas se hacían normalmente directamente al mismo Papa, o ya con el tiempo al Santo Oficio… ¡cuya cabeza era el Papa hasta la “reforma” de nuestro tiempo! De forma que lo que respondía el Santo Oficio, era en definitiva la respuesta del Santo Padre en esos momentos. ¿Quién si no? Teólogos más expertos y reconocidos pueden discurrir, pero sentencia el que tiene autoridad dada por Dios para juzgar y determinar lo que es según la fe y moral cristiana, o no.

El resumen de documentos magisteriales Denzinger es vivo testimonio de ello. Encontramos por ejemplo la siguiente duda planteada en 1901:

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El arzobispo de Utrecht, (Holanda) expone:

«Varios médicos, en los nosocomios (hospitales) y en otras partes, suelen bautizar a los niños en caso de necesidad, sobre todo en el útero de la madre, con agua mezclada con cloruro mercúrico (sublimado corrosivo). Esta agua se compone aproximadamente de la solución de una parte de este cloruro de mercurio en mil partes de agua, y por esa solución el agua resulta venenosa para beber. La razón por que se usa de esta mezcla, es para evitar la infección del útero de la madre.

A las dudas, pues:

  1. ¿El bautismo administrado con esa agua, es cierta o dudosamente

válido?

  1. ¿Es lícito administrar el sacramento del bautismo con esa agua, para evitar todo peligro de enfermedad?

III. ¿Es lícito usar también de esa agua, cuando sin ningún peligro de

enfermedad puede emplearse el agua pura?

Se respondió (CON APROBACIÓN DE LEÓN XIII):

A lo I. Se proveerá en lo II.

A lo II. Es lícito, cuando hay verdadero peligro de enfermedad.

A lo III. Negativamente.

Queda totalmente obvio y al descubierto que el estilo tanto de la pregunta como de la respuesta es netemente claro y conciso: diría que honesto y transparente. No se esconde nada, no hay segundas intenciones, hay una pregunta hecha en el espíritu de humildad de un pastor fiel al pastor supremo. Y diría otra cosa: tanto la pregunta como la respuesta rezuman de rigor lógico: son tan precisas y definidas que parecen preguntas hechas para comprobarlas en un laboratorio durante una observación experimental y formal. Con muchos más mérito ya que hacer una cuestión precisa en el ámbito moral o de fe no es tan simple como para hacerla respecto al comportamiento de un mineral en la mesa de experimentación.

De modo que ninguna duda le puede quedar al obispo de Utrecht después de recibir esta respuesta. Porque para eso son las preguntas a la autoridad competente, y para eso  son las respuestas.

¿Qué es nuevo, entonces, en esta cuestión que plantean los cuatro cardenales? Lo nuevo son tres cosas, de una de las cuales acabamos de enterarnos: que Francisco no les respondió.

Ciertamente, esto sería la primera vez que ocurre en la Historia de la Iglesia, a saber, que se formule una pregunta formal respecto a un tema de fe y moral a alguien sentado en el trono petrino, y que este no conteste (no sé si algo así ocurriría en el caso de alguno de casi cuarente antipapas registrados formalmente en la historia). Eso, sin duda, sería una gran originalidad dentro de la primera novedad que comentamos.

La siguiente primicia es que los cardenales, al no recibir respueta alguna… ¡deciden decirlo a toda la Iglesia! Creo que esto tampoco ha ocurrido jamás en la Iglesia. Es más, incluso con los antipapas. Entre otras cosas porque, digo yo, les interesaría al menos aparentar como Papas. Pero esto no cuela con Francisco. Porque él, que a sí mismo se llama “obispo de Roma“, ahora sí que va de Papa… que en este caso no sería así, sino más bien de un triste déspota.

Ahora bien, si esto hubiese quedado nada más que en esta situación y punto… sería gravísimo, sería todo un aviso – o llámalo como quieras – a Francisco. Porque las preguntas no tenían escapatoria: se pedía responder sí, o no. Realmente, las preguntas casi son ofensivas para cualquier católico, porque piden que se responda que si el pecado sigue siendo pecado, o no. Por ejemplo, la Tercera:

Después de «Amoris laetitia» n. 301, ¿es posible afirmar todavía que una persona que vive habitualmente en contradicción con un mandamiento de la ley de Dios, como por ejemplo el que prohíbe el adulterio (cfr. Mt 19, 3-9), se encuentra en situación objetiva de pecado grave habitual …?

