El que avisa, no es traidor. Ni Morales, ni Francisco lo son

¿Acaso en la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga?” (St 3, 11).

¿Se puede decir que Evo Morales tenía mala leche al regalar a Francisco, y además inesperadamente, aquel nefasto símbolo?:

morales francisco

Por empezar, no fue tan inesperado. Con fecha de 24 de junio de 2015, en la web de la Cámara de Diputadosse anunciaba que “La Cámara de Diputados procesa una ley que aprueba la Condecoración Orden al Mérito “Padre Luis Espinal Camps” para que el Estado Plurinacional, a través del presidente Evo Morales, entregue al Papa Francisco a su llegada a nuestro país, según informó la presidenta de Diputados, Gabriela Montaño.

luis espinal

El mismo día el diario Los Tiempos anuncia lo mismo: Aprueban condecoración “Padre Luis Espinal Camps”

luis espinal 2

El Proyecto es sancionado por la Cámara de Senadores seis días más tarde, informa la Agencia Boliviana de Información, así como consta en las Notas de Prensa del mismo Senado.

Por lo tanto, no se puede decir que el acto no fue intencionado y público, días antes de que tenga lugar. No se puede esperar que las personas de la Iglesia no estén al tanto de este proyecto, hecho público con total transparencia. No se puede, pues, acusar lo más mínimo a Morales de ningún ocultamiento u opacidad. Él ni ha mentido, ni ha engañado, ni se ha guardado nada en la manga.

¿Pero y el símbolo? “Una cosa es la Condecoración, y otra el símbolo que se va a emplear para ello”, dirán algunos. ¿De verdad? ¿Y quién era el Padre Luis Espinal? ¿No era un poeta, entre otras cosas? ¿No era su pensamiento de sobra conocido? Pero recordemos una de sus obras:

hoz martillo

Morales sí conocía la obra de Espinal. Y los demás también. Y las personas de la Iglesia que sabían de la condecoración, también. Y si no, por algún despiste pero que muy raro muy raro… haber preguntado.

Pues vamos ahora un poco más allá, ponémoslo más difícil. Que no hayan preguntado, ni se habían enterado, ni nada.

El protocolo forma parte del acto de gobierno; transmite más que un estilo, mediante sus gestos transmite las intenciones, las actitudes, posturas frente a determinadas cuestiones, etc. Es muchííísimo más que una formalidad para salir de paso; de hecho, eso sí que no es. 

Para las instituciones públicas, sobretodo, el protocolo lo expresa casi todo: las intenciones, las posturas, las líneas principales de gobierno. Dónde se hace una foto, delante de quién, quién está  a la derecha, quién a la izquierda, qué se dice, cómo se dice; se sonríe, no se sonríe… todo. Y todo importa. Manifiesta lo que uno piensa, simplemente, con todas sus consecuencias.

Pero aquí hay una cosa importantísima: solamente el máximo legislador se puede saltar el protocolo. El protocolo no le afecta al máximo legislador; porque el protocolo está y debe estar a su servicio. Está para ello. Y si no, díganselo a Felio A. Villarubias, el ex jefe de Protocolo de la Fundación Príncipe. En base a su amplio conocimiento profesional en estos asuntos, subraya dos cosas:

  • El Protocolo forma parte sustancial del arte de gobernar; y “las buenas maneras son una necesidad humana”.
  • El Rey es el único que puede saltarse las normas de Protocolo.

O sea, que el Rey (o en su caso un Primer Ministro, Presidente, Papa) no está sujeto a algo que le debe servir a él mismo para expresar su pensamiento e intenciones. Sencillamente, ¡para eso está el protocolo! ¡No es una formalidad sin fuste ni contenido!

Estas cosas que acabo de decir, en el fondo las entiende y las capta cualquiera. Como cualquiera, desde Vancouver hasta Peking los siguientes ejemplos rompedores de protocolo, que, a pesar de ser eso: rompedores y llamativos, los ha entendido cualquiera y los ha colocado en su sitio. Y, a su vez, les han ayudado a comprender ciertas cosas.

