Libro imprescindible de las enseñanzas del Doctor místico San Juan de la Cruz; vacuna eficaz contra todo tipo de confusiones respecto a las “revelaciones privadas”, aparicionismos, etc.

He meditado en la oración, y estudiado a su vez, una recopilación de las enseñanzas de San Juan de la Cruz sobre los fenómenos no ordinarios a los que puede estar expuesta una alma. Si quisiera, como quiero, explicar a alguien en muy pocas palabras sobre lo que trata este libro, procedería de la siguiente manera.

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  1. En este tratado, que tiene forma de un catecismo, se abordan cuestiones tan fundamentales como: ¿puede Dios – o la Virgen, los ángeles, los santos – comunicarse con un alma? ¿Puede hacerlo el demonio? ¿Cómo podemos discernir las verdaderas de las falsas intervenciones divinas?
  2. El segundo punto es si cabe más importante. ¿Cuál es la postura que debe tener un alma respecto a estos fenómenos? ¿Cuál es el objetivo esencial de la mística, de la vida de fe en general?

Se puede decir que la respuesta a la última pregunta indicada es la clave de todo el tratado: el objetivo esencial que debe perseguir en la vida de fe es la unión sustancial del alma con Dios. Este objetivo es el que ilumina el “método” a seguir: la noche del alma, que debe ser guiada por la fe.

Pero para que se pueda dar este itinerario, el alma debe desprenderse de todo estorbo, de toda desviación que entorpece este camino de fe. Por ello, podríamos resumir que no hay que hacer caso de la práctica totalidad de las “apariciones” y otras intervenciones en el alma, ¡incluso en el caso de ser verdaderas! Porque todo ello va frenando el camino del alma hacia la unión sustancial con Dios.

¿Qué es entonces lo que un alma debe hacer? Vivir de fe: Escritura, Tradición, Magisterio. Buscar a Dios en cada instante de su vida. Emprender un camino heroico de santidad en cada jornada de su vida. Vamos, no hay vacaciones en la subida al Monte Carmelo.

Añadiré otra aplicación importantísima: no hacer caso de “revelaciones privadas”, “locuciones”, “sentimientos” y los demás fenómenos “extraordinarios” que pueden ocurrir a un alma. Y, sobre todo, ponerse a su debida distancia incluso de las apariciones aprobadas por la Iglesia.

Esto es un asunto clave: una aparición privada no puede mandar jamás sobre un papa o la legítima jerarquía. Asunto de tremenda importancia cuando se consideran las apariciones como las de Fátima, por ejemplo. Muy señores míos: ¡Fátima no es ningún dogma! Las “profecías”, hay que tener mucho, mucho cuidado con ellas.

Y en realidad ocurre que Fátima es tomada por dogma de los dogmas en tantos sitios que se consideran católicos tradicionales, ortodoxos, etc. Pues, cuidado con eso.

He leído muy despacio, he rezado con este libro según el plan de devoción que tengo establecido de ordinario durante un par de meses, o más; le he dado muchas vueltas a los temas tratados y me ha impresionado la frescura del espíritu que tiene – ¡faltaría más! – San Juan de la Cruz. Como un amigo ha resumido su enseñanza: es la teología de Santo Tomás aplicada a la mística.

Termino: atreveos con este libro, os hará mucho bien y os dará una formación muy importante. Leedlo varias veces, durante años. Os curará de muchas tonterías que tal vez queden en vuestra forma de pensar sin daros cuenta. Os va a operar de “aparicionismo” y similares pérdidas de tiempo que pueden hacer muchísimo daño a las almas.

A los directores de las almas que buscan la santidad, a los confesores que tratan estos asuntos, leedlo. Es la sabiduría reconocida de San Juan de la Cruz, oro molido. En este tiempo confuso, es de lo mejor que os puedo ofrecer.

Aquí os dejo el enlace para descargarlo en formato digital (pdf). Es útil para manejar y buscar la información contenida, pero no es lo mejor. Si queréis estudiarlo a muerta, tener una oportunidad excelsa de hacer bien a vosotros mismos y la gente que tratáis, adquiridlo en papel.

Lo tenéis en este enlace, con muy buen precio. 

Dios os bendiga.