Esto es tan violento que suena muchísimo a tantas anécdotas evangélicas que narran la embestida de los farieos contra Jesús. O mejor dicho, la aguda respuesta del Hijo de Dios a las preguntas insidiosas: Jesús les dejaba sin alternativa en la respuesta. Si los fariseos hubiesen respondido… tendrían que dar la razón a Jesús. Y como eso fue precisamente lo que no quisieron, no respondían nada.

Aquí, sin embargo, los papeles son invertidos. Es Francisco el que tiene papel de los fariseos, y los cardenales hacen preguntas elementales y nítidas desde la fe (alguna circunstancia no esencial podríamos discutir, pero lo dejamos de lado); son sus preguntas las que recuerdan a las de Jesús. Vamos a recordar algunas:

Lucas 14, 5-6:

Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey en un hoyo en día de reposo, y no lo saca inmediatamente?  Y no pudieron responderle a esto.

 

Mateo 16, 1-4:

Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Pero respondiendo El, les dijo: Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo. Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador. ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos? Una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

Marcos 15, 2-5:

Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú lo dices. Y los principales sacerdotes le acusaban de muchas cosas. De nuevo Pilato le preguntó, diciendo: ¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan. Pero Jesús no respondió nada más; de modo que Pilato estaba asombrado.

Lucas 20, 41-44:

Entonces El les dijo: ¿Cómo es que dicen que el Cristo es el hijo de David? Pues David mismo dice en el libro de los Salmos: ‘El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus píes.’ David, por tanto, le llama Señor. ¿Cómo, pues, es Él su hijo?

Lucas 20, 2-8:

y le hablaron, diciéndole: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad? Respondiendo El, les dijo: Yo también os haré una pregunta; decidme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo, El dirá: “¿Por qué no le creísteis? Pero si decimos: “De los hombres, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta. Y respondieron que no sabían de dónde era. Jesús entonces les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

Lo común a estos intercambios de preguntas – desde la perspectiva que nos interesa – es que queda de manifiesto que los fariseos no deseaban responder; no deseaban ser claros. Porque si lo hubieran sido, tendrían que dar razón a Jesús. Algo que no quisieron hacer bajo ningún aspecto. Por otra parte, si es necesario responder – no más que eso, como en el caso de Pilato – el Señor responde. Y si no sigue hablando es porque Pilato no tenía intención, lo dejaba claro, de aceptar lo que estaba oyendo. Como escéptico responderá dando largas: “Y qué es la verdad“.

Con lo que juega Francisco, es con la ambigüedad. Deja un texto que perfectamente puede tener explicación deseada por los modernistas. Kasper mismo dirá en referencia a la interpretación de AL: “Se puede dar la comunión a los adúlteros, y punto.” Otros prelados, como el americano Chaput (por supuesto no nombrado cardenal) abogará por la interpretación de AL acorde con la doctrina de la Iglesia (porque él querrá, no porque el texto no permita otra aplicación clarísima).

Por eso Francisco no ha respondido, ni va a responder. Porque se desbarataría su juego. Si dice no (es decir, si dice que no se puede interpretar de modo diferente a la doctrina de la Iglesia de siempre), tendrá que corregir AL (la cual ha escrito bien intencionadamente); si dice sí, reconocería que ha cruzado la línea roja (esta, de la que están hablando los cuatro cardenales; quedan otras, claro está). Algo que, al juzgar por todo lo que está haciendo y por su último silencio de dos meses, no está dispuesto hacer.

Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo, Él dirá: “¿Por qué no le creísteis? Pero si decimos: “De los hombres, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta. Y respondieron que no sabían de dónde era.

Con más precisión: Francisco no va a responder ni clarificar nada, porque ya ha sido bastante claro en todo este tiempo. Recordemos un par de cosas (la primera ya comentada aquí):

Indicado por las palabras de Bruno Forte

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¿es que vamos a decir que miente? – transmitiendo lo que le comunicó Francisco, cf.: “no hay que hacer declaraciones adelantadas en el Sínodo, si no, habría una revuelta. Hay que trazar premisas, y yo luego sacaré conclusiones.”,

lesbos88

Y otra vez publicada en Infocatólica la carta a Francisco a los obispos argentinos de la región de Buenos Aires: “Carta del Papa Francisco en respaldo a los criterios de aplicación del capítulo VIII de «Amoris laetitia»“. Francisco mismo dixit: “El escrito es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capitulo VIII de Amoris laetitia . No hay otras interpretaciones.” 

Recordemos que estos obispos tenían consejos así de heterodoxos:

«Punto nº 6.  En otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede ser de hecho no factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúen la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia.»