El Rey español Juan Carlos no es de mi agrado, pero en una ocasión estuvo perfecto: cuando mandó callar a aquel autocomplaciente icono revolucionario:

por que no te callas

Michelle Obama es la Primera Dama de la primera potencia mundial; cuánto hace para frenar, en la medida de sus posibilidades, las políticas antiabortistas, homosexualistas y anticristianas de su marido y Presidente, no lo sé; pero en una ocasión estuvo genial: cuando defendió y su honor, y su matrimonio, y su país… y hasta puso en su sitio a una fresca y dos pavos (uno de los cuales era su marido, otro Cederon y otra la Primera Ministra de Dinamarca, Helle Thorning) con ocasión del funeral por Nelson Mandela:

michelle obama

y le costó trabajo,

michelle obama 1

pero al final, digan lo que digan, piensen lo que piensen, hizo lo que tuvo que hacer. Y el protocolo es para eso, y las tonterías para el que se las quiera guisar y comer.

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El máximo legislador, si tiene claro lo que tiene que hacer, como debe tenerlo que para eso está dónde está, no se deja sorprender en un ambiente difícil. Lo mismo, y por supuesto, vale para el que gobierne la Iglesia Católica, da igual; no, la responsabilidad es muchísimo mayor. Es de otro nivel, podríamos decir. Juan Pablo II, durante su difícil visita a Nicaragua

jpii ortega

no se deja sorprender, ni cede lo más mínimo allí donde, aunque parezca mal educado – pero no lo es porque se trata de cosas de extrema importancia que requieren una actuación muy clara e inconfundible, su cargo, vamos a decirlo así, le exige actuar para que se le entienda.

jpii ernesto

[La famosa amonestación al sacerdote y ministro del gobierno de Ortega, Ernesto Cardenal]

En el vídeo la amonestación es contundente, sobre el minuto 1:30

Claramente, el protocolo no afecta al gobernador; al contrario, sirve para expresar lo que este quiere decir.

Un ejemplo maravilloso del uso del protocolo para el bien, fue la actuación del Presidente polaco Duda, durante la misa de Corpus Christi. Estando de rodillas durante la acción de gracias (la mayoría de los miembros del gobierno no estaban), se levanta al instante en que ve caerse la hostia consagrada al suelo:

duda

Lo que expresó este acto, no hace falta comentar.

Hay ejemplos de protocolos rotos no solamente por los gobernadores, sino por los que acuden a una cita con ellos. Eso también  se puede hacer, y en función de cómo se haga, sirve para que el que solicita una entrevista o participa en una recepción, se corone o se hunda en la mugre.

Oriana Fallaci, la famosa periodista y escritora italiana (con más de veinte millones de ejemplares vendidos) fue tal vez la única mujer que logró entrevistar a Jomeini.

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Para la ocasión tuvo que ir vestida de un chador, pero durante la entrevista, no aguantando las barbaridades oídas del líder de la Revolución Islámica,

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se le encara, se quita el chador y en cara llama tirano a este desecho humano. Quedó, a precio de su vida, hecha una heroína. Y transmitió a todo el mundo lo que tuvo que transmitir.

En la audiencia de Felipe VI, Pablo Iglesias, con el atuendo de pijerío rojo con la camisa remangada, fuera de los pantalones y la emblemática coleta, le regala Juego de Tronos. Claramente quiere rebajar la institución del estado a su nivel. Felipe VI sale bien parado: “aun no la he visto”, punto. Y Pablo Iglesias quedó como un chihuahua saltando e intentando morder, que en el intento se queda. Cero fuste, y Felipe VI supo quedar elegante. No tuvo que pedir disculpa alguna ni aclaración por lo que hizo.

Iglesias

El Protocolo puede ser más que cualquier declaración de intenciones, discurso encendido o libro o documento escrito. Puede llegar a ser como un compendio de lo esencial que se quiere transmitir. Pregunten a quien supo explotar gestos y apariencias al máximo, al mismísimo Adolf Hitler.

El 11 de noviembre de 1918, en el vagón del armisticio de Compiegne, los alemanes firman la rendición frente a las naciones vencedoras: humillación total para Alemania, que hace llorar de rabia al joven cabo en su lecho. Jamás lo olvidará

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¿Qué sentido tenía la firma francesa de rendición incondicional aquel mortal 22 de junio de 1940, en el mismísimo vagón 2419-D, ante uno de los jefes de estado más arrogantes y lunáticos de toda la historia?

