Respondiendo a “Una sutil tentación” de Monserrat Sanmartí

En resumen, la Sra Monserrat Sanmartí de la página “Como vara de Almendro” llega a afirmar que, en estos días de confusión doctrinal en la Iglesia, no se puede ceder a una sutil tentación y acudir en concreto a alguna capilla de la FSSPX para oír misa. Ellos, recuerda el parecer del Cardenal Burke, “están en cisma“. Por otra parte, como hay un mandamiento que hay que oír la misa los domingos y fiestas de guardar, hay que ir a misa (Novus Ordo o Tradicional que se dice en alguna diócesis – no los de la FSSPX).

Pues bien, aquí va mi parecer: la Señora Monserrat está jugando a teología. Comete tantos errores de bulto que no podré tocarlos todos, pero voy a lo más importante.

Señora, Vd. se tiene que primero informar lo más mínimo para lanzarse a algo así. Es que tiene gracia que acuse a alguien de cisma, cuando la página en la que escribe defiende a Benedicto XVI como al único Papa válido. (El artículo es de otra página, pero ellos lo adoptan y publican bajo su editorial.) O sea, son cismáticos según su propia definición. Incluso, para más inri, serían cismáticos también para el planteamiento de la FSSPX, que sí reconoce a Francisco como Papa. Bien, Como vara de Almendro, sois una especie de sedevacantistas. Sois unos sedevacantistas algo raros, pero al final y al cabo lo sois.

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[Perdón por la indecencia del vestimento de la mujer – al final he corregido algo el escote de la mujer -, pero Monste: ¿tú vas a ir a una misa así? ¿Pero si nadie ha declarado que el cura es un hereje?]

Por otra parte, la opinión del Cardenal Burke respecto al cisma de la FSSPX es solamente eso: su opinión, y además muy atrevida. Y lo más gracioso que él mismo luego la suaviza: dice que “es mejor evitar las liturgias de la FSSPX“. Entonces, ¿en qué qué quedamos, es malo o no es malo, están en cisma, o no? Si están en cisma, no puede ser mejor no asistir a sus sacramentos, sino prohibido; algo no lícito. No puede ser algo admitido, pero mejor no recurrir a ello. Máxime, cuando el mismo Francisco al que Burke reconoce, les da la concesión de escuchar confesiones. ¿Cómo un católico puede confesarse con un sacerdote cismático?

Pero, para no dar rodeos: Cardenal Burke no es autoridad máxima en la Iglesia, sino según él mismo, esa sería Francisco y que sepamos él no dice que la FSSPX está en cisma. Y, por último, tampoco se entiende que Benedicto XVI levante la “excomunión” a la FSSPX y que finalmente resulte que sí están en cisma. En fin.

Esto en cuanto las primeras contradicciones del artículo de Monserrat. Vamos ahora a analizar con más profundidad este tema. Para ello hemos de recurrir a Santo Tomás de Aquino, precisamente en cuanto a la mencionada cuestión si un fiel puede acudir a la misa de un hereje, cismático o pecador público. Analizaremos a continuación la enseñanza (sumamente lógica y católica) de Santo Tomás:

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[¿Va a ir a misas dónde se comulga de esta manera? ¡Pero si no son declarados herejes!]

Suma teológica – Parte IIIa – q. 82 a. 9: “¿Es lícito recibir la comunión de sacerdotes herejes, excomulgados o pecadores, y oír su misa?
Objeciones por las que parece que es lícito recibir la comunión de sacerdotes herejes, excomulgados o pecadores, y oír su misa.
1. Que nadie rechace —escribe San Agustín en Contra Petilianum — los sacramentos de Dios ni en un hombre bueno ni en un hombre malo. Pero los sacerdotes, aunque sean pecadores, herejes o excomulgados, realizan un verdadero sacramento. Luego parece que no se ha de prohibir el recibir la comunión de ellos y el oír su misa.
2. El cuerpo verdadero de Cristo es figura del cuerpo místico, como se ha dicho ya. Pero los susodichos sacerdotes consagran el verdadero cuerpo de Cristo. Luego parece que los que pertenecen al cuerpo místico pueden participar en sus sacrificios.
3. Hay muchos pecados que son más graves que la fornicación. Pero no está prohibido oír las misas de sacerdotes que cometen otros pecados. Luego tampoco se debe prohibir el oír las misas de sacerdotes fornicarios.
Contra esto: se dice en el Canon 5, XXXII dist.: Que nadie oiga la misa del sacerdote de quien se sabe que tiene concubina. Y cuenta San Gregorio en III Dialog. “que un pérfido padre envió un obispo arriano a su hijo para que de su sacrilega mano recibiese éste la sagrada comunión. Pero, como el hijo era un hombre fiel a Dios, cuando llegó el obispo arriano le lanzó los reproches que se merecía.
Respondo: Como acabamos de exponer (a.5 ad 1; a.7), los sacerdotes herejes, cismáticos, excomulgados o pecadores, aunque tengan la potestad de consagrar la eucaristía, no la utilizan correctamente, sino que pecan utilizándola. Ahora bien, quien comulga con el pecado de otro se hace participe de su mismo pecado, por lo que en la Segunda Canónica de San Juan (v.l 1) se lee que quien le saluda, al hereje, participa de sus obras malignas. Por consiguiente, no es lícito recibir la comunión de ellos ni es lícito oír su misa.
Sin embargo, hay diferencia entre unos y otros. Porque los herejes, cismáticos y excomulgados están privados del ejercicio de consagrar por sentencia eclesiástica. Por lo que peca todo aquel que oiga sus misas y reciba de ellos los sacramentos. Pero no todos los pecadores están privados del ejercicio de esta potestad por sentencia de la Iglesia. De tal modo que, aunque estén suspendidos por sentencia divina, de cara a su conciencia, no lo están con respecto a los demás por sentencia eclesiástica. De ahí que sea lícito recibir la comunión y oír las misas de ellos hasta que la Iglesia pronuncie su sentencia. Por eso, comentando aquellas palabras de 1 Cor 5,11: Con ésos, ni comer, dice la Glosa de San Agustín: Diciendo esto no quiere que un hombre juzgue a otro hombre por mera sospecha o por un juicio indebido, sino más bien por la ley de Dios —determinada por la Iglesia —, la confesión espontánea, o porque ha sido acusado y convencido.