Resumiendo, Francisco mantiene el silencio y ya habló con claridad.

¿En este punto los cuatro cardenales darán el último paso?: concluir que Francisco enseña una doctrina contraria a la de la Iglesia, y como un papa no puede ser hereje al mismo tiempo, proclamar que no es el Vicario de Cristo.

Reconozco que la primera reflexión de los firmantes de la carta, al publicarse la noticia, me provocó tristeza:

El Santo Padre ha decidido no responder. Hemos interpretado esta decisión soberana suya como una invitación a continuar la reflexión y la discusión serena y respetuosamente.

¿Cómo que van a continuar la reflexión? Entonces, ¿para qué la carta? Esto parecía un sinsentido. Indica que reconoces que Francisco les “invita” a seguir reflexionando. ¿Y para qué arman el alboroto y la publican? Si van a seguir “reflexionando”, no haberla publicado.

Pero al día siguiente viene otra noticia: si Francisco no responde, “harán un acto formal de corrección de un error grave”.

Llámenlo “penúltimo” paso si quieren, pero es inmediatamente anterior a un desenlace final. En efecto, no se puede seguir a un hombre sentado en la Silla de Pedro enseñando el error.

Realmente, estoy gozoso por la posibilidad de que se inicie en la Iglesia una restauración total. No creo que Francisco de su brazo a torcer. Son demasiados “Religiones Digitales”, los que seguirán al Falso Papa por la senda de la perdición si es necesario. Se sienten mayoría, y realmente creo que lo son; otros tantos cobardes están en el mismo bando. Pero la verdad no es de mayorías. Muchísimo menos es así en la Iglesia. La Verdad es una e inconfundible. Solamente con ella hay que estar. Es decir, con Jesucristo y su Iglesia.

Francisco no predica a este Dios Católico, Uno y Trino. Ver la etiqueta “Francisco” en esta página. O los abundantes datos de Denzinger Bergoglio (a diferencia de que ellos no van hasta el CVII). De facto, elogiará a Lutero, ya antes no se opondrá a que a los luteranos se de la comunión en el mismo Vaticano. Otro día tendrá como “monaguillo” a un musulmán, lo cual es un sacrilegio en toda regla. ¿Cómo puede, una tras otra, hacer esto un Vicario de Cristo? Esto es imposible. Se trata de una línea constante y duradera en el tiempo. No hay rectificación alguna; al contrario, todo esto va a más. Ahora es cuando el asunto ha explotado. No nos esperábamos esto, pero me confirma que tantos en la Iglesia tienen en primer lugar al Señor; que la Iglesia es suya y que las ovejas escuchan a su Pastor y no se irán con el Asalariado. Todo el mundo tiene un tiempo para entender, unos lo entienden antes, otros después, pero si hay buena voluntad las cosas se caen por su peso. Francisco, tu juego se está acabando.

Los modernistas, Francisco es uno de ellos, han introducido en las mentes de tantos católicos los esquemas revolucionarios de “Libertad, Igualdad, Fraternidad“. Libertad del hombre, que parte del hombre. No producto de la Verdad que nos hace libres, sino la que se basa en el hombre. Difuminada con la “búsqueda”, pero al final y al cabo basada en la capacidad natural del hombre. De allí la innovación conciliar de la “libertad religiosa“, ya condenadas solemnemente por tantos Papas del pasado.

Luego pasan a defender la demagógica igualdad. Por ello, tantas paciencias con las ideologías izquierdistas y la simpatía hacia los mismos. Cuando la igualdad es contradictoria con respecto a la libertad humana. Porque si uno es realmente libre, desarrollará sus capacidades de forma distinta de los demás, ya que es un ser distinto, lo cual es evidente. Por lo tanto, la igualdad no se consigue de otra forma que mediante la violencia y opresión. En la Iglesia esto se llamará democratización de la misma. De allí el nuevo concepto de la colegialidad episcopal, la cual usurpa el derecho petrino. Precisamente esta es la herramienta que utilizará uno de los suyos para justificar la heterodoxia por las voces de tantos hermanos suyos en el episcopado que piden esto y lo otro.