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Todo el mundo pudo ver y la fuerza y la loca determinación de Hitler de cara a una de las contiendas más sangrientas de toda la historia de la humanidad. Ese gesto, y tenía la capacidad para ello, superó todas las palabras y discursos habidos y por haber.

Ahora, otra vez y desde una perspectiva más amplia, hemos de analizar el gesto de Morales y Francisco. Como dijimos, y allí no hay más que añadir, el gesto de Morales no es de mala leche, sino transparente y anunciado con suficiente antelación. Expresa, además, perfectamente su forma de pensar. A él, desde la perspectiva de su coherencia, nadie le puede echar nada en cara.

En cambio, el gesto de Francisco es horrible. Primero debo dejar constancia que un Vicario de Cristo no puede no condenar aquel símbolo. Es más, él claramente ha afirmado (en contra de lo que algunos empezaron dejar circular de que supuestamente Francisco había dicho “eso no está bien”) de que no estaba ofendido por aquel gesto.

video no ofensa

Y, lo que es más grave aún y para más inri, ofrece este símbolo blasfemo a la Virgen.

¿Cuál es el problema de comunismo? Su problema e incompatibilidad principal con la fe cristiana y católica no radica en las condiciones económicas de la existencia de individuos bajo el yugo comunista. Estas pueden a veces, para determinados sectores de población incluso no del partido, ser mejores o menos dramáticas que las condiciones de vida de ciertas personas, y de no tan pocas, condenadas a condiciones muy precarias de un sistema de libre mercado:

americki san

Esa no es la cuestión, por muy grave que sea. Ni siquiera la pérdida de la libertad para un movimiento y existencias humanas básicas, como puede ser la elección del lugar de residencia, etc. La principal culpa, incompatibilidad del comunismo con la fe, y con todo lo humano es su negación de Dios, su ateísmo estructural.

 

Entonces, ¿cómo puede ser que un Vicario de Cristo no muestre ante el rebaño de Cristo una postura y una guía que debe tener en los temas de fe? ¿Cómo esperar que uno lo acepte como sucesor de Pedro, si no se muestra como tal? Un católico no debe demostrar que uno sentado en la Silla de Pedro no sea papa, sino constatar la fe del que está allí. Si esa fe no es manifiesta, no esperen que un católico siga esta enseñanza.

Aquí realmente el escándalo parece en aquellos que lo consideran papa, y que este pueda enseñar estas cosas y seguir siéndolo. Lo que piensa Francisco, o Jorge Mario, está muy claro en estos dos años y medio. Como verdadero modernista, un día dice una cosa, otro otra contraria, siempre procurando dejar, aparentemente, una puerta de salida. Continuamente se suceden declaraciones de signos opuestos. Lo mismo un día afirma que “el que no reza a Jesús, reza al demonio”, como a la semana siguiente dirá que “no le importa cómo educan a los niños, lo que importa es que les den de comer”, “los cristianos que lean la Biblia, los musulmanes el Corán”, etc. Así, los ortodoxos tienen algo con qué entretenerse, y la progresía lo mismo. Pero eso es puro ejercicio de la dialéctica hegeliana, un continuo contraste entre tesis y antítesis. ¿O acaso se puede fallar en el Magisterio ordinario, y solamente el extraordinario es el que liga? Entonces, ¿para qué tenemos al papa? Si alguien en este mundo los católicos deben seguir, es al papa.

En realidad, él no puede fallar ni una única vez, insistiendo en ello. No basta que un día se diga bien una cosa, y otro otra que no pueda pasar. El que no cumpla un sólo mandamiento, incumple toda la ley, porque “Quien observa toda la ley, pero quebranta un sólo precepto, se hace reo de todos” (St 2, 10).

“¿Acaso en la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga?” (St 3, 11).

Vosotros veréis, los pastores verán lo que hacen. Lo que yo veré es que no seguiré esta enseñanza, porque no puede provenir del Vicario de Cristo, o sea, de Cristo, que para eso tiene al Vicario, para ser su voz.

Y si no reaccionan, que nadie se sorprenda si aparece un nuevo objeto de culto entre los católicos, empezando por las iglesias bolivianas, recordando el gesto de Francisco.

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