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[¿O incluso allí dónde los “altares” son de forma similar?]

A las objeciones:

1. Rechazando el oír misa de tales sacerdotes, y no queriendo recibir la comunión de sus manos, no rechazamos los sacramentos de Dios, sino que más bien los veneramos. De tal manera que la hostia que consagran estos sacerdotes debe ser adorada y, si hubiese sido reservada, es lícito que la consuma un legítimo sacerdote. Porque lo que rechazamos es la culpa de los ministros indignos.
2. La unidad del cuerpo místico de Cristo es fruto del cuerpo verdadero recibido. Ahora bien, los que le reciben o le administran indignamente quedan privados de este fruto, como se ha dicho antes (a.7; q.80 a.4). Por eso, quienes ya viven en la unidad de la Iglesia no deben recibir el sacramento de estos sacerdotes.
3. Aunque la fornicación no sea más grave que otros pecados, sin embargo los hombres están más inclinados a ella por la concupiscencia de la carne. Por eso, la Iglesia prohibe de modo particular este pecado a los sacerdotes prohibiendo oír la misa de un sacerdote concubinario. Pero esto debe entenderse de concubinario notorio: bien por sentencia dictada sobre quien ha sido reconocido convicto, bien por confesión jurídicamente obtenida, o cuando el pecado no puede ocultarse de ningún modo.

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[¿Alguien prohíbe ir a los eventos de carismáticos?]

Resumiendo: de este artículo se sigue que un fiel no debe acudir a los sacramentos de un hereje, cismático o pecador grave y notorio. Aunque el sacramento sea válido, un fiel no debe ir a comulgar de un sacerdote en estas condiciones por el pecado contra la comunión con la Iglesia. No puede estar en comunión con el que está fuera.

Ahora bien, no es el fiel, en general, el encargado para decir quién está en herejía etc., sino la autoridad competente, en concreto su obispo, o el Papa en su caso.

¿Dónde está el problema aquí?

Lo expuesto por Santo Tomás es perfectamente válido para condiciones normales, cuando hay una jerarquía que actúa. No es el caso en la actualidad. Ni tampoco lo era con ocasión del CVII y en adelante. El problema con la FSSPX radica en el hecho de que Lefebvre y los demás “tradicionalistas” de la época y posteriores, no pudieron aceptar la misa Novus Ordo debido a sus elementos claramente no católicos. Lean si no creen el Breve examen crítico de Ottaviani y Bacci, por ejemplo. Su argumento era: no puedo celebrar la misa protestantizada, no reconozco en el Novus Ordo un culto católico, por esto y esto. Además, el sacramento de Orden también fue cambiado. Además, el CVII introdujo unas doctrinas que contrariaban la enseñanza católica de siempre. Sus consecuencias estamos comprobando a diario.

Estas, gravísimas, razones fueron las que hicieron que Lefebvre se rebelara.

¿Qué tenía que esperar Lefebvre? ¿Qué unos cardenales que introdujeron la heterodoxia salvasen la ortodoxia? ¿Vas a esperar tú hoy que un Cardenal como Kasper diga que este o el otro está predicando herejías? ¿Vas a esperar que el Cardenal Schonborn condene la homosexualidad, o alguna heterodoxia?

En definitiva, Sra Monserrat, hoy en día falta la autoridad. Y lo mismo que Vd. debe proteger a sus hijos de un desalmado aunque no cuente con el apoyo de la policía; lo mismo, o mejor dicho de forma análoga, un fiel debe protegerse de la enseñanza de los herejes. Punto.