Finalmente llega la fraternidad, que en la Iglesia se esconderá en la ropa de la pretensión de la unidad, lo cual se lleva a cabo  mediante el proceso ecuménico. La Iglesia, según ellos, tendrá que promover la unión de la fraternidad humana universal, tendrá que ayudar a construir una gran familia humana. Dirá Pablo VI:

Ha llegado el tiempo para toda la humanidad de unirse en el establecimiento de una comunidad que es a la vez fraternal y mundial... La Iglesia, respetando la pericia de los poderes mundanales, debe ofrecer su asistencia a fin de promover un humanismo pleno, es decir, el completo desarrollo del hombre entero, y de todos los hombres… debe ponerse a sí misma a la vanguardia de la acción social. Debe aumentar todos sus esfuerzos para apoyar, fomentar y hacer brotar esas fuerzas que trabajan para la creación de este hombre integrado. Tal es el fin que la (comentario: nueva) Iglesia tiene intención de llevar a cabo. Todos los católicos (comentario: posconciliares) tienen la obligación de ayudar a este desarrollo de la persona total junto con sus hermanos naturales y cristianos, y con todos los hombres de buena voluntad“. ¿Y por qué Montini se entregó a su suerte con tales ideas? “Porque —como ha dicho él mismo en muchas ocasiones— tenemos confianza en el hombre, porque creemos en esa fuente de bondad que hay en cada uno y todos los corazones.” (Doc. Cath. Nº 1576 y 77. Citado de Coomaraswamy, La Destrucción de la Tradición Cristiana).

Yo mismo inicié todas estas reflexiones con la subida de Francisco al Trono Papal. Pero me di cuenta que no se trata solamente de Francisco. Nos robaron la doctrina desde el Concilio Vaticano II. Nos robaron la pulcritud de los Sacramentos. Nos robaron la Iglesia, si se pudiera decir así, naturalmente me refiero a lo “externo”. Porque estos no son de los nuestros.

Dios haga que este cuestionamiento de Francisco termine en la Restauración Total de la Iglesia. La Iglesia es de Dios, y un cortijo de infiltrados no la puede manejar eternamente.

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2 thoughts on “El inesperado “in crescendo” de la iniciativa de los Cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner

  1. Pues me extraña de que no hayas publicado en este artículo la foto de Berlusconi comulgando de manos de un conocido cardenal italiano. Pues si los adúlteros pueden comulgar ya lo vemos en la foto de Berlusconi, otra cosa es que el cardenal que le entrega la Hostia pueda condenarse junto con il Cavalieri. En realidad muchos que viven en situación adultera comulgan porque en el fondo no se sienten culpables, y si encuentran a Cristo en la Comunión (hostia) es señal de que Cristo les ha perdonado el adulterio porque no hubo mala intención solo fue un error, luego el problema viene de la Iglesia que no ha podido anular el matrimonio, deberían poderse anular bien rápido los matrimonios, este es el problema la misma Iglesia. O bien si dice la Iglesia que el Matrimonio es indisoluble, que no anulara ninguno a rajatabla y listos, y la gente ya se espabilaría a juntarse en pareja. El problema lo tenemos en la misma Iglesia que hace divorcios declarando “nulidades” que en el fondo resulta de lo más surrealista que se pueda imaginar. Lo que sobra es este surrealismo eclesial que dice que una pareja que estaban enamorados y llenos de ilusiones en el momento que se casaron delante del altar que, en realidad NO se casaron, pues entonces surge la pregunta: ¿que fueron a ejercer realmente delante del altar vestidos de gala? Más dificil de comprender imposible y ya es hora de que la Iglesia aclare las cosas. Existe una web de un cura del Opus especializada en Matrimonio: NUPCIAS DE DIOS.

    —————-

    comentario de iudicamedomine: Berlusconi creo que no tiene segundas nupcias; sí una vida escandalosa que debe rectificar antes de acercarse a los sacramentos.
    Nulidades son un problema si se dan con suma facilidad. En teoría un matrimonio puede ser nulo, si se dan determinadas condiciones. Ahora bien, que haya tantos es esa circunstancia, indica que muchas cosas no están bien hechas.
    Pero aquí se trata de nuevas uniones ni siquiera de esa forma regularizadas. Se trata, como indica el Cardenal, de algo mucho más grave: comulgar en pecado mortal.
    La respuesta a eso debe ser clarísima: un no rotundo. Una respuesta que no se da.

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  2. Este artículo está lleno de falacias y claramente tendencioso. Ya desde el inicio carece de total objetividad en sus afirmaciones: “teniendo en cuenta la inyección de nuevas figuras heterodoxas en el Colegio Cardenalicio”.¿Le consta? exponga sus argumentos.

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    comentario de iudicamedomine: los argumentos están aportados en el artículo “Los hombres de Francisco” en el que trato los nuevos nombramientos y comento su trayectoria previa.

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