Naturalmente, esta situación es muy difícil, porque los fieles no pueden contar hoy con la protección debida de la jerarquía. Por ello están obligados a realizar juicios privados respecto a este o el otro; todo actuaciones nada fáciles, y por ello somos testigos de tantas “cosas raras y juicios raros” en el campo “tradicionalista”. No lo niego. Pero eso es porque los fieles están claramente desamparados.

¿Va a ir Vd. a la misa del protector de los “homosexuales católicos” como es el jesuita James Martin? No debe, aunque no tenga una sentencia canónica al respecto.

Por último, y voy a terminar. Santo Tomás no pide solamente que necesariamente exista una sentencia canónica para no asistir a la misa de un hereje, o pecador grave. ¡Basta la notoriedad, como en el caso del concubinato! Hoy, por desgracia, tenemos el caso de sacerdotes que se reconocen homosexuales. Que es peor aún. Evidentemente, Santo Tomás no se ocupaba tanto del caso de “herejes no declarados” por la Iglesia, porque en su época el juicio de la autoridad competente no faltaba.

Curiosamente, hoy en día por lo visto vamos a tener casos muy graves en China: el Cardenal Zen advierte de que todo va hacia la situación en la que van a levantar la excomunión de unos “obispos – al menos uno en esa situación – de los que se sabe que tienen hijos, que viven con alguna mujer”.  Por lo que ve la situación de católicos chinos en las catacumbas. Es decir, él está aconsejando a los católicos chinos justamente lo contrario de Vd.: no ir a las misas de esa gente.

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Todo ello sin tocar el tema del cambio de los sacramentos.

No soy de la FSSPX.

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2 respuestas a “Respondiendo a “Una sutil tentación” de Monserrat Sanmartí

  1. Tampoco yo soy de la FSSPX. Pero conste que el propio Francisco declaró que los lefebrvianos eran católicos. En razón de eso les concedió licencia para administrar la LITURGIA SACRAMENTAL en el Año Santo. Luego si eran católicos lo eran aunque se les hubiera declarado anteriormente casmáticos, o sea unos católicos cismáticos pero católicos, aunque sea rizar el rizo de la contradicción aparente o real.
    Aún en el caso de que se les considerara cismáticos resulta que no son herejes, hecho que no se puede asegurar de multitud de clérigos interconfesionales supuestamente católicos, ya que resulta un imposible metafísico ser ecuménico interconfesional , por lo tanto desacralizado profano, y católico descatolizado a la vez .
    Si los ecuménicos interconfesionalizados de la interreligiosidad no admiten los SIETE SACRAMENTOS, aunque se presenten y ejerzan como clérigos católicos su administración de los sacramentos es inválida y no solo ilegal o ilegítima. Sin embargo el sacerdote cismático queda en plenitud de su oficio de liturgo sacramental; afirmación que no se puede asegurar del hereje o herejes multitudinarios.
    Hereje es quien está en contra del Sensus Fidei, del Depósito de la FE de la Revelación, del Magisterio siempre fiel a la Tradición de origen y haya sido declarado o no públicamente por la autoridad eclesiástica competente si la hubiere. Si la FSSPX está en el Magisterio de la Tradición de origen resultaría que ellos son los verdaderamente católicos como lo fueron los católicos desde San Pedro hasta el Vaticano II si es que este Concilio se declaró Ecuménico Interconfesional , lo que constituiría una ruptura manifiesta y una iglesia innovada por obispos y escribas, como en sentido laudatorio lo escribió el hoy cardenal Tagle en la monumental Historia del Concilio realizada y publicada por la llamada Escuela de Bolonia o Instituto de las Ciencias Religiosas que fundaron el “cocinero conciliar” Dossetti y el historiador Alberigo, a todos los cuales es muy posible que los veamos elevados a la lista de santos de la secularidad de la nueva serie de santos posconciliares.
    El cardenal Burke con toda su buena voluntad afirma una auténtica sinrazón que no se comprende en quien ha estudiado Teología Católica y no interconfesional. Una prueba fehaciente de a dónde ha llegado la confusión doctrinal católica en nuestros intelectuales, clérigos o no. El hundimiento de la LITURGIA Sacramental Católica inevitablemente ha erosionado hasta ese punto nuestra Religión Católica descatolizada. Es precisamente volverse protestantes. Es decir heterodoxos y cismáticos, no solamente cismáticos por seguir siendo católicos, apostólicos y romanos.

    ————

    Sin duda, el problema está en la ausencia de la actuación de la jerarquía, y la intemperie en la que se encuentran los fieles.

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    • La intemperie de los fieles en efecto está en los responsables de regir , guardar la Doctrina de La Fe y dispensar los Sacramentos en la Religión Católica. Lo que quiere decir que cada vez tienen menos de Jerarquía, es decir de orden sagrado: ieros-arxía. Que es mucho más que escala de mandos socio-religiosos.
      La eventración del sentido genuino y realidad de la Liturgia Católica Sacramental necesariamente tenía que producir este efecto nefasto desacralizador. Sabían lo que se hacían los que manejaron la recocina del Vaticano II